La Torre de Urrutia de Lezama

Diversas publicaciones señalan a la familia Urrutia, y a su torre situada en Lezama, como una de las principales de la comarca. Por ejemplo, la página web de Amurrio, en la descripción correspondiente a la junta administrativa de Lezama, recoge el texto que Micaela Portilla elaboró para dicha localidad en su Catálogo Monumental de la Diócesis de Vitoria, en la que se habla de esta torre. Siempre se repiten los mismos datos, extraídos del expediente de ingreso de Lucas de Careaga y Urrutia en la Orden de Santiago en 1707[1].

Fue Federico de Barrenengoa quien situó esta torre en el paraje conocido como “la torre”, frente a la casa de Isasi y próxima al barrio de San Millán. Como su nombre indica, es cierto que allí existió una torre: la Torre Cadalso, que Barrenengoa situó erróneamente en el barrio Padura, no sabemos en base a qué datos.

 

La Torre Cadalso

En 1580, Pedro Martinez de Landa fundó por medio de su testamento el mayorazgo de Landa. Cuando se describen los límites de sus propiedades, se habla de un “camino que viene de Ugarte al cadalsso de Eguiluz”[2], en referencia al camino que se dirigía desde el lugar donde se situó la casa de Ugarte (en la zona de Andikoetxealde, creemos) hacia la zona de San Millán. Por lo tanto, la Torre Cadalso figura vinculada a la casa de Egiluz por entonces, y efectivamente ambas aparecen vinculadas siempre a los mismos propietarios. Así, en 1689 Joseph de Urbina Eguiluz, dueño del solar de Egiluz, arrendaba la Torre Cadalso a Francisco de Munibe. Tenemos datos sobre sus arrendatarios con cierta regularidad hasta la segunda mitad del siglo XVIII. La última mención a la Torre data de 1818, cuando se arrendó a Domingo de Loizaga por espacio de 5 años. Indudablemente, en 1876 estaba desaparecida.

 

La torre de Urrutia

Entonces, ¿dónde estuvo situada la Torre de Urrutia? Las publicaciones han repetido siempre que la torre estaba situada a “un cuarto de legua” de la iglesia. Sin embargo, una lectura detenida del expediente nos revela que esto no es exactamente lo que se dice. De hecho, los testimonios son muy contradictorios.

El primer testigo, Juan de Unzueta, declara en su casa del barrio del mismo nombre que la casa de Urrutia distaba como media legua, al parecer del lugar en el que se encontraba. Sin embargo, Diego de Sautu y otros también dijeron que la casa se hallaba a media legua “de este lugar de Lezama”, lo que parece que significa tomar como referencia la parroquia. Por el contrario, el sacerdote Juan de Bedia y Juan de Larrazabal dijeron que la torre estaba cerca de la iglesia; el resto de testigos afirmaban que se encontraba a un cuarto de legua de ella, poco más o menos. Por lo tanto, testimonios realmente contradictorios.

En 1709, los visitadores que estaban elaborando el expediente de hidalguía de Lucas de Careaga (y quienes tardaron 11 días en recorrer las 85 leguas que distan Lezama de Madrid) visitaron la torre, que entonces era propiedad de Juan de Urrutia. Era una torre de un cañón solo, de piedra de mampostería excepto las esquinas de la puerta principal y ventanas, así como algunas troneras estrechas y rasgadas de arriba abajo, que tenía repartidas en diferentes huecos de piedra sillar. A los cuatro lados remataban la casa cubos redondos que recibían el tejado, corriendo alrededor una cornisa llana en que asentaba el tejado. En una de las esquinas que miraban al sur tenía un escudo proporcionado de piedra parda antigua con unas hojas que le adornaban y en el centro dos calderas y una cruz, y por remate un morrión sin penacho. Había otro escudo igual en una pared grande que cerraba una huerta, con una especie de almenas, aunque muy arruinadas.

En todo caso, llama poderosamente la atención que no exista ni una sola referencia a tan magnífica casa en la abundante documentación notarial de la época ni posteriormente. Aunque sea de manera indirecta, en un momento en que hemos conseguido documentar todas las casas del lugar. Tampoco ha dejado ni un leve rastro en la toponimia.

 

La familia Urrutia

No es menos misteriosa la familia que habitó esta torre. Apenas aparecen en los registros de bautismo que se conservan. Ya en 1709 trataron de encontrar las partidas de bautismo de sus miembros y no las hallaron, al parecer porque hubo un tiempo en que cada sacerdote llevaba su propio libro y algunos se habían perdido.

No cabe duda que el apellido es antiguo en el lugar: en 1511 Diego Urtiz de Urrutia era escribano[3] y en 1515 era vecino Juan Díaz de Urrutia[4]. No aparece ninguno de este apellido, sin embargo, en las fogueraciones de 1590 o 1562, aunque algunos Urrutia sí aparecen bautizados por la época. Por ejemplo, en 1571 San Juan de Urrutia, que era hijo de otro del mismo nombre, se casó con Catalina de Lezameta, heredera de un caserío en el barrio de su nombre, por lo que San Juan acabó adoptando el apellido Lezameta.

Otro San Juan de Urrutia se casó en 1608 con Maria Saenz de Unzueta. Tuvieron al menos cuatro hijos: Sebastián (1610), casado en Bilbao con Ana Semper y abuelo de Lucas de Careaga; Maria, soltera; Juan, que al parecer también se estableció en Bilbao; y Antonio, casado con Mari San Juan de Zulueta. San Juan testó en 1648 y pidió ser enterrado en la sepultura en la segunda hilera de la parroquia, donde estaba su mujer, sus padres y antepasados, dueños que habrían sido de la torre de Urrutia.

Según el citado expediente de hidalguía, Antonio y Mari San Juan fueron padres de Martín, abuelos de Domingo y bisabuelos de Juan, propietario de la torre en 1709. Juan debería ser muy joven por aquel entonces. Quizá fue sobrino de otro Juan de Urrutia que testó en 1690 y a quien le tocaban bienes por la muerte de su hermana Catalina, junto a su hermano Domingo[5].

Por esta época, existe una familia Urrutia vinculada a un caserío del barrio Gujuli (actual La Villa), si bien parece provenir del caserío Urrutia de Astobiza. También unos Urrutia habitaron en la casa que se encuentra junto al caserío Bideko, si bien para 1709 sabemos que no pertenecía a esta familia.

No deja de ser curiosa la imposibilidad para documentar un edificio en una época en la que la documentación es abundante. Más aún en el caso de una torre que, teóricamente, debía tener una cierta importancia. Pensamos que algo se nos escapa, o que algo falla en algún punto de la información disponible. Por el momento, mantendremos que la localización de la torre de Urrutia sigue siendo un misterio…

[1] Archivo Histórico Nacional: Consejo de Ordenes, Caballeros de Santiago, Exp. 1569, Lucas Careaga Urrutia

[2] Real Chancillería de Valladolid, Registro de Ejecutorias, Caja 3080, 20

[3] Real Chancillería de Valladolid, Registro de Ejecutorias, Caja 1283, 35

[4] Real Chancillería de Valladolid, Registro de Ejecutorias, Caja 338, 17

[5] Archivo Histórico Provincial de Alava, Prot 12763, Juan de Murga, 1690

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