Lezama en la II República: política y elecciones

 

 

El Ayuntamiento de Lezama (integrado por Astobiza, Baranbio, Larrinbe, Lezama, Lekamaña y Saratxo) tenía 1444 habitantes de hecho y 1564 de derecho según el censo de 1930. Era por entonces un municipio fundamentalmente rural donde la mayoría de la población se dedicaba a la agricultura, que combinaban con el mantenimiento de una pequeña cabaña ganadera. Así, aproximadamente la mitad de los cabezas de familia eran labradores propietarios. La actividad minera en el coto de San Antón se mantenía a duras penas, y había un número importante de personas que trabajaban en actividades vinculadas al ferrocarril. Para los jóvenes, la apertura de algunas fábricas en Amurrio representó una nueva oportunidad, pero la mayoría de la población se dedicaba al sector primario como hemos dicho.

El 29 de octubre de 1841 el regente Espartero promulgó un decreto por el cual los ayuntamientos de las provincias vascas debían organizarse con arreglo a las leyes constitucionales. Como consecuencia, la Tierra de Ayala se descompuso en varios ayuntamientos. La cuadrilla de Lezama emprendió el camino hacia su municipalización, si bien finalmente Etxegoien e Izoria se desgajaron de ella para pasar al municipio de Ayala, de manera que el Ayuntamiento de Lezama fue constituido por las seis localidades mencionadas. El primer Ayuntamiento Constitucional se constituyó el 19 de diciembre: Dámaso de Arana alcalde, José Balza de Berganza primer regidor, Vicente de Aldama segundo regidor, Benito de Ibarra tercer regidor, Julián Díaz de Olarte cuarto regidor y José de Oquendo síndico procurador general.

A lo largo de la Restauración, Lezama estuvo políticamente controlada por la Casa Urquijo, que se definía como independiente, aunque casi siempre en posiciones liberales y en franca oposición al carlismo. Por aquel entonces, Amurrio fue un distrito electoral en el que se elegía un diputado a Cortes; a lo largo de todo el periodo, resultó elegido el candidato urquijista, habitualmente sin competencia. Una excepción puede ser la elección de 1916, cuando Luis Urquijo superó en Lezama al carlista Antonio Garay por solo doce votos. En las elecciones a Cortes de 1919 Urquijo, en unión con los conservadores y tradicionalistas, ganó ampliamente al otro candidato, el nacionalista Esteban Isusi. Pero es significativo que, en una fecha tan temprana, el candidato del PNV recibiera 59 votos en este municipio, teniendo en cuenta que la implantación del nacionalismo en Álava no conoció avances destacables hasta los años treinta.

El golpe de estado de Primo de Rivera en 1923 dio la puntilla al sistema de la Restauración. En este periodo, los alcaldes de Lezama fueron Jacinto Ugarte (1923, en sustitución del anterior, Casimiro Arbaizagoitia), José María Aguirre (1923-1928) e Isidoro Gutiérrez (1928-1930), que fue sustituido por Alejandro Aldama en el periodo transicional que siguió. Por otro lado, tras la caída del gobierno de Dámaso Berenguer el 12 de febrero de 1931, el rey Alfonso XIII ofreció el gobierno al almirante Aznar y se convocaron elecciones municipales para el 12 de abril, unas elecciones que fueron planeadas como un plebiscito: monarquía o república.

Sin embargo, en Álava aproximadamente la mitad de los concejales fueron elegidos por el artículo 29, sin lucha electoral por no presentarse un número de candidatos superior al de concejales a elegir. Además, la mayoría de las candidaturas fueron apolíticas. El 5 de abril la Junta Municipal del Censo Electoral aprobó cuatro candidaturas propuestas por exconcejales para el Distrito de Baranbio (en el que votaban Baranbio, Astobiza y Larrinbe): las de José Isasi Esnal, Hilario Aldecoa Lejarza, Manuel Guinea Uzabal y Víctor Aldama Ugarte. Los cuatro fueron proclamados concejales en función del artículo 29, de manera que no hubo elecciones en esta sección el 12 de abril. El día 10 el periódico Heraldo Alavés se congratulaba por la elección de cuatro monárquicos aunque realmente Isasi y Aldama eran nacionalistas, o al menos así se significaron posteriormente.

El 12 sí hubo elecciones en la Sección de Lezama, donde votaban los de este pueblo, Lekamaña y Saratxo, y eran elegidos cinco concejales. Pero el interés no fue muy grande: solo 58 de 175 electores ejerció su derecho al voto. En general, en toda la provincia hubo un escaso interés por estas elecciones. Los resultados fueron los siguientes:

            -Nicanor Guinea Uzabal: 26 votos

-Elías Gutiérrez Arechavala: 25

-Isidoro Gutiérrez Martín: 25

-Silvestre Bordagaray Goicolea: 23

-Julián Aguirre Respaldiza: 18

-Alvaro Solachi Amirola: 15

-Cosme Ibarrola Padilla: 13

-Miguel Pinedo Urrutia: 3

-Benigno Menoyo Obaldia: 1

-Francisco Abasolo Aguirre: 1

-Francisco Mendivil Alava: 1

 

 

El día 21 se procedió a la constitución del nuevo ayuntamiento. Tomaron posesión los cuatro nombrados por artículo 29 en la Sección de Baranbio y los cinco más votados en Lezama. Sin embargo, Isidoro Gutiérrez renunció a su puesto y lo cedió al siguiente más votado de la lista, Álvaro Solachi. El libro de actas no cita sus filiaciones políticas, pero sabemos que solo uno de los cinco elegidos en Lezama fue nacionalista, Bordagaray. El resto figuran como tradicionalistas. Posteriormente, se procedió a la elección de alcalde “metiendo cada concejal un papel en una urna”. El elegido fue Julián Aguirre, que era el más joven de todos, con cinco votos. El siguiente fue Silvestre Bordagaray con tres votos seguido de Nicanor Guinea con uno, a pesar de lo cual éste fue nombrado primer teniente y aquel segundo teniente.

Hay que tener en cuenta que la población no tenía una cultura democrática ni política por aquel momento. El carlismo, más que un partido, había sido un movimiento no muy organizado ni estructurado, mientras que el urquijismo imperante durante la larga Restauración tampoco contó con ningún tipo de organización ni rasgo propio de la política de masas. Nos faltan estudios que ayuden a comprender las redes del urquijismo; por ejemplo, una identificación de sus agentes e interventores en tiempo de elecciones que contribuya a definir la evolución política e ideológica de los hombres de este tiempo. Tampoco podemos decir gran cosa sobre los inicios del nacionalismo en esta comarca. Existe en esta cuestión un vacío historiográfico que llenar.

En cuanto a los concejales elegidos en 1931, Bordagaray y Azcaray, así como Isidoro Gutiérrez y el padre de Aldama, figuran como afiliados a la Unión Patriótica en 1924, pero hay que tener en cuenta que ello fue obligatorio para desempeñar cargos públicos durante la dictadura de Primo de Rivera. Siendo Gutiérrez alcalde, observamos que junto a el se encontraba un futuro nacionalista como Juan Isasi Esnal, Manuel Sojo (varios de cuyos hijos fueron milicianos) y tradicionalistas como José María Aramendi y José Aspiazu Guaresti.

 

El 8 de mayo de 1931 se promulgó un decreto que reformó la Ley Electoral de 1907, bajando la edad mínima para votar a los 23 años, suprimiendo el artículo 29 y posibilitando la elección de las mujeres, aunque aún no podían votar, ya que esa reforma se dejó pendiente para las Cortes que saldrían de las elecciones del 28 de junio.

En Vasconia, los comicios se plantearon como una lucha entre los defensores del Estatuto de Estella y el bloque republicano-socialista. Pero Álava fue una excepción, ya que los nacionalistas y los tradicionalistas fueron por separado tras una campaña en la que se dieron mucha cera. El 7 de junio se celebró un mitin nacionalista en Baranbio en el que hablaron Jesús María Leizaola y Esteban Isusi entre otros.

El día 21 la Junta Municipal del Censo nombró apoderados, que fueron José María Urquijo por José Luis Oriol (CT) en las dos secciones y Cosme Ibarrola por Félix Susaeta (Partido Republicano Radical Socialista, apoyado por PSOE, UGT y ANV). Llama la atención que los nacionalistas no presentaran ningún apoderado en un municipio donde, como veremos, resultaron ser la fuerza principal.

Las elecciones transcurrieron con normalidad y con una elevada participación, ya que no votar estaba castigado con un recargo del 2% en la contribución y la publicación del nombre en el Boletín Oficial de Álava, como efectivamente se hizo. La mesa de la Sección Primera estuvo en la escuela de ambos sexos de Lezama y hubo tres interventores: Felipe Guinea por la CT, Eusebio Ugarte por el PNV y Antonio Muguruza por el bloque republicano-socialista. Con una participación del 88,27% los resultados fueron los siguientes:

            -José Luis Oriol (CT): 71 (41%)

-Pantaleón Ramírez de Olano (PNV): 57 (32,95%)

-Félix Susaeta (PRRS): 42 (24,28%)

-Blanco: 3

 

La Sección Segunda estuvo constituida en la escuela de niños de Baranbio y figuran otros tres interventores: Víctor Usategui, Eugenio Garay y Samuel López, seguramente por el PNV, la CT y el bloque republicano-socialista respectivamente. Con una participación del 89,2% los resultados fueron los siguientes:

            -José Luis Oriol (CT): 52 (31,5%)

-Pantaleón Ramírez de Olano (PNV): 95 (57,58%)

-Félix Susaeta (PRRS): 16 (9,7%)

-Blanco: 2

 

Por lo tanto, con una participación del 88,7% en el total del municipio, el resultado global sería así:

            -José Luis Oriol (CT): 123 (36,39%)

-Pantaleón Ramírez de Olano (PNV): 152 (44,97%)

-Félix Susaeta (PRRS): 58 (17,16%)

-Blanco: 5

 

El PNV se alzó con la victoria en estas elecciones, como haría en todas las celebradas a lo largo de la II República. La hegemonía del PNV se sustentó en la Sección de Baranbio, mientras que las izquierdas tenían cierto peso en la Sección de Lezama, posiblemente por la mayor presencia de trabajadores del ferrocarril. Como veremos, la participación siempre fue más alta en Baranbio, que parece ser el lugar más politizado a lo largo de la República tanto en uno como en otro sentido. Así, Baranbio contó con un batzoki, presidido por Prudencio Aramendi, y un grupo de hilanderas. En 1933 había más de 50 afiliados al Partido en el municipio y ese mismo año se constituyó la Junta Municipal del PNV, de la que fue presidente el concejal Isasi, y cuyos promotores parecen haber sido los jóvenes de Lezama Juan Amirola y Juan José Aguirre, a la sazón hijo del mencionado José María y hermanastro del alcalde.

Por su parte, en estas elecciones de 1931 el voto tradicionalista no alcanzó el 40%. La Comunión Tradicionalista no estuvo organizada en Lezama ni tuvo un centro social oficial, tampoco tuvo muchos afiliados. Pero, con el tiempo, surgiría un grupo fuerte en torno a los Isasi de Baranbio: Juan José y, ya en 1936, su joven hijo José Ramón, que se hizo falangista. Debido al apoliticismo característico de las pasadas elecciones municipales, Lezama contó con un ayuntamiento de mayoría tradicionalista -no necesariamente carlista pero sí monárquico- aún siendo de mayoría nacionalista en términos de voto, lo que habría de generar contradicciones en su actuación durante la República sobre todo en lo que respecta a la cuestión del Estatuto.

No podemos pasar por alto a las izquierdas, que no tuvieron representación alguna en el consistorio a pesar de lograr casi el 25% de los sufragios en la Sección Primera. En las elecciones legislativas de 1933, Isidoro Gutiérrez fue apoderado del candidato del PRRS (que no recibió ningún voto, por cierto), por lo que quizá no sea erróneo pensar que, de no haber renunciado a su puesto, al menos habría habido un concejal afín al bloque republicano.

 

Paralelamente, el 31 de mayo el ayuntamiento en pleno decidió que el alcalde acudiera a la asamblea convocada para el 14 de junio en Pamplona para aprobar el Estatuto realizado por la Sociedad de Estudios Vascos, convocatoria apoyada por los ayuntamientos nacionalistas y derechistas. La asamblea finalmente se celebró en Estella y en ella 56 ayuntamientos alaveses, como Lezama, apoyaron el Estatuto. El 19 de julio el ayuntamiento se mostró conforme con el Estatuto de Estella “por encontrar en el condiciones más adecuadas al régimen que por tradición se observaba antiguamente en el País Vasco, dejando pendiente el alavés hasta ver lo que acuerda el Gobierno sobre el vasco”. Se refiere al Estatuto promovido por la Comisión Gestora de Álava -sustituta de la Diputación- para este territorio, que fue aprobado cuatro días después por 21 ayuntamientos alaveses, casi todos de mayoría republicana. En todo caso, la iniciativa no fue lejos ante la oposición de todos los ayuntamientos de mayoría tradicionalista y nacionalista.

Posteriormente, la iniciativa pasó a las Gestoras. El 31 de enero de 1932 se celebraron asambleas provinciales de ayuntamientos en las cuatro capitales y todas se mostraron a favor de un estatuto único para todo el país, y no uno por provincia. Lezama no acudió a esta asamblea, por motivos que desconocemos. El 19 de junio, en una asamblea celebrada en Pamplona, Lezama mostró su apoyo al Estatuto elaborado por el movimiento de alcaldes y las Comisiones Gestoras, al igual que hicieron todos los municipios de la Cuenca Cantábrica. Pero solo 109 de los 267 ayuntamientos navarros lo apoyaron, lo que paralizó el proyecto. En adelante, la CT se opondrá a un estatuto que integrara a las tres provincias vascas al considerar que Álava quedaría muy perjudicada frente a las dos provincias costeras y la conflictividad con el PNV fue in crescendo.

 

El 30 de diciembre de 1932 el Gobierno ordenó el cese de todos los concejales elegidos en abril de 1931 mediante el artículo 29. Así, el 29 de enero de 1933 los concejales Aldama, Isasi, Manuel Guinea y Aldecoa cesaron de su cargo. Las elecciones no se celebraron hasta el 23 de abril y solo tuvieron lugar en la Sección Segunda. Fueron las primeras elecciones en las que pudieron votar las mujeres y lo hicieron con una alta participación, ya que el 84,9% de los electores acudieron a las urnas en la escuela de niños de Baranbio. Los resultados fueron los siguientes:

            -Víctor Aldama Ugarte: 181 votos

-Ramón Azcaray Olabarria: 167

-José Isasi Esnal: 167

-Eustasio Abechuco Garro: 130

-Juan Román Gil: 130

-Manuel Guinea Uzabal: 116

-Miguel Abin Isasi: 1

 

Estas elecciones se caracterizaron por el mayor grado de politización de las candidaturas, como se puede observar en el hecho de que Azcaray e Isasi, del PNV, obtuvieron el mismo número de votos, como ocurrió con los tradicionalistas Abechuco y Román. Hay que notar que los votos que le faltaron a Guinea para igualar a los tradicionalistas son los mismos que destacan a Aldama de sus compañeros nacionalistas. En el acta de escrutinio no se indican las filiaciones de cada uno y no disponemos del acta de proclamación de candidatos. Manuel Guinea seguramente era monárquico indeterminado en 1931 pero no sabemos si después se acercó más al nacionalismo o al tradicionalismo. Puede que hubiera electores indecisos, situados en un punto entre el PNV y CT, que prefirieron dar su voto a Aldama teniendo en cuenta que, aunque afiliado al Partido, quizá era más moderado que los otros dos, ya que Isasi y Azcaray dimitieron tras el conflicto de los ayuntamientos de 1934, como veremos, y el no lo hizo.

El nuevo ayuntamiento se constituyó el 10 de mayo. Román y Abechuco lograron el mismo número de votos pero solo había lugar para uno, de manera que el primero cedió el puesto al segundo. Compuesto el ayuntamiento por los nacionalistas Silvestre Bordagaray (Lezama), José Isasi y Ramón Azcaray (Baranbio) y Víctor Aldama (Larrinbe) así como por los tradicionalistas Elías Gutiérrez (Saratxo), Eustasio Abechuco (Baranbio), Nicanor Guinea, Álvaro Solachi y Julián Aguirre (Lezama), resultó elegido alcalde éste último de nuevo. A pesar de que el PNV había logrado ganar un concejal en la Sección en la que era hegemónico, el consistorio continuó con mayoría tradicionalista.

En lo que respecta al Estatuto, se convocó una asamblea de ayuntamientos para el 6 de agosto en Vitoria para tratar sobre el que estaban elaborado los miembros de las Comisiones Gestoras. El 30 de julio el ayuntamiento de Lezama acordó no acudir a la asamblea, seguramente debido a la campaña que los tradicionalistas realizaron en su contra. En esta asamblea, se propuso la formación de una Comisión para llevar adelante la gestión del referéndum estatutario. El 26 de octubre la Junta Permanente de la Comunidad de Ayuntamientos Alaveses (CAA) envió un telegrama al presidente del gobierno pidiendo que hubiera interventores en nombre de los 57 ayuntamientos que la integraban. Sin embargo, siete alcaldes y todos los concejales nacionalistas, republicanos y católicos independientes de 21 ayuntamientos miembros de CAA transmitieron al gobierno que el telegrama era apócrifo. Aparecen concejales de Lezama entre los firmantes de este manifiesto, aunque aún no eran miembros de la CAA. Finalmente, los tradicionalistas pidieron el voto en contra o la abstención, mientras que el resto de formaciones pidieron el voto afirmativo.

El referéndum se celebró el día 5 de noviembre. En Lezama hubo una participación del 76,9%, apenas punto y medio por debajo de la que habría días después en las elecciones legislativas. De un total de 751 electores, votaron 577 y solo 8 lo hicieron en contra. Por lo tanto, en Lezama el estatuto recibió 569 votos positivos. Por comparar, en las legislativas posteriores la suma de votos nacionalistas e izquierdistas fue de 345, y la de tradicionalistas y nacionalistas de 534. Por lo tanto, en Lezama, y en toda la Cuenca Cantábrica, es obvio que la mayor parte de los tradicionalistas votaron en sentido afirmativo a pesar de la posición oficial de CT. Pocos días después, el 11 de noviembre –día de San Martín, patrón de Lezama- se celebró una Sesión Municipal Extraordinaria con la presencia de solo cuatro concejales (todos de fuera de Lezama, los nacionalistas Aldama, Isasi y Azcaray y el tradicionalista Abechuco) para nombrar un representante que acudiera a Gernika el día siguiente a entregar las actas del plebiscito, para lo que nombraron a Isasi.

No habían pasado ni dos meses desde que el municipio dio un sí rotundo a la aprobación del Estatuto cuando, en enero de 1934, los de Lezama formaron parte de los 42 alcaldes y 180 concejales –los tradicionalistas, claro está- que enviaron un escrito al Presidente de las Cortes declarando que se adherían al documento presentado por la Junta Permanente de la CAA oponiéndose al Estatuto. Claramente, la corporación no estaba acordando de acuerdo al sentir mayoritario de la población en este asunto.

 

Por su parte, las nuevas elecciones legislativas tuvieron lugar el 19 de noviembre de 1933. El día 12 fueron nombrados apoderados Juan José Isasi por Oriol, Isidoro Gutiérrez por el republicano Castresana (PRRS) y Jesús Echevarría por el nacionalista Francisco Javier de Landaburu. En la Sección Primera hubo nada menos que cinco interventores: el concejal Solachi y Pedro Alday lo fueron de Oriol, Eusebio Ugarte y Pantaleón Quintana lo fueron de Landaburu, y el obrero ferroviario Santiago Ibargüengoitia lo fue de Susaeta. En esta ocasión, la participación descendió al 71,36% y el PNV logró una gran victoria:

            -Landaburu: 149 (52,46%)

-Oriol: 96 (33,8%)

-Susaeta: 30 (10,56%)

-Amorós (PRR): 3

-Quintana (PCE): 2

-Nulos: 3

-Blanco: 1

 

La mesa de la Sección Segunda estuvo presidida por la maestra Julia Martínez Ormazabal y contó también con cinco interventores, aunque no se indica por quién lo fueron. Eran Juan Landaluce Cortazar, José María Aramendi, Pedro Aspe Echenagorria, José Isasi Esnal y José Luis Ugarte Ugarte. Podemos adivinar que Isasi lo fue del PNV, ya que era concejal por este partido, y Aspe lo sería de CT, pues consta que fue un destacado tradicionalista de la localidad. También Aramendi, que fue detenido por los republicanos por su filiación política. La participación fue notablemente más alta que en la otra sección, alcanzando el 86,12% del censo

            -Landaburu: 153 (50,33%)

-Oriol: 136 (44,74%)

-Susaeta: 13 (4,28%)

-Amorós: 1

-Blancos: 1

 

Por lo tanto, los resultados a nivel de municipio fueron los siguientes:

-Landaburu (PNV): 302 (51,36%)

-Oriol (CT): 232 (39,46%)

-Susaeta (Conjunción Republicano Socialista): 43 (7,3%)

 

El PNV logró un importante ascenso en la Sección de Lezama, de manera que reforzó su posición como fuerza hegemónica de la localidad a pesar de que en la Sección de Baranbio el tradicionalismo recortó distancias. Las izquierdas experimentaron un retroceso importante respecto a las elecciones de 1931, sumando menos sufragios que entonces a pesar de la duplicación del censo electoral con la obtención del derecho a voto por parte de las mujeres. En la Cuenca Cantábrica, CT superó por un centenar de votos al PNV. En el conjunto de Álava, los nacionalistas obtuvieron los mejores resultados de su historia hasta el momento, y a ello habría contribuído el resultado del referéndum celebrado unos pocos días antes, atrayendo a muchos no nacionalistas partidarios de la autonomía.

 

A raíz de la aprobación de un polémico Estatuto del Vino, en el verano de 1934 se activaron movimientos para la defensa del Concierto Económico. A pesar de que dos días antes el Gobierno declaró que el Estatuto no se aplicaría en las provincias vascas, el 5 de julio se celebró una asamblea de ayuntamientos en Bilbao a la que acudieron diecisiete consistorios alaveses, incluido Lezama. Se acordó crear una comisión que convocara la elección de la definitiva comisión de defensa del Concierto por los ayuntamientos. El alcalde de Vitoria invitó a todos los ayuntamientos alaveses a acudir a una reunión el 19 de julio para elegir la comisión, pero la CAA -controlada por Oriol, en la que Lezama había ingresado en marzo a pesar de la protesta de la minoría nacionalista del consistorio- instó a no acudir y solo lo hicieron catorce ayuntamientos, Lezama entre ellos, junto a Artziniega, Ayala o Laudio. Es decir, Lezama obedeció a la CAA en enero para mostrarse contrario al Estatuto pero no siguió sus dictados en esta ocasión. En esta reunión se decidió convocar para el 12 de agosto la elección en cada ayuntamiento, por parte de los concejales, de la Comisión definitiva. Pero los gobernadores civiles, con apoyo del ministro de la Gobernación, prohibieron las votaciones y anunciaron medidas represivas para quienes participaran en ellas. A pesar de ello, se celebró en bastantes municipios de Bizkaia y Gipuzkoa, no así en Álava, donde no se había convocado la elección. Aún así, en ocho ayuntamientos (Aramaio, Artziniega, Ayala, Laudio, Okondo, Oteo, Salvatierra y Zuya) votaron un total de 37 concejales, todos nacionalistas excepto uno. Como resultado, fueron detenidos todos los alcaldes que participaron en ella.

Las comisiones defensoras del Concierto Económico convocaron una asamblea de parlamentarios y representantes de los alcaldes en Zumarraga para el 2 de agosto. Fue prohibida por el gobierno y la policía trató de impedir sin éxito su celebración, aunque hubo detenciones y solo asistieron dos representantes alaveses, los de Salvatierra y Llodio. Como protesta, acordaron la dimisión de todos los ayuntamientos vascos: el 8 de septiembre el PSOE, PNV e Izquierda Republicana dieron orden de dimitir inmediatamente a sus concejales. En Álava, solo 63 concejales de 13 ayuntamientos lo hicieron. En Lezama, el 23 de septiembre José Isasi y Ramón Azcaray presentaron su dimisión. No sabemos por qué Aldama y Bordagaray no lo hicieron, si bien es cierto que el segundo apenas fue a las sesiones en adelante. Puede que fuera una decisión tomada en el seno de la Junta Municipal del PNV quizá con vistas a no dejar el ayuntamiento sin representación nacionalista. Isasi no fue readmitido hasta el 17 de mayo de 1936 tras solicitarlo varias veces, y también reaparece Azcaray, aunque no consta que pidiera su regresa ni su readmisión.

En julio de 1935 falleció el concejal Elías Gutiérrez. Esto habría igualado las fuerzas en el seno del ayuntamiento, pero la renuncia de dos concejales nacionalistas les seguía dejando en clara inferioridad. El 14 de noviembre de 1935 se celebró una asamblea de ayuntamientos alaveses al que acudieron 48 ayuntamientos con 2 adheridos con el objeto de realizar una Carta Foral de Álava. Lezama no envió representación.

 

Las elecciones legislativas del 16 de febrero de 1936 fueron una lucha cuadrangular en Álava entre CT, PNV, el Frente Popular y la CEDA, encabezados respectivamente por Oriol, Landaburu, Ramón Viguri y Luis Pérez Flórez-Estrada. La campaña electoral fue la más intensa de todas las celebradas anteriormente. La politización era elevada. El PNV fue prácticamente el único grupo político que presentó un programa con objetivos concretos y realizó una campaña moderada para atraer el voto de los católicos independientes, frente a una CT muy radicalizada y especialmente virulenta con el PNV. Ambos realizaron actos de campaña en Lezama. Por ejemplo, la CT realizó uno en la cabeza del municipio el 1 de febrero y otro el día 9 en Lezama y Baranbio.

El mismo día 9 se nombraron apoderados, que fueron José María Urquijo, alcalde de Llodio, por Oriol en las dos mesas, Miguel Aburuza Urruticoechea en Lezama y Ricardo Ugarte Lili en Baranbio por Landaburu, y Modesto Manuel Arana por Viguri solamente en la primera mesa. Por lo demás, la única documentación que disponemos son los resultados de la misma. En la primera mesa, con una participación del 73,06%, los resultados fueron:

            -Oriol: 120 (39,87%)

-Landaburu: 101 (33,55%)

-Viguri: 66 (21,93%)

-Pérez: 11 (3,65%)

-Blanco: 3

 

En la segunda Sección, con una participación nuevamente más elevada que en la anterior, del 82,5%, los resultados fueron:

            -Oriol: 125 (39,55%)

-Landaburu: 151 (47,78%)

-Viguri: 31 (9,8%)

-Pérez: 6

-Blancos: 3

 

Por lo tanto, los resultados globales quedaron de la siguiente manera:

-Oriol: 245 (39,7%)

-Landaburu: 252 (40,84%)

-Viguri: 97 (15,72%)

 

 

La participación fue similar a la de 1933 pero los resultados cambiaron sensiblemente. El candidato nacionalista perdió medio centenar de votos, casi todos en el distrito de Lezama, donde CT volvió a resultar vencedora. El Frente Popular obtuvo unos resultados que se acercaban a los que Susaeta logró en 1931 y la diferencia entre nacionalistas y tradicionalistas era mínima. En el conjunto de Álava, el PNV quedó muy por debajo de CT y con poca diferencia sobre la CEDA. Seguramente, los católicos independientes que habían votado al PNV en 1933 les retiraron el voto ahora ante la campaña derechista y la aparición de la CEDA, pero hay que advertir que en Lezama parte de esos votos perdidos también fueron para el FP.

Hubo una segunda vuelta de las elecciones que se celebraron el 1 de marzo. Por no reincidir demasiado en las mismas cuestiones, en Lezama la participación fue casi idéntica y la mayoría de la gente tendió a votar lo mismo. En la sección de Lezama bajó el voto tradicionalista y ascendió el izquierdista, mientras que en Baranbio Landaburu amplió su ventaja sobre Oriol. De esta manera, en el conjunto del municipio el PNV reforzó su primacía con un ligero ascenso de las izquierdas.

Finalmente, el 12 de mayo de 1936 se dio por válido el referéndum de 1933 y Álava quedó incluida dentro del Estatuto. A finales de junio, comenzó una campaña a nivel municipal por medio de telegramas que los ayuntamientos enviaron a las Cortes. Lezama fue uno de los quince ayuntamientos alaveses que también lo hicieron. Tras la vuelta de Isasi y Azcaray, ahora sí había igualdad en el ayuntamiento. Incluso podemos trazar la hipótesis de que alguno de ellos se hubiera acercado a posiciones nacionalistas, como es el caso de Nicanor Guinea, ya que sabemos que su establecimiento fue lugar de reunión de los nacionalistas y que fue multado con 100 pesetas por su actuación durante el “dominio rojo-separatista”.

 

La sublevación de 1936 supuso la interrupción de la política municipal. El alcalde Julián Aguirre Respaldiza fue detenido el 29 de agosto en Baranbio por tres jóvenes que, según su posterior declaración, se habían identificado como nacionalistas de Begoña. Fue trasladado en un coche al Cuartelillo de Bilbao y al día siguiente lo encarcelaron. Permaneció en el Altuna Mendi hasta que los sublevados entraron en Bilbao “padeciendo muchos sufrimientos y torturas”, en sus propias palabras.

Por el momento, el poder quedó en estos lugares en las Juntas de Defensa que se fueron formando tanto en Lezama como en Baranbio. Sabemos que los concejales Abechuco y Solachi fueron objeto de investigación por éstas pero no tenemos constancia de que fueran apresados. El exconcejal Aldecoa se integró muy pronto, ya en septiembre, en la columna Orozko-Baranbio, donde era acemilero en noviembre. Azcaray quedó como alcalde en funciones y, en diciembre de 1936, presidió como tal la constitución del nuevo ayuntamiento. El Director General de la Administración Local de Euzkadi nombró concejales a Félix Zulueta, Tomás Cuadra, Pedro Aldama, José Ortiz de Pinedo, Julián Echevarria, Benigno Menoyo y Miguel Aburuza, que fue elegido alcalde.

José Isasi Esnal fue condenado a reclusión perpetua como autor de un delito de auxilio a la rebelión por sentencia de 8 de septiembre de 1937 dictada en Santoña por el Consejo de Guerra Permanente nº 2 dándose como hechos probados que se enroló voluntariamente en las “milicias rojo-separatistas” actuando primero como Cabo y luego como Teniente, además de haber sido presidente de la Junta Municipal del PNV en su localidad. Fue condenado al pago de 5000 pesetas en Burgos el 22 de agosto de 1940. Había estado preso en El Dueso.

Ramón Azcaray fue sentenciado por la Autoridad Militar de Álava al pago de cinco mil pesetas y pena de destierro, que cumplió en Valladolid, y fue absuelto en Burgos el 27 de junio de 1940.

Víctor Aldama Ugarte estuvo preso en Carmona (Sevilla)

 

 

 

 

 

 

 

 

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