UNA DESCRIPCIÓN URBANÍSTICA DEL AMURRIO DE 1884

 

 

(Publicado en el nº 49 de la revista Aztarna)

 

Amurrio no pasó directamente de ser un pueblo de caseríos a una localidad industrial con modernos bloques de viviendas: experimentó una fase intermedia de crecimiento urbanístico entre finales del siglo XIX y la Guerra Civil, periodo en el que se construyeron muchas casas, no pocas de las cuales desaparecieron en la segunda mitad del XX.

Las políticas urbanísticas de las últimas décadas han sacrificado muchos edificios antiguos y no tan antiguos, de modo que poco queda del viejo Amurrio. En todo caso, es interesante reconstruir la historia del hábitat de Amurrio no solo por mero conocimiento histórico sino también para valorar las posibilidades de recuperar y, en su caso, proteger aquellos elementos (tanto edificios como topónimos, etc.) que han quedado ocultos u olvidados. En este sentido, este artículo se plantea como el punto de inicio de un trabajo más amplio que está por realizar y no como un ejercicio autónomo que alcance unas conclusiones.

Para esta descripción nos valemos de la información contenida en la Relación de Fincas Urbanas del año 1884 para el municipio de Amurrio, disponible en el Archivo del Territorio Histórico de Álava.

 

Un elemento determinante a la hora de configurar el urbanismo de la localidad ha sido el Camino Real de Bilbao a Pancorbo. La ruta venía siendo transitada desde el medievo, pero el Camino como tal no fue construido hasta mucho tiempo después, entre 1765 y 1772. En 1884 la “Carretera de Vizcaya” entraba en Amurrio procedente de Saratxo por el barrio de Aldaiturriaga, popularmente nombrado como Alturriaga desde tiempo atrás. En todo caso, el caserío más meridional de Amurrio quedaba alejado de la carretera, al oeste de la misma, en el barrio Mendiguren, donde había otro caserío en jurisdicción de Saratxo. Y no lejos de aquel, en paraje solitario, estaba la Venta de los Trigueros.

El barrio Aldaiturriaga propiamente dicho comenzaba en el lugar en que la carretera inicia un tramo de bajada, donde existía un grupo edificatorio que albergaba dos viviendas aunque parece que en realidad eran tres. La señalada con el número 49 tenía el camino al norte y la nº 48 aparece vinculada a dos casas: una era propiedad de Pascual Villacián García y la otra de Antonio Aldama Respaldiza. Posiblemente, se trataba de dos partes de una misma casa, que en 1590 habría sido propiedad de Juan Ugarte de Aldaiturriaga.

Un poco más abajo, a la izquierda de la carretera, se encontraba el caserío de José Maria Zulueta Urquijo, vecino de Saratxo, mientras que a la derecha, a su misma altura, estaba la casa de Paulino Arana Aguirre, procurador y destacado carlista. Unos metros más al norte de esta casa, un camino cruzaba la vía férrea para llegar a una casa propiedad de Dionisio Arberas Aguirre. Unos cientos de metros más al este, se encontraba la casa y molino de Rotabarria, de la cual era usufructuario Manuel Figuerola como marido de Luciana Landa, hija de Ramón Landa, a cuya destacada familia perteneció. Este lugar estaba entonces completamente alejado de cualquier tipo de vivienda: las casas más próximas eran las de Ignacio Landazuri y el molino Querejeta.

Las últimas casas de Aldaiturriaga se encontraban justo antes de la siguiente bajada de la carretera. La nº 42 estaba habitada en 1876 por Saturna Murga, viuda de Juan Antonio Ugarte Yarritu, cuyos ancestros fueron propietarios de un caserío conocido como “El Carrascal”, que posiblemente fue la casa solar de los Aldaiturriaga desde el siglo XVI. En la relación de propietarios de 1884 no aparece y desconocemos su localización exacta: probablemente desapareció entonces. Hay que decir también que por esta zona estuvo el caserío Beotegi; quizá fue el nombre original de alguna de las casas mencionadas. Por último, la casa nº 41 había sido construida en 1851 por el peón caminero Bernardino Aspichueta Zulueta y estaba a la derecha de la carretera, antes del cambio de rasante.

Además, existían tres casas que figuraban también como parte de Aldaiturriaga, pero que originalmente lo eran del barrio Mendijur. La primera era de Higinio Mardones, vecino de Cárcamo, y tenía el camino al norte. Más arriba, se encontraba la casa que en 1876 estaba habitada por Felipe Zulueta Zarate y que en 1894 era propiedad de Santiago Llandera Barrenengoa. Junto a ésta, se encontraba la casería propiedad de Sebastián Ugarte Amezaga, cuyos orígenes se remontan, al menos, hasta los primeros años del XVII. Es el caserío conocido como “Bonaparte”.

 

El barrio Aldai estaba integrado por 6 casas que se distribuían a uno y otro lado de la carretera, y que posiblemente eran la mayoría de reciente construcción. Siguiendo nuestro itinerario, se alcanzaba una casa situada entre la carretera y el ferrocarril, propiedad de Torcuato Ugarte Amezaga. Al otro lado de la carretera, estaba la casa que José Irazazabal Otaola, soltero, había heredado de sus padres. Más adelante, a mano derecha, estaba la casa de Genaro Jauregui Landaluze, cuyos abuelos la habían donado a su padre en 1848. Culminado el alto de la carretera, la casa nº 30 estaba a la izquierda de la carretera y era de Lázaro Aspizua Beraza, y al otro lado de la carretera estaba la de Fermín Galíndez. Finalmente, la última casa del barrio estaba a la izquierda de la carretera y era propiedad de José Maria Lezameta Echevarria, vecino de Urduña/Orduña; luego fue de Juan Llano. En 1884 era la única casa que existía en la recta que actualmente lleva de Aldai a la gasolinera.

En los padrones y en la documentación de la época, Landako abarcaba todo el área comprendida entre el final de la calle Aldai y el mesón de Armuru, y desde la vía del tren hasta el arroyo de Lexarraga. Sin embargo, en su origen el barrio de Landa (la denominación Landako es posterior) correspondía a una zona más reducida: seguramente, la comprendida entre la actual gasolinera, el crucero y la zona al sur de San Antón de Armuru.

En todo caso, en 1884 la numeración de los edificios de la zona no es muy precisa, ya que hay varias casas sin número. Es lo que ocurre en el extremo sur del barrio. Al oeste de la carretera estaba la casa nº 27, propiedad de Fermín Galíndez Ibarra; su suegro Matías Ribero Angulo tenía también una casa en el lugar, quizá unida a la anterior o, en todo caso, muy próxima a ella. Cerca quedaba la casa de los Lezama, que tampoco aparece numerada y era propiedad de Agustín y Luis Lezama Urquijo.

Por su parte, Lina Yarritu Urrutia era la propietaria del nº 25, que lindaba al sur y el este con camino. Según información de 1894, estaba entre la de los Lezama y la casa de Manuel Santa Maria, que en 1884 figura sin número y situada al norte de la carretera. Realmente, no sabemos muy bien dónde estaban situadas estas casas: quizá en la actual Avenida Ayala. Además, Lina habitaba la casa de Menditu, documentada ya en el siglo XVI y que lindaba al norte con arroyo y al oeste con camino. Desconocemos su ubicación exacta pero debía estar al norte de la carretera de Álava.

Entre la casona de los Lezama y el pueblo de Etxegoien, las únicas casas que existían en 1884 eran las dos de Aresketa. Bastante alejado estaba también el caserío Saraube, próximo al alto del mismo nombre.

Retornando al lugar donde hoy se encuentra la ya abandonada gasolinera, en el lado derecho el primer edificio era la Casona, propiedad de José Gabriel Pinedo y su mujer Teresa Sopelana, quien la había heredado de su padre Prudencio, un destacado general carlista que la construyó a mediados de siglo. Algo más al norte se encontraba la casa de Gabino Guerra Uriarte, al sur de la “carretera de Álava”, acondicionada apenas unas décadas antes. Un poco más al este estaba la actual Casa de Cultura, que era Cárcel del Partido.

Nos situamos en el Crucero. En el extremo suroeste del mismo, estaba la casa de José Llandera Jauregui, que poco después edificó otra casa en su parte trasera. Al otro lado de la carretera de Balmaseda, estaba el palacio de Oxirando dividido en dos viviendas propiedad respectivamente de Eugenia Zulueta, madre de Juan de Urrutia, y su cuñada Teresa Urrutia. Al norte de ésta, aparecía la casa de Juliana Irazazabal Otaola, que tenía un arroyo al este. Parece corresponder al lugar donde luego estuvo el chalet de Juan de Urrutia. La zona al norte de esta casa, entre el actual ayuntamiento y “el paseo”, también es un poco confusa en la documentación. La casa nº 19 era de Inés Landaluze y lindaba al norte con camino y con la huerta al oeste. Al sur lindaba con Isidora Olarieta, aunque su casa no figura en la relación de 1884; en 1894 lindaba al norte con medianería de otra casa, al sur con Amalia Osaba y al este con Ricardo Zorrilla. La casa de Amalia ya existía en 1884: posiblemente se corresponde con la que fue de los Lezama posteriormente, en el paseo. La mencionada de Zorrilla estaba adosada a ella, hacia el norte, aunque quizá fue construida entre 1884 y 1894.  Próximo estaba el caserío Iturralde, señaladao con el nº 18 y propiedad de Pía Ana Landaburu Respaldiza, viuda de José Maria Aldama.

Regresando al Crucero, en su esquina noreste se encontraban las casas nº 13 y 14, propiedad de Maria Landaburu Respaldiza. Mas al norte y en línea con la carretera estaban dos casas de Marcos Isasi Isasi, residente en Kruzialde, que construyó una tercera casa antes de 1894. A la espalda de éstas y separándolas de la ermita de San Antón, quedaba un edificio mucho más vetusto: el Hospital. Al norte, frente al actual ayuntamiento, se encontraban dos casas unidas que eran propiedad de un hijo y una hija del abogado Domingo Manuel Angulo.

Continuando con las casas situadas a la derecha de la carretera, después de las anteriores estaba una de Pablo Aldama Gabiña y después dos casas unidas propiedad de Pedro Zulueta Echaniz; estaban frente al Mesón de Armuru, que al parecer no figura en esta relación de propiedad rústicas. Finalmente, Pablo Aldama, vecino de Etxegoien, tenía la casa nº 2, con arroyo al norte, que parece corresponder a la casa conocida como “Torrejón”. La nº 1 era propiedad del pueblo y en ella habitaban los maestros.

La ermita de San Antón era entonces uno de los puntos neurálgicos de la localidad. Allí tenía una casa Eleuteria Arana Aguirre, viuda de Manuel Revuelta, que lindaba con la carretera al sur y con campo común al oeste. En frente, al otro lado de la carretera, había una casa que habitaba Agustín Pérez Lafuente y era de Margarita Artubald.

Junto a esta casa, arrancaba la que sería Calle de la Estación, de reciente creación, ya que el ferrocarril llevaba apenas dos décadas establecido. En el punto en que arrancaba la calle, al oeste de la misma, tenía una casa Valentín Aldama Zulueta, natural del barrio Aldama y uno de los grandes propietarios del pueblo. En ella vivió su hijo Dionisio Aldama Aldama, cuyo nombre se puso a la calle. En los siguientes años, edificó otra casa al sur de ésta.

En esta calle, más al sur, había una casa propiedad del procurador Fidel Agüero Bolloqui. Después, estaba la de Antonio Garaigorta González de la Mata, vecino de Bilbao, que luego fue de Floro Oribe. Y, finalmente, nos encontramos con la casa de los Aguinaco, en la que vivió uno de los caudillos carlistas de la comarca en la última carlistada (1872-1876). Suponemos que todas estas fueron construidas a partir de la llegada del ferrocarril en 1863.

El otro gran núcleo de Amurrio era el barrio Elexondo, que, en la documentación de finales del siglo XIX, abarcaba desde el mesón de Armuru hasta Intxaurdui. En 1884, frente a la iglesia y en el lado izquierdo de la carretera de Bizkaia, estaba la casa de Nicolás Ibáñez Arriba, tratante natural de Ixona, a la cual poco después se adosó la casa que sería de los Altonaga. Más adelante, estaba la casa de Antonio Aldama Gabiña, a la que posteriormente también se adosó otra vivienda en su parte sur. La casa señalada con el nº 3 pertenecía a Concepción Anchia, viuda de José Ramón Echeguren, destacados propietarios de la localidad. Parece corresponder con la conocida como “Casablanca”, a la que en tiempos de su hija Antonia Echeguren se añadió otra casa a su lado.

Además, existía otra casa que era de Joaquín Landaluze Respaldiza; según la descripción de sus lindes, estaba adosada al templo. En frente de ésta, al sur, estaba la casa de los Olamendi. El nº 6 no figura en la relación de 1884 pero sí diez años después, cuando era de Juan Manuel Urquijo, vecino de Madrid. Fue habitada por Ciriaco Molinuevo posteriormente. Un poco más al norte de ésta encontramos la casa cural, conocida como “casa de Ochanda”. Las dos siguientes casas estaban próximas una a la otra, cerca del ferrocarril y al norte de la carretera. La más vieja era de Concepción Anchia y la otra, posiblemente bastante reciente, era de Dámaso Landazuri Arberas, cuya viuda compró la otra casa.

La zona situada al norte del templo parroquial resulta dificil de describir a partir de la documentación consultada. Al parecer, no existían las casas de la parte baja de la que fue “calle Álava”. La señalada con el nº 10 pertenecía al chocolatero Manuel Elola Barañano y lindaba al norte con camino, al oeste con entrada y al este con Valentín Aldama. Al hijo de éste, Juan Vicente Aldama Aguirre, pertenecían las casas nº 11 (pegada o próxima a la anterior por el oeste) y la nº 12 (con la carretera al oeste). Es decir, las casas de Aldama y Elola parecen corresponder con el conjunto edificatorio en el que estuvo el bar El Bolinchi.

Al otro lado de la carretera, y junto al camino que entonces salía hacia Mendiko, estaba la casa de Carlos Ugarte Olartegochia. Más al oeste, estaba el palacio Cejudo o, más propiamente dicho, Urrutia, que era propiedad de Pedro Eraña, de Salamanca. Al norte de éste debía estar la casa nº 16, de Juan Antonio Sarachaga Uliarte, que tenía el camino al norte, el antuzano al este, la era al oeste y la huerta al sur.

Detrás de la casa de Aldama y Elola, junto a la carretera, encontramos la casa de Casimira Urruticoechea, que posteriormente fue de Santiago Landaluze Orue. Tenía el nº 19 y no aparecen los números 20 y 21. Sí sabemos que la nº 22 pertenecía a Francisca Bárcena, vecina de Madrid, y estaba más al norte de la anterior: luego fue de los Uribe. Al otro lado de la carretera, en la zona del actual juzgado, estaba la casa de Lázaro Maria Pinedo.

El área comprendida entre este mencionado punto hasta finalizado el repecho que lleva a Landaburu, en la margen izquierda de la carretera, era conocido como “Inchordio” (Intxaurdui). En 1884 son dos las casas que figuran con este nombre: la nº 25 pertenecía a Martiniano Tercilla Chávarri y fue convertida luego en Villa Gregoria; la nº 29 era de Dámaso Landazuri Arberas y estaba en lo alto de la cuesta. Por el contrario, la nº 27 estaba al otro lado de la carretera y ligeramente más al norte; era de Agustina Esnarriaga, y en ella vivió luego su yerno Lucas Rey. Parece ser que esta casa se incluía ya dentro del barrio Landaburu.

Retrocedemos ahora a la iglesia parroquial y el lugar que entonces era considerado como la “plaza” del pueblo, es decir, el espacio comprendido entre el palacio Urrutia y la iglesia. Más arriba estaban las casas del barrio Larrinaga, que estaban situadas en el primer tramo de la actual calle Mendiko. En 1884 eran 4 viviendas: las tres primeras eran de Felipa Antoñano Arriaga, natural de Astobiza; tuvieron otros propietarios en años siguientes, hasta que las adquirió el Marqués de Urquijo. Por su parte, el nº 4 era de Concepción Anchia y luego de su hija Antonia Echeguren.

Más adelante comenzaba el barrio Mendiko, que parece haber abarcado el área al norte de Larrinaga y al noroeste del palacio Urrutia. Sabemos que en tiempos pasados algunos de sus caseríos recibieron nombres como Matxialper, Padura o Errementeria, pero no conseguimos identificar, por el momento, ninguna de las casas documentadas en 1884 con los datos históricos que tenemos de los caseríos de este barrio.

La casa señalada con el nº 5 era propiedad de Hilario Aldama Gabiña y lindaba al norte con camino, este con entrada, al oeste con Valentín Aldama y con heredad al sur. Posiblemente, estaba situada a la izquierda del camino a Mendiko una vez pasado el palacio Urrutia. Por su parte, los números 6, 7 y 8 estaban al otro lado de la carretera y pertenecían a José Isasi Yarza.

La señalada con el nº 9 era propiedad de Lorenzo Isasi Leal de Ibarra y lindaba al este con camino. Luego fue de su hijo Matías Isasi Beraza y probablemente estaba al norte del barrio Larrinaga. El nº 10, que no aparece en 1884, es posible que correspondiera con una casa de Manuel Picaza Udaeta, vecino de Bilbao. La siguiente casa era la nº 11, propiedad de Simón Retola Landazuri, que luego fue de su hija Dolores, casada con el farmacéutico Juan Antonio Landazuri, y sobre la que edificaron su chalet. No aparece tampoco la nº 12 (posiblemente correspondía a dos casas de Lázaro Aspizua que figuran sin numerar) pero sí la nº 13, que era de Florencio Guaresti Llano, natural de Izoria, y tenía el camino al oeste. La nº 14 era de Antonio Gabiña, vecino de Sigüenza, y tenía la salida al este. Por último, el nº 15 correspondía a una casa pequeña de José Isasi.

Según parece, el barrio Saratxaga se correspondía con la zona superior del camino a Olabezar y estaba compuesto por dos casas. Una era de Manuel Sarachaga, descendiente por vía directa de los propietarios de esta casa en el siglo XVI, aunque diez años después ya era de Fermina Angulo Goñi. La otra pertenecía a Francisco Aldama Sarachaga. El último caserío en esta zona era el llamado “El Alto”, con el nº 18, próximo al actual cementerio y propiedad entonces de José Landaluze Respaldiza.

Desde las inmediaciones de Saratxaga, un camino llevaba a Landaburu por el mismo lugar por el que hoy baja la carretera desde Goikolarra. En este camino, al sur del mismo, estaba el caserío señalado con el nº 28, propio de Joaquín Landaluze Respaldiza. Al sureste de este caserío, y encima del camino real, estaba el caserío Arenalde. Por su parte, Juan Rubenach, como marido de Adelaida Lezama Urquijo, tenía una casa entre Arenalde y Alkinar, a la izquierda de la carretera.

El nº 30 era de Pedro Zorrilla Montalbo y tenía la carretera al oeste, mientras que el nº 31º era de Antonio Aldama Gabiña y estaba en el mismo lado, aunque, según parece, más al sur que las anteriores. ¿Quizá el que había sido conocido como Cerrajería?

Frente a la casa de Rubenach, al otro lado de la carretera, había tres casas que estaban juntas y eran propiedad de Juliana Barrenengoa. Su segundo marido fue Juan Ugarte Orue, que habitaba la casa nº 34 en 1876 y cuyos padres fueron propietarios del caserío Etxabe, que bien podría ser el mismo.

Aunque con el tiempo los padrones de la localidad designaron con el nombre de La Calle a toda la zona al norte de Elexondo, en esta época aún mantenía sus límites originales, desde Zabaleko al norte. La parte baja del barrio, las casas en torno a la carretera, formaban parte del barrio Arretxondo o Aretxondo.

La primera casa estaba a la derecha del camino real y era propiedad de Toribio Olarieta Jauregui. Más adelante, estaba la casa nº 50, propiedad de Francisco Javier Zulueta, residente en México, y frente a la misma, al otro lado de la carretera, se encontraban dos casas unidas o, al menos, muy próximas. La primera de ellas, posiblemente con el nº 51, era propiedad del pueblo de Respaldiza. La segunda, situada al norte, era de Fermín Galíndez.

Los cuatro siguientes números no aparecen, aunque la nº 54 estaba habitada en 1876 por Pío Echeguren Aldama, cuyos antepasados constan en este barrio desde varias generaciones atrás. También entre éstas se incluiría el caserío Zabaleko, que era de Juan Rubenach. Al norte de éste comenzaba el barrio La Calle con la casa de Petra Arostegui, viuda de Juan Olabarrieta Aldama. Los nº 58 y 59 eran propiedad de Manuel Sasiain Landazuri y estaban más al norte pero al otro lado del camino.

Finalmente, el barrio Arretxondo abarcaba otras dos casas: una al este de la carretera y propiedad de Anacleto Pinedo, y la nº 60, de Pedro Landaluze Garbiras..

Continuando por el Camino Real hacia el norte entramos en el barrio Sagarribai. Primero, estaba la casa posteriormente conocida como “de Goya”, que la usufructuaba Figuerola. Éste también era propietario de la casa nº 62, mientras que la nº 63 era de los hermanos Francisco y Patricio Yarritu, afincados en Abanto, que posiblemente fueron después dueños de dos de las tres casas que están actualmente a la izquierda de la carretera. La restante pudo ser de Juan Garaigorta, que de hecho habitaba el nº 63 en 1876. Al otro lado del río y las vías del tren, se situaba el caserío Zamora y otra casa que albergaba dos viviendas propiedad respectivamente de Emilio Larrinaga y Agapito Gallaistegui.

Siguiendo la carretera, más al norte existían cinco caseríos a mano izquierda y, finalmente, otros dos a mano derecha. El primero de todos era el de Saerin, seguido del caserío antiguamente conocido como Agirre, ambos propiedad de Marcelo Gorostizaga.

Las tres casas siguientes formaban parte del barrio Urieta y, con los números 77, 78 y 79, eran propiedad del sacerdote Dionisio Díaz de Olarte Asteguieta. Finalmente, estaban las dos casas de Argatxa, al otro lado de la carretera.

Pasamos al otro lado del río Nervión y emprendemos el regreso hacia el sur. El caserío más próximo a Argatxa era San Pablo, propiedad de los herederos de Ascensión Arbide. A su altura, pero más al este, estaba Urietagoikoa. Próximo a la estación del tren que hoy lleva su nombre, estaba el caserío Salbio, de Francisco Aldama Orue. Y, finalmente, más al sur se situaba el caserío Espinal. Desde aquí se podía ascender hasta la ermita de San Roque, en cuyo entorno se disponían dos caseríos, en aquel entonces notablemente aislados respecto a los demás. Junto a la misma ermita, estaba la casa de Gregorio Olartegochia Abechuco, que luego compró Aspiunza. Más abajo, la casa nº 40 era propiedad de Vicente Badiola Ugarte.

No existía por entonces ninguna casa entre el puente de Zabalibar y la de Badiola. Primero, al sur de dicho puente, nos encontramos la antigua ferrería reconvertida en fábrica de harinas. Frente a estas instalaciones, al otro de la carretera, existían dos casas muy próximas que pertenecían a Simón Olabarria y Gregorio Manzarbeitia, ésta al oeste de la anterior. Manzarbeitia era yerno de Santiago Isasi, que había comprado la casa principal, ferrería y molino de Zabalibar.

En el camino que salía de la carretera en Arretxondo en dirección a Zabalibar, un poco más al sur de las anteriores, estaba el caserío de Josefa Yarritu, viuda de José Olarieta, conocido como Mamitu. Más abajo quedaba otro caserío que usufructuaba Figuerola, luego comprado por Fermín Olibares. El siguiente correspondía a Manuel Sasiain.

El barrio se completaba con tres caseríos muy próximos uno del otro, más al sur. El primero de ellos era propiedad de Catalina Olarieta, vecina de Jugo; el segundo de Concepción Anchia; y el más meridional del barrio pertenecía a Dionisio Arberas Aguirre, siendo habitado por los Galíndez durante generaciones. No lejos de éste estaba la casa de Olako, también propia de Dionisio.

La zona de Zabalibar y Olako quedó separada del resto de la localidad por el ferrocarril, y estaba también separada de Orue y Abiaga por el río Nervión. Por aquel entonces, entre Olako y el molino de Rotabarria, apenas existían un par de casas en todo lo que hoy es una de las principales zonas de habitación de Amurrio. Entonces no habría más que campos. Solo documentamos dos casas junto a la carretera de Álava, en su lado sur. Una de ellas, de muy reciente creación, era de Ignacio Landazuri Arberas, de Pardio, la que fue conocida posteriormente como “del Patrón” y desempeñó las labores de fonda. En dirección a Ugarte, hacia la mitad del camino, estaba la casa de Ángel Galíndez, vecino de Madrid, aunque es posible que en realidad se construyera entre 1884 y 1894. Finalmente, un poco antes del puente de Arzubiaga, que daba entrada al puente de Ugarte, se encontraba al norte de la carretera una casa propiedad de Andrés Lejarza Viguri, que luego fue de su sobrino Juan Viguri Molinuevo.

A la derecha del puente, se encontraba el caserío Zubialde, que había sido del primer alcalde del Ayuntamiento de Amurrio, Matías Landaburu, y en 1884 era de su hija. El siguiente en listarse era el caserío “Campillo”, de Josefa Ugarte, viuda de Lafuente. Por su parte, el nº 3 correspondía con el molino Querejeta, que era propiedad de Lucio Guinea Baranda; el nº 4 era de Antonio Arberas Riofrancos y el nº 5 de Luis Jauregui Ugarte. La siguiente casa probablemente se encontraba en Bideko y era propiedad de Lorenzo Anda Landazuri; en el mismo lugar se situaría una casa llamada “Ugarte Arriba”, propiedad de Victoriano Montoya. Finalmente, la nº 8 era de Ramón Gabiña Aspichueta, tenía el camino al este y fue propiedad de los Acha años después.

El listado de 1884 pasa a los nº 9 y 10, que correspondían a las dos viviendas que albergaba la Casa de Ugarte, propiedad de Fidela Olaeta Salazar, vecina de Gernika, descendiente de los antiguos propietarios del mayorazgo de Ugarte, fundado en 1606, que quedó adscrito al de Astobiza. La nº 11 era de Vicente Urrutia Mugaburu y a continuación se listaban las casas de Valentín Aldama Zulueta y la de la viuda de Manuel Angulo, que lindaba norte y oeste con camino.

Llegamos así a la zona del barrio Uskategi encontrándonos primero el caserío llamado Manzarraga o Lorenzico. Por su parte, el caserío Tontorra era de Ramón Gabiña Aspichueta. Después, aparece el caserío que había sido de los padres de Josefa Ugarte Abechuco, viuda de Francisco Lafuente; y después los dos caseríos de Uskategi: el de José Yarritu Olarte y el que administraba el sacerdote Ramón Aspizua como curador de la menor Isidora Olarieta San Miguel.

No lejos de aquí quedaba el barrio Isasiko. En la parte baja de este barrio, estaban los caseríos Mingotxu y Andaiko (que figura como Andiko); más arriba se encontraba Orortegi, que adoptó este nombre por haber pertenecido durante un par de generaciones a los de este apellido, y que entonces era de Pedro Molinuevo. El caserío Basarrate era de Gabriel Urrutia, cuya familia había emigrado a la Margen Izquierda; más arriba estaban los dos caseríos de Larra. También en Pardío había dos caseríos, propiedad de Ignacio Landazuri y Juan Viguri, mientras que Mariaka pertenecía a Valentín Aldama.

Por su parte, el barrio Aldama continuaba teniendo sus seis caseríos históricos: Andiko Abajo, propiedad de Valentín Aldama; Andiko Arriba, de Fermín Olivares; Olarieta, de José Aldama Yarritu; Etxabarriko, de José Yarritu; y Berganzena y Juandorena, ambos de Lorenzo Isasi Leal de Ibarra, el primero por compra.

Pasando a la otra vertiente, de cara a Baranbio, bajamos hacia el barrio de Onsoño, en cuya parte alta estaba el caserío Goiko, de Miguel Landaluze; más abajo estaban, seguidas, las casas de Mariano Berganza, la de Katuja (llamada así por pertenecer al mismo propietario que el Palacio de Catuja de Laudio/Llodio), y la de Casimira Aldama Cuadra, con el caserío de Marcelino Aldama Yarritu enfrente, el cual fue conocido tiempo atrás como “Mariaka”, por el apellido de uno de sus primitivos propietarios. Todos estos caseríos se conservan pero no ocurre lo mismo con otros que estuvieron más abajo del anterior. Primero estaba Etxezuri, que en 1884 era de los hermanos Sautua Larrazabal, junto al cual hubo otro caserío ya por entonces desaparecido. Justo después, estaba la casa de Fernando Berganza Aspiunza. Ambas desaparecieron en la segunda/tercera década del siglo XX. Frente a estas, al otro lado de la carretera, estaba la casa de Gregorio Olamendi, que en el pasado recibió el nombre de Muñezkan, por el apellido de uno de sus propietarios. Separadas del resto del barrio, a menor altitud, alcanzamos los caseríos Barrenengoa y, después, Kruzialde, que era de Marcos Isasi Isasi.

Finalmente, en el barrio Berganzabeitia existían unas cuantas casas en jurisdicción de Amurrio. La más meridional era la de Okeluri, no lejos de la cual se encontraba el caserío “Esteban”, ambas propiedad de Juan Francisco Tipular. Luego estaba el caserío Zapatería, que era de Tomás Aldama Echevarria; cerca de ésta había otra casa que era de Fermín Iñiguez de Onsoño, vecino en este mismo barrio pero en jurisdicción de Lezama, y otra de Antonio Echevarria. Por último, la casa de Eligorta era también de Tomás Aldama.

Otro largo trayecto por el monte nos llevaría hasta el barrio Orue para recorrer la ribera oriental del Nervión. En este barrio, la casa señalada con el nº 39 era propiedad de José Berganza Garbiras y parece compartir número con otra de Sebastián Yarritu, por lo que quizá era una casa dividida entre los dos. La nº 38 era de Manuel Sasiain Landazuri, junto al camino que llevaba a Mariaka. El nº 36 era de Francisca Arbide, viuda de José Garbiras, cuyos ancestros habían vivido en el barrio desde muchas generaciones atrás. Esta casa la compró poco después Juan Viguri y construyó otra unos años después, al otro lado del camino. Con el nº 35 aparece el caserío Oribai, de Sebastián Yarritu.

Al sur de éste, entramos en el barrio Abiaga, cuya distribución del caserío aparenta ser la misma que tenía ya en el siglo XVI. La casa más septentrional del barrio era la casa nativa de los Aspiunza, propiedad en aquel momento de Rafaela Urrutia. A continuación, la nº 33, al oeste del camino, era de Nicolasa Olarieta Echeguren, y la siguiente, al este del camino en el sentido de nuestra marcha, de Francisco Aldama Sarachaga.

A partir de aquí, las siguientes casas estaban todas al oeste del camino. Con el nº 31 figura la casa de Ciriaco Ojembarrena Aldama, descendiente directo de Martín Latatu de Abiaga, que era su propietario en 1590. El nº 30 era de Teresa Urrutia Mendivil y seguramente era la casa llamada Gotxi, a cuyos propietarios se hizo concurso de bienes en 1845. Cerca de ésta, el nº 29 correspondía al caserío conocido como Sautuko, por haber pertenecido desde el siglo XVI a la familia Sautu. Era entonces de Francisca Berganza Ugarte.

Al otro lado del camino, y un poco más adelante, estaba el nº 28, propiedad de Manuel Abechuco Urrutia, cuyos antepasados habían vivido allí por generaciones. Un poco más al oeste estaba el nº 27, de Antonio Yarritu Cuevas, y a veces incluido en el barrio Bañueta. A este barrio pertenecían, sin duda, las dos siguientes casas. La nº 26 estaba muy próxima a la anterior, en la curva de la carretera que accede a las piscinas y junto al arroyo que transcurre por allí. Era entonces propiedad de Juan Antonio Sarachaga, que poseía también el molino de Bañueta, nº 25, como heredero directo de los Guinea, sus propietarios a principios del siglo XVI.

Finalizado el recorrido, observamos que algunas casas se conservan y otras no, siendo muchas de ellas difíciles de identificar y localizar. Solo un trabajo específico de archivo puede reconstruir la historia de todos los edificios históricos de Amurrio, tanto los que se conservan como los que no, para evaluar correctamente el patrimonio material e inmaterial de la localidad y conocer con mucha mayor exactitud su historia.

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Los carreteros castellanoparlantes de Amurrio

14 de noviembre de 1828

 

 

Anochecía. Domingo de Bernaola quería llegar cuanto antes a Arrigorriaga, a la ferrería de Agirre, en compañía del maestro barquinero que su tío Juan Manuel le había mandado buscar en Laudio/Llodio. A lomos de su caballo, no podía apretar demasiado el paso, ya que el maestro que había contratado caminaba a pie, pero tampoco era cuestión de perder el tiempo detrás de los 7 carreteros que, llegando a la ferrería de Gastaka en Arrankudiaga, trajinaban con sus carros cargados de trigo en dirección a Bilbao ocupando prácticamente todo el ancho de la calzada. Por alguna razón que no se expresa, supo que eran de Amurrio. Les pidió permiso para pasar y adelantarles.

Según declaración de un testigo llamado José de Urresti, los cuatro primeros carreteros le dejaron pasar pero el caballo de Bernaola derribó al quinto, un hombre al que sus compañeros se dirigieron, una y otra vez, como “Godoy”. Al parecer ocurrió sin intención alguna y Domingo le dijo que si había hecho algún daño lo pagaría al momento, pero la respuesta de los de Amurrio no se hizo esperar: arremetieron contra Bernaola palo en mano mientras el tal Godoy gritaba “a ese, seguirle a ese” y le dedicaba epítetos tales como arlotaro, pícaro bribón y otros. Ya delante de la casa de Gastaka, le dieron alcance, asieron la cabalgadura y lo desmontaron a garrotazo limpio hasta que fue socorrido por el dicho Urresti y otros vecinos como Mateo de Amechazurra.

Éste preguntó la razón de darle semejante trato a Bernaola y Godoy replicó “no vea Vmd [Vuestra Merced] como me ha maltratado a mi, mire V[sted] la herida que tengo” pero en opinión de Amechazurra no tenía nada de nada y así se lo hizo saber. Aún y todo, siguió arengando a sus compañeros para que mataran al hombre, de modo que lo derribaron del caballo de nuevo. Solo cuando Amechazurra amenazó con avisar a las justicias cesaron la paliza y cada uno siguió su camino, algunos mejor que otro. Bernaola hubo de ser examinado por el médico al llegar a la ferrería, donde tenía su habitación, pero sus heridas no son objeto de atención preferente en este relato.

Los carreteros continuaron hasta la casa de Ubilla en Ugao-Miraballes, donde cenaron tanto ellos como sus animales de tiro hasta que retomaron el camino a Bilbao hacia las 2 o las 3 de la mañana. Los carreteros de Amurrio tenían costumbre de parar en el mesón de Mathias de Zalbidegoitia en Atxuri y al parecer también pasaron por allí en aquella ocasión, aunque debieron tomar el camino de vuelta sin mayor dilación, ya que esa misma noche hicieron parada y fonda en el mismo mesón de Ugao-Miraballes aproximadamente por idénticas horas que la noche anterior.

El dato más interesante de esta historia es de naturaleza lingüística y no demasiado habitual, como todo dato que haga referencia al idioma hablado, al menos en lo que respecta a nuestra comarca. Denunciada la agresión por Bernaola, las justicias se desplazaron a la casa de Ubilla para ver qué sabían allí del caso, por si los carreteros de Amurrio habían hecho alguna mención del suceso en las dos ocasiones en las que se habían detenido allí. Fue en vano. Y es que los hombres que los atendieron, José Andrés y José de Basauri, respondieron que nada podían decir, porque los susodichos hablaban en castellano, idioma que el primero no “poseía” y el segundo “muy poco”.

Antes de pasar a examinar el dato lingüístico, merece la pena señalar que José de Basauri sí que declaró, en todo caso, que el tal Godoy se llamaba en realidad Fernando de Aguirre y era propietario y vecino de Amurrio “yendo del camino a Orduña a la izquierda junto o tras de una torre vieja”, en referencia a la de Mendixur, ya en las últimas. Cuando fueron a detenerla a dicha casa, no estaba en ella y de hecho no se entregó hasta finales de enero de 1829 en Bilbao. Godoy argumentó que iban dejando espacio suficiente en la calzada y que Bernaola llegó galopando y sin moderar el paso, de modo que lo arrolló y arrojó a tierra con gran peligro de haber perdido la vida entre los carros, y es por eso que sus compañeros trataron de detenerle ignorando el qué resultó de todo aquello. No se le dio demasiada verosimilitud a su testimonio. No sabemos en qué acabó todo ello pero lo cierto es que tampoco sabemos, al menos de momento, lo que fue de Fernando, ya que no hemos hallado su partida de defunción.

Fernando de Aguirre Sautu había nacido en Amurrio en 1771, por lo que tenía ya 57 años. Su padre era natural del mismo lugar, también se llamó Fernando y posiblemente vivió en la misma casa que heredó su hijo, la cual reconstruyó hacia 1763 tras un incendio. Su madre era natural de Larrinbe, del barrio Mendibil. Estaba casado con Maria Josepha de Echeguren Zulueta, que era también de Amurrio, concretamente de Zabaleko. Era, por lo tanto, un amurriano prácticamente de pura cepa. Para entonces, año 1828, ya tenía una hija casada en Murga con Juan Francisco de Salazar Landaburu, a quien llamaban “Zentella”. Tuvo, además, una hija casada en Lezama, otra en Laudio/Llodio y a Isidra, que se casó con Manuel de Arberas Landaburu y posteriormente con Valentín de Aldama Zulueta, todos ellos de un cierto poder adquisitivo -dentro de los límites de los labradores propietarios, claro está-. De hecho, Dionisio de Aldama Aldama fue hijo del segundo matrimonio de Valentín tras la muerte de Isidra. En resumen: Fernando de Aguirre “Godoy”, labrador y arriero, era un hombre con “posibles”, bien considerado y situado en el escalafón social del Amurrio de la época.

Es posible también que fuera un poco conflictivo, quizás altivo. Por si fuera poca cosa la furibunda reacción al incidente del caballo, respondió con cierta soberbia a las justicias cuando presentó su defensa en el caso. Además, unos años antes había sido denunciado por desacato por insultar a Félix de Aldama cuando era alcalde, en un pleito que llegó hasta la Chancillería de Valladolid. Es de pensar que recibió su mote de Manuel Godoy, el que fuera célebre y polémico primer ministro de Carlos IV. Quizá fue defensor del mismo, quizá fue un furibundo detractor, lo cual sería más probable que lo primero, quizá recibió su mote por cualquiera de los insospechados motivos por el cual ponemos a una persona un mote que le acompaña toda la vida hasta sustituir su nombre verdadero.

Desgraciadamente, no sabemos quiénes fueron sus 6 acompañantes. De lo que no hay duda es que se comunicaban en castellano, no en euskera. Uno puede hacerse muchas preguntas al respecto: ¿hablaron en castellano para no ser entendidos por los posaderos? No resulta verosímil. ¿Sabían euskera? Y, si era así, ¿por qué no lo hablaban entre ellos?

El problema es nuestro desconocimiento de la identidad de todos los carreteros para determinar el origen y circunstancias de cada uno de ellos. La cronología sobre el momento en que el euskera se dejó de hablar en Amurrio se sustenta en datos aislados, generalidades, pero pocos asideros concretos. Se cree que la Guerra Carlista fue un golpe definitivo pero, siendo lugar de paso y un pueblo en el que se asentaron no pocos individuos procedentes de entornos no euskaldunes, no sería de extrañar que el castellano estuviera ya muy extendido con antelación. En todo caso, creemos que en la Tierra de Ayala el bilingüismo y la convivencia de lenguas fue algo más extendido de lo que creemos y persistente en el tiempo hasta el definitivo retroceso del euskera.

Como a veces ocurre en la actualidad, quizá alguno de nuestros carreteros no sabía euskera y por eso hablaban entre sí en castellano; un idioma que debían conocer aunque eso no resta para que alguno tuviera dificultades para expresarse en el mismo. Sin embargo, el testimonio es claro: el castellano era su vehículo de comunicación. Y lo sería de manera habitual. 

¿Eso excluye el conocimiento del euskera? En absoluto. Fernando, nacido en 1771, muy posiblemente lo sabría. Quizá otros también. De alguna manera debieron comunicarse con unos posaderos que no tenían ni idea de castellano, aunque no deja de ser cierto que debieron ser muchos los castellanoparlantes que, rumbo a Bilbao o de vuelta a Castilla y otros parajes, hicieron parada en dicha casa. Al fin y al cabo, siempre hay una manera de entenderse a la hora de prestar y recibir los servicios básicos.

Para finalizar, volvemos a aquella hija de Fernando que se había casado en Lezama. Se llamaba Josefa y contrajo matrimonio con Antonio de Arana Lezameta, del caserío Sautuko y propietario de varias casas más. En Lezama, según los testimonios históricos, el euskera se perdió más tarde que en Amurrio. Entre otros hijos, tuvieron una llamada Francisca, nacida en 1847. En el padrón de Bilbao de 1920 (sobre el que iremos aportando en el futuro más información para el estudio de la historia del euskera en la comarca), Francisca se declaraba euskaldun, al igual que dos de sus hijos, habidos con un hombre natural de Zuaza, y un sobrino natural de Durango. ¿Era su lengua materna, que había conservado, o la había aprendido en los largos años que estuvo viviendo en Bilbao? Ambas hipótesis son plausibles. Desgraciadamente, poco más es lo que se puede hacer con los testimonios disponibles. Seguir investigando para obtener un cuadro lo más completo posible.

 

 

FUENTE PRINCIPAL:

Archivo Foral de Bizkaia: Judicial, Corregidor, Criminal, JCR0999/001

Salmanton (1727)

 

 

14 vecinos propietarios, 3 viudas, 4 moradores y una viuda pobre. 7 que habían donado sus bienes

 

Juan Leal de Ibarra Retes, natural de Izoria, casado con Maria de Echaurren Campo

Inocencio de Oribe Menoyo, natural de Salmantón, casado con Felipa de Alday Chabarri, de Agiñaga

Domingo de Gabiña La Torre, de Saratxo, casado en segundas nupcias con Felipa de Menoyo Luengas. Josepha de Luengas ya había donado sus bienes

Pedro de Menoio Durana, de Maroño, casado con Maria de Alday Uliarte, de Salmantón. Probablemente, del caserío Uriondo

Diego de La Torre Obaldia-Salazar, casado con Brigida de Gorbea Iturricha, ambos de la misma localidad

Juan de La Viña Obaldia, de Lexartzu, casado con Juliana Ochoa de Mugaburu Oribe, de Salmanton

Domingo de Ulizar Menoyo, de Salmanton, casado en segundas nupcias con Maria de Obaldia Murga, de Añes. Probablemente, en el caserío o barrio Mugaburu. Pedro de Ulizar y su mujer ya habían donado sus bienes

Mauricio de Iruegas Menoyo, natural de Lorcio, casado con Josepha de Zubiaga Iturricha, de Salmanton

Francisco de Mendieta Gorbea, casado con Agueda de Lafuente Campo

Sebastian de Menoio Santa Marina, de esta localidad, casado en segundas nupcias con Lorenza de Echave Sobrevilla

Juan Angel de Ulibarri Iturricha, casado con Martina de Oribe Alday, ambos de Salmanton

Miguel de Murga Gorbea, natural de Llanteno, casado con Francisca de Menoyo Uriondo, de Salmanton. Maria de Uriondo ya había donado sus bienes

Martin de Ondovilla Aldama, natural de Quejana, casado en segundas nupcias con Maria de Zubiaga Menoyo, de Ozeka

Joseph de Vergara Ulibarri, natural de La Abadía, casado con Francisca La Quintana La Llana, quizá de ese mismo lugar

 

 

Viudas:

Brigida de Iturricha Retes, de Salmanton, viuda de Sebastián de Gorbea Orueta

Francisca de Echeguren

Maria de Iturricha Zubiaga, natural de este lugar, viuda de Domingo de Gorbea Gorbea, de Soxo. Jacinta de Zubiaga, ciega, ya había donado sus bienes

 

 

Moradores:

Nicolas de Aldai Durana, de Agiñaga, casado con Francisca de Ulizar Iturricha, de Salmanton

Joseph de Sarama Robredo, natural de Las Fuentes en Angulo, casado con Luisa Ochoa de Mugaburu Lafuente

Joseph Ochoa de Mugaburu Lafuente, casado con Maria Gomez de Mendieta Gorbea, ambos de Salmanton

Pedro de Urrutia Ibarra, de Izoria, casado con Francisca de Aldai Uliarte, de esta localidad

 

 

Tenian donados sus bienes:

Maria de Villarte viuda

Maria de Ulibarri viuda

Francisco de Zubiaga

¡Qué burrada!

 

 

Unos días antes de la Navidad de 1930, 18 jóvenes de Arrastaria mataron un burro de cuatro meses, que fue cocinado en el establecimiento de un tal José Iza en Orduña, donde se dieron un banquete, al parecer celebrando el santo de uno de ellos. Nada digno de mayor atención si no fuera porque los comensales, sin duda un poco -o muy- “beodos”, causaron ciertos “escándalos” en el camino de regreso a su pueblo, motivo por el cual fueron detenidos y pasaron la noche en el calabozo.

La tarde del día 23 de diciembre, el corresponsal de El Heraldo Alavés en Bilbao informaba a la central de su periódico de este suceso. “Los pedazos del pollino entraron a fuerza de pan y vino, éste en gran cantidad y salieron a la calle después en el estado que es de suponer gritando viva la República”. Hay que tener en cuenta que, por aquel entonces, España era aún una monarquía, si bien tambaleante ante el auge del republicanismo.

De las páginas del periódico alavés, la historia saltó a otras rotativas peninsulares, que el día 24 informaban del suceso de formas diversas y seguramente quitando y añadiendo ingredientes a la noticia a su completa voluntad. Así, La Voz de Aragón decía que los comensales cometieron “fechorías sin cuento”; el diario salmantino El Adelanto tuvo la ocurrencia de decir que los muchachos habían hecho “burradas” produciendo escándalos; el Diario de Burgos hablaba de gritos subversivos; La Correspondencia de Valencia se mantuvo bastante fiel al relato original; el Diario de Córdoba empezó a jugar con el lenguaje (“Terminado el banquete, los comensales emprendieron el regreso al pueblo y por el camino, por lo visto, se les puso el burro en pie en el estómago y comenzaron a hacer el asno, promoviendo gran escándalo”); y sus paisanos de El defensor de Córdoba hicieron lo propio aunque alejándose de la verdad (“Para probar que eran más bestias que el animal que comieron, entre trozo y trozo de asno blasfemaban. Era el rebuzno natural”).

Aprovechando la vis cómida a la que daba pie la historia, y yendo más allá de las primeras exploraciones que hicieron de esta vía los diarios recién citados, el 25 de diciembre Las Provincias: diario de Valencia comentaba que “durante el camino iban dando gritos y haciendo toda clase de manifestaciones propias del alimento que habían ingerido hasta que la Guardia Civil los detuvo y los encerró en la cárcel”, desnudando así a la historia de cualquier tinte político. El día 27 un redactor de El avisador numantino cerraba su artículo con una coletilla digna de Matías Prats: “Si los dejan solos hubieran sido capaces de cometer alguna burrada”.

Y la historia incluso dio pie a curiosos pareados desde las hojas de la revista humorística Flores y Abejas:

 

Y es que esos mozos tan cultos

Patentizar han querido

Que son mucho más jumentos

Que el que se habían comido

 

O, al comentar que en Sevilla la Guardia Civil había detenido a un hombre que trataba de introducir 18 kilos de burro para venderlo como si fuera ternera, comentaban que:

“¡Es natural! Después del banquete que se dieron pasados días en Orduña varios mozos, se ha comprobado que la carne de jumento es un bocado exquisito.

Y eso que aquel que la prueba

Siente unas ganas atroces

De rebuznar, comer paja

Y soltar al aire coces”

 

Claro que menos gracia les debió hacer a los muchachos cuando en enero de 1931 fueron condenados a un día de arresto y a pagar una multa de 15 pesetas.

De modo que no faltaba razón a quien, desde las páginas de El Adelanto: diario político de Salamanca, cuestionaban todas las chanzas anteriores a costa del banquete omitiendo el hecho noticioso en sí, que fue la algarabía prorrepublicana. Y lo hicieron con estas palabras:

¿Qué tendra que ver, pregunto,

en el caso que comento,

los vivas a la República

con la carne de jumento?

 

 

 

Presos en el Puerto de Santa Maria

 

 

El Archivo Histórico Provincial de Cádiz ha elaborado una base de datos sobre todos los reclusos que pasaron por la prisión de Puerto de Santa Maria entre 1936 y 1955, es decir, durante la Guerra Civil y la larga posguerra. Muchos de ellos fueron trasladados desde la prisión de Orduña. Y también fueron varios los naturales del Alto Nervión que estuvieron internados en este centro. Son los siguientes:

 

-Cipriano Abasolo Murga, natural de Orduña, internado el 11-8-1938 procedente de El Dueso (Santoña) hasta el 7-9-1740, cuando quedó en libertad

-Lázaro Alava Elejalde, natural de Orduña, internado el 31-7-1938 procedente de El Dueso hasta el 8-5-1941, puesto en libertad condicional

-Luis Arberas Echevarria, natural de Baranbio, internado el 14-6-1939 procedente la privisón provincial de Bilbao hasta 16-1-1943, cuando quedó en libertad

-Francisco Arsuaga Sagarduy, natural de Luiaondo, internado el 21-7-1938 procedente de la prisión provincial de Vitoria-Gasteiz hasta el 26-11-1942, puesto en libertad condicional

-Luis Barañano Barbara, natural de Amurrio, internado el 1-7-1938 procedente de la prisión provincial de Bilbao hasta el 7-7-1940, puesto en libertad

-Benito Echeguren Vallejuelo, natural de Amurrio, internado el 11-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 26-7-1941, puesto en libertad condicional provisional con destierro

-Juan Echevarri Echavarria, natural de Llodio, internado el 16-6-1938 procedente de la prisión provincial de Vitoria-Gasteiz hasta el 4-1-1942, puesto en libertad condicional provisional con destierro

-Juan Eguia Orue, natural de Llodio, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 12-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Isidoro Elcoro de la Fuente, natural de Orduña, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 13-8-1940, puesto en libertad

-Francisco Guaresti Iraurgui, natural de Baranbio, internado el 16-6-1938 procedente de la prisión provincial de Vitoria hasta el 1-6-1941, cuando fue puesto en libertad condicional

-Lorenzo Ibáñez Barrio, natural de Orduña, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 8-5-1941, cuando fue puesto en libertad condicional provisional

-Domingo Ibáñez Gorriaran, natural de Llodio, internado el 6-8-1938 procedente  de El Dueso hasta el 20-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Jose Ibarrola Echevarria, natural de Orozko, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 13-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Domingo Isusi Goicoechea, natural de Lezama, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 2-7-1940, cuando fue puesto en libertad

-Marcelo Landeta Arbide, natural de Orozko, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 2-7-1940, cuando fue puesto en libertad

-Gregorio Mendivil Mendivil, natural de Saratxo, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 25-8-1941, cuando fue puesto en libertad

-Angel Menoyo Ojembarrena, natural de Maroño, internado el 24-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 21-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Bernardo Menoyo Padura, natural de Respaldiza, internado el 18-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 14-10-1938, cuando fue trasladado a la prisión de Vitoria

-Rafael Olamendi Bordes, natural de Lezama, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 18-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Domingo Olabarria Andicoechea, natural de Orozko, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 17-12-1940, cuando fue puesto en libertad

-Bernardo Olazaran Zubieta, natural de Orduña, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 9-7-1940, por prisión atenuada en su domicilio

-Aurelio Ortiz Ibarra, natural de Orduña, internado el 6-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 13-8-1940, por prisión atenuada en su domicilio

-Juan Oyarzabal Laburu, natural de Zuaza, internado el 11-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 19-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Félix Ozaeta Olartecoechea, natural de Orozko, internado el 1-7-1938 procedente de la prisión provincial de Bilbao hasta el 7-7-1940, cuando fue puesto en libertad

-Felix Pagazaurtundua Olabarria, natural de Orozko, internado el 18-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 26-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-José Picaza Ibarrondo, natural de Baranbio, internado el 2-8-1938 hasta el 8-8-1940, por prisión atenuada en su domicilio

-Felipe Pinedo Larrinaga, natural de Orduña, internado el 18-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 16-12-1940, cuando fue puesto en libertad

-Pedro Pinedo Monllort, natural de Amurrio, internado el 11-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 17-11-1940, cuando fue puesto en libertad

-Blas Quintana Calzada, natural de Orduña, internado el 29-7-1938 procedente de El Dueso hasta el 1-5-1941, cuando fue puesto en libertad condicional

-Agustín Santamaría Castro, natural de Orduña, internado el 25-4-1939 procedente de la prisión provincial de Bilbao hasta el 1-5-1941, cuando fue puesto en libertad condicional provisional

-Arcadio de la Torre Iglesias, natural de Llodio, internado el 18-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 21-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Santiago Ugarte Ureta, natural de Orozko, internado el 23-7-1938 procedente de la prisión provincial de Bilbao hasta el 13-9-1940, cuando fue puesto en libertad

-Germán Urrutia Urrutia, natural de Respaldiza, internado el 19-7-1955 por rebelión militar y robo procedente de la prisión provincial de Bilbao

-Pablo Velasco Castresana, natural de Sojoguti, internado el 29-7-1938 procedente de El Dueso hasta el 2-3-1942, cuando falleció

-Elías Vergara Echeguren, natural de Salmanton, internado el 11-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 17-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-Victoriano Yarritu Echevarria, natural de Amurrio, internado el 11-8-1938 procedente de El Dueso hasta el 3-4-1941, cuando fue puesto en libertad

-Justo Yarza Beraza, natural de Respaldiza, internado el 29-7-1938 procedente de El Dueso hasta el 13-8-1940, cuando fue puesto en libertad

-José Zorrozua Pagazaurtundua, natural de Llodio, internado el 16-6-1938 procedente de la prisión provincial de Vitoria hasta el 5-6-1941, cuando fue puesto en libertad

Tertanga (1793)

 

La ausencia de registros parroquiales puede dificultar notablemente cualquier tipo de investigación histórica, no digamos ya genealógica, pues constituyen el material fundamental para ello. Es lo que ocurre en Tertanga (Arrastaria), localidad en la que no se han conservado registros anteriores a los últimos años del siglo XVIII.

Cuando ello ocurre, hay que acudir directamente a documentación como la notarial, que suele ser muy completa aunque el acceso a la misma conlleva una mayor inversión de tiempo. A veces, por suerte, contamos con documentos como el presente, una especie de padrón de la localidad en el año 1793 que además, con el fin de certificar la nobleza de sus habitantes, se acompaña de la genealogía de algunas de las familias del pueblo. A continuación hemos adaptado esa información asimilándola en la medida de lo posible al padrón de 1727 de la Tierra de Ayala que poco a poco vamos desgranando en otras entradas.

 

 

Mathias de Larrieta Ugarte, casado primero con Francisca Xabiera de Zubiaga Irabien, de Ripa, y luego con Prudencia de Zubiaga Calzada, de Lendoñogoiti. Tenía un hermano en Cádiz y otro en América

Juan de Larrieta Murga, casado con Manuela de Murga, tenían un hijo en Cádiz. Su hija Manuela estaba casada en el pueblo con Manuel de Belaunde (ver)

Pedro de Larrieta Anuncibay, posiblemente tío de Mathias

Maria Angela de Gabiña Aldama, natural de Lekamaña, viuda de Macario de Larrieta Armona.

Miguel de Paul Zubiaga, soltero.

Felipe de Paul Orue, casado con Manuela de Cuadra Cuadra

Julián de Murga Durana, casado con Maria Andrés de Badillo Goiti, de Delika

Domingo de Frailia Murga, casado con Juana de Murga Arechabala. Ella era hija de Domingo de Murga y Maria Cruz de Arechabala Paul.

Pedro de Robredo Gorostiza, cuyos padres eran de Llorengoz y Valderejo, casado con Rafaela Ruiz Larrieta

Gerónimo Biergol Larrieta, natural de Delika, casado con Josepha de la Torre, de Zedelika. En 1777 sus padres arrendaron una casa a Mauricio de Larrieta.

Joseph de Gurbista Garnica, casado con Manuela de Laña Larrieta, natural de Villalba de Losa aunque la madre también era de aquí. En 1799 se casó con Maria de Guinea.

Manuel de Larrea Madaria, casado con Maria de Cuadra Goiti, ambos de Orduña

Sebastián de Salazar, natural de Berberana, casado con Francisca de Pinedo, de Andagoia

Gregorio de Maturana Ais, casado con Maria Andresa de Barbara Olartegochia, de Llodio

Martín de Salazar, natural de Villaño, casado con Maria Jesús de Garnica. Al parecer, el era hijo de Juan Angel de Salazar Gauna y Josefa de Goiti Bardeci.

Joseph de Calzada Paul, de Orduña, casado con Francisca de Sologuren Uriarte, de Zedelika

Domingo de Arechavala Ochoa, natural de Orduña, casado con Josepha de Larrieta Corcuera, de Delika

Thomas de Sojo Eguiluz, natural de Artomaña, casado con Francisca de Murga

Joseph de Polanco Urquijo, natural de Llodio, casado con Maria Antonia de Escuza Arteaga, de Okondo

Manuel de Belaunde Oribe, natural de Respaldiza, casado con Manuela de Larrieta Murga

Francisco de Castresana Alaña, natural de Berberana, casada con Prudencia de Zubiaga Irabien, de Ripa, viuda de Felipe de Paul Murga

Juan Angel de Salazar Gauna, natural de Villaño, casado con Josepha de Goiti Bardeci, de Aloria

Domingo de Calzada Paul, de Orduña, casado con Manuela de Larrieta Corcuera

Manuel de Presilla Frairia, casado en segundas nupcias con Maria Dominica de Larrieta

Sebastián de Guinea Oquendo, natural de Delika, casado con Juana de Larrieta Corcuera

Francisco de Cuadra Bardeci, natural de Aloria, casado con Manuela de Goiti Frairia

Domingo Ochoa de Isusi, natural del Yermo en Llodio, casado con Maria Antonia de la Cantera, de Mijala. En 1777 era vecino Julián de la Cantera, que era natural de Fresno de Losa.

Domingo de Balza Orue, natural de Delika, que había ido a vivir a la venta de Arbin

Los primeros milicianos de la Guerra en el frente Amurrio-Orduña

En cuanto se tuvo noticia de la sublevación del ejército de África el 18 de julio de 1936, grupos de militantes izquierdistas de la Margen Izquierda llegaron al Alto Nervión con el objetivo de sofocar cualquier conato de rebelión y defender el territorio de cualquier posible avance desde Vitoria-Gasteiz. Fueron los primeros milicianos asentados en la comarca.

El Estatuto Vasco no fue aprobado hasta octubre y esto trajo dos consecuencias principales: primero la implicación definitiva del PNV al lado de la República; segundo, la creación del Euzko Gudarostea o Ejército Vasco y la formación de batallones de filiación política como el Araba (PNV), Bakunin (CNT) y Leandro Carro (Partido Comunista). Los dos últimos surgieron a partir del grupo de milicianos que entre julio y octubre se habían encargado de la defensa del frente en la zona de Amurrio y Orduña, la que llegó a ser conocida como Columna Aizpuru.

A continuación se refleja el listado de milicianos destacados en el frente Amurrio-Orduña a partir de la nómina respectiva a la primera quincena de septiembre, con algunos añadidos de individuos que se sumaron al grupo en la segunda. Como se puede ver, no fueron muchos los naturales de la comarca que formaron parte de la columna.

 

 

Cipriano Abasolo Murga

Jose Abrisqueta Garay

Jose Agüero Villar

Felipe Aguirre Santamaria (segunda quincena)

Alejandro Alberto Centeno

Ramón Alcón Peña

Domingo Alconada Rochi

Faustino Alconada Rochi

Julio Alcubilla Blanco

Raimundo Aldama Ugarte

Esteban Aldaiturriaga Llanos

Juan Aldaiturriaga Sagarduy

Esteban Alonso Uriarte

Manuel Alonso Sanchez

Santiago Alonso Sanchez

Victor Alonso Saez

Antonio Alvarez San Vicente

Edelmiro Alvarez San Vicente

Quintín Ambrosio Sanchez

Juan Amesti Campo

Teófilo Andaluz Iñigo

Fortunato Andrés Illeras

Ramón Anido Murga

Ramón Ansuategui Herres

Victor Antolín Regalicia

José Antón Ruiz

Eleuterio Aparicio Robledo

Pedro Aparicio Lorenzana

Jose Luis Apodaca Uribe

Juan Apodaca Pinedo

Eduardo Arandia Gastaca

Luis Arberas Echevarria

Ramón Arenal Pardo

Argimiro Arin Montejo

Castor Arteta Arana

Jose Arteta Gurtubay

Lorenzo Arribas Martínez

Telesforo Arribas Varas

Andrés Arroyo Bayo

Estanislao Ayo Redrao

Felix Ayo Redrao

Victor Ayuso Altube

Martin Azurmendi Sevilla

Jose Maria Badiola Monasterio

Valentin Barbadillo Merino

Ricardo Barbero Revilla

Victor Barquin Arteche

Eustasio Barrera Rodriguez (segunda quincena)

Francisco Barreiro Lopez

Miguel Basterrechea Larrazabal

Rodolfo Bayer Gandía

Jacinto Bedoya Mendiguren

Francisco Bengoechea Erespe

Teófilo Benito Galarreta

Amado Berbois Heros

Felipe Bergado Espinosa

Rufino Bermejo Santamaria

Raimundo Berrojas Sanz

Benito Blanco Blanco

Felix Blanco Valdizan

Mateo Blasco Galván

Francisco Blázquez Martín

Francisco Borjabea Aragón (segunda quincena)

Julian Burgos Murciano

Pedro Caballero Maguregui (segunda quincena)

Vidal Caballero Maguregui

Marcelino Gutierrez-Cabello Fernandez

Nicasio Calabia Lumbreras (segunda quincena)

Eleazar Calvo Seco

Octaviao Calle Seco

Julio Caneda Pérez

Ruperto Cantalapiedra Manrique

Jacinto Carazo Blanco

Modesto del Caso Zurdo

Cecilio Castillo Tellaeche

Daniel Castillo Manrique

Jesus Castro Ortega

Angel Celaa Gabiña

Anselmo Cerrajeria Legaria

Fermin Cerrillo Corcuera

David Cid Robles

Faustino Celás Miguel

Segundo Collado Arbaiza

Jacinto Conesa

Eduardo Contreras Bartolomé

Fructuoso Corral Saez

Bernabe Cruz Zabaleta

Maximiano Cuadra Otaola

Nemesio Cubillo Ortega

Dionisio Dámaso (segunda quincena)

Jose Davalillos Tobalina

Felix Diago Puertos

Agustin Diaz de Olarte

Bernardo Diaz Rodriguez

Maximo Diaz de Zarate

Siro Diaz Puerto

Gregorio Diez Gonzalez

Jose Diez Bosal

Jose Maria Diez Gil

Eduardo Dominguez Redondo

Luis Duña Irueta

Luis Durán Lambarri

Candido Echeguren Vallejuelo

Abelardo Echebarria Mendez

Manuel Echebarria Mendez

Paulino Eguizabal Martinez

Eusebio Egurrola Jocano

Jose Elezcano Mezo

Jesus Elizondo Estrada

Eleuterio Elorriaga Urizar

Felix Enriquez Alonso (segunda quincena)

Miguel Escós Quintana

Agustina Fernández González (cocina)

Constantino Fernandez Garcia (segunda quincena)

Felix Fernandez Perez

Juan Fernandez Garcia

Jesus Fernandez Gonzalez

Juan Fernandez Gonzalez (segunda quincena)

Juan Fernandez Rodriguez

Jesus Fernandez Garcia

Manuel Fernandez Lorenzo

Marciano Fernandez Lafuente

Mariano Fernandez Martinez

Nemesio Fernandez Guadilla

Timoteo Fernandez Aguado

Alfonso de la Fuente Arroyo

Rafael Gabiola Zarrandicoechea

Juan Miguel Galdeano

Sotero Galiacho Maestre

Faustino Gallastegui Elguera

Ramón Gandarias Larrinaga

Santiago Garcés Herrera

Agliberto García Alonso

Agustín Garcia Alvarez

Constantino Garcia Garcia

Antonio Garcia Lázaro

Basilio García

Celestino García diez

Emilio Garcia Diaz

Fausto García Aillón

Gregorio García Cañibe

Jose García Cifuentes (segunda quincena)

Manuel Garcia Fernandez

Roque Gardeazabal Olartecoechea

Jesus Gil Gil

Francisco Glaria Prado

Juan Goicouria Marcaida

Alfredo Gómez González

Ezequiel Gómez González

Justo Gómez Gómez

Luis Gómez Allende

Raimundo Gómez Alday

Ezequiel Gonzalez Martin

Pedro Gomez Salvador (segunda quincena)

Feliciano Gonzalez Gomez

Francisco Costales Arcos

Francisco Gonzalez Gonzalez

Luciano Gonzalez García

Manuel Gonzalez Ortazar

Mariano Gonzalez Redondo

Marcos Gonzalez Rodríguez

Miguel Gonzalez Basauri

Paulino Gonzalez Sañudo

Prisciano Gonzalez Gomez

Victoriano Gorbea Aldama

Antonio Granado Roncero

Fermin Guantes Misiego

Ramon Guarrochena Gómez

Francisco Guinea Garín

Carmelo Gurtubay Ibarrola

Alfredo Gutierrez Samiza

Amador Gutierrez Garay

Eduardo Gutierrez Lopez

Fernando Gutierez Coloma

Jose Gutierrez Cebolleda

Agustin Hernández Hernando

Fabio Hernández Viñez

Timoteo Hernandez Martinez (segunda quincena)

Gregorio Herrán Artiguez (segunda quincena)

Cristino Herrero Gómez

Hermenegildo Herrero Zurbano

Esteban Huete Campo

Angel Hurtado Ecebarro (segunda quincena)

Luis Hurtado Basterrechea

Francisco Ibáñez Bajo

Leonardo Ibañez Diez

Pantaleon Ibañez Chueca

Domingo Ibarrondo Garayalde

Marcos Idirin Garabieta

Hilario Arri Garay

Ladislao Infante Idalecaga

Agustin Ipar Jarnes

Jose Luis Iturburuaga Larrea

Jose Luis Izaola Plágaro

Victor Izarra Martinez

Manuel Izquierdo Ablaneda

Manuel Jarrín Vélez

Angel Jauregui Ibarzabal

Vidal Jaureguibeitia Bilbao

Cipriano Jimeno Arenales

Antonio Julián Aldama

Lorenzo Laca Ibarreche (segunda quincena)

Anacleto Lambarri Albinarrate

Ubaldo Larrasoain Villar

Juan Lasa Monasterio

Jose Lezama García

Julian Linares Lopez (segunda quincena)

Pedro Lizarraga Lizarraga

Angel López García

Antonio López García

Eliseo Lopez Mendieta

Eugenio López Ibáñez

Joaquin López Ranero

Julio Lopez Vegas

Mariano Lopez Acebal

Saturnino Lopez Arechaga (segunda quincena)

Jose Lozano Pardo

Manuel Lucas Cayetano

Pedro Luengas

Gerardo Llamazares Gonzalez

Francisco Llano Quintana

Máximo Llano Gonzalez

Luis Llona González

Dámaso Llorente Santos

Domingo Madaria Elosegui

Ramón Madrid Bustamante

Fabriciano Marañón Ortega

Manuel Marañón Vivanco

Antonio Marco Moja

José Marotea Anda

Aquilino Martin Martinez

Esteban Martin Losada

Felix Martin Cabañas

Juan Martinez Gonzalez

Julio Martin Mañoso

Santiago Martin Guereña

Victoriano Martin Garcia

Avelino Martinez Muro

Crisóforo Martinez Salazar

Ignacio Martínez López

Eustasio Barrera Rodriguez

Isidro Martinez Garcia

Joaquin Martinez Vergara

Manuel Martinez Rodriguez

Mariano Martinez Ruiz

Antonio Matias Vicente

Jose Maria Mayoz Cortajarena

Antonio Mediavilla Garcia

Anselmo Medina Monja

Vicente Medina Medina

Fortunato Mendivil Mendivil

Gregorio Mendivil Mendivil

Marcos Mendivil Mendivil

Gregorio Minguez Lorenzo

Jose Luis Mogrovejo Arnaiz

Manuel Mogrovejo Arnaiz

Juan Molero Dávalos

Generoso Montejo Urruchi

Pedro Montero Lázaro

Esteban Morán Cayón

Antonio Muguruza Lili

Antonio Muñoz Murgoitio

Manuel Muñoz Caller

Juan Neila Gonzalez

Juan Navarro Cerrillo

Sotero Nieva Barrio

Bernabe Nuñez Puertas

Inocencio Nuñez Gil

Higinio Olalde Lopez de Luzuriaga

Rafael Olamendi Bordes

Pascual Olabarria Unzaga

Juan Olazabal Cabrera

Martin Olazabal Cabrera

Bernardo Olazaran Zubieta

Vicente Olazaran Zubieta

Victoriano Olivencia Soriano

Vicente Oñate Ruiz

Julio Oribe Ramirez

Jose Orovio Ruiz de Viñaspre

Raimundo Ortega Muro

Mario Ortigosa Barrenechea

Agustin Ortiz Gurbista (segunda quincena)

Alejandro Ortiz Garcia

Leandro Ortiz (segunda quincena)

Julio Ortiz de Mendivil

Luis Ortiz Bañolas

Roberto Ortiz Arroyabe (segunda quincena)

Juan Osoro Larrea

Gregorio Otegui Bolín

Eusebio Otero Rodriguez

Aurelio Otero Rodriguez (segunda quincena)

Basilio Padilla Llorente

Avelino Pantaleón Vega

Julio de la Parra Casas

Roberto Pascual Hernandez

Elias Paul Cete (segunda quincena)

Francisco Pedro Nuñez

Juan Pedrosa Berasaluce

Hipolito Pellejero Mata

Cirilo Pellon Diaz

Francisco Peña Vidarte

Angel Perez Aguado

Angel Perez Corrales (segunda quincena)

Emiliano Perez Tablega

Jose Perez Lopez

Lucio Perez Eguia

Manuel Perez Suarez

Jose Pernis Perez

Felipe Pinedo Larrinaga

Horacio Polo Lozano

Antonio Prada Fernandez

Felix Pradas Romero

Lucio Pradas Fernandez

Manuel Pradas Fernandez

Nicolas Pradas Bilbao

Braulio Presa Alonso

Jose Prieto Fernandez

Juan Puente Larrasoain

Teodoro Quincoces Aldama

Antonio Quirce Fernandez

Joaquin Quirce Fernandez

Fortunato Rebolleda Peña (segunda quincena)

Jesus Redondo Morales

Felipe Retes Robledo

Marcelino Retes Robledo

Teodomiro Rey Rosa

Valeriano Rey Rosa

Anselmo Riesco Cuerpo

Marcelino Riesco Llorente

Manuel Rios Otero

Emiliano Rivera Garcia

Pedro Robledo Aguirre

Elicio Rodriguez Reinoso

Eusebio Rodriguez Abad

Gerardo Rodriguez Peinado

Juan Rodriguez Berasategui

Manuel Rodriguez Lara

Leandro Rodriguez Nuño (segunda quincena)

Fermin Rojo García

Cosme Romero Quintana

Juan Rubenach Borne

Alejandro Ruiz Torres (segunda quincena)

Cipriano Ruiz Larrea

Daniel Ruiz Losa

Mariano Ruiz Garcia (segunda quincena)

Miguel Ruiz Zarate

Nicolas Ruiz Garcia

Mariano Ruiz García

Ramon ruiz Fernandez

Serafin Ruiz Ruiz

Antonio Saenz Lopez

Angel Saez Diaz

Luis Saez de Adana Lacha

Wladimiro Salazar Guinea

Sinesio Salvador Gutierrez

Agustin Sanchez Gonzalez

Francisco Sanchez Martin

Juan Sanchez de Leon

Andres Sancho Sancho

Cirilo San Pedro Lazaro

Eliseo San Pedro Ortiz

Clemente Santolices Jauregui

Demófilo Sanz Calvo

Jesus Sanz Ajuria

Juan Sanz Ajuria

Nicolas Sanz Martin

Ramon Sanz Ajuria

Anacleto Sastre Montejo

Fernando Sauto Olalde

Gabriel Sengariz Ochoa

Alejandro Serrano Barroso (segunda quincena)

Evaristo Serrano Juaristi

Victor Serrano Martinez

Mariano Sisón Arias

Anastasio Sojo Loizaga

Ciriaco Sojo Loizaga

Juan Sojo Loizaga

Jose Solana Artomaña

Sabino Sopelana Franco

Jesus Tabares Jiménez

Virgilio del Tarno Valle

Gregorio Tejedor Fernandez

Cecilio Terredo Macarrón

Jose Tolosana Navarro

Hilario Torre Barbadillo

Jose Trespaderne del Val

Francisco Trespalacios

Fernando Turrado Fernandez

Arsenio Ugalde (segunda quincena)

Angel Ugalde Nuñez

Francisco Ugalde Gandiaga

Lucio Ugalde San Juan

Angel Umaran

Aniceto Undabarrena Eibar

Matias Uribe Garay

Jose Uriondo Mimenza

Ignacio Urizar Echevarria

Claudio Urquiza Gastesi

Enrique Urquiza Villar

Concepcion Urtaran Lastagaray (cocina)

Bonifacio Vadillo Parrazar

Mateo Valbuena Iglesias

Bautista Valderías Paster

Jenaro Valencia Quirós

Fortunato Venero Leiba

Luis Valero Minguez

Ricardo Valgañón Felipe

Clemente Vargas Calenge

Federico Valles Garcia

Antonio Vazquez Irazabal

Jose Vea Guaresti

Mariano Vegas Calleja

Antonio Velasco Fernandez

Antonio Vergara Velasco

Basilio Vicente Martin

Roberto Viejo Simón

Cándido Viguri Martinez

Luis Vilulias Fernandez

Sabino Villafáfila Hernandez

Domingo Villamor Rodriguez

Luciano Villamor Rodriguez

Ricardo Villate Castro

Nicolas Viadas

Emilio Vizcaíno Camino

Emilio Zaldo Javar

Aniceto Zaldegui Ibarrola

Ignacio Zarate Sopelana

Juan Zorrozua (cocina)

Adolfo Zubia Mendia

Eulogia Bilbao Rotaeche (cocina)

Maria Rotaeche Ibarrola (cocina)

 

 

En la primera quincena de octubre, la Columna ya tiene una sección de servicios sanitarios en la que ejercía el médico de Amurrio, Jesús Garro Basterrechea, y en la que aparecen otros vecinos de la localidad como Victoriano Barañano Abendaño y Miguel Elorza Echeguren (chóferes), Santiago Basaldua Pinedo, Inocencio Gancedo Huidobro y Damián Ornes Yarritu (camilleros).

En la segunda quincena de octubre, varios vecinos de la zona integraban el personal de convoyes:

Ciriaco Sojo Loizaga (sargento)

Valentin Aguirre Menoyo (cabo)

Jose Bea Guaresti (cabo)

Jose Luis Apodaca Oribe

Victor Aguirre Menoyo

Jesus Bergado Espinosa

Vicente Campo Zulueta

Fructuoso Corral Saez

Claudio Celaa Gabiña

Antonio Echeguren Vallejuelo

Domingo Echeguren Vallejuelo

Calixto Guinea Landaluze

Marcos Mendivil Mendivil

Federico Lozano Monasterio

Candido Linaza Orueta

Daniel Luengas Ortiz

Isidro Larrieta Sojo

Maximo Perez de Palomar Otaola

Juan Peña Parraza

Jose Pinedo Llano

Teodoro Quincoces Aldama

Daniel Ruiz Losa

Felipe Retes Robledo

Pedro Robledo Aguirre

Luis Revuelta Lejarraga

Arnesio Roldan Vicario

Juan Sojo Loizaga

Jose Luis Sasiain Larrazabal

Clemente Santocildes Izaguirre

Martin Velasco Berganza

Jose Vitorica Oruve

Francisco Villamayor Garcia

 

Por entonces, una serie de vecinos ejercían como guías, tarea que venían realizando al menos desde agosto: Juan Rubenach Borne, Antonio Muguruza Lili, Rafael Olamendi Bordes, Maximino Cuadra Otaola, Victoriano Gorbea y Juan Zorrozua.