Guerra Civil

 

 

 

 

Ochenta años después, la Guerra Civil continúa siendo un tema de rabiosa actualidad, no ya porque suscita un gran interés en el público sino sobre todo por su presencia en la agenda política. A juzgar por las enconadas defensas y airadas reacciones de unos y otros ante determinadas manifestaciones y declaraciones, el tema no está en absoluto cerrado, al menos desde el punto de vista de la identificación personal con los implicados. Aún hoy los que se niegan a la apertura de fosas comunes para no “abrir heridas” son los mismos que al clamar contra la exhumación de Franco dejaron bien claro que la herida no está cerrada ni cicatrizada, ni mucho menos, y que de aquellos barros vienen estos lodos. No es desconocimiento y desinformación lo que alienta a aquellos sujetos que de tarde en tarde reciclan una vez más el argumentario completo que desplegó el franquismo para legitimarse responsabilizando así al socialismo, de entonces y de ahora, de haber provocado una Guerra (¡¡¡).

El franquismo se levantó sobre la derrota total y absoluta de la II República y la represión, defenestración, silenciamiento, satanización, criminalización, exilio y muerte de combatientes, políticos, funcionarios y simpatizantes de aquella. La II República fue el primer régimen plenamente democrático de la historia de España. En primer lugar, porque es imposible considerar plenamente democrático cualquier sistema que deje fuera a la mitad de la población: la República reconoció, por primera vez en la historia de España, el derecho a voto de las mujeres. Pero hay otros motivos, como la libre concurrencia política. Hay que tener en cuenta los precedentes: se venía de ese largo periodo conocido como la Restauración en el que dos grandes partidos de notables se alternaban en el poder de forma pactada mediante mecanismos como el caciquismo, el clientelismo y el fraude electoral, elementos que tan bien caracterizan el urquijismo imperante en el Alto Nervión en dicho periodo. El sistema de la Restauración apenas daba margen a los partidos políticos modernos de masas, de modo que la mayor parte de la población no tenía participación alguna en política. ¿En qué lugar deja a ciertos partidos políticos actuales que se dicen demócratas el hecho de que sistemáticamente ningunean y vilipendian el régimen republicano, a pesar de logros históricos tan importantes como éstos?

La democracia republicana fue vista por sus defensores como el medio para poner en marcha una serie de profundas reformas que llevarían a España a la modernidad de una vez por todas. Efectivamente, los primeros gobiernos de la República trataron de poner remedio a los grandes problemas del país, como el agrario, el militar o el analfabetismo. Su programa de modernización política, social, institucional y cultural, toda su actividad legislativa, tuvo sus aciertos y sus deficiencias, como se puede decir de cualquier otro gobierno. Sin embargo, la mayor parte de la derecha fue hostil a la República desde el principio. Sus reformas sociales, económicas, políticas, agrarias y militares suscitaron miedo en la aristocracia y la burguesía porque veían sus privilegios y su preminencia en riesgo. Por supuesto, la Iglesia también estaba en cuestión y se constituyó como el baluarte del tradicionalismo, el conservadurismo y de los enemigos de la República. Al final, la derecha terminó considerando el régimen como la antesala de una revolución de inspiración soviética, a pesar de que no existía –ni existe a día de hoy- ni el más leve indicio de que esto fuera posible ni viable.

La II República era un régimen legal e internacionalmente reconocido, de carácter progresista por el impulso de sus gobiernos de tendencia izquierdista (pero no conviene olvidar que, durante un periodo de dos años, fueron las derechas quienes gobernaron la República) pero ni mucho menos revolucionario. Es cierto que hubo un cierto grado de conflictividad pero tampoco se puede desligar a España de la inestabilidad europea de entreguerras y la crisis económica generalizada mientras ascendía el totalitarismo en gran parte del continente.

 

En las elecciones de febrero de 1936, la coalición de izquierdas llamada Frente Popular logró una amplia victoria sobre las derechas. Aunque la diferencia de votos fue ajustada, la desunión de las derechas favoreció al FP. Pero las elecciones dejaron patente la gran polarización política en un clima de tensión y violencia creciente por ambas partes, ya que la formación de milicias fue un fenómeno transversal.

Con demasiada (pero no casual) frecuencia, aún tenemos que leer en diferentes medios el argumento de que la sublevación militar del 18 de julio se produjo a raíz de esta victoria electoral del FP, que según esta versión de los hechos anunciaba la proximidad de la revolución marxista, de manera que los “españoles de bien” se vieron obligados a levantarse en armas para salvar al país de la interferencia de la garra soviética en suelo español. Ochenta años después, aún no hay evidencia empírica que demuestre de manera fehaciente que la URSS interviniera en absoluto en la política española antes de iniciarse la Guerra. Además, el comunista era un partido político minoritario y fue precisamente la situación de guerra la que alentó la revolución social y creó comunistas donde antes no los había. Por cierto, es lo mismo que ocurrió con Falange pero en el lado contrario: un partido minoritario, residual, que terminó por convertirse en el partido único del régimen en el contexto de la guerra.

Pero lo que sí sabemos y está documentalmente probado es que algunos monárquicos ya estaban conspirando contra la República el mismo día de su proclamación el 14 de abril de 1931, y no dejaron de hacerlo durante los siguientes cinco años. Monárquicos y carlistas, tanto civiles como militares, no dejaron nunca de maquinar en contra del régimen establecido tanto en el interior como en el exterior, estableciendo contactos con la Italia fascista, los cuales fraguaron en un pacto en 1935. De hecho, se contempló la posibilidad de poner en marcha la sublevación ya antes de las elecciones de 1936, si bien la gran mayoría de los conspiradores consideró que la situación, aún, no estaba madura.

Desde el mismo día en que fue proclamada la II República, uno de los principales activos de la conspiración fue José Calvo Sotelo, quien buscaba imponer un programa monárquico, de momento con un general al frente –consideraba que el exrey Alfonso XIII ya estaba suficientemente desacreditado y amortizado-. El líder de Renovación Española no se cortaba en sus intervenciones en el Congreso y en prensa con discursos realmente virulentos. La hemeroteca, así como muchos de los documentos privados de los conspiradores, demuestran que Calvo y los suyos querían abolir las elecciones, ilegalizar los partidos republicanos, obreros y “antinacionales”, y prohibir el socialismo por ley. Eran antidemocráticos, antiliberales, católicos a ultranza, enemigos acérrimos de la modernidad política.

Al final, en la sublevación de julio de 1936 confluyeron varias tramas conspirativas, ya que por ejemplo los carlistas y tradicionalistas habían maquinado en contra de la República también desde sus primeros días pero por su cuenta. Por su parte, los falangistas habían sido empleados más bien como pistoleros en los últimos meses. En definitiva, el golpe de Estado fue protagonizado por aquellos que, desde el principio, habían visto a la República como una amenaza para el catolicismo y para sus intereses económicos, sociales y políticos. Los monárquicos fueron los principales conspiradores, pero en la sublevación confluyeron también carlistas, falangistas, católicos y otros derechistas, por lo que ni mucho menos los sublevados conformaron un grupo homogéneo con la misma ideología e intereses. Exactamente igual que tampoco lo era el bando leal al gobierno republicano. Las etiquetas de “rojos” y “fascistas” se van generalizando con el curso de la guerra y responden a intereses presentistas de demonización y despersonalización del enemigo, pero no tiene ningún sentido emplearlas, ni siquiera en un ámbito divulgativo como éste, porque no reflejan ni de lejos la complejidad de la realidad.

 

El golpe de estado militar del 18 de julio de 1936 no fue secundado por la totalidad del ejército ni las autoridades civiles acataron sus disposiciones por doquier, de modo que no logró imponerse en todo el país, en gran medida gracias a la oposición activa de los partidos políticos y civiles adictos a la izquierda. Como el golpe no logró imponerse y el gobierno no tenía la fuerza suficiente para atajarlo por completo, la situación derivó en una guerra.

Hasta el 1 de abril de 1939 en España convivieron dos gobiernos: el republicano, que era el legítimamente elegido en las urnas, y el de los sublevados, con la única “legitimidad” de las armas. Por ello, hubieron de activar un discurso que les legitimase. Con este objetivo, echaron mano de una serie de argumentos, algunos de los cuales ya estaban en circulación desde años antes para crear un “estado de necesidad”, y que terminaron por convertirse en dogma durante el franquismo y, a día de hoy, son muchos los que, con plena intención o por total desconocimiento, aún los mantienen contra toda evidencia histórica. Estos mitos son los siguientes:

  • La II República como régimen ilegítimo y revolucionario
  • Proximidad de una inminente revolución en España auspiciada por la URSS
  • El régimen constituía una agresión a la Iglesia, el ejército y la clase propietaria
  • Política tendente a la destrucción de la unidad de la patria y encarnación de la República como la “Anti-España”
  • Incapacidad total del gobierno para mantener el orden público, por lo que España degeneraba en una total anarquía

 

En Álava, la sublevación triunfó sin mayores problemas debido al apoyo de las guarniciones militares al golpe, sí, pero indudablemente también por la adhesión de buena parte de la sociedad alavesa, de origen rural, conservadora y católica, de filiación carlista o cuanto menos tradicionalista. Así, la Comunión Tradicionalista era la principal fuerza política de la provincia y su máximo líder, José Luis Oriol, había estado decididamente comprometido con la sublevación hasta el punto de implicar su fortuna personal. En todo caso, Álava era un territorio donde la tranquilidad había sido la nota dominante, pero las noticias que llegaban de fuera –no siempre ciertas- así como las deficiencias de los gobiernos republicanos alimentaron los temores de los ciudadanos alaveses.

En el mundo rural alavés caló de manera especial el discurso tradicionalista que anunciaba la llegada de la revolución con el gobierno frentepopulista, y ello resultó fundamental a la hora de decantar las simpatías de sus habitantes. De hecho, requetés y otros voluntarios formaron milicias que apoyaron de manera importante la sublevación en Álava. Según destacan varios autores, las relaciones clientelares resultaron fundamentales a la hora de confeccionar estas milicias. Muchas personas se vieron arrastradas a la guerra simplemente por cuestiones geográficas, obligación o por lealtad personal hacia un líder, más que por activismo político o cuestiones ideológicas.

 

A pesar de la facilidad con la que el golpe de estado triunfó en la capital alavesa y, por extensión, en el resto de la provincia, en la Cuenca Cantábrica, sin embargo, el golpe de estado fracasó. Su situación geográfica, vinculada a Bilbao y su entorno más que a Vitoria y el resto de Álava, así como la actitud de las guarniciones de la Guardia Civil y la rápida respuesta de algunas autoridades y civiles son los factores fundamentales que explican el fracaso del golpe en esta comarca. Y probablemente también las debilidades del plan por medio del cual se debía consumar la sublevación.

Antes del fallido golpe de estado, la Comunión Tradicionalista era la principal fuerza política en el Alto Nervión. En las elecciones de febrero de 1936, CT obtuvo unos notables resultados, siendo la fuerza más votada en todos los municipios excepto en Amurrio y Lezama. Obtuvo más de la mitad de los sufragios en Laudio, Okondo, Ayala y Arrastaria, y poco le faltó en Artziniega. Orduña siempre fue un importante bastión carlista. Y su presencia era igualmente importante en los dos municipios que se erigen en excepción: en Lezama, la candidatura tradicionalista solo fue superada por el PNV, y lo mismo ocurrió en Amurrio, en este caso debido sobre todo al fraccionamiento del voto derechista entre CT y el católico Acción Popular, que sorprendentemente fue más votado que aquella a pesar de que en el resto de municipios apenas tuvo relevancia alguna.

La izquierda no tenía una presencia abrumadora en la comarca. La candidatura del Frente Popular obtuvo sus mejores resultados en Amurrio y Artziniega, con el 18% de los votos. Por lo tanto, la adscripción política de la comarca era mayoritariamente conservadora, si bien con un peso importante del nacionalismo vasco, que terminó por mantenerse leal a la República. El peso del tradicionalismo en el Alto Nervión era tal que, en 1935, el Requeté de Laudio, con 45 miembros, era el más numeroso de la provincia. El cabecilla carlista local era el profesor mercantil Eugenio Perea Urquijo. Se dice que, después del golpe, en el palacio del Marqués se encontró un listado con el nombre de doscientos requetés de la zona. El jefe de CT, José Luis Oriol, que tenía un chalet en el lugar en el que posteriormente se construiría el colegio de Izarra, compró un alijo de armas en Bélgica con el fin de armar a los requetés alaveses, que estuvieron entrenando en los meses previos a la sublevación. Para que quede claro, hablamos de personas comprometidas con una sublevación armada y violenta contra el gobierno legalmente constituido de la II República.

En cuanto se tuvo noticia de la ya esperada sublevación, los requetés fueron confluyendo en Vitoria, lugar desde el que partieron las órdenes a sus enlaces en otros puntos de la provincia para que hicieran lo mismo. Generalmente, estas personas fueron hijos de familias de clase media y alta que tenían relaciones clienterales y de patronazgo en sus lugares de origen. Este perfil se corresponde a la perfección con la del joven José Ramón Isasi Aldama, natural de Baranbio, cuyo padre Juan José, antiguo cabeza de Unión Patriótica y propagandista carlista, había fallecido en enero. Isasi, que era uno de los pocos individuos de la comarca y de toda la provincia que estaba afiliado a Falange, un partido muy pequeño antes de la guerra, tenía solamente 19 años, pero aún así logró organizar un grupo armado de unas treinta personas comprometidas con la sublevación. De hecho, las autoridades militares de Vitoria dejaron a Isasi como encargado de la sublevación en toda la Cuenca Cantábrica alavesa.

 

El día clave para la fallida sublevación en el Alto Nervión fue el domingo 19 de julio de 1936. Si hacemos caso a una denuncia posterior, que fue juzgada por el Tribunal Popular de Euzkadi, varios vecinos de la zona de Baranbio se reunieron en casa de Isasi donde Beatriz y Mercedes, hermanas de José Ramón, les habrían facilitado armas “con objeto de hacer frente a las milicias leales en el caso de que estos intentaran penetrar en dicha casa y poder participar en el alzamiento militar”. Se involucró a un tal Pepe, Severino Jauregui Larrazabal, Juan Mendieta Abin, Emilio Fernández Torre y Jesús y Dolores Iturbe Múgica, algunos de los cuales fueron acusados de esconder y transportar armas y defender la casa de Isasi a mano armada.

Como es lógico, existen dos versiones enfrentadas de lo que realmente ocurrió aquel fin de semana en Baranbio, la de los acusados y la de los acusadores. Los autos del Tribunal Popular de Euzkadi manifiestan que las dos hermanas Isasi, junto a otra hermana y un hermano, y sus dos sirvientes, Pepe y Severino, lograron pasarse al campo contrario. Sin embargo, otras personas, como la mujer de Severino, Dolores Iturbe, manifestaron que todos aquellos fueron detenidos al cabo de dos o tres días de “estallar el movimiento” para ser puestos en libertad tres o cuatro días después y huir a campo contrario. Según parece, realmente las hermanas Isasi fueron canjeadas por los dirigentes del PNV alavés Abaitua, Aguirre y Landaburu.

Según el testimonio del presidente de la Junta de Defensa de Baranbio, Julián Echevarria Larrazabal, el 19 de julio llegaron al pueblo procedentes de Vitoria varias parejas de la Guardia Civil y un oficial junto a varios falangistas, todos uniformados y armados, que se reunieron en casa de Isasi. Allí habrían estado Jesús Iturbe y Juan Mendieta, a quien habrían hallado oculto en la dicha casa al día siguiente. “De todo lo que hicieron, nada pudo ser por defender a la casa de Ysasi por que por entonces nada ocurría y los unicos que se movían en el pueblo heran ellos y lo hacían con total libertad”.

Los acusados negaron los hechos que se les imputaban. Por ejemplo, Jesús Iturbe declaró en primera instancia que aquel domingo por la tarde las hermanas Isasi le instaron a ir a su casa, donde se encontró a José Cerrillo, Evaristo Zuloaga, Juan José Iturbe y un tal Pepe, todos los cuales recibieron escopetas de las hermanas. Luego, se habría ido a su casa a altas horas de madrugada. Sin embargo, tiempo después alegó haber realizado estas declaraciones por miedo a ser asesinado, pues le amenazaban con ello. En todo caso, Emilio Fernández admitió haber sido objeto de ciertas proposiciones al respecto de la necesidad de defender la patria el sábado 18 por parte de María Luisa Isasi, y situó a Zuloaga en el lugar de los hechos.

Sea como fuere, lo cierto es que el joven líder de la sublevación en la comarca se dirigió a Amurrio aquel 19 de julio, a donde llegó a media tarde, a mitad del baile, en un coche decorado con banderas de Falange y la bicolor monárquica, pegando gritos y con alguna que otra exhibición de armas según parece. Pero el objetivo era alentar la sublevación de la unidad de la Guardia Civil destinada en esta localidad, por lo que Isasi y sus acompañantes se dirigieron al cuartel. El jefe del puesto, el brigada Plácido Aguado, sí era favorable a la sublevación pero los guardias Joaquín San Vicente, Sergio Mata, Pablo Ochoa, Benito Estíbalez y Raimundo Hierro se negaron a alzarse y advirtieron a su superior que acatarían las órdenes del gobierno republicano y ayudarían al pueblo a reprimir la sublevación. Fue San Vicente quien tomó la iniciativa e impidió a Isasi acceder al cuartel -situado en la desaparecida casona de los Lezama-, además de avisar al ayuntamiento de Laudio de la próxima llegada de Isasi. Por lo tanto, la figura del guardia Joaquín San Vicente se antoja clave para el fracaso de la sublevación en la comarca; a pesar de ello, en diciembre decidió ocultarse junto a su compañero Estíbalez y permanecieron escondidos hasta la entrada de los sublevados en junio, momento en que se presentaron ante sus tropas; eso no evitó que fueran juzgados.

Por su parte, el jefe del puesto de Laudio, el cabo Dionisio Ecenarro, dudaba sobre qué posición tomar ante la presión de Isasi y los requetés locales por un lado y la del Gobierno Civil de Vizcaya por otro para que se mantuviera leal al gobierno. En este momento, resultó decisiva la intervención del alcalde nacionalista Florencio Iñarritu, que ordenó a la Guardia Civil que detuviera a los requetés y protegiera el ayuntamiento. Finalmente, el cabo Ecenarro optó por obedecer a este último y detuvo a Isasi, si bien como contrapartida permitió que el caudillo requeté Eugenio Perea huyera a Vitoria. El cabo pasó a formar parte del Comité de Defensa laudioarra pero, dados sus antecedentes, no confiaban en el y en noviembre fue arrestado. Sin embargo, los sublevados no estaban dispuestos a perdonar “traidores” y, en su momento, ellos también lo detuvieron y encarcelaron por la denuncia que le puso la hermana de Isasi. El 20 de julio el capitán Juan Ibarrola Orueta se trasladó a Laudio desde Bilbao para hacerse cargo del puesto y restablecer el orden en la localidad. Los miembros del grupo de Isasi y los requetés locales tuvieron variados destinos: algunos fueron detenidos, otros lograron huir a Vitoria y alistarse en el Requeté y otros se alistaron en las filas republicanas para evitar represalias.

Mientras, en Artziniega los guardias civiles preguntaron al alcalde, el nacionalista Juan Zabalgoitia, por la posición que adoptaría el PNV ante la sublevación. Zabalgoitia respondió que tenía órdenes de mantenerse leal a la República, por lo que los guardias huyeron sin más por el puerto de Angulo.

Y en la vizcaína ciudad de Orduña, los requetés, que en los meses anteriores habían realizado ejercicios en Sierra Sálvada, estaban a la espera de instrucciones desde Laudio y Vitoria. El día 19 se reunieron en la taberna de Iza; algunos se mostraron partidarios de levantarse con las pocas armas que tenían pero había muchas dudas sobre a quiénes apoyaría la Guardia Civil y los forales de la ciudad. Al día siguiente, la Guardia Civil y algunos miembros de la Agrupación Republicana requisaron dinamita de la cantera de yeso, por lo que fue manifiesto que aquí tampoco iban a ser los guardias proclives al levantamiento. A lo largo de esta misma jornada, comenzaron a aparecer en la comarca patrullas de milicianos procedentes de la margen izquierda, forales y guardias vizcaínos. Y ya el día 22 llegó desde Bilbao una columna compuesta por guardias de asalto, guardias civiles y milicianos, al mando del comandante Aizpuru y el teniente Noguerol, y que se asentó en la comarca ocupando edificios en Amurrio y Orduña. Fue el germen de la que sería conocida como “Columna Aizpuru”.

Aquella misma jornada, un grupo de carlistas se desplazó hasta Vitoria para entrevistarse con Eugenio Perea, que ordenó que todos los requetés de Ayala se desplazaran hasta la capital. Los carlistas orduñeses lograron comunicar la orden y llegar a la ciudad a pesar de que, a su regreso, ya estaban siendo buscados por los leales al gobierno republicano. Tras estos hechos, hasta 67 requetés orduñeses se pasaron a campo sublevado.

Por lo tanto, el golpe de estado fracasó en el Alto Nervión, que quedó en territorio leal a la República. Años después, por junio de 1946, con ocasión de la formación de la interesada y parcial Causa General, se preguntó a municipios y Guardia Civil de la zona por las razones que habían motivado el fracaso de la sublevación en esta comarca. En términos generales, se apuntó a la falta de preparación y/o apoyo a los derechistas locales por parte de las autoridades provinciales, la falta de armas, así como la aparición de milicianos procedentes de Bizkaia para hacerse con el control de la situación. El ayuntamiento de Amurrio también señaló el hecho de que la topografía no reunía las condiciones para establecer un frente de guerra. Resultan de especial interés algunas de las apreciaciones de la Guardia Civil; el comandante del puesto de Amurrio consideraba también como factores del fracaso la falta de decisión de los derechistas y “tal vez por ser por estas regiones de ideas separatistas-vascos y no creyesen que con el triunfo de los rojos tendrian las consecuencias que tuvieron”. La Guardia Civil de Artziniega exageró considerablemente al afirmar que el golpe fracasó en aquella villa porque el 80 o 90% de la gente era separatista o de izquierdas. Lo cual ni muchísimo menos era cierto. Es significativo que no dijesen nada sobre la actitud favorable a la República que tuvieron los guardias civiles de la zona.

 

El componente ideológico solo fue uno de los factores que confluyeron a la hora de inclinar la balanza de la sublevación en la comarca hacia un lado u otro, y probablemente no el principal. El tradicionalismo era mayoritario en el Alto Nervión. Aunque algunos aún lo crean, ésta no fue una guerra contra los vascos. Fue una guerra civil en la plena extensión y literalidad del término en la que unos españoles lucharon contra otros españoles, unos vascos lucharon contra otros vascos, unos alaveses lucharon contra otros alaveses y, por supuesto, lo mismo ocurrió con los naturales de nuestra comarca. Muchos lucharon voluntariamente en el bando sublevado, no siempre por las mismas razones, y por supuesto sin saber, como nadie lo sabía, lo que ocurriría en el futuro. Muchos lucharon en el bando sublevado de forma obligada. Muchos lucharon voluntariamente en el bando republicano, no siempre por las mismas razones. Muchos lucharon en el bando republicano a regañadientes, para evitar represalias por su condición de derechistas. Y muchos lucharon primero en uno y luego en otro, por diversas razones.

Como resultado de todo ello, hubo más naturales del Alto Nervión en las filas sublevadas o franquistas que en el ejército republicano. Según los datos aportados por G. Ruiz Llano en su tesis doctoral, datos que no hemos logrado detallar ni localizar en su fuente original, unos 124 jóvenes, y otros tantos de más edad, escaparon de la Cuenca Cantábrica y se alistaron en Vitoria en el ejército sublevado a lo largo de la guerra. De hecho, cifra en 239 personas las nativas de los municipios alaveses del Alto Nervión –excluyendo, por tanto, la ciudad de Orduña, que aportó un número importante de combatientes a las filas requetés- que se alistaron voluntariamente en las filas sublevadas. De éstas, 210 lo hicieron en batallones requetés, 14 en falangistas, 8 en la Legión y 7 se enrolaron en unidades regulares del ejército.

Pero fueron muchas más las personas que combatieron forzosamente en las filas sublevadas: nada menos que 720. De éstos, 704 combatieron en unidades del ejército y 16 estaban realizando el servicio militar. A ellos habría que sumar otros 270 individuos que estuvieron encuadrados en batallones de trabajadores, prisioneros de guerra empleados como mano de obra forzosa. Por lo tanto, y según los cálculos del autor, el 4% de la población masculina de la comarca luchó voluntariamente en el ejército sublevado o franquista y el 16,8% lo hizo forzosamente. Esto nos lleva a concluir que uno de cada cinco hombres formaron parte de las filas militares sublevadas.

Pero esta afirmación requiere de una matización muy importante: cuando el Alto Nervión cayó en manos sublevadas en junio de 1937, aún restaban casi dos años de guerra, con movilizaciones de reemplazos, reclutamientos, etc. Además, parte importante de los reclutados forzosamente habían luchado anteriormente en el ejército republicano; así habría ocurrido con los encuadrados en batallones de trabajadores y con otros que optaron por unirse a alguna unidad sublevada antes de penar en prisiones y campos de concentración. Algunos, incluso, fallecieron combatiendo en el ejército al que previamente se habían enfrentado. Aún así, el número de voluntarios fue importante, y eso sin tener en cuenta a los orduñeses, muy numerosos en las filas requetés.

Veamos los datos municipio por municipio, confrontándolos con los que Ruiz Llano aporta para el ejército republicano, menos completos y exactos, menos detallados, pero orientativos en todo caso. Hay que tener en cuenta, como hemos dicho, que muchos hombres estuvieron primero en un bando y luego en otro.

Laudio aportó al menos 142 combatientes al ejército republicano. Los datos no están, como decimos, muy detallados y, de hecho, la vía por la que muchos de ellos accedieron al mismo no pudo ser determinada. También hay voluntarios y generalmente un mayor número de forzosos, que deben corresponder a aquellos reemplazos que fueron llamados a filas. Sin embargo, fueron nada menos que 257 los vecinos de este municipio que lucharon en el bando sublevado: 78 fueron voluntarios -73 de ellos como requetés, ya que en Laudio existió un Requeté bien organizado y preparado- y 179 fueron integrados forzosamente. Además, hubo 48 hombres que fueron destinados a batallones de trabajadores.

El municipio de Ayala aportó 219 combatientes al ejército republicano, de los cuales al menos 52 fueron voluntarios. Por el contrario, 267 formaron parte del ejército sublevado: 63 voluntarios -55 de ellos requetés- y 204 fueron reclutados a la fuerza. A ellos hay que sumar los 61 destinados a batallones de trabajadores.

En Amurrio, fueron al menos 152 las personas integradas en el ejército leal a la República, 52 de ellas voluntariamente. Por el contrario, 128 formaron parte de las fuerzas sublevadas: solamente 13 lo hicieron de forma voluntaria y 115 fueron movilizados forzosamente. Otros 53 terminaron encuadrados en batallones de trabajadores. En Amurrio, el PNV era fuerte, y también había una presencia relativamente importante de las izquierdas debido a sus recientes primeros pasos en la senda de la industrialización.

En el municipio de Artziniega, 69 hombres lucharon por el bando republicano y 56 lo hicieron en las filas rebeldes: 12 voluntarios y 44 forzosos, además de otros 25 en batallones de trabajadores.

En Lezama, fueron 102 los hombres que formaron parte del ejército republicano, justamente el mismo número de los que lo hicieron en el bando sublevado, de los cuales solo 17 fueron voluntarios y los 85 restantes se encuadraron de manera forzosa. Eso sí, hubo otros 48 hombres destinados a batallones de trabajadores.

Finalmente, en Okondo solamente 29 personas formaron parte del ejército republicano, mientras que 44 fueron reclutadas forzosamente por los sublevados, además de 13 voluntarios. Solamente 17 de sus vecinos pasaron por batallones de trabajadores.

No disponemos de datos al respecto de los movilizados en el ejército republicano en el ayuntamiento de Arrastaria. Sí sabemos que aportó la nada desdeñable cifra de 43 voluntarios a las fuerzas sublevadas, casi todos requetés, y otros 32 se incorporaron forzosamente. 19 hombres fueron enviados a batallones de trabajadores. Habría que señalar que, en Arrastaria, a principios de septiembre de 1936 sus vecinos decidieron evacuar el municipio con libertad para elegir entre desplazarse a Urkabustaiz, y por lo tanto a territorio controlado por los sublevados, o a Orduña u otras localidades aún leales a la República. Según se dice en otros lugares, al parecer en estos movimientos influyeron más las relaciones familiares que las estrictamente ideológicas.

Noche de ronda con consecuencias inesperadas. Orduña, 1824.

 

 

 

 

Año Nuevo del año 1824.

Los vecinos de la ciudad de Orduña disfrutaban del día festivo como mejor podían, acudiendo a los actos religiosos, reuniéndose con la familia y amigos, y no pocos optaron por pasar la tarde-noche de taberna en taberna. Nada nuevo bajo el sol, pues. Concretamente, la taberna que el zapatero Manuel de Larrondo tenía en su casa, situada en la parte baja de la calle Francos, fue el punto en el que coincidieron cinco individuos, cuatro de los cuales darían con sus huesos en la cárcel antes de que terminara la noche.

Algunos de ellos habían estado rezando el rosario en la parroquia de San Juan. Es el caso de Francisco de Marfagón Ortega, que era natural de Bueña “en el partido de Teruel del Reyno de Aragon” y estaba casado con María de la Torre Orruño. Era un joven esquilador de unos veinticinco años que vivía con su familia política y poco más tenía que lo que llevaba puesto. También estuvo Juan de Picaza Echevarria, natural de Orozko, casado en la ciudad con Ramona de Ulibarri Coloma, maestro cubero de treinta y nueve años de edad y vecino al final de la calle Orruño.

Debían ser amigos a pesar de la diferencia de edad entre ambos, ya que, tras el acto religioso, estuvieron sentados cerca de la casa del cirujano Eugenio Torrecilla, en la bocacalle de la dicha calle Orruño. Los dos amigos decidieron dar un paseo a caballo, de manera que Picaza en su propia cabalgadura y Marfagón en la de su cuñado pusieron rumbo a la “venta titulada de Mendichueta” en Saratxo. A medio camino adelantaron a un hombre que iba caminando. Era Gerónimo de Garay Aranburu, labrador de cuarenta y cuatro años, casado con Estéfana de Gabiña, nacida en Saratxo, y vecino en la calle Francos. Los tres se juntaron ya en la cocina de la venta y “tomaron una refaccion de vino y un poco de carne q habia llevado dicho Geronimo”. Al anochecer, sobre las seis de la tarde, Garay y Picaza volvieron juntos en el mismo caballo, y Marfagón lo hizo algo más tarde en el de su cuñado, llegando a la ciudad después de anochecido. Garay se apeó en su casa y Picaza fue a dejar el caballo en su establo. Pero Garay debía tener ganas de más porque seguidamente fue a casa de Picaza y le propuso ir a tomar media azumbre –un litro- de chacolí a la casa taberna de Larrondo que, como hemos dicho, estaba en la misma calle en la que Picaza tenía su domicilio.

Aunque de manera independiente a los anteriores, similar recorrido realizó Domingo de Aguirre Ahedo, labrador de treinta y cuatro años natural de Gordejuela, casado en la ciudad con Brígida de Secada Revilla y vecino también de la calle Francos. Domingo había rezado el rosario en la iglesia de San Juan pero después pasó por su casa para coger un mendrugo de pan. Aguirre salió de la ciudad por el Camino Real en dirección al “puente titulado nuevo que esta en el prado llamado de San Bartolome”. Resulta que, en un agujero de una pared próxima al puente, había escondido una bayoneta inglesa en julio de 1822 y quería recogerla para dársela a José de Marubay, que hacía tiempo se la había pedido porque le venía bien para el fusil inglés que tenía para su oficio de la Guardia de la ciudad. A pesar del año y medio que había transcurrido, la bayoneta aún estaba allí y Domingo la introdujo en la manga suelta del lado izquierdo del capote de paño pardo que llevaba puesto.

El puente pillaba de paso para la venta de Menditxueta, a donde fue, pero no estuvo con los anteriormente mencionados sino con otros orduñeses, concretamente con Manuel de Ugarte, Agustín Fernández y Luis de Izarra “por mote pelandina”. Ellos mismos aseguran que la venta estaba muy concurrida aquella tarde. La costumbre de los orduñeses de ir a beber o comprar vino en Menditxueta, donde era más barato, era ya secular y fuente de conflictos entre Ayala y Orduña. Pero esa es otra historia. Por el momento, Aguirre y sus compadres estuvieron dándole al clarete aquella tarde y, al toque de oración, salieron de vuelta para Orduña, si bien parece que Ugarte regresó un poco antes. Sobre las seis y media de la tarde, Aguirre llegó a su casa, cenó con su mujer y su familia y bajó a la cercana taberna de Larrondo para echar un trago de chacolí. Allí se juntó a Andrés de Vadillo, a quien llamaban “Medina”, Pedro de Iturricha y Pedro de Ogazon.

Por su parte, Manuel de Aldama Olabarrieta, albañil de cuarenta y un años natural de Menagarai, estaba casado con su paisana Juana de Echavarri La Cuadra y vivía en la calle Orruño. Por cierto, que Juana moriría en el transcurso de ese año, ya que Manuel se casó en diciembre con María de Oquendo, con quien vivía en la calle Cantarranas al año siguiente. Pero lo que ahora nos importa es que, sobre las tres de la tarde de aquel 1 de enero de 1824, Manuel fue “para la venta que de nueba planta esta construiendo en el lugar de tertanga (…) Thomas de Murga” para ajustar con el la obra de albañilería de la cocina y otro agregado a ella; y luego fue allí también otro maestro albañil, Pedro de La Encina. Después de ajustarse y de “echar un trago amigablemente en dicha casa de Murga, en la que se bende bino clarete de la Rioxa”, sobre las cinco de la tarde marcharon los dos a casa de La Encina “que la tiene en la Calle titulada de cantarranas” y no fue hasta las ocho y media aproximadamente que salió de casa de su colega para dirigirse a la suya. Este fue su trayecto: “por bajo de los Astiales de entre cantarranas, Calle nueba, Calle Burgos y por el arqueado de la Parroquia de San Juan el Real siguiendo por los Astiales del peso real, los de entre calle medio y Calle Yerro”. Algo que queda bastante claro en la documentación del caso es que la gente no cruzaba la plaza de noche, sino que iban por los hastiales aunque para ello tuvieran que rodearla por completo.

Aproximadamente bajo el portegado de la Casa Consistorial, Aldama se encontró con el regidor Jose de Pereda, vigilante nocturno por encargo del alcalde, quien le dijo que ya era hora de que se retirase a su casa. Le respondió que así lo haría. Pero nada más lejos de la realidad. En la bocacalle de Francos, se encontró a Marfagón y ambos fueron a echar un cuartillo –medio litro- de chacolí a la casa de Larrondo. En la portalada estaban Picaza y Garay “echando un trago” y los dos hombres se unieron a ellos con su propia consumición.

¿Qué había sido de Marfagón en el rato transcurrido entre su regreso de Menditxueta y su encuentro con Aldama? Primero, fue a su domicilio a dejar el caballo y cenar con su familia. A continuación, salió hacia la casa mesón de Manuela de Jocano en la calle Nueva. Era viuda de Ciriaco de Izarra y la casualidad es que, al igual que Aldama, se casó en segundas nupcias en diciembre de 1824, en su caso con Valerio de Samaniego. Marfagón dirá en el futuro que fue a este lugar buscando alguna caballería que esquilar y así ganar jornal. Lo cierto es que entabló conversación con el criado Vicente de Izarra, a quien pidió una bayoneta que días antes le había ofrecido. Vicente había encontrado la bayoneta tiempo atrás entre la paja de la casa y, al parecer, Marfagón la quería por no tener otra para el fusil que le habían entregado como individuo de la Guardia. Es curioso –o no- que tanto el como Aguirre se hicieran con una bayoneta ese mismo día y por idéntico motivo.

Aquí se produce una divergencia respecto a la declaración de Aldama. Éste dijo que se encontró a Marfagón en la bocacalle de Francos y bajaron a la taberna de Larrondo. Sin embargo, el aragonés declaró que fueron a la casa de Rafael de Aldama en la entrada de la calle Medio a echar un trago de aguardiente. Y lo cierto es que Juana de Polanco, la mujer de Rafael, ratificó que ambos estuvieron en la portalada interior de su casa y que Aldama bebió cuatro cuartos de aguardiente y Marfagón como un vaso de vino rancio. Este pasaje le viene ni que pintado a Marfagón porque afirmó que se encontraron con Picaza, Aguirre y Garay en la bocacalle de Francos y que nunca llegó a estar en la taberna de Larrondo. A pesar de tener numerosos testimonios en contra, Marfagón se ratificó en esta sucesión de los hechos hasta en cuatro ocasiones. ¿Por qué Marfagón insistió tanto en negar su presencia en la taberna de Larrondo si nada malo ocurrió allí? ¿Por qué Aldama omitió haber pasado por la taberna de Polanco? ¿Hay algún motivo para que Juana mintiera y encubriera a Marfagón? Ninguna respuesta podemos dar a estas preguntas a partir de la documentación producida en el caso. Pero lo que está bastante claro es que Marfagón mintió.

 

Sabemos también sin ninguna duda que, a eso de las nueve de la noche, el regidor Pereda se presentó en la taberna de Larrondo para despachar al personal a sus respectivas casas. Poco después llegó el alguacil José de Marubay con el mismo fin. Recordemos que éste es quien había pedido a Aguirre la bayoneta que tenía escondida. El caso es que las autoridades cerraron el chiringuito y Marfagón, Aldama, Garay, Picaza y Aguirre, que no habían estado juntos, se encontraron en la calle. Resistiéndose a la idea de dar por finiquitada la jornada, alguno tuvo la sempiterna clarividencia de buscar un garito donde poder echar la espuela, pues “no hera tan tarde para aquel fin”, de manera que pusieron rumbo a la casa del cirujano Genaro Gutiérrez, ayalés natural de Lujo, que traía y vendía aguardiente en su domicilio situado al final de la calle Burgos. A pesar de que, como hemos visto, los susodichos vivían en esa misma calle o en la de Orruño, las ganas de seguir pimplando superaban con mucho las de acostarse y allí que se fueron.

Siguiendo con la que parece ser arraigada costumbre de no cruzar la plaza de noche, los cinco individuos fueron por detrás de la Aduana y por la calle Cantarranas hasta la casa del cirujano, que estaba cerrada. Los abastecedores de vino y aguardiente no solo hacían que su casa funcionase a modo de tasca mientras durase su obligación contractual sino que vendían el morapio a los vecinos en diversas cantidades para que lo llevaran a su casa. Y, en ocasiones, esto podía ocurrir a cualquier hora, por mucho que habitualmente las ordenanzas locales lo prohibieran. Es así que se entiende que nuestros protagonistas llamasen a la puerta y la sirvienta Ramona de Oquendo les atendiera. Según su testimonio, reconoció las voces de Marfagón y Aldama, les entregó el aguardiente por un postigo de la puerta principal sin abrirla, lo bebieron y ambos pagaron. No vio en ningún momento a los otros tres, pero por allí debían de estar. No descartamos que Oquendo dijera esto para evitar algún tipo de reprimenda por atender a esas horas, ya que de los testimonios de los hombres se puede concluir que estuvieron dentro de la casa. Por otro lado, Marfagón aseguraría que no bebió nada porque ya había tomado en la casa de Rafael de Aldama. Otra mentira.

A partir de aquí, bien sea porque el alcohol hizo mella en sus recuerdos, bien por limpiarse las manos del suceso que estaba próximo a ocurrir, las versiones de los cinco hombres comienzan a diferir cada vez más. Dentro o fuera, el paso por la casa de Gutiérrez fue rápido, lo justo para echar el último pelotazo. Quizá no eran más de las nueve y media de la noche cuando marcharon de allí. Subiendo por la calle Burgos hacia la plaza, se produjo un rifirrafe típico de ebrios cuando Aldama resbaló y cayó al suelo, culpando a Picaza de haberle empujado. Que si te has caído tu solo, que si me has empujado, los otros tres iban por delante y Marfagón se dio la vuelta para regañarles y decirles que no metieran bulla. Picaza contestó que no lo hacían y que para aquella disputa no necesitaban quien la decidiese y que así podía llevar su camino. Según éstos, este suceso ocurrió en los soportales de la iglesia de San Juan. Según Marfagón y Garay, en las últimas casas de la calle Burgos, a la altura de la casa del maestro de obra prima Fernando de Gardeazabal.

 

Precisamente allí se encontraban amigablemente reunidas algunas personas unidas por lazos familiares y de amistad. Ventura de Marubay Quintana era natural de la misma ciudad, tenía cincuenta y tres años, estaba casado y vivía en esa misma calle. Era hermano del alguacil ya mencionado, con quien además compartía casa. Sobre las ocho de la noche había ido a casa de su vecino y amigo “con el fin de pasar un tanto de combersacion amigable según en otras ocasiones lo habia echo”. Allí estaban Gardeazabal, su mujer, su hermana María Antonia, Antonio de Salaberri y algunos criados de la casa.

Era ya bastante tarde, sobre las once u once y media, cuando María Antonia decidió regresar a su casa, situada en la parte baja de la calle Vieja. Ventura y Salaberri también salieron para sus respectivos domicilios no sin antes ofrecerse a acompañar a la mujer, como también lo hizo su hermano. Fueron por los arcos de la iglesia, el Peso Real, los portales de calle Medio y Yerro hasta la entrada de Calle Vieja. Salaberri portaba un farol con dos luces. En ese punto, fueron recibidos con una lluvia de piedras. Pero existen contradicciones en torno a este suceso. El propio Ventura narra los hechos tal y como lo hemos hecho nosotros: salieron de casa, fueron por los hastiales y al llegar al portegado de la casa consistorial comenzaron a recibir pedradas. Pero no es cierto, ya que esto ocurrió después de dejar a María Antonia en su casa y volver a subir por calle Vieja. Así lo afirma directamente Salaberri y así se explica que la mujer ni siquiera fuese llamada a declarar: no presenció los hechos.

Entonces, ¿qué hicieron los otros cinco en ese lapso de tiempo de una hora u hora y media que debió transcurrir desde que marcharon de casa de Gutiérrez hasta que ocurrió la agresión? Según Garay, cuyo testimonio fue considerado como fidedigno por los tribunales, fueron todos juntos desde la dicha casa hasta la casa consistorial, donde estuvieron de palique durante bastante rato sin que pudiera precisar si fue media o una hora. Cuando vio que por los hastiales venían tres o cuatro personas, una de ellas con un farol “bastante crecido con luz encendida dentro”, les dijo a los cuatro “muchachos vamos a casa q ya es hora” y habiéndole contestado que aguardase, marchó “sin mas detencion” para su casa. Este relato es el único plausible desde el punto de vista temporal, ya que todos los demás no solo contaron cosas diferentes sino que narran el apedreamiento como un suceso que ocurrió de manera inmediata a su llegada al entorno de la plaza.

Según Picaza y Aldama, después de su rifirrafe, seguramente con ánimo de atajar por haberse quedado rezagados respecto a los otros tres, cruzaron por el medio de la plaza hasta la casa en que habitaba Pablo Ximénez, y que era propiedad de Cayetano de Palacio, entre las calles Francos y Orruño. Sin embargo, Marfagón declaró que fueron Aldama y el quienes hicieron dicho recorrido. Picaza aseguró haber visto una luz que subía por la calle Vieja cuando iba con Aldama hacia la casa de Ximénez cruzando la plaza; es decir, al de nada de salir de la casa de Gutiérrez.

Ventura de Marubay declaró que al pasar por la bocacalle de Vieja advirtieron que algunas personas les estaban lanzando piedras desde los hastiales de la calle Francos. Creyendo que presentándose como oficial de la Guardia cesarían el ataque, se dirigió hacia ellos y debajo de la casa que habitaba Ximénez se encontró con los cuatro hombres que ya conocemos y les dijo “modosamente” que no tenían motivo para tirar piedras y que se comportasen, pero le contestaron con desprecio y amenazas. Acto seguido uno de los hombres –creía que fue Marfagón pero no lo aseguró- le agredió con una bayoneta en el costado derecho. Pensó que era una herida mortal y así lo dijo, y al ver que se desmayaba pidió a Picaza que le acompañase a casa. Y éste así lo hizo. Ni siquiera la urgencia de las circunstancias le hicieron cruzar por la plaza, sino que fueron bajo los hastiales hasta la iglesia de San Juan, donde el hombre se excusó por temor de que le encontraran los otros tres. Entonces apareció la mujer de Gardeazabal y Ventura fue socorrido en sus metros finales por Salaberri y por Pedro de Gabiña.

¿Qué fue de los acompañantes de Marubay? Cuando éste se adelantó para reconvenir a los agresores, Antonio de Salaberri Iradier, gasteiztarra de veintiún años, le siguió a escasos metros. Pero su testimonio no es del todo coincidente con el del herido, ya que aseguró haber encontrado a Picaza, sin capote ni arma alguna, en uno de los pilares bajo la casa mesón de Ignacia de Urruela, viuda de Manuel de Ballejuelo, que se corresponde con la casa de los Díaz Pimienta. Cruzaron algunas palabras entre ellos, pero al de poco oyó que Ventura caía a tierra suspirando y “diciendo herido soy de una puñalada”. Salaberri no pudo decir quién fue el autor de la agresión, ya que la noche era bastante oscura y el farol se lo había quedado Gardeazabal. La reacción del mozo fue un poco extraña, ya que en vez de ayudar al hombre fue a toda prisa a casa de Gardeazabal para “proporcionar medio” de recogerle a Ventura y ver qué había que hacer. Pero resulta que Gardeazabal no estaba en su casa. Así que Salaberri halló a Ventura ya cerca de la casa de éste y pidió ayuda a Gabiña para llevarlo a casa y dejarlo en la cama. Gabiña regresaba de pasar un “rato de conversación amigable” en casa de Clemente Sancho hacia el final de la calle Burgos, y era empleado de la Aduana.

¿Dónde estaba, pues, Fernando de Gardeazabal? En el mismo momento en que comenzaban a caerles piedras de buen tamaño, se había encontrado con Baldomero de Galíndez en el portegado de la casa consistorial. Ambos se refugiaron dentro de la casa mesón de Ignacia de Urruela. Esto no tiene sentido alguno, ya que si estaban bajo la casa consistorial habría bastado con huir en cualquier otra dirección excepto en la que tomaron. Creemos que, en realidad, debieron encontrarse en la bocacalle o en los mismos hastiales de la casa mesón, y por ello optaron por entrar en este lugar, que era a donde se dirigía Galíndez para cumplir un encargo del Comandante de la Guardia.

Se comenta que alguna piedra impactó contra la puerta principal de la casa, que cerraron tras entrar. Allí estaban Juana de Urruela, Eusebio de Laiseca y María Ortiz de Salazar. Juana subió a los dos hombres al entresuelo, que tenía una ventana que daba al hastial, y la mujer vio a Marubay ir de pilar en pilar diciendo “hixos mios no tireis pedradas”. Gardeazabal no mencionó nada de esto, solo que oyó decir “darles que son negros y matarlos”. Sabemos que “negros” era como llamaban los tradicionalistas -posteriormente los carlistas- a los liberales, bajo el supuesto de que tenían el alma negra. Según Juana, sobrina de la dueña del mesón, habría reconocido las voces de Marfagón y Picaza pronunciando expresiones ofensivas, y después oyó a Marubay llamar a Fernando con voz bastante lastimosa. Según Salazar, decía “Fernando ven acá”. Entonces, Gardeazabal y Galindez, con cuidado y temor, partieron con el farol a buscarle por los hastiales entre las calles Francos y Orruño. A la altura de la casa de Juan Francisco de Bárcena, encontraron a Marfagón, al que preguntaron por el paradero de Marubay, y les respondió con desprecio. Al ver que tras los pilares de la casa había varios bultos de personas que no pudo distinguir, temiendo que aquello terminase mal se fueron a su casa, a donde llegaron a tiempo para ver en la puerta principal a Marubay con la mujer de Gardeazabal.

 

Ahora es momento de ver los argumentos esgrimidos por los acusados. Según Picaza, cuando llegó con Aldama bajo la casa que habitaba Ximénez oyó una voz procedente de los hastiales bajo la casa mesón que dijo “joder a un negro”, y creía que había sido Marfagón. Poco después escuchó otra voz que procedía más o menos de la bocacalle de Francos, y creía que era Ventura “que dijo claramente que mal e echo a Vms”. Picaza habría ido en su busca y lo halló de pie, hacia mitad de los hastiales bajo el mesón, y le dijo que le habían herido y le pidió por Dios que le acompañase a su casa. Como sabemos, así lo hizo. Según sus propias palabras, no lo acompañó más porque creyó que si lo encontraba la Guardia de Honor lo apresarían juzgándole autor de la herida y porque no quería encontrarse con los verdaderos autores. Recordemos, sin embargo, que Salaberri aseguró haberlo visto en uno de los pilares del mesón. Picaza lo negó, así como negó haber dicho las expresiones ofensivas que se le atribuían.

Aldama, que al parecer iba bastante perjudicado, dijo que se recostó pegante a la casa contigua que habitaba Ximénez y al de poco tiempo “al parecer del declarante porque se hallaba turbado de sentido a causa de haberle ofendido un cigarro que acababa de fumar”, como entresueño (sic) oyó voces y un ruido y una persona que “en alta boz y mui clara dijo joderle a un negro”. Creía que fue Marfagón. Presa de este presunto blancón, Aldama se largó hacia su domicilio de la calle Orruño y se durmió hasta que, “siendo hora de la repetida noche que no pudo adbertir por la turbacion de su cabeza qual fuese”, su mujer le despertó porque se lo iban a llevar detenido.

Nada en particular se ha dicho de Aguirre hasta ahora. Su declaración no tiene desperdicio. Aseguraba el encartado que, después de echar la última en casa de Gutiérrez, fue por los hastiales hasta llegar a la entrada de calle Francos, yéndose derechito a su casa. Pero al de un rato notó que le faltaba el ceñidor que había vestido ese día y pensó que se le había caído detrás de la Aduana “en sazón de haber soltado los calzones para hacer una necesidad maior”, de modo que fue para allí y “bolbiendo al parage donde habia echo su necesidad hallo alli dicho ceñidor”. De regreso para su casa, se encontró con Marfagón junto a la casa del cirujano Torrecilla, que estaba pegante a la bocacalle de Orruño. Éste le propuso ir a ver quién o quiénes iban con un farol por los hastiales entre las calles Medio y Yerro y convino en hacerlo por mera curiosidad, de manera que al llegar se encontraron no con los agredidos……sino con el Comandante de la Guardia. A este encuentro regresaremos en breve. Baste señalar por el momento que Aguirre aprovechó este escatológico pasaje para negar su presencia en el lugar de los hechos ni siquiera de manera circunstancial.

Por su parte, Marfagón había suplantado a Picaza en su papel de acompañante de Aldama hasta la bocacalle de Orruño. Situado en ese lugar, afirmaba haber oído ruido de pedradas y haber distinguido bultos de personas en los hastiales entre Orruño y Francos, unos arrimados a los pilares y otros junto a las tiendas. Marfagón siempre dio a entender que allí había habido muchas personas. Avanzó hacia la casa de Torrecilla y allí se habría encontrado con Salaberri, quien le preguntó qué hacía allí y quiénes eran aquellas personas. Le respondió que no sabía, que solo veía uno de sombrero blanco que podía ser el Comandante de la Guardia, y Salaberri fue a donde el. Recordemos que Salaberri solo dijo haberse encontrado con Picaza, en ningún momento con Marfagón. Nadie aludió a persona alguna con sombrero blanco. En su línea.

El declarante aseguró que, después de esta conversación, regresó a donde estaba Aldama, llegando después Aguirre y posteriormente Picaza. Éste y Aldama se fueron a sus casas. No había visto a Garay desde que se desviara al salir de la calle Burgos, de modo que aquí contradijo nuevamente las declaraciones de sus compañeros. Además, Garay vivía en la calle Francos, de modo que no tenía ningún motivo para haber tomado un rumbo diferente cuando regresaban de la casa de Gutiérrez. Sin embargo, y tras mucho insistir los interrogadores en sus contradicciones, terminó por señalar que sí, que habían estado los cinco cerca de la bocacalle de Orruño: Aldama y él en este mismo lugar, Picaza y Aguirre hacia medio hastial y Garay cerca de la tienda de Agustín de Aranguren; y que entonces llegó Marubay y les dijo que se fueran a sus casas, a ellos y a esas otras personas misterioras que estaban detrás de los pilares y de las que nada se supo –probablemente porque no existieron-.

 

Las pesquisas para tratar de arrojar un poco de luz sobre el incidente no resultaron muy fructíferas. Algunos de los vecinos más cercanos al lugar de los hechos oyeron ruido pero, al ser día festivo, pensaron que era gente divirtiéndose –a pesar de las horas que eran ya-. Otros, como Matías Juan de Angulo, no se enteraron de nada, en su caso por haber regresado de viaje y estar agotado. El testimonio más interesante puede ser el de Ramón de Madariaga, que vivía en la segunda puerta de la calle Vieja. Ramón se asomó a la ventana hacia las nueve y media o diez de la noche y oyó voces en la plaza, entre ellas alguna que dijo tres veces en voz muy alta “biba la constitucion”. Con el Trienio Liberal recientemente abortado por la restauración absolutista de Fernando VII, en la que tomó parte de manera muy activa el vecindario orduñés, la perspectiva de hallarnos en este caso con un trasfondo político nos resultaba sumamente atractiva. Sin embargo, nada más se supo de esto. Nadie más pareció oírlo.

Digno de mención fue también la declaración de Martín de Mendieta, natural de Lezama y criado en la citada casa mesón. Según sus palabras, sobre las siete y media de la tarde, en medio de la escalera principal de la casa, Francisco de Marfagón expresó que llevaba una bayoneta francesa, la enseñó y dijo que buscaba “algun negro” para matarle pero no lo había encontrado. Juan de Arenas habría sido testigo de la conversación y, en efecto, ratificó que el encuentro se había producido, pero no recordaba qué dijo exactamente Marfagón de la bayoneta.

 

Después de dejar a Ventura en su casa, Gardeazabal y Galíndez fueron a dar aviso al Comandante de la Guardia de la ciudad, como subalternos suyos que eran, ya que también eran miembros de ella. Juan Antonio de Goiri Olabarrieta había nacido en Laudio/Llodio en 1792. Con veinte años, se alistó en el ejército en Potes para luchar contra los franceses, y a buen seguro debió destacarse en la sublevación realista del Trienio Liberal, ya que en octubre de 1823 figuraba ya como Comandante en Orduña en una carta enviada al rey vanagloriándose de su desafección hacia el régimen liberal y su masivo apoyo a Fernando VII. Todavía faltaba una década para la sublevación carlista de la que Goiri sería uno de los cabecillas comarcales hasta que se acogió al Convenio de Bergara del 31 de agosto de 1839, de manera que en enero de 1840 fue nombrado administrador de la Real Aduana de la ciudad vizcaína. En los inicios del año 1824 gozaba del importante cargo de Comandante de la Guardia de la ciudad, que no era más que la institucionalización como fuerza policial legal de las partidas realistas antiliberales que se habían formado en los años anteriores. Como la participación de orduñeses en estas partidas fue muy alta, parece que “todo quisqui” era miembro de esta Guardia.

Goiri estaba en la casa de su suegro Rafael de Aldama, por donde parece que habían pasado Marfagón y Manuel de Aldama unas horas antes. Recibido el aviso de la agresión, el Comandante ordenó a Gardeazabal y Galindez que fuesen a sus casas a por sus correspondientes fusiles, bayonetas y cananas y que acto seguido se dirigieran al portegado de la casa consistorial. Goiri acudiría al mismo sitio en compañía del sirviente de su suegro, Tomás de Acha, al mismo tiempo que envió a su propio sirviente, Santiago de Larrea, a avisar a su ayudante Ildefonso de Echevarria para que acudiera al dicho lugar armado con su espada. Ambos criados eran naturales de Orozko.

Goiri y Acha, armados con sable y carabina respectivamente, fueron los primeros en llegar. No portaban luz alguna, al contrario de lo que afirmó Aguirre. Y seguramente por eso sorprendió al susodicho y a Marfagón viniendo desde la bocacalle de Vieja. Dijeron que estaban paseando pero, sin mayores rodeos, Goiri preguntó a ver si portaban armas, y Marfagón respondió que había portado una bayoneta pero ya la había dejado en su casa. Entonces llegaron Gardeazabal y su sirviente, el laudioarra Pedro de Aldaiturriaga, con un farol, y al momento apareció también Galindez. Gardeazabal se colocó a la espalda de Marfagón y gracias a la luz de su sirviente pudo ver que el hombre tenía una bayoneta escondida debajo del capote y su brazo izquierdo. Goiri se la quitó y dispuso que los dos hombres subieran a la cárcel, que se encontraba en la misma casa consistorial. En ese momento llegaron Larrea, Echevarria e Ildefonso de Galatas, éste con su fusil y bayoneta como miembro que también era de la Guardia. Vivía cerca y había acudido al escuchar ruido y voces, especialmente las de Gardeazabal y Goiri. También Salaberri llegó en algún momento de éstos.

Como niños atrapados en alguna travesura, Marfagón y Aguirre se resistieron a subir a la cárcel y no tardaron mucho en protestar que no eran los únicos que habían andado por ahí aquella noche, delatando prontamente a Juan de Picaza y Manuel de Aldama, que también eran miembros de la Guardia. Fue Galatas quien agarró a Aguirre y le encontró otra bayoneta debajo de su brazo izquierdo. No sin resistencia, lograron subir a los dos hombres a la cárcel. Aguirre rasgó la camisa del alcaide Pedro de Iturricha, que estaba en su cama cuando su hija le avisó de que Goiri estaba llamando. Recordemos que Iturricha también había estado en la taberna de Larrondo, de donde se había marchado cuando llegó el regidor Pereda. Marfagón fue introducido en la jaula y Aguirre en el calabozo.

La comitiva encabezada por el Comandante se dirigió a casa del aludido Picaza, a quien llevaron a la cárcel; y después hicieron lo mismo con el resacoso Manuel de Aldama. Parece que en algún momento posterior Goiri fue informado de que el cirujano Gutiérrez había sido llamado de parte de la casa de Ventura de Marubay para que éste fuera asistido.

Y, con esta información, Goiri acudió a casa del alcalde y juez ordinario Juan Bautista de Basabilbaso, que estaba acostado en su cama. Enterado de todo lo ocurrido, el alcalde ordenó que los reos permanecieran detenidos bajo la custodia del alcaide y sin comunicación de ninguna clase entre ellos. Posteriormente, fue a la casa de Marubay, hacia la mitad de la calle Burgos, junto al cirujano Mariano de Barriocanal y otras personas. El herido estaba en cama en un cuarto inmediato a la sala de la casa y fue examinado de nuevo, ahora en presencia de las autoridades. Ventura estaba “adornado con camisa limpia de lienzo regular de la tierra y de un chaleco de triple fondo pajizo con solapas y seis botones en cada una, bolsillos con forro por de fuera la espalda y en las delanteros” y en la solapa derecha tenía un “ahugerito triangular de estension al parecer como de quatro linias escasas” advirtiéndose una manchita de sangre en la parte superior del agujero y otra un poco más abajo. Y tenía en sus ropas otras manchitas de sangre del tamaño de una mosca o una lenteja. El escribano recogió el chaleco para custodiarlo como prueba. Su mujer Ramona de Mendibil dijo que era el mismo chaleco que llevaba su marido al llegar a casa. Y aunque examinaron el resto de ropas que había llevado no observaron más manchas de sangre, si bien dos de las prendas estaban recién levadas para que no se estropearan con las manchas de sangre. En ellas sí localizaron algunos agujeros y más restos de sangre, de modo que el escribano también se las quedó.

En su costado derecho y próximo a la “costilla primera verdadera”, Ventura tenía una herida que, según el cirujano Barriocanal, había sido provocada con un instrumento punzante cortante de figura triangular sin que se le advierta a Ventura en su cuerpo otra alguna herida ni señal de contusión. Era una herida realizada con una bayoneta, en su opinión. Esa mañana del día 2 de enero también el cirujano Gutiérrez fue con Barriocanal a atender a Ventura, a quien hallaron con bastante opresión al pecho; le aplicaron los medicamentos que juzgaron convenirle y le hicieron una evacuación con previsión de realizar otra por la tarde.

En los días siguientes, se examinaron las ropas del herido así como las armas incautadas a los reos. Uno de los dos sastre que examinó las ropas fue otro viejo conocido, Pablo Ximénez. Por su parte, Goiri señaló que las bayonetas incautadas no eran las que se habían entregado para el servicio de la Guardia, sino que estaban más sucias y roñosas. Los maestros herreros y armeros de la ciudad, Pedro de Izaguirre y José de Unzueta, reconocieron las bayonetas, que estaban bastante usadas. No hallaron rastros de sangre en ellas pero reconocieron las ropas y constataron que los agujeritos bien correspondían con las puntas de las bayonetas.

 

La tarde del día 6 los dos cirujanos afirmaban que Ventura estaba con alguna alteración en su pulso y bastante desazonado por lo que habían dispuesto que se confesase y recibiese el Viático. El alcalde mandó que un tercer cirujano, Eugenio de Torrecilla, fuese al día siguiente a las ocho de la mañana en compañía del médico José de Gorria a reconocer al herido. Sin embargo, Gorría estaba en cama bastante indispuesto debido a una especie de flujo de sangre. A pesar de ello, al día siguiente Gorría hizo el esfuerzo de ir a examinar a Ventura; afirmó que el herido estaba padeciendo una pulmonía espuria, enfermedad peligrosa que podría haber sido causada por el invierno o por un derrame de líquidos de los pulmones por algún golpe contuso en las partes continentes de la cavidad vital, aunque de esta segunda causa no tenía nociones suficientes para afirmar que había causado la pulmonía.

El día 8 los tres cirujanos observaron que la herida no tenía rubicundez, inflamación, ni edema, manteniéndose en su color natural si bien expelía una leve serosidad y se hallaba con alguna calentura echando algunas gotas de sangre en el esputo.

Sobre la medianoche del 9 al 10 de enero, Barriocanal estaba acostado en la cama de su casa, situada en la plaza, cuando fue llamado por Benita de Marubay y María Jesús de Urdanpilleta, hija y cuñada de Ventura, para que fuera a visitarle. A pesar de la urgencia, le encontró con buen pulso y en su sano juicio. Permaneció con el varias horas, hasta las cinco o cinco y media de la madrugada, cuando regresó a su casa. Pero entre las seis y media y las siete un “sobrinito” y un nieto de Ventura le avisaron para que fuera de nuevo a verle. Sin embargo, cuando llegó a calle Burgos, le dijeron que el hombre acababa de expirar, de manera que fue a buscar a su colega Gutiérrez para examinarle juntos y lo encontraron efectivamente muerto en su cama.

Al día siguiente, 11 de enero, a las ocho de la mañana, fue examinado el cadáver en su propia casa por los tres cirujanos ya mencionados. Estaba expuesto en dos mesas, custodiado por dos personas. El examen certificó que la herida era mayor en el interior de lo que parecía en el exterior, la pleura había sido dañada y hallaron un derrame de sangre que circundaba los pulmones pero sin herida, por lo que dedujeron que habría sido causado por alguna erupción de vasos en las partes afectadas por el golpe. Su dictamen fue la herida fue peligrosa y no mortal de necesidad, pero habría causado el derrame que resultó fatal. Su cadáver fue sepultado en el cementario al norte de la iglesia.

Los interrogatorios a los reos comenzaron el 19 de enero. Por entonces, Domingo de Aguirre no estaba en muy buenas condiciones. El médico seguía indispuesto con sus achaques, de modo que fue el cirujano Torrecilla quien lo examinó y lo encontró sin habla y en precarias condiciones debido sobre todo al tiempo frío que hacía. Dispuso como remedio que le dieran vino rancio, recomendando su traslado a un habitáculo más abrigado, con una cama y lumbre bien encendida sin tufo ni peligro de incendio. Si empeoraba su estado, habrían de llamar al párroco para que le diera la Extremaunción. Todas aquellas medidas se cumplieron, por cierto.

Después de sus declaraciones, fue nombrado promotor fiscal Manuel López Borricón, un tejedor que, para variar, también era vecino de la calle Orruño. Los reos nombraron a sus defensores y comenzó el juicio del caso propiamente dicho. No nos interesa hacer un seguimiento del mismo así que nos limitamos a lo fundamental: el promotor pidió para Marfagón la pena de diez años de presidio con retención en Puerto Rico y la pena de ocho años para Aguirre. Lo más curioso de todo es una afirmación del defensor de Marfagón: que el hombre había salido para “distraerse del aburrimiento q naturalmente causa el frecuente trato y vista de su familia”.

En junio aún seguían presos y la causa había pasado al tribunal del Corregidor y Diputados Generales del Señorío, por lo que los cuatro nombraron procuradores. Este tribunal dio por buenas las conclusiones del fiscal y condenó a Francisco de Marfagón a diez años de presidio en Puerto Rico y a Domingo de Aguirre a cuatro en el castillo de San Sebastián. Picaza y Aldama tuvieron por pena la prisión que ya habían sufrido, y los cuatro fueron condenados mancomunadamente en costas. Era el 18 de noviembre de 1824. El 16 de diciembre el alcalde Basabilbaso entregó al miquelete Marcos de Barañano a los presos Marfagon y Aguirre para ser conducidos a la cárcel de Bilbao.

El Batallón Araba (IV)

  1. Padilla Ibargüen, Hermenegildo:

Arexola

Compañía Alaitza desde enero a abril

  1. Padilla Ibargüen, Leandro:

Arexola

Compañía Alaitza en enero y Eleizalde desde febrero hasta Santoña, herido en este último momento

  1. Padillo Bóveda, Asensio:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril

  1. Padura Gobantes, Faustino:

Compañía Eleizalde en octubre; Alaitza de diciembre a marzo; luego miembro del Cuartel hasta Santoña

  1. Padura Oyarzabal, Elías:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza desde diciembre hasta Santoña

  1. Pagazaurtundua Olabarria, Vicente:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio, Cabo hasta enero, Sargento desde febrero hasta abril, y luego Teniente

  1. Pagazaurtundua Olabarria, Víctor:

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña

  1. Parrazar Arechaga, Félix:

Orduña

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Parrazar Belandia, Enrique:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre, Cabo desde noviembre; luego en la Urrutia hasta Santoña como gudari

  1. Parrazar Belandia, Jesús:

Orduña

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Paul Lartundo, Esteban:

Tertanga

Compañía Estabillo de septiembre a marzo; en la Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Paul Padilla, Guillermo:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña

  1. Perea Oqueranza, Félix:

Araia

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de diciembre hasta junio

  1. Perea Oqueranza, Jesús:

Araia

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña, como Cabo hasta marzo

  1. Perea Oqueranza, Tomás:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; en la primera quincena de diciembre sirvió en Servicios Auxiliares

  1. Pérez de Lazarraga Ruiz de Escudero, Ismael:

Barrundia

Compañía Estabillo en noviembre; pasa a Servicios Auxiliares (barbero) hasta Santoña

  1. Pérez Pérez, Roque:

Servicios Mecánicos (chofer) desde diciembre hasta Santoña

  1. Picaza Sarachaga, José:

Amurrio

Compañía Ayala en octubre, Cabo de la Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre.

  1. Pinedo Braceras, Emiliano:

Artomaña

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta marzo; Sección Mixta de abril a Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Estuvo preso en los Escolapios junto a su hermano Sebastián, y parece que también en un Batallón de Trabajadores. Su padre Luis Pinedo Arberas y su hermano Gregorio fueron asesinados el 13 de septiembre de 1936

  1. Pinedo Echeguren, Alfonso:

Amurrio

Compañía Ayala en mayo y junio

  1. Pinedo Retes, Hilario:

Orduña

Compañía Estabillo desde noviembre hasta junio; Cabo en la segunda quincena de diciembre; Sargento en enero: Suboficial desde marzo

  1. Pinedo Retes, Sergio:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio; Sargento desde noviembre; Teniente desde la segunda quincena de diciembre siendo Suboficial solo en febrero. Fue encarcelado

  1. Pinedo Vélez, Timoteo:

Orduña

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; Cabo en la primera quincena de noviembre, ascendido a Sargento después; y a Suboficial en abril

  1. Placer Martínez de Lecea, Eloy:

Ozaeta

Compañía Ayala desde octubre hasta enero; Sección Mixta en febrero y primera quincena de marzo; en la segunda quincena de marzo entró como alumno de artillería en la Escuela Militar de Euzkadi

  1. Plágaro Iguaran, Cándido:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego estuvo herido hasta marzo; luego fue miembro del Cuartel hasta Santoña

  1. Plágaro Mancisidor, Lino:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Polancos Solaun, Jesús:

Laudio

Compañía Alaitza de abril a junio

  1. Polo Sara, Máximo:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, herido en la segunda; Cuartel en enero; Sección Mixta en enero

  1. Porres Abasolo, Agustín:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde abril

  1. Porres Abasolo, Félix:

Compañía Ayala en octubre; en la Estabillo desde noviembre hasta junio

  1. Porres Abasolo, Julián:

Compañía Estabillo de septiembre a abril; Urrutia de mayo a Santoña

  1. Presilla Urrechi, Luis:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Puelles López, Ramón:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo

  1. Quincoces López de Urbina, Juan:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; Cabo desde noviembre; Sargento desde abril

  1. Quintana Calzada, Blas:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta diciembre, ascendido a Teniente en noviembre; en enero pasa a la Ayala con el grado de Capitán hasta marzo; luego pasó a la Irrintzi como simple gudari. Fue encarcelado en El Dueso y luego en Puerto de Santa María por “adhesión a la rebelión” entre julio de 1938 hasta mayo de 1941

  1. Rámila Santa Coloma, Jacinto:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Ramirez Icaza, Bernardo:

Servicios Auxiliares la primera quincena de noviembre

  1. Ramirez Tobalina, Emilio:

Delika

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Ramirez de Olano Miguel, Jesús:

Cabo de la Compañía Alaitza en abril

  1. Ramos Madaria, Julio:

Orduña

Compañía Ayala de octubre a la primera quincena de noviembre; Sección de Enlaces hasta enero; Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Ramos Udaeta, José María:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Sección de Enlaces en junio y Santoña. Estuvo preso en Santander

  1. Regulez Larracoechea, Félix:

Gordexola

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta Santoña, herido desde junio

  1. Reigadas Velasco, Agustín:

Angulo

Compañía Eleizalde desde la segunda quincena de marzo hasta Santoña

  1. Reparaz Ojembarrena, Félix:

Compañía Ayala desde noviembre hasta enero

  1. Respaldiza Abasolo, Feliciano:

Okondo

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio

  1. Respaldiza Alava, Luciano:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue encarcelado

  1. Respaldiza Udaeta, Ramón:

Compañía Alaitza en enero; luego en la Eleizalde hasta mayo. Anteriormente había estado detenido en “El Carmelo”

  1. Respaldiza Urquijo, Benjamín:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Respaldiza Urquijo, Ignacio:

Okondo

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio. Su hermano Santos fue ejecutado en Donostia el 17 de agosto de 1938

  1. Retes Rámila, Agustín:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde enero hasta junio

  1. Retes Rámila, Eugenio:

Artziniega

Sección de Enlaces en diciembre; luego en la Eleizalde hasta junio. Estuvo con su hermano Fernando detenido en “El Carmelo”

  1. Retes Rámila, Fernando:

Artziniega

Sección Mixta en enero; luego en la Eleizalde hasta junio. Permaneció detenido entre el 28 de agosto y el 8 de enero de 1837, en “El Carmelo”

  1. Retes Rámila, Jacinto:

Artziniega

Compañía Eleizalde en abril

  1. Revuelta Lejarraga, Gerardo:

Amurrio

Compañía Ayala desde mayo hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 36.

  1. Revuelta Lejarraga, José:

Saratxo

Compañía Eleizalde en octubre; luego en la Alaitza desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo; Servicios Auxiliares (limpieza) hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64. Falleció el 14 de agosto de 1940 trabajando en el ferrocarril.

  1. Revuelta Zulueta, Félix:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de noviembre; luego pasa a Enlaces hasta junio y fue Cabo desde la segunda de noviembre hasta marzo. Hasta septiembre había sido guardia cívico en Amurrio. Estuvo preso en Bilbao.

  1. Ribacoba, Domingo:

Compañía Eleizalde en octubre; fallecido en la segunda quincena de diciembre

  1. Robina Gabiña, Manuel:

Orduña

Compañía Ayala desde enero hasta junio

  1. Roca Puig, José Luis:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril

  1. Roca Rubio, José:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de noviembre; luego en Enlaces hasta Santoña. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Rodrigo Ruiz de Lazcano, Jesús:

Sección Enlaces en la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta en febrero y primera quincena de marzo

  1. Rodríguez, Eugenio:

Bilbao

Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre. Fue capellán de la Compañía Estabillo

  1. Rodríguez San Pedro, Miguel:

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego a Enlaces hasta junio, siendo Cabo desde mayo

  1. Roqueñi Tercilla, Pedro:

Salmanton

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 2

  1. Roqueñi Tercilla, Salustiano:

Salmanton

Compañía Eleizalde en abril hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 2

  1. Rotaeche, Andrés:

Compañía Alaitza en abril

  1. Rotaeche, Juan:

Servicios Auxiliares (cocina) en noviembre y diciembre

  1. Rotaeche Vitorica, Silvestre:

Baranbio

Compañía Alaitza hasta marzo, luego en la Ayala, y herido desde mayo hasta Santoña. A finales de 1938 estaba en el II Tercio de la Legión.

  1. Ruiz de Angoitia, Carlos:

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta abril

  1. Ruiz de Asua Martínez de Aramayona, José Ramón:

Urbina

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta enero; después fue Suboficial de la Plana Mayor en febrero y marzo; Ayudante en abril; y Comisario Político hasta Santoña

  1. Ruiz de Estibaliz San Martín, Jesús:

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta marzo; herido desde enero

  1. Ruiz de Gordejuela Olabuenaga, José María:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta junio. Estuvo preso en Santander

  1. Ruiz Jauregui, José:

Servicios Auxiliares (matarife) desde abril hasta Santoña

  1. Ruiz Mendia, José:

Compañía Alaitza en la segunda quincena de marzo

  1. Ruiz Zarate, Antolín:

Tertanga

Compañía Estabillo desde septiember hasta Santoña. En septiembre de 1938 estaba en el Campo de Concentración de Miranda.

  1. Saez de Biteri Aspichueta, Demetrio:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; sargento desde noviembre, asciende a Teniente en abril

  1. Sáez de Biteri Iturriaga, Pedro:

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta junio, Cabo en abril y Sargento desde mayo

  1. Sáez de Elburgo Zarate, Ramón:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo

  1. Sáez de Oxer Aristimuño, José:

Compañía Ayala en abril; Urrutia de mayo a Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Sáenz López de Guereñu, José Luis:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta marzo

  1. Sagarduy Garayo, Santos:

Luiaondo

Sección Enlaces en diciembre; la Mixta en enero; luego en la Eleizalde hasta junio

  1. Sagasti, Francisco:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta enero

  1. Salabarria Arana, Valentín:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta abril

  1. Salabarria Arana, Vicente:

Zuaza

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Salabarria Murga, Julián:

Respaldiza

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo; herido desde abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Salabarria Prada, Víctor:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio

  1. Salabarria Villate, Domingo:

Delika

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; aunque estuvo herido desde la segunda quincena de diciembre hasta la primera de marzo; luego en la segunda estuvo en la Sección Mixta; y herido nuevamente en Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 72

  1. Salazar, Ángel:

Compañía Urrutia la segunda quincena de diciembre y en enero

  1. Salazar Mendibil, Andrés:

Delika

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre; en la Urrutia de febrero a Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 21

  1. Salazar Mendibil, Félix:

Delika

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña, estuvo herido desde la segunda quincena de diciembre hasta febrero; luego estuvo en el Batallón Simón Bolibar. En septiembre de 1938, estaba en el Hospital de Prisioneros de Gernika

  1. Salazar Molinuevo, Jesús:

Laudio

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio

  1. Salcedo, Julián:

Servicios Auxiliares en la primera quincena de noviembre

  1. San Martín Ugalde, Antonio:

Amurrio

Compañía Estabillo en septiembre y octubre, Capitán este mes; Comandante del Batallón entre noviembre y la primera quincena de marzo. En abril era Comandante del Frente de Burgos, ya que era militar profesional y fue ascendido. En septiembre de 1938 se hallaba huido en Francia junto a su esposa Pilar Zulaica Lafuente y sus hijos

  1. San Sebastián Zalbide, Luis:

Larrinbe

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Sanchoyerto Miranda, Benjamín:

Mendieta

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo, y luego en la Eleizalde hasta Santoña

  1. Sanchoyerto Miranda, José:

Mendieta

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Santa Coloma, Felipe:

Compañía Ayala desde octubre hasta enero. Fallecido

  1. Santa Coloma Basagoiti, Daniel:

Compañía Ayala en abril; pasa a la Alaitza hasta junio

  1. Santa Coloma Basagoiti, Maximino:

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre; luego en la Estabillo hasta abril

  1. Santa María Beraza, José:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Santa María Beraza, Pedro:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Sarachaga Saiz-Aja, Antonio:

Llanteno

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Sarachaga Saiz-Aja, Juan:

Llanteno

Compañía Alaitza en mayo y junio

  1. Sarasola Zubeldia, Eugenio:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta abril; Cabo desde noviembre. Fue juzgado en Burgos

  1. Sasiain Albizua, Tomás:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña. Estuvo preso en Corbán

  1. Sautu Apodaca, Félix:

Murgia

Compañía Alaitza en abril y primera quincena de mayo, Cabo

  1. Sautua Gutiérrez, Alejandro:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Segurola Ugarte, Álvaro:

Compañía Alaitza desde mayo hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Serrada Peña, Luis:

Puentelarrá

Compañía Ayala desde octubre hasta julio; Teniente desde noviembre; ascendido a Capitán en abril. El 16 de julio de 1937 ingresó en el batallón San Andrés como capitán de la 3ª Compañía

  1. Serrano Garrido, Wenceslao:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Sobrón Ibáñez, Pedro:

Orduña

Compañía Ayala en mayo y junio

  1. Solachi Zaldegui, Miguel:

Lezama

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fallecido en el monte Arraiz

  1. Solana Gómez, Eugenio:

Compañía Alaitza desde la segunda quincena de marzo hasta Santoña, herido en este momento

  1. Solaun, Luis María:

Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre

  1. Solaun Ayala, Ezequiel:

Laudio

Compañía Eleizalde la segunda quincena de octubre, Ayala en noviembre y primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Solaun Ayala, José Antonio:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Solaun Viguri, Ildefonso:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Solaun Zubiaur, Víctor:

Amurrio

Compañía Alaitza de abril a junio

  1. Soldevilla de la Torre, Rafael:

Orduña

Sección de Enlaces desde mayo hasta Santoña

  1. Solloa, Julián:

Servicios Auxiliares (cocina) en la primera quincena de noviembre

  1. Solloa Solloa, Eduardo:

Menagarai

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fallecido el 4 de marzo de 1938 en el frente de Teruel en el Regimiento nº 39 de Canarias

  1. Soliguren Fernández de Matauco, Gregorio:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; estuvo herido en la segunda quincena de diciembre y hasta febrero

  1. Tellaeche Arostegui, Ambrosio:

Artomaña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo; Sección Mixta en abril y mayo; regresa a la Estabillo en junio y Santoña. En septiembre de 1938 el y su hermano estaban presos

  1. Tellaeche Arostegui, Clemente:

Artomaña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo, siendo Cabo en la primera quincena de noviembre; Sección Mixta en abril y mayo; en la Estabillo en junio y Santoña

  1. Tellaeche Bergara, Avelino:

Orduña

Compañía Ayala en mayo y junio

  1. Tellaeche Durana, Santiago:

Lendoñobeiti

Compañía Eleizalde y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Tellaeche Iturralde, Jesús:

Artomaña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Estuvo preso en los Escolapios. Un hermano suyo falleció en el frente en Arrasate el 25 de septiembre de 1936

  1. Telleria Barandiaran, Ricardo:

Idiazabal

Sección Mixta en abril y mayo. Al parecer también estuvo en el batallón Amaiur, y luego preso.

  1. Tierra Aguirre, Indalecio:

Quejana

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta Santoña, siendo Cabo hasta febrero

  1. Tirado Álvarez, Agapito:

(Ayala?)

Compañía Ayala en noviembre y primera quincena de diciembre

  1. Tudanca Loizaga, Alipio:

Compañía Estabillo en la segunda quincena de diciembre; luego en Enlaces hasta junio. En 1939 recibió la Medalla de Hierro por el ayuntamiento de Bilbao por combatiente

  1. Ugalde Arteaga, Luis:

Bilbao

Compañía Alaitza de diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar.

  1. Ugarriza Epelde, Cándido:

Astobiza

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña

  1. Ugarriza Epelde, Miguel:

Astobiza

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Ugarte, Vicente:

-Compañía Estabillo en septiembre y octubre

  1. Ugarte Lili, Anselmo:

Baranbio

Compañía Alaitza desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo; Sección Mixta en abril y mayo; regresa a la Alaitza en junio. Estuvo preso en Aranda de Duero

  1. Ugarte Lili, Juan:

Baranbio

Compañía Estabillo en septiembre y octubre. En spetiembre de 1938 estaba preso

  1. Ugarte Lili, Jesús:

Baranbio

Compañía Ayala en la primera quincena de octubre; luego en la Estabillo desde noviembre hasta Santoña. Estuvo prisionero en los Escolapios

  1. Ugarte Lili, Ricardo:

Baranbio

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo, herido la segunda quincena de diciembre y en enero; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Urrutia en junio y Santoña. Sin embargo, al ser juzgado en Burgos se dice que, al tiempo de ser apresado, estaba en el Itxarkundia. Estuvo preso en Segovia.

  1. Ugarte López, Jorge:

Orduña

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta junio; Cabo desde mayo. Entre julio de 1941 y diciembre de 1942 estuvo preso como trabajador forzado en la 3ª Agrupación de las Colonias Penitenciarias Militarizadas en Talavera de la Reina

  1. Ugarte López, Manuel:

Orduña

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Ugarte Orue, Cándido:

Respaldiza

Compañía Alaitza en mayo y junio. Estuvo preso en Vitoria

  1. Ugarte Orue, Damián:

Respaldiza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 23

  1. Ugarte Retes, Luis:

Sección de Enlaces desde enero hasta junio

  1. Ugarte Ugarte, Juan Ángel:

Orduña

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, Cabo desde la primera de noviembre; luego pasa a la Urrutia hasta junio, siempre Cabo

  1. Ugarte Ugarte, Jesús:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña. Al parecer, falleció en un accidente de tren cuando estaba con los sublevados

  1. Ugarte Urruela, Vicente:

Orduña

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Ugarte Urruela, Manuel:

Orduña

Compañía Ayala en mayo y junio

  1. Ugarte Vicuña, Julio:

Estella

Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; fue el capellán del batallón

  1. Ugarte Zulueta, Justo:

Aloria

Sección Mixta de marzo a mayo; Compañía Estabillo en junio y Santoña. En septiembre de 1938 estaba preso en Deusto

  1. Uliarte Olazaran, Restituto:

Orduña

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Ulibarri Alday, Bernardino:

Olabezar

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego en la Estabillo hasta junio, siendo Cabo este mes

  1. Ulibarri Alday, Juan:

Olabezar

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de marzo; Cabo en la primera quincena de noviembre; Sargento después, herido desde la segunda quincena de diciembre; Teniente de la Plana Mayor en la segunda quincena de marzo; armero en los Servicios Mecánicos desde abril hasta Santoña

  1. Unanue Eguren, José:

Olabezar

Compañía Ayala desde octubre hasta mayo. José Luis Unanue figura como fallecido el 19 de mayo de 1937, posiblemente sea el mismo

  1. Unanue Eguren, Tomás:

Olabezar

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Unanue Jiménez, Fermín:

Olabezar

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; luego estuvo en prisión

  1. Unibaso Mardaras, Domingo:

Cuartel en junio y Santoña

  1. Unzalu Mendia, Severino:

Zigoitia

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Unzalu Urrutia, Jesús:

Compañía Ayala desde noviembre hasta Santoña

  1. Uranga Ruiz de Azua, Santiago:

Balmaseda

Sección de Enlaces en marzo y abril. Fue un conocido pintor

  1. Urbina Larrinaga, Juan:

Laudio

Compañía Ayala de octubre a marzo; Urrutia de abril a Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Urcelai Astobiza, Miguel:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Urcelai Olalde, Benito:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo

  1. Uriarte, Marcelino:

Compañía Ayala en noviembre, luego en la Alaitza hasta enero como Sargento

  1. Uriarte Basterrechea, Fidel:

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta la primera quincena de mayo siendo Cabo; fue Cabo también de la Sección Mixta en febrero. Murió en batalla en Jata el 13 de junio de 1937

  1. Uriarte Martínez de Zuazo, Salustiano:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo

  1. Uriarte Vitorica, Pedro:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Quedó mutilado, quizá luchando en el bando sublevado porque consta la concesión de un subsidio

  1. Uribe-Etxebarria Oseka, José:

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; pasó a la Sección de Enlaces en la segunda quincena de noviembre; a la Sección Mixta en febrero; y en abril de nuevo a la Ayala hasta Santoña

  1. Urieta, Enrique:

Compañía Eleizalde la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta en febrero y primera quincena de marzo

  1. Uriondo Bea, Daniel:

Laudio

Compañía Ayala desde abril hasta Santoña. Antes fue Guardia de Orden Público y fue juzgado.

  1. Urquiaga Azcarraga, José:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña; está herido desde enero

  1. Urquijo, Antonio:

Servicios Auxiliares (cocina) en la primera quincena de noviembre

  1. Urquijo, José Luis:

Compañía Alaitza en diciembre y enero

  1. Urquijo Galíndez, Benito:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 11

  1. Urquijo Galíndez, José María:

Laudio

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio

  1. Urquijo Landaluce, Félix:

Compañía Ayala de octubre a marzo; Urrutia de abril a Santoña

  1. Urquijo Murga, Gregorio:

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Urquijo Tudanca, Ángel:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre

  1. Urquijo Zubiaur, Hermenegildo:

(Zuaza?)

Compañía Estabillo en octubre, luego en la Alaitza hasta junio

  1. Urquijo Velasco, Francisco:

Compañía Estabillo desde febrero hasta junio

  1. Urraza, Amalio:

Servicios Auxiliares (cocina) desde noviembre hasta enero

  1. Urrestarazu, Antonio:

Compañía Ayala desde noviembre hasta enero; Cabo al principio y Sargento en la segunda quincena de diciembre y enero

  1. Urruela Landa, Enrique:

Sojo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio; Cabo desde noviembre. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 18

  1. Urruela Landa, Victoriano:

Sojo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Enlaces en junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 68

  1. Urruela Oribe, Manuel:

Orduña

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Urruela Retes, Florencio:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de noviembre; luego en Enlaces hasta Santoña, es Sargento desde la segunda de diciembre

  1. Urrutia Aldama, José María:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre. Murió en combate en Ubidea el 30 de noviembre de 1936

  1. Urrutia Armona, Félix:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Combatió luego en el bando sublevado, por lo que recibió una compensación

  1. Urrutia Echebarria, Félix:

Amurrio

Compañía Estabillo de septiembre a la primera quincena de diciembre; luego, hasta junio, Cabo de la Urrutia. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Urrutia Echebarria, Juan:

Amurrio

Compañía Estabillo de septiembre a la primera quincena de diciembre; luego, hasta abril, Cabo de la Compañía Urrutia. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Urzai Zabalza, Carlos:

Compañía Ayala en mayo y Santoña

  1. Usategui Olamendi, Eugenio:

Baranbio

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Usategui Olamendi, Gregorio:

Baranbio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña

  1. Usategui Olamendi, Juan José:

Baranbio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta diciembre, Cabo en la segunda quincena; luego en la Urrutia hasta Santoña, volvió a ser Cabo en abril y Sargento desde mayo.

  1. Vacas Bordes, Antonio:

Laudio

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre; luego a la Urrutia hasta marzo. Fue encarcelado

  1. Valle Beracoechea, Marcos:

Arrankudiaga

Compañía Urrutia en Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Valle Beracoechea, Juan:

Arrankudiaga

Compañía Urrutia en abril y primera quincena de mayo, luego herido hasta Santoña

  1. Valle Beracoechea, Serafín:

Arrankudiaga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre, Sargento desde noviembre; Capitán de la Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre, hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores.

  1. Vallejo Escudero, Juan Bautista:

Servicios Auxiliares (motorista) de diciembre a febrero; Sección Mixta en marzo

  1. Velasco Madaria, Carlos:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Estuvo preso en Bilbao

  1. Velasco Madaria, Juan Ángel:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en Servicios Auxiliares hasta Santoña, siendo Sargento desde marzo. Estuvo preso en Bilbao

  1. Vélez Molinuevo, Isidro:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo

  1. Vélez Salazar, Ángel:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta enero; luego en Servicios Auxiliares (zapatero) hasta Santoña, cuando estaba herido

  1. Viana, Santos:

Compañía Eleizalde en diciembre y enero

  1. Viana Landaburu, Luis:

Compañía Ayala la segunda quincena de noviembre y la primera de diciembre; Compañía Urrutia hasta marzo; Alaitza en abril

  1. Viguri Orueta, Enrique:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Sargento desde diciembre hasta marzo

  1. Villamil, Guillermo:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Sección Mixta en junio y Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Villamor Rodríguez, Domingo:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo

  1. Villamor Sobrón, Rufino:

Compañía Ayala en mayo. Fue sacerdote

  1. Villanueva Alaña, Víctor:

Okondo

Compañía Eleizalde en octubre; luego en la Estabillo hasta marzo, siendo Cabo desde la segunda quincena de diciembre y Sargento en febrero y marzo; Teniente de la Compañía Ayala en abril; y Teniente Ayudante de la Plana Mayor en mayo y junio

  1. Villate Ortega, Saturnino:

Orduña

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo; luego miembro del Cuartel hasta Santoña

  1. Vitorica Albizua, Maximino:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta Santoña, herido desde junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 78

  1. Vitorica Orue, Clemente:

Larrinbe

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Vivanco Mendieta, Damián:

Compañía Ayala desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; Sección de Enlaces en la segunda; Servicios Auxiliares de enero a marzo; Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Yarritu Echebarria, Andrés:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta marzo; Sargento desde diciembre; luego fue Sargento del Cuartel hasta Santoña

  1. Yarritu Echebarria, Guillermo:

Amurrio

Compañía Alaitza de abril a junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Yarritu Echebarria, Marcos:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde febrero

  1. Yarritu Echebarria, Restituto:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Yarritu Echebarria, Victoriano:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de noviembre, cuando es nombrado Suboficial; mantiene la graduación en la segunda quincena en la Sección de Enlaces, y en la segunda de diciembre pasa a la Compañía Urrutia; en abril pasa a Suboficial de la Plana Mayor; luego pasó al Batallón Simón Bolibar. Estuvo preso en El Dueso y luego en Puerto de Santa María desde agosto de 1938 hasta abril de 1941.

  1. Yarritu Mendia, Andrés:

Amurrio

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego en la Estabillo hasta Santoña. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Yarritu Mendia, José:

Amurrio

Compañía Estabillo desde octubre hasta Santoña. Estuvo preso en Vitoria

  1. Yarritu Oribe, José María:

Arespalditza

Sección Mixta la segunda quincena de marzo; Compañía Estabillo desde abril hasta junio; procedía del Malato. Anteriormente había estado preso en “El Carmelo”

  1. Yarza Beraza, Justo:

Respaldiza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta enero; Sargento en la primera quincena de noviembre; Suboficial desde la segunda; armero en los Servicios Mecánicos en febrero y marzo; luego en Servicios Auxiliares como informador hasta Santoña. En su expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas, se dice que sus funciones como Teniente se limitaron a la intervención de las nóminas sin llegar a mandar fuerzas en el frente. En septiembre de 1938 estaba en el Penal del Dueso

  1. Yarza Larrinaga, José:

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego en la Estabillo hasta diciembre, herido en la segunda quincena de este mes; Servicios Auxiliares de enero a marzo; Sección Mixta de abril a Santoña

  1. Zabala, Luis:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; en la Urrutia hasta enero

  1. Zaballa Balza, José:

Astobiza

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 91. Su hermano Vicente estaba en un grupo de Zapadores de FET

  1. Zaballa Madina, Francisco:

Arrasate

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio

  1. Zaldunbide Mallabia, Víctor:

Aulestia

Servicios Mecánicos (chofer) desde diciembre hasta Santoña

  1. Zaldunbide Ugartechea, Genaro:

Ondarroa

Sección Mixta en la segunda quincena de marzo; pasa a la Estabillo hasta Santoña, estando herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Zarate Aulestiarte, Eulogio:

Compañía Ayala desde mayo hasta Santoña

  1. Zarate Sopelana, Ignacio:

Compañía Ayala desde noviembre hasta Santoña

  1. Zenarruzabeitia Zarate, Martín:

Amorebieta

Sección de Enlaces desde marzo hasta junio

  1. Zengotitabengoa Aranburu, Pío:

Compañía Alaitza de abril a junio, herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Zorrilla, Ángel:

Servicios Auxiliares (cocina) en noviembre y diciembre

  1. Zuazo García, Primitivo Blas:

Suboficial del Cuartel de mayo a Santoña

  1. Zubiaga, Antonio:

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Servicios Auxiliares (guardia) la primera quincena de noviembre

  1. Zubiaga Aldama, Ildefonso:

Artomaña

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio, Cabo desde febrero. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20.

  1. Zubiaga Parrazar, Abundio:

Orduña

Compañía Ayala desde mayo hasta Santoña, herido en este momento

  1. Zubiaur, Ricardo:

Servicios Auxiliares la primera quincena de noviembre

  1. Zubiaur Gurbista, José María:

Amurrio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Zubiaur Unzaga, Antonio:

Laudio

Compañía Ayala desde la segunda quincena de diciembre a marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Eleizalde en junio

  1. Zubikarai Urresti, Segundo:

Sección Mixta en la segunda quincena de marzo y luego en la Ayala hasta Santoña; procedía del Batallón Malato

  1. Zubikarai Urresti, Alejandro:

Sección Mixta en la segunda quincena de marzo y luego en la Ayala hasta junio; procedía del Batallón Malato

  1. Zulaica, Ramón:

Servicios Auxiliares (cocina) en noviembre y diciembre

  1. Zuluaga Alzola, Juan:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña

  1. Zulueta Alday, Antonio:

Amurrio

Servicios Auxiliares en diciembre; en Enlaces desde enero hasta junio

  1. Zulueta Bordagaray, Jesús:

Lezama

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Zulueta Bordagaray, Marcos:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta enero, ascendido a Cabo en la segunda quincena de diciembre; Armero en febrero y marzo; Sargento de la Estabillo desde abril hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores, del que huyó

  1. Zulueta Pinedo, Ángel:

Saratxo

Compañía Estabillo de septiembre a enero; Cabo de la Sección Mixta de febrero a Santoña, herido desde junio. Su padre Félix, que en septiembre de 1938 estaba preso, declaró tener cuatro hijos luchando con los sublevados, puede que él fuera uno

  1. Zurimendi Berganza, Ignacio:

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; en la Estabillo las dos quincenas siguientes; herido desde la segunda de diciembre hasta marzo; luego en Servicios Auxiliares (oficina) hasta Santoña. Falleció en la Batalla del Ebro.

  1. Zurimendi Berganza, José:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña. Estuvo preso en Deusto

  1. Zurutuza Telleriarte, Ambrosio:

Compañía Ayala en mayo y junio

El Batallón Araba (II)

  1. Echabe Mascayano, Antonio Eulogio:

Barajuen

Compañía Eleizalde en enero, Sección Mixta en febrero, y luego en la Alaitza hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Echabe Mascayano, Nicasio:

Barajuen

Compañía Urrutia dese la segunda quincena de diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Echabe Mascayano, Francisco:

Barajuen

Compañía Ayala desde noviembre hasta abril. . Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 143

  1. Echeguren Vallejuelo, Benito:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta la primera quincena de marzo. Luego se trasladó al batallón comunista Leandro Carro, en el que estaba su hermano Cándido (y tuvo otros dos en el Bakunin). Estuvo preso en El Dueso y luego en Puerto de Santa María, de donde salió en julio de 1941.

  1. Echevarria Acha, Ángel:

Amurrio

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre, Urrutia hasta junio

  1. Echevarria Altuna, José Cruz:

Azkoaga

Compañía Estabillo desde enero hasta Santoña; herido desde la segunda quincena de junio

  1. Echevarria Ansorena, Jesús:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo. Fue después al Batallón Telegrafista. Estuvo preso en los Escolapios y al final se exilió a Francia, donde desarrolló su carrera como escultor.

  1. Echevarria Iturri-Castillo, Julio:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre y diciembre; Servicios Auxiliares en enero, herido en marzo

  1. Echevarria Oseguera, Faustino:

Respaldiza

Compañía Eleizalde en octubre; Estabillo en noviembre y la primera quincena de diciembre; Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Estuvo preso en Pamplona

  1. Echevarria Ozaeta, Francisco:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; Cabo desde noviembre hasta el final

  1. Egaña Mendibil, Juan:

Bilbao

Compañía Estabillo desde abril hasta junio. Su hermano Ángel fue ejecutado y sepultado en una fosa común en Valladolid. Era Teniente del ejército republicano

  1. Eguia Basualdo, Saturnino:

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio, Cabo desde mayo

  1. Eguia Bizcarguenaga, Eduardo:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Eguia Orueta, José:

Laudio

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio, estuvo herido desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo

  1. Eguia Orueta, Juan:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril como Suboficial

  1. Eguiguren Zarate, Antonio:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril como Sargento. Estuvo preso en Pamplona

  1. Eguileor Llandera, Manuel:

Amurrio

Compañía Estabillo en septiembre y primera quincena de octubre. Luego fue Comandante de Intendencia. Desapareció en Santoña en julio de 1937. El expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas dice que fue detenido cuando intentaba pasarse al otro bando y llevado a Asturias donde fue cruelmente asesinado junto a otros presos de la Brigada Penal. Sin embargo, en septiembre de 1938 figura como huido en Francia junto a su esposa María Dolores Zulueta Vea-Murguia y sus tres hijas

  1. Eguiluz Ornes, Cunegundo:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio; Ayudante desde la segunda quincena de noviembre; Capitán desde la segunda quincena de marzo

  1. Elcoro Alday, Víctor:

Orduña

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña. Fue destino a un Batallón de Trabajadores

  1. Eleizalde Alcala, Cecilio:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Elejalde Ansorena, Feliciano:

Zuaza

Compañía Ayala de octubre hasta la primera quincena de diciembre; Urrutia hasta junio. Parece que falleció en el transcurso de la guerra, pero probablemente después, luchando por el bando contrario

  1. Elejalde Ansorena, Pedro:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta abril

  1. Elejalde Yarritu, José Cruz:

Añes

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Elexpe del Val, Ángel:

Costera

Sección Mixta en enero; pasa en febrero a la Compañía Estabillo hasta junio

  1. Elexpe del Val, José María:

Costera

Compañía Estabillo de septiembre a marzo, luego en la Urrutia hasta junio

  1. Elías Romero, Ángel:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; Teniente desde diciembre; herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Ellacuria Larracoechea, Juan:

Laudio

Compañía Alaitza en diciembre y enero; luego fue miembro del Cuartel

  1. Ellacuría Larracoechea, Modesto:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Elorza Apodaca, Donato:

Altube

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Urrutia en junio y Santoña. Murió luchando en el bando sublevado en diciembre de 1938

  1. Elorza Eguren, Agustín:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña.

  1. Elorza Elorza, Ignacio:

Altube

Se incorporó a la Estabillo en la primera quincena de noviembre y pasó en la segunda a la Ayala. Herido en Santoña. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores. Un hermano suyo falleció combatiendo con la División Azul

  1. Elorza Oyarzabal, Alberto:

Altube

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña, herido en la segunda quincena de mayo

  1. Elorza Ruiz de Azua, Víctor:

Compañía Estabillo desde marzo hasta junio

  1. Elorza Urrutia, Juan:

Ziorraga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo; en abril asciende a Sargento en la Compañía Ayala, hasta junio. A pesar de ser simpatizante del PNV, en agosto del 36 un grupo de milicianos lo apresó y lo llevó a Bilbao.

  1. Epelde Ganzabal, Benigno:

Astobiza

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio, Cabo desde mayo. Estuvo preso en el Campo de Concentración de Santander. Entre 1938 y 1943 formó parte del Regimiento de Infantería San Marcial nº 7.

  1. Epelde Ganzabal, Pedro:

Astobiza

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña, herido en este último momento. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 42

  1. Epelde Uribarri, Juan:

Oiardo

Compañía Ayala desde octubre hasta enero

  1. Epelde Uribarri, Ricardo:

Oiardo

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Alaitza en junio y Santoña

  1. Ercilla Goicoechea, Dionisio:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Errasti Errasti, Lucio Domingo:

Compañía Estabillo desde enero hasta junio

  1. Errasti Pagaldai, Julián:

Compañía Urrutia desde enero hasta junio

  1. Errasti Pagaldai, Pedro:

Sección Mixta en enero; luego en la Urrutia hasta mayo. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Escauriaza Isusi, Lázaro:

Laudio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre, Cabo desde la primera de noviembre; pasa a la Urrutia hasta junio, asciende a Sargento en febrero, a Teniente en mayo. Fue encarcelado.

  1. Espiga Urteaga, Joaquín:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de diciembre hasta junio; Cabo desde abril

  1. Estarrona Larrazabal, Félix:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta abril; fue Cabo en noviembre y primera quincena de diciembre, y de nuevo en abril. Condenado en Consejo de Guerra en 1937

  1. Estrada Diego, José:

Llanteno

Compañía Eleizalde en diciembre y enero; Servicios Auxiliares (convoy) desde febrero hasta Santoña

  1. Fernández de Aguirre Sacristán, Félix:

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Fernández de Arroyabe Uriarte, Daniel:

Murua

Compañía Alaitza desde diciembre hasta mayo; siempre como Teniente

  1. Fernández de Eribe Antepara, Luis:

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio; herido en enero

  1. Fernández de Eribe Antepara, Marcos:

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta Santoña; herido en este último momento. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Fernández de Retana, Eulogio:

Yurre

Compañía Eleizalde en enero.

Se alistó voluntario, ya que la sublevación le sorprendió trabajando en Portugalete. La noche del 15 al 16 de enero abandonó su guardia nocturna dejando en el parapeto su arma y abrigo. Pero en el último momento se arrepintió y se entregó a la patrulla que había salido en su busca. Fue juzgado y absuelto por el Tribunal Popular de Euzkadi

  1. Fernández Acha, Rufino:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril

  1. Fernandez Aguillo, Constantino:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala. Teniente. Solo en noviembre y primera quincena de diciembre, a pesar de que falleció el 30 de noviembre de 1936 en Villarreal

  1. Fernández Arrizabalaga, Juan:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta la primera quincena de marzo

  1. Fernández Martínez, Félix:

Compañía Ayala en febrero

  1. Fernández Menéndez, José:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Fernández Villasante, Ángel:

Compañía Ayala de noviembre a diciembre; luego miembro del Cuartel hasta junio

  1. Frutos Ornes, Ángel:

Compañía Alaitza en mayo y junio

  1. Furundarena Zubiaur, Guillermo:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; herido en junio y Santoña

  1. Gabiña Abasolo, Antonio:

Zuaza

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14. Tenía experiencia militar, ya que en 1934 sirvió en el Regimiento de Infantería nº 30

  1. Gabiña Berganza, Ignacio:

Olabezar?

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre; luego pasa a la Estabillo, hasta junio

  1. Gabiña Larrea, Julio:

Artziniega

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña, herido en este momento

  1. Gabiña Larrea, Laurentino:

Artziniega

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego pasa a la Sección de Enlaces como Cabo, hasta Santoña

  1. Gabiña Larrea, Manuel:

Artziniega

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, estando herido hasta en la segunda; Servicios Auxiliares desde enero hasta Santoña, siendo Cabo desde marzo

  1. Gabiña Sáez, Luis:

Sección de Enlaces desde mayo hasta Santoña, herido los dos momentos finales

  1. Gaceta Garrido, Evelio:

Servicios Auxiliares desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña, siendo guardia, mecánico y finalmente zapatero

  1. Galarza Arana, Jesús:

Olaeta

Compañía Alaitza desde diciembre a marzo, en abril en la Estabillo. Falleció en el frente de Amurrio el 26 de abril de 1937

  1. Galdos Murua, Epifanio:

Uribarri-Ganboa

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; Cabo desde diciembre

  1. Galíndez Barcena, Santos:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde febrero hasta junio. Anteriormente había estado preso en “El Carmelo”

  1. Gallastegui Elguera, Faustino:

Compañía Estabillo desde noviembre hasta Santoña. Había sido miliciano de la Columna Aizpuru en septiembre

  1. Gallastegui Elguera, Manuel:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña.

  1. Gallastegui Laburu, Avelino:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Gallastegui Laburu, José María:

Laudio

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Gamarra, Julio:

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de diciembre; Suboficial

  1. Ganzabal Sautu, José:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Garaigordobil Rentería, Nicasio:

Legutiano

Compañía Estabillo en noviembre; luego en Eleizalde hasta Santoña, donde estaba herido; Sargento desde abril; Teniente en junio

  1. Garate Albizu, Aurelio:

Legazpi

Compañía Ayala desde octubre hasta mayo

  1. Garay Amechazurra, José:

Capitán del Cuartel de mayo a Santoña

  1. Garay Valle, Pedro:

Arrankudiaga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar, en el que también estaba su hermano Félix

  1. Garay Valle, Juan:

Arrankudiaga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo. Fue encarcelado en El Dueso y posteriormente en Puerto de Santa María, de donde salió en julio de 1940

  1. Garayo Garayo, Domingo:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14.

  1. Garayo Garayo, Félix:

Laudio

Compañía Estabillo en la segunda quincena de marzo; luego pasa a la Ayala hasta junio; Urrutia en Santoña

  1. Garayo Jauregui, Esteban:

Izoria

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde diciembre. Estuvo preso en Vitoria-Gasteiz

  1. Garayo Jauregui, Francisco:

Izoria

Compañía Eleizalde en octubre, Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre, Urrutia hasta abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Garayo Ugarte, Silverio:

Arakaldo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre, Teniente desde noviembre; Teniente de la Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio. Fue encarcelado en El Dueso y luego en Segovia.

  1. García, Vicente:

Compañía Eleizalde en diciembre y enero

  1. García Arberas, Juan María:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre; luego pasa a Servicios Auxiliares como guardia hasta que en marzo figura como informador; en enero era Jefe Administrativo del Cuartel de Lamuza

  1. García Iñarritu, Enrique:

Laudio

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta mayo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64

  1. García Salazar, Leandro:

Laudio

Servicios Mecánicos (chofer) desde diciembre hasta Santoña. Fue encarcelado.

  1. Garmendia Martínez, Francisco:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Garteiz Ipiña, Francisco:

Compañía Estabillo de septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Gastaca Marañón, Andrés:

Laudio

Sección Mixta en enero, y luego pasa a la Alaitza ya como Cabo, en mayo asciende a Sargento y en Santoña está herido

  1. Gastaca Olibares, Eduardo:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Gastaca Urrutia, Félix:

Larrinbe

Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Alaitza en junio. Estuvo preso en el Seminario Viejo de Vitoria

  1. Gauna Ugarte, Ezequiel:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego Servicios Auxiliares hasta Santoña, siendo Cabo desde marzo

  1. Gaztelu Bilbao, Alfonso:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta marzo; compañía Urrutia de abril a junio

  1. Gil Mújica, Antonio:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Giné Ocaranza, José:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta junio.

  1. Gochi Izaga, Victoriano:

Ozeka

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Gochi Ribacoba, Carlos:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde marzo hasta junio

  1. Goicoechea, Benigno:

Compañía Ayala en octubre

  1. Goicoechea Bilbao, Santos:

Compañía Alaitza de diciembre a marzo; luego fue chofer

  1. Goicoechea Eguia, Koldobika:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego chofer en los Servicios Mecánicos hasta Santoña.

  1. Goicoechea Larisgoitia, Félix:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de diciembre hasta mayo

  1. Goicolea Alday, José Luis:

Artziniega

Compañía Ayala desde abril hasta Santoña

  1. Goirigolzarri Madariaga, José:

Sección de Enlaces desde febrero hasta junio

  1. Gómez Leiza, Ramón:

Servicios Mecánicos (armero) desde enero hasta Santoña

  1. González Allende, Fernando:

Compañía Ayala en abril y mayo. Fue encarcelado

  1. González Alonso, Laureano:

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo

  1. González Goti, Marcos:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña. Era soldado del Regimiento de Infantería nº 23 cuando la sublevación y estaba de permiso en su casa, por lo que se enroló como guardia cívico. Fue capturado el 21 de octubre de 1937 cuando trataba de huir por mar. Fue encarcelado

  1. González Martínez de San Vicente, Antonio:

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre, pasa a la Ayala hasta junio

  1. Gonzalez Ochoa, Bernardo:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. González Zulueta, Raimundo:

Orduña

Compañía Alaitza en mayo y junio.

  1. González de Aspuru Susperregui, Luis:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. González de Durana Landa, Telmo:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Eleizalde en diciembre y enero. Estuvo encarcelado en Pamplona y acabó luchando en el Batallón Cazadores de Montaña “Arapiles 7”. Fue jugador del Alavés

  1. González de Zarate, Manuel:

Compañía Ayala en octubre

  1. Gorbea Urquijo, Agustín:

Menagarai

Compañía Ayala desde mayo hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 76

  1. Gorbea Urquijo, Facundo:

Menagarai

Sección Mixta en enero, luego en la Alaitza hasta Santoña.

  1. Gorbea Urquijo, Manuel:

Menagarai

Compañía Estabillo en septiembre; en adelante en la Ayala. Herido en la segunda quincena de mayo y hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64

  1. Gorbea Urquijo, Segundo:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; pasa a la Urrutia como Sargento; herido desde mayo hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 23

  1. Gorostiaga Acha, José María:

Laudio

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre; pasa en la segunda de noviembre a la Estabillo, hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Gorostiaga Acha, Lorenzo:

Laudio

Sección de Enlaces en mayo; Estabillo en junio y Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Gorostiaga Gardeazabal, Vicente:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Gorostizaga Salazar, José María:

Arrankudiaga

Compañía Ayala en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre; luego pasa a Servicios Auxiliares (motorista) hasta febrero; Sección Mixta en marzo; chofer en los Servicios Mecánicos desde abril hasta junio

  1. Guaresti Guaresti, José:

Baranbio

Compañía Alaitza de diciembre a marzo, Cabo desde febrero; Sección Mixta en abril y mayo. Fue encarcelado. Su hermana Sara y su padre también fueron represaliados.

  1. Guaresti Ugarte, Manuel:

Lezama

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña; en julio, figura en el Batallón de Ingenieros nº 9

  1. Guerrero Jaime, Gregorio:

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta marzo

  1. Guinea Albizuri, José Cruz:

Delika

Compañía Alaitza en la segunda quincena de mayo y junio. Su hermano Estanislao falleció en combate el 26 de julio de 1937 por Laredo, era miliciano del Batallón UGT-9

  1. Guinea Sarachaga, Albino:

Saratxo

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta marzo; luego pasó al batallón Irrintzi

  1. Gurruchaga Eguia, Basilio:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde diciembre. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 39

  1. Gurruchaga Eguia, Francisco:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 39

  1. Hermosilla Sánchez, Alfredo:

Laudio

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio, Cabo desde mayo

  1. Hernández, J. Daniel:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre y en diciembre; Servicios Auxiliares en enero

  1. Hernández Aostri, Martín:

Compañía Ayala desde octubre hasta noviembre, falleció en la primera quincena de diciembre

  1. Hernández Martínez, Félix:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo

  1. Hoyos Cañibe, José:

Compañía Alaitza en enero; luego en la Eleizalde hasta junio

  1. Ibabe Chinchurreta, Domingo:

Ibarra

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta Santoña

  1. Ibabe Errasti, Vicente:

Aramaio

Compañía Estabillo desde enero hasta junio

  1. Ibabe Zubizarreta, Cenón:

Ibarra

Compañía Eleizalde desde enero hasta junio

  1. Ibabe Zubizarreta, Justo:

Ibarra

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre, luego pasa a la Ayala las tres quincenas siguientes

  1. Ibáñez Uribe, Isidoro:

Orduña

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; Cabo desde la segunda quincena de noviembre, herido desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña. Se exilió a Cuba en 1939

  1. Ibarguchi, Juan:

Servicios Auxiliares (cocina) desde noviembre hasta enero

  1. Ibarguchi Urraza, Hermenegildo:

(Zaldu u Okondo)

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; Urrutia hasta mayo, herido en la segunda quincena; Sección Mixta en junio y Santoña

  1. Ibarguchi Urraza, Jesús:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; herido en la segunda quincena de mayo y en junio

  1. Ibarguen Urretaechebarria, Dionisio:

Sección Mixta en enero, luego en la Eleizalde hasta junio

  1. Ibarra Garrastachu, Ángel:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Ibarreta Antoñana, Juan:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; ascendió a Cabo en abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores en Carabanchel.

  1. Ibarreche Salcedo, Iñaki:

Compañía Ayala en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre, luego chofer en los Servicios Mecánicos hasta marzo y después armero hasta Santoña

  1. Ibarreche Urquijo, Luis:

Laudio

Compañía Ayala en abril

  1. Ibarrola Ibarrola, Julián:

Lezama

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Ibarrola Lili, Valentín:

Laudio

Compañía Urrutia de abril a junio

  1. Ibarrola Padilla, Nicolás:

Saratxo

Compañía Ayala de octubre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 50

  1. Ibarrola Pagazaurtundua, Manuel:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; Cabo hasta abril, luego Sargento, herido en Santoña. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Ibarrola Sautu, Antonio:

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Ibarrondo Epalza, Juan:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 30

  1. Ibarrondo Epalza, Pantaleón:

Baranbio

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; pasa a la Sección de Enlaces hasta Santoña. Se presentó a las tropas nacionales el 23 de agosto de 1937 en Balmaseda. Fue encarcelado en Burgos

  1. Ibarzabal Foruria, Santos:

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Ilarduya Barrón, Luis:

Murugarren

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Imaz Usategui, Ciriaco:

Amurrio

Compañía Urrutia en mayo y junio. Su hermano Victor murió asesinado el 4 de enero de 1937 en el asalto a la cárcel de Larrinaga

  1. Inchaurraga, Ramón:

Compañía Alaitza en diciembre y enero

  1. Inchaurraga Madariaga, Ángel:

Compañía Alaitza desde la segunda quincena de marzo hasta Santoña

  1. Iñiguez de Bengoa, José Luis:

Servicios Auxiliares (cocina) desde febrero hasta mayo

  1. Iñiguez Otegui, José María:

Baranbio

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio. Falleció el 5 de julio de 1937 por la zona de Limpias

  1. Iñurria Biteri, Anastasio:

Legutio

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta junio; ascendió a Cabo en abril

  1. Irabien Ansorena, Andrés:

Maroño

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 23. Su hermano Juan José estaba huido en septiembre de 1938

  1. Irabien Landaluce, Calixto:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Irasuegui Caicedo, Pedro:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. En 1978 figura como Sargento de Infantería, Caballero Mutilado Permanente

  1. Iriarte Astola, Félix:

Untzilla

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta marzo; luego fue miembro del Cuartel. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 50

  1. Iriarte Azcoaga, Antonio:

Untzilla

Compañía Estabillo desde enero hasta marzo. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Iriarte Isasmendi, Marcelino:

Compañía Alaitza en febrero y primera quincena de marzo

  1. Iriarte San Martín, Mariano:

Compañía Ayala desde noviembre hasta la primera quincena de marzo

  1. Isasi Esnal, José:

Baranbio

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo, Sargento desde noviembre y Teniente desde la segunda quincena de diciembre; Capitán de la Sección Mixta en abril y mayo. Estuvo preso en El Dueso. Se supone que su hermano Cándido también estuvo en el batallón pero no aparece en las nóminas.

  1. Isasi Esnal, Ramón:

Baranbio

Cabo de la Compañía Alaitza desde la segunda quincena de diciembre a marzo; Sección Mixta en abril y mayo; regresa a la Alaitza como gudari en junio

  1. Isasi Gabiña, Juan:

Quejana

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo; Cabo desde febrero; luego pasa a la Alaitza como Teniente, estando herido en la segunda quincena de mayo. En noviembre de 1943 estaba en una unidad de infantería del ejército y se reconoció una pensión a sus padres.

  1. Isla Campo, Cándido:

Quejana

Compañía Estabillo la segunda quincena de diciembre hasta junio

  1. Isusi Elorrieta, Daniel:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde abril. El 27 de enero de 1939 fue licenciado en la Academia Militar de Granada

  1. Isusi Garrastachu, José:

Compañía Alaitza desde abril hasta junio

  1. Isusi Garrastachu, Juan:

Compañía Estabillo desde noviembre hasta junio; en octubre, figura un Juan Isusi en la Eleizalde

  1. Isusquiza Gutiérrez, Manuel:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde octubre hasta enero, Cabo desde diciembre; herido en febrero; Sección Mixta en marzo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Isusquiza Zuluaga, Manuel:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio

  1. Iturbe San Nicolás, Aurelio:

Compañía Eleizalde en octubre; Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; a final de la guerra era Cabo del Cuartel. Su hermano Moisés murió en Ubidea en el frente. Era de Balmaseda o Zalla

  1. Izaga Salazar, José Antonio:

Orduña

Compañía Estabillo desde noviembre hasta mayo; Enlaces en junio y Santoña

  1. Izaga Salazar, José María:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta enero; chofer en los Servicios Mecánicos desde febrero hasta Santoña. El 3 de abril de 1943 se le concedió la libertad condicional de la prisión provincial de Valladolid.

  1. Izaga Salazar, Tomás:

Orduña

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Izaguirre Aldaiturriaga, Anselmo:

Respaldiza

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Su hermano José fue asesinado el 25 de septiembre de 1936. Era carlista.

  1. Izaguirre Arteche, Antonio:

Elosu

Compañía Estabillo en noviembre; luego pasa a la Eleizalde hasta Santoña. Fue encarcelado en Burgos y salió en libertad en agosto de 1941

  1. Izarra Arechabaleta, Tomás:

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre, luego pasa a la Ayala hasta marzo

  1. Jauregui Garrastachu, Florencio:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde diciembre; Sargento desde abril

  1. Jauregui Larrazabal, Crescencio:

Murga

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo. Falleció en combate el 13 de junio de 1937 en Jata

  1. Jocano Usategui, Casto:

Compañía Alaitza de abril a junio.

En mayo de 1959 cumplió 21 años de servicio en el ejército, estaba entonces en el Regimiento de Zapadores del Cuerpo de Ejército VI.

  1. Katxo Santamaria, Cirico:

Compañía Ayala en la segunda quincena de mayo y junio

  1. Kezedo Aldama, Abdón:

Orduña

Compañía Estabillo desde noviembre hasta mayo. En noviembre de 1937 estaba en Radio Requeté en San Sebastián

El Batallón Araba (I)

El Batallón Araba estuvo bajo la disciplina del Partido Nacionalista Vasco, fue el nº 14 del Ejército de Euzkadi dentro de la V Brigada y su nombre hace referencia al origen alavés de la mayoría de sus componentes, a los que hay que sumar muchos vizcaínos de Orduña. Es, sin duda, el batallón que albergó mayor cantidad de naturales del Alto Nervión en el bando republicano, si bien es preciso señalar la presencia de no pocos individuos procedentes de Aramaio, Legutiano o Zigoitia, y otros lugares.

En su época de máximo desarrollo, contó con cuatro compañías, una sección de ametralladoras, Servicios Auxiliares, Servicios Mecánicos, Sección de Enlaces y Transmisiones, Sección Mixta, además del personal estable en su Cuartel, que estuvo situado en el Palacio de Lamuza en Laudio.

Pero a ello se llegó poco a poco. Durante el mes de agosto de 1936, una cincuentena de jóvenes de la zona acudía cada domingo a Arrankudiaga para recibir instrucción militar por parte de Ramón Azkue y José Duo. De este núcleo inicial de voluntarios, surgió la primera compañía, la Estabillo, formada a primeros de septiembre y mandada por Antonio San Martín Ugalde, vecino de Amurrio y con experiencia por haber servido como suboficial en Marruecos.

La segunda compañía, llamada Ayala, se formó a finales de mes con más voluntarios de la comarca, pero también bastantes alaveses que habían huido del campo contrario. A finales de octubre, sirvieron en el frente por primera vez en Bizkaia. Mientras tanto, se formó la tercera compañía, la llamada Luis de Eleizalde, y la cuarta, la Alaitza, mayoritariamente –si no totalmente- con los individuos que fueron llamados a filas.

El batallón se constituyó como tal con estas cuatro compañías a finales de noviembre, antes de participar en la batalla de Villarreal. Por estas fechas, en noviembre y la primera quincena de diciembre, se integraron en el Araba dos compañías procedentes del encartado batallón Avellaneda, llamas Kolitza y Güeñes, y otra llamada Azkatuta que estuvo entre noviembre y diciembre.

A mediados de diciembre, se creó una compañía de ametralladoras bautizada en honor del amurrioarra José María Urrutia, fallecido en Villarreal. Para entonces, ya contaba con Servicios Auxiliares, sección de Enlaces y Transmisiones, y las demás unidades ya mencionadas.

No es nuestro objetivo relatar todos los pormenores y actuaciones del batallón, ni realizar una exposición detallada de su organización y mandos, sino que nos limitaremos –y no es poco- a enumerar y nombrar a las personas que formaron parte del batallón. Esta labor ha sido realizada a partir de la consulta de las nóminas del batallón.

Pero antes, unas puntualizaciones previas: no disponemos de nóminas de la compañía Alaitza previas a la segunda quincena de diciembre, ni las correspondientes a la Eleizalde en noviembre y primera quincena de diciembre. En fechas posteriores, no hemos consultado las nóminas correspondientes a todas las quincenas pero sí la mayoría. En consecuencia, es muy posible que algunos individuos estuvieran integrados en el batallón antes de lo que señalamos.

Por último, y como se verá, fue muy habitual el traspaso de personas de una compañía a otra. Y también es preciso señalar que muchos dejan de aparecer a partir de marzo de 1937 u otros momentos; sabemos de algunos casos de individuos que fueron trasladados a otros batallones, por lo que es posible que eso explique estas “desapariciones” de las nóminas. Pero pueden haber influido otros factores como un ascenso a otro cargo dentro del ejército o en algún poder local o haber sido dados de baja definitiva por incapacidad o muerte. Finalmente, la última nómina corresponde a la primera quincena de julio, cuando parte del batallón estaba preso en Santoña; otros gudaris fueron apresados antes, a finales de junio tras la caída de Bilbao, mientras que otros, los menos, lograron continuar hasta Asturias enrolados en otros batallones, sobre todo en el Simón Bolibar.

Esta es la primera de varias entradas en las que irán apareciendo los nombres de los combatientes en orden alfabético. Por supuesto, cualquier tipo de corrección o aportación será más que bienvenida.

  1. Abechuco Astarloa, Florencio:

Larrinbe, vecino de Amurrio

Compañía Eleizalde, desde octubre hasta Santoña; Cabo desde diciembre; después de julio, pasó al Batallón Simón Bolibar

  1. Abechuco Astarloa, Maximino:

Larrinbe, vecino de Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta Santoña; después, pasó al Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64

  1. Abiega Picaza, Eugenio:

Okondo

Compañía Ayala en abril, en la Alaitza en mayo, vuelve a la Ayala en junio y Santoña

Su hermano Valentín fue guardia cívico y en septiembre de 1940 se desconocía su paradero.

  1. Abrisqueta Aguirre, José:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña, herido en este último momento. El 20 de marzo de 1938 fue herido en acción de guerra cuando estaba integrado en un batallón de FET-JONS

  1. Acha Gabiña, Maximino:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

Fallecido el 26 de enero de 1938 en Pamplona tras ser herido en el Ebro luchando en el Tercio de la Virgen de Begoña

  1. Acha Larrazabal, Antonio:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15. Según parece, se exilió a Venezuela

  1. Acha Zubiaur, Gregorio:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; pero en enero estuvo en la Sección Mixta. Emigró a Brasil.  A pesar de todo, también figura como preso en El Carmelo el 30 de noviembre de 1936

Su hermano Eduardo falleció luchando con un tercio de Requetés

  1. Aguinaco Pujana, Eulogio:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; ascendió a Cabo en mayo.

  1. Aguirre Bilbao, Félix:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde abril hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Aguirre Iñurria, Anastasio:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo, estando herido desde la segunda quincena de diciembre hasta febrero; Servicios Auxiliares (limpieza) en abril y mayo; (convoy) en junio y Santoña

  1. Aguirre Llano, Juan José:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde la segunda quincena de diciembre. Estuvo preso en Puerto de Santa María

  1. Aguirre Llano, Prudencio:

Lezama

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre; Sección de Enlaces las dos siguientes quincenas; en la segunda de diciembre pasa a Servicios Mecánicos como armero, donde estuvo hasta Santoña. Luego fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Aguirre Olamendi, Antonio:

Baranbio

Compañía Ayala de octubre a marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Urrutia en junio y Santoña. Estuvo preso en Santander

  1. Aguirre Santibáñez, Jesús:

Sección de Enlaces desde febrero hasta abril. Después estuvo en la Escuela Popular de Guerra número 6 de donde salió en noviembre de 1937 como teniente de campaña del Arma de Infantería; fue destinado a las órdenes del jefe del Ejército del Norte. Sin embargo, en marzo de 1938 causó baja del ejército por llevar más de dos meses en paradero desconocido

  1. Aguirre Urquiola, Luis:

Compañía Eleizalde en enero; en mayo figura como personal del Cuartel; y luego en junio y Santoña, herido en estos dos momentos

  1. Aguirregabiria Barañano, Eduardo:

Compañía Ayala de octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego en la Urrutia hasta Santoña, Cabo desde mayo

  1. Ainz Arcocha, Segundo:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; ascendió a cabo en noviembre, a sargento en febrero y descendió a soldado en abril.

  1. Ainz Arcocha, Agustín:

Laudio

Compañía Ayala. Ingresa en abril, herido la segunda quincena de junio y en Santoña

  1. Ainz Arcocha, Claudio:

Laudio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta Santoña estando herido desde la segunda quincena de mayo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 19

  1. Álava Elejalde, Lázaro:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde la segunda quincena de noviembre; Sargento desde la segunda de diciembre; Teniente desde febrero. Fue encarcelado en El Dueso y en Puerto de Santa María, de donde salió el 8 de mayo de 1941.

  1. Álava Menoyo, José María:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Albinarrate Echebarria, Dionisio:

Saratxo

Compañía Ayala de noviembre a marzo; Sección Mixta de abril a Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Su padre Matías estuvo enrolado en el batallón comunista Leandro Carro.

  1. Albinarrate Echebarria, Patricio:

Saratxo

Ingresa en la Compañía Eleizalde la segunda quincena de octubre, pasa en noviembre a la Compañía Ayala, hasta Santoña

  1. Albiz Villacián, Aquilino:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego en la Alaitza hasta marzo

  1. Albizua Barañano, Pedro:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Aldama Echebarria, Marcos:

Amurrio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Sin embargo, la primera quincena de octubre figura en nómina de Cuartel General de los comunistas en los Capuchinos

  1. Aldama Echebarria, Modesto:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre; Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña

  1. Aldama Laña, Antonio:

Amurrio

Compañía Estabillo de septiembre a la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Aldama Rodríguez, Eustaquio:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15.

  1. Aldama Zulueta, Juan:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio; Cabo en la primera quincena de noviembre y luego de forma definitiva desde la segunda de diciembre. Estuvo preso en Puerto de Santa María

  1. Aldama Zulueta, Lino:

Lezama

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Suboficial desde enero

  1. Aldasoro Uribe, Jorge:

Compañía Estabillo desde enero hasta junio

  1. Alday Olamendi, Jesús:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña. Posteriormente, al ser juzgado en Burgos, figura como chofer, mientras que su hermano Luis fue sanitario del batallón. Estuvo preso en Cádiz.

  1. Alday Olamendi, Nicolás:

Baranbio

Servicios Auxiliares en diciembre y en enero pasa a la Compañía Ayala, hasta junio. Al parecer, falleció en el transcurso de la guerra.

  1. Alday Otaola, Gerardo:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 63

  1. Alday Otaola, Maximino:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio

  1. Aldazabal, Roque:

Servicios Auxiliares en la primera quincena de diciembre

  1. Alegría Madinabeitia, Felipe:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue desterrado a Pamplona en octubre de 1937

  1. Allende, Víctor:

Compañía Eleizalde en octubre

  1. Allende Otaola, Juan Cruz:

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio (no aparece en abril)

  1. Altube Goitia, Saturnino:

Elgea.

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo. Luego desaparece y en Santoña figura en la Compañía Alaitza

  1. Altube Ortiz, Antonio:

Lezama

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio

  1. Altube Ortiz, Cesáreo:

Lezama

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña, herido en la segunda quincena de mayo y junio. Estuvo preso en Deusto

  1. Altube Ortiz, Joaquín:

Lezama

Compañía Ayala desde la primera quincena de noviembre hasta abril; mayo en la Alaitza; vuelve a Ayala en junio y Santoña

  1. Altube Ortiz, José María:

Lezama

Compañía Ayala desde septiembre hasta junio; Cabo desde abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Altuna Alzola, Ramón:

Barajuen

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14

  1. Altuna Alzola, Victoriano:

Barajuen

Cabo de la Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo; luego pasó al Batallón Simón Bolibar. Estuvo en la cárcel de Lugo entre el 20 de noviembre de 1939 y el 14 de septiembre de 1940 por “auxilio a la rebelión”.

  1. Altuna Zubia, Pedro:

Aramaio

Compañía Estabillo desde enero hasta junio. Estuvo en un Batallón de Trabajadores

  1. Alustiza Basterra, Alfredo:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Álvarez Salazar, Ovidio

Laudio

Compañía Ayala la primera quincena de noviembre; Cabo de la Sección de Enlaces las dos siguientes hasta Santoña; herido desde mayo

  1. Amirola Respaldiza, Juan:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo

  1. Amirola Respaldiza, Casimiro:

Lezama

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Amirola Respaldiza, Urbano:

Lezama

Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Estabillo en junio

  1. Amondarain, Bernardo:

Orozko

Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre. Capellán de la Compañía Alaitza

  1. Angoitia Arteche, Antonio:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Ansorena Azcaray, Alejo:

Baranbio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Ansorena Azcaray, Eugenio:

Baranbio

Compañía Eleizalde en mayo y junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Anúcita Maurolagoitia, José Luis:

(Bilbao?)

Sección de Enlaces en marzo y abril

  1. Añariz Viteri, Anastasio:

Compañía Ayala, únicamente en la primera quincena de noviembre

  1. Apodaca Oribe, Aquilino:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Apodaca Orue, Samuel:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, y luego Cabo de la Alaitza hasta enero. Causó baja y pasó a ser guarda cívico en Amurrio

  1. Apodaca Santamaria, Juan:

Aloria

Compañía Ayala, desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Apodaca Santamaria, Nicolás:

Aloria

Compañía Ayala, desde mayo hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Su hermana Marina fue asesinada en Orduña el 30 de agosto de 1936

  1. Arabiotorre Requeta, José:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Aramendi Zugasti, Roberto:

Baranbio

Compañía Estabillo en septiembre; en octubre pasó a la Ayala; ascendió a Cabo en mayo y no llegó a Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Arandia Basterra, Fermín:

Arrankudiaga

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta junio

  1. Aranoa Echaurren, Juan José:

Amurrio

Se incorporó a la Estabillo la segunda quincena de diciembre; de enero hasta Santoña en la Compañía Ayala. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Arbaiza Barbara, Faustino:

Lezama

Compañía Ayala de octubre a abril; Urrutia de mayo a Santoña

  1. Arbaizagoitia Bilbao, Alejandro:

Sección Mixta en enero; luego pasa a la Eleizalde hasta junio

  1. Arbaizagoitia Gabiña, Victoriano:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Arbaizagoitia Zaballa, José María:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña, cuando figura como herido

  1. Arbaizagoitia Zaballa, Tomás:

Laudio

Compañía Ayala desde febrero hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Arberas Ugarte, Gregorio:

Saratxo

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña

  1. Arberas Ugarte, Elisardo:

Saratxo

Compañía Ayala desde mayo hasta junio

  1. Arberas Ugarte, Olegario:

Saratxo

Sección Enlaces en la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta hasta mayo; Eleizalde en junio. Fallecido el 18 de junio de 1937 en un bombardeo.

  1. Arbide Goti, Esteban:

Orozko

Compañía Alaitza de abril a junio

  1. Arellano Pérez, Jesús:

Compañía Ayala desde marzo hasta junio

  1. Arenaza San Andrés, José Luis:

Sección de Enlaces en marzo y abril

  1. Arenaza Urquijo, Félix:

Campijo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde febrero. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Arenaza Urquijo, Gabriel:

Campijo

Compañía Ayala desde abril hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Argote Menchaca, Koldobika:

Bilbao

Compañía Alaitza de diciembre a junio; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Argote San Martín, Sabino:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña

  1. Armendariz Galarza, Tomás:

Laudio

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre; en la Ayala hasta la segunda de diciembre; Servicios Auxiliares (barbero) desde enero hasta Santoña

  1. Arrizubieta Corta, Juan Martín:

Ispaster, vecino de Artziniega

Sección de Enlaces en la segunda quincena de diciembre; Sección Mixta desde enero hasta la primera quincena de marzo, estando herido en febrero; luego a la Eleizalde hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Arrondo López de Landache, Fernando:

Compañía Estabillo desde noviembre hasta Santoña

  1. Arruabarrena Magunagoitia, Juan:

Sección de Enlaces desde marzo hasta junio

  1. Arteta Ortueta, Leandro:

Baranbio

Compañía Ayala desde abril hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Aspiazu Apodaca, Jesús:

Astobiza

Sección Mixta de marzo a mayo; Compañía Estabillo en junio.

  1. Aspiazu Otaola, Jesús:

Zuaza

Compañía Alaitza en la segunda quincena de mayo y junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 17

  1. Aspiazu Otaola, Florencio:

Zuaza

Compañía Eleizalde en octubre; luego en la Alaitza hasta mayo; Sección de Enlaces en junio

  1. Aspizua, Joaquín:

Compañía Estabillo en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre

  1. Aspizua Llanos, Luis:

Menagarai

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de noviembre. Estuvo preso en Deusto y luego en un Batallón de Trabajadores.

  1. Aspizua Llanos, Anselmo:

Menagarai

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña, herido en este momento. Estuvo preso en Deusto

  1. Aspuru Chabarri, Gregorio:

Compañía Alaitza desde abril hasta junio

  1. Aspuru Martínez, Francisco:

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña

  1. Aspuru Ortiz, Fernando:

Quejana

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Servicios Auxiliares (Guardia) en noviembre y diciembre; luego fue miembro del Cuartel hasta Santoña. Fue atrapado en alta mar huyendo de Avilés el 21 de octubre de 1937. Perdió un hijo luchando con los sublevados. Su hermano Clemente estuvo en el Batallón de Trabajadores nº 2

  1. Astiria Inchausti, Florencio:

Sección de Enlaces desde febrero hasta junio

  1. Astondoa Unzalu, Félix:

Elosu

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña

  1. Astondoa Unzalu, Juan:

Elosu

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Astondoa Unzalu, Victoriano:

Elosu

Ingresa en octubre en la Compañía Ayala después de ser guardia cívico; desde la segunda quincena de noviembre hasta enero en la Sección de Enlaces; febrero y marzo en la Sección Mixta; luego regresó a la Ayala, hasta Santoña. Su expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas dice que llegó a Sargento, pero en las nóminas no figura así

  1. Atucha Azcue, Ignacio:

Servicios Mecánicos (chofer) desde diciembre hasta Santoña

  1. Axpe Beitia, Ángel:

Aramaio

Compañía Eleizalde desde febrero hasta junio

  1. Azcarraga Ormaechea, Antonio:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña. El 22 de febrero de 1938 fue trasladado de Artillería de Montaña en Vitoria a la fábrica de Beistegui en Eibar, ya que era tornero

  1. Azkue Uriarte, Juan María:

Administrador del Cuartel de Lamuza la primera quincena de diciembre

  1. Azkue Uriarte, Luis:

Cuartel de Lamuza en diciembre

  1. Azula Sarriugarte, Benito:

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de marzo; procedente del Batallón Malato.

  1. Badillo Angulo, Dionisio:

Okondo

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre, pasa a la Estabillo en la segunda de noviembre y hasta Santoña. Estuvo en la cárcel y sus hermanos Antonio y Roque estuvieron en el Batallón de Trabajadores nº 122.

  1. Badillo Ibarreche, Higinio:

Ayala

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio, como Cabo hasta abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Badillo Ibarreche, Santiago:

Ayala

Compañía Eleizalde desde octubre a enero; Alaitza desde marzo hasta junio

  1. Badillo Mendia, Antonio:

Orduña

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Intendente desde noviembre hasta junio. Fue internado en la prisión de El Dueso y posteriormente en Puerto de Santa María

  1. Badillo Oribe, Adrián:

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; luego fue miembro del Cuartel de Lamuza. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Badillo Torre, Saturnino:

Barriga, vecino de Orduña

Compañía Ayala desde mayo hasta junio

  1. Bañales Robina, Antonio:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Barajuen González de Zarate, Basilio:

Foronda

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña. Ascendió a Cabo en noviembre y a Sargento en abril

  1. Barañano Abendaño, Francisco:

Amurrio

Compañía Estabillo en septiembre, Teniente de la misma la primera quincena de octubre; Capitán desde noviembre hasta marzo; Comandante del Batallón desde abril hasta junio. Falleció el 12 de julio de 1937.

  1. Barañano Barbara, Luis:

Laudio

Cabo de la Sección de Enlaces desde la segunda quincena de noviembre hasta enero; Sargento de la Sección Mixta de febrero a mayo. Había sido vocal del Comité de Defensa de Amurrio, dejando de pertenecer al mismo como protesta por el asesinato de José María Viguri y su hija de 13 años. Fue hecho prisionero en Laredo el 25 de agosto y estuvo preso en Puerto de Santa María.

  1. Barañano Escuza, Antonio:

Laudio

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña

  1. Barañano Escuza, Feliciano:

Laudio

Compañía Ayala en octubre; Sargento en noviembre; luego pasa a la Estabillo y en la segunda quincena de diciembre a la Urrutia como Cabo, hasta marzo. Después pasó al Batallón Malato como Capitán

  1. Barbara Rotaeche, Félix:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15

  1. Bárcena Castresana, Antonio:

Artziniega

Compañía Alaitza desde marzo hasta Santoña, herido desde junio

  1. Bárcena Castresana, Domingo:

Artziniega

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14

  1. Barredo Tellaeche, Sergio:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Barrena Barrena, José:

Compañía Estabillo de septiembre hasta la primera quincena de diciembre; en la Urrutia hasta Santoña, Cabo desde abril

  1. Barrenengoa Elejalde, Bernabé:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta diciembre; Servicios Auxiliares (barbero) hasta Santoña, estando herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Basabe, Francisco:

Compañía Eleizalde en enero; Sección Mixta en febrero y primera quincena de marzo

  1. Basabe Biteri, Agapito:

Elosu

Compañía Ayala desde noviembre hasta mayo; Sección Mixta en junio y Santoña. En octubre figura un Victor Basabe, que podría ser el mismo

  1. Basaldua Bordes, Francisco:

Amurrio

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, herido en la segunda; Servicios Auxiliares en enero; Sección Mixta en febrero y marzo; Compañía Alaitza desde abril, herido en junio y Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 31

  1. Basarrate Las Fuentes, Dionisio:

Servicios Auxiliares en diciembre; en los meses finales fue miembro del Cuartel

  1. Basarrate Las Fuentes, Francisco:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo; Cabo solo en enero

  1. Basterrechea Begoña, Jeremías:

Larrabetzu

Sección de Enlaces en febrero

  1. Basterrechea Solano, Vicente:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo; Urrutia en abril

  1. Basualdo Isasi, Gregorio:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña, primero como Sargento y desde mayo como Suboficial.

  1. Batiz Aresti, Faustino:

Sección de Enlaces desde febrero hasta abril

Fue herido gravemente el 4 de enero de 1938 cuando era soldado del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Begoña, por lo que se le concedió una pensión vitalicia de 12,50 pesetas mensuales.

  1. Beiztegui, Eduardo:

Compañía Ayala en octubre, capitán en noviembre y diciembre.

  1. Benavides Mezcorta, Pascual:

Llanteno

Compañía Eleizalde en octubre, Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre, luego en la Urrutia hasta abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Bengoa Sagarduy, Sebastián:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Su hermano Pedro estuvo en el Batallón de Trabajadores nº 50

  1. Bengoa Urrutia, Gabriel:

Ibarra

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores.

  1. Beobide Garmendia, Andrés:

Zestafe

Sección Enlaces en la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta hasta mayo; Compañía Ayala en junio y Santoña

  1. Beobide Garmendia, Eulogio:

Zestafe

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Falleció en un bombardeo el 18 de julio de 1937

  1. Beobide Garmendia, Sebastián:

Zestafe

Sección Enlaces la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta febrero y marzo; Urrutia desde abril a Santoña

  1. Beracoechea Gorostizaga, Pablo:

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Beraza Olano, José María:

Artziniega

Sección Mixta en febrero; luego pasa a la Eleizalde hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 112

  1. Beraza Urquijo, Ángel:

Zuaza

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14

  1. Beraza Urquijo, Tiburcio:

Zuaza

Compañía Eleizalde la segunda quincena de octubre; a partir de enero en la Estabillo hasta junio (entre medias no aparece). Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 17

  1. Bergara Albiz, Andrés:

Salmanton

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 18. Su hermano Rufino estuvo preso en Cádiz.

  1. Bergara Echeguren, Elías:

Salmanton

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde noviembre, Sargento desde febrero y Teniente en junio. Estuvo preso en El Dueso y luego en Puerto de Santa María hasta agosto de 1940.

  1. Bergara Echeguren, Juan José:

Salmanton

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Bergara Larrieta, Nicanor:

Tertanga

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre; herido en la segunda; en la Sección Mixta en enero, y luego regresa a la Ayala hasta marzo; luego pasó al Batallón Olabarri o ANV-1. Tras la Guerra, consiguió saltar de un camión en Orduña y ocultarse en su casa hasta que huyó a Francia

  1. Bergara Larrieta, Valentín:

Tertanga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña

  1. Bergara Velasco, Félix:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Sección Mixta en junio y Santoña

  1. Berriozabal Ugarte, Jesús:

Legutiano

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo. Fue encarcelado en Puerto de Santa María hasta septiembre de 1940

  1. Berroxalditz Uriarte, Tomás:

Sección de Enlaces desde la segunda quincena de marzo hasta junio

  1. Bideguren Urraza, Ángel:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña, herido desde junio

  1. Bilbao Inchaurraga, Francisco:

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Billalabeitia Ugarte, Felipe:

Sección de Enlaces en febrero

  1. Biteri Mendieta, Faustino:

Urrunaga

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio; ascendió a Cabo en abril

  1. Biteri Ruiz, Leandro:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; herido en la segunda quincena de mayo y en Santoña

  1. Biteri Unzalu, Domingo:

Elosu

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; Sargento desde el primer momento; Teniente desde abril; Capitán en junio; herido en Santoña. Estuvo en prisión.

  1. Bordagaray Yarritu, José:

Lezama

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Bordagaray Yarritu, Luis:

Lezama

Compañía Estabillo de septiembre a marzo, Cabo desde enero; Sección Mixta en abril y mayo; Cabo de la Compañía Estabillo en junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Bordes Cerrillo, Evaristo:

Amurrio

Compañía Alaitza desde abril a junio. Era moldeador y, en marzo de 1938, causó baja de la Caja de Reclutas de Vitoria para entrar a trabajar, forzosamente, en la fábrica de Mariano Corral en Amurrio.

  1. Bordes Echeguren, Esteban:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta marzo; después pasó al Batallón Simón Bolibar

  1. Bordes Echeguren, Matías:

Amurrio

Sección Enlaces en enero y febrero; Sección Mixta en marzo

  1. Braceras Otaolaurruchi, Luis:

Menagarai

Compañía Alaitza en la segunda quincena de mayo y junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15

  1. Bringas Bringas, Marcelino:

Artziniega

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña. Estuvo encarcelado en la Prisión Provincial de Huelva

  1. Cámara Bringas, Jesús:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Campo Braceras, Cirilo:

Sojo

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego Sección de Enlaces hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 37

  1. Campo Braceras, José Antonio:

Sojo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta abril; Cabo desde la segunda quincena de noviembre

  1. Campo Braceras, Juan Cruz:

Sojo

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; luego a Sección de Enlaces hasta abril, siendo Cabo en este último momento. Fue sometido a Consejo de Guerra sumarísimo, del que fue sobreseído en 1941.

  1. Campo Lecanda, Víctor:

Amurrio

Compañía Ayala en octubre; Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; en enero en el Cuartel de Lamuza

  1. Campo Pinedo, José Ramón:

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo

  1. Canibe Berganza, Serapio:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde marzo hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Carrión Iñiguez de Mendoza, Eduardo:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta abril, siendo Suboficial desde noviembre; en mayo ascendió a Suboficial de la Plana Mayor. Fue encarcelado.

  1. Castañares Iturbe, Juan:

Elosu

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio. Fue encarcelado

  1. Castaños Abasolo, Segundo:

Izoria

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio. Estuvo encarcelado en Pamplona.

  1. Cendoya Aldecoa, Juan:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; Cabo desde noviembre hasta marzo, luego fue solo gudari

  1. Cendoya Aldecoa, Rafael:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Cereceda Pereda, José Luis:

Compañía Alaitza desde abril a junio

  1. Cereceda Urquijo, Manuel:

Menagarai

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Cortazar Armentia, Julián:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo

  1. Cortazar Díaz de Lezana, Ignacio:

Orduña

Sección de Enlaces en mayo; pasa a la Estabillo en junio

  1. Cortazar López, Cornelio:

Sección de Enlaces desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de junio

  1. Cristóbal Urrestarazu, Andrés:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Cuadra Echevarria, Jesús:

Arrigorriaga, vecino de Amurrio

Sección de Enlaces desde marzo hasta junio

  1. Cuadra Larrazabal, Florencio:

Amurrio

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña, herido en este último momento; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Cuadra Madaria, Maximino:

Lendoño de Abajo

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Cuadra Otaola, Miguel:

Mendeika

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo

  1. Cuadra Yarritu, Gregorio:

Amurrio

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego pasa a la Estabillo hasta marzo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 76

  1. Cuadra Yarritu, José Luis:

Amurrio

Compañía Estabillo de septiembre a la primera quincena de diciembre; Cabo de la Urrutia desde la segunda a marzo; luego Cabo del Cuartel hasta Santoña

  1. Cuevas Urrutia, Aurelio:

Araia

Compañía Ayala desde noviembre hasta Santoña. Fue encarcelado.

  1. Chertudi Larrucea, Juan:

Compañía Ayala en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña

  1. Díaz Espinosa, Severiano:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Sección de Enlaces en junio y Santoña

  1. Díaz Robledo, Baldomero:

Sección Mixta en enero, luego pasa a la Estabillo hasta Santoña

  1. Diego Diego, José:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo, parece que falta en la segunda quincena de enero.

  1. Diego Diego, Pedro:

Compañía Estabillo desde enero hasta marzo

  1. Dierez Zinkunegi, Iñaki:

Azkoitia

Se incorpora en la Sección Mixta en la segunda quincena de marzo, pasa en abril a la Compañía Ayala, herido en Santoña

  1. Díez Elejalde, Ambrosio:

Orduña

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Dorronsoro Echevarria, Ignacio:

Arrankudiaga

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo

  1. Duo Lekue, José:

Arrankudiaga

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña como Teniente

  1. Duran Serrada, Aureliano:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de diciembre hasta mayo. Era Guardia Civil

  1. Durana Ugarte, Felipe:

Orduña

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

El Alto Nervión en la era de la primera industrialización vasca

Con un carácter más científico y mayor atención a las formas que en este blog, recientemente he publicado este artículo en la Revista Sancho el Sabio en el que abordó los retos a los que el Alto Nervión hubo de hacer frente cuando la Ría de Bilbao comenzó a desarrollarse e industrializarse en la segunda mitad del siglo XIX. Es una época de gran crisis económica para nuestra comarca, de emigración y cambios, como podéis leer en el artículo que aquí enlazo

Oraa, Cortina y la anciana asesinada

 

 

A finales del mes de enero de 1716, el regidor de Saratxo Juan de Elejalde acudió a Urduña/Orduña en busca de Pedro de Fontecha, Gobernador y Alcalde Mayor de la Tierra de Ayala, para informarle del horrible crimen que había tenido lugar en su pueblo. El Alcalde Mayor de Ayala, un cargo trienal que debía ser desempeñado obligatoriamente por un abogado y por una persona residente a más de cinco leguas del lugar -lo que evidentemente no se cumplía con Fontecha-, tenía capacidad para entender en primera instancia al igual que los cinco alcaldes ordinarios. Así que Elejalde acudió a el en vez de a cualquier alcalde ordinario, a buen seguro por ser el que estaba más cerca.

 

Aquella mañana, Maria Sáenz de Orue Aguirre había aparecido muerta en su cama, desnuda y atada de pies y manos, con una herida en la mejilla de la que había sangrado y algunas señales en la garganta que, según los cirujanos que la examinaron, indicaban que había sido sofocada y ahogada. Nombrada como anciana, tenía 65 años y era viuda de Diego de Viguri Ugarte. Su caserío tenía dos viviendas: en una habitaba ella con su hija y heredera, Maria Sáenz, casada con Francisco de Unzueta Berganza, que era natural del caserío Bideko de Lezama; en la otra residían Miguel de Revilla Ribacoba y Maria Andresa de Viguri Aquejolo en calidad de arrendatarios.

 

No cabía duda de que Orue había sido asesinada en su propia casa, en la misma cama en la que dormía. Y nadie pareció enterarse. Solo los arrendatarios vieron a unos intrusos sin que quede claro si llegaron a reconocerlos o no. Fue la hija quien notó la falta de lomos y longanizas de un cerdo que había matado su madre, así como algunas ropas pero ni mucho menos todas, ya que ciertas prendas e incluso porciones de trigo habían sido extraídas de un arca y esparcidas por la alcoba.

 

El Alcalde Mayor Fontecha recibió informes extrajudiciales que culpaban del robo y muerte de la anciana a Matías de Iturricha Ugarte y Antonio de Aldaiturriaga Bañueta, vecinos del mismo Saratxo, Tomás de Larrea, Francisco de Herrán Viergol y Joseph de Oraa, residentes en la ciudad de Urduña/Orduña. Se consideró probado que los cinco, “por comunicación precedente que habian tenido”, quedaron para robar a Orue, de modo que penetraron en su casa, la ataron de pies y manos y le cubrieron la cara con la ropa de cama antes de proceder al robo propiamente dicho. El homicidio fue involuntario: transcurrido un rato, se percataron de que la anciana había muerto, seguramente asfixiada.

 

Los ladrones debieron poner pies en polvorosa tras semejante desmán ya que los tres habitantes de Urduña/Orduña fueron apresados en Haro el 4 de febrero, al quinto día del sepelio de la anciana. En las alforjas de Oraa se encontraron lomos y longanizas que no dejaron lugar a dudas de su culpabilidad pero, por si fuera poco, también portaba una escopeta que resultó haber pertenecido a Domingo de Basabe, sacerdote de Oiardo asesinado el diciembre anterior y a quien días antes de su muerte habían robado un puñal, diferentes escopetas y pistolas. Tras su retención en Haro, los reos fueron trasladados e internados en la prisión de la Chancillería de Valladolid.

 

Exactamente dos años después, empezó a correr por la ciudad vizcaína el rumor de que Oraa había hecho fuga de la prisión vallisoletana y que estaba en las inmediaciones. A mediados de mes, se dijo que había sido visto en Lezama y Lekamaña. El día 8 había aparecido sacada la piedra que hacía de umbral en la puerta de la iglesia de Belandia, por donde se habían colado unos ladrones que se llevaron tres cálices y una cruz de plata, una banda de tafetán encarnado y unos manteles de altar. Luego desaparecieron los cálices de la iglesia de Tertanga. Y una semana más tarde se supo que también habían robado en la iglesia de Fresneda tras abrir un boquete en una pared lateral. Fontecha sospechó de la autoría de Oraa en todos estos delitos pero no hemos hallado certeza alguna sobre ello.

 

El mediodía del 27 de febrero un hombre que dijo llamarse Joseph Pablo de Oraa, de unos 34 años y natural de Bergara, albañil y cantero de oficio, fue arrestado por orden del Corregidor de Bizkaia en la casa de Agustín de Inchaurbe en la bilbaína calle “Velaosticalle”. Portaba encima un puñal con su cuchillo y vaina con mango de madera, unas tijeras pequeñas con vaina dorada, un pañuelo blanco, un birrete de lienzo blanco, un pedazo de estopa, dos cabos de cera amarilla, un eslabón para encender lumbre, un par de hebillas de metal, un pedernal, dos cordeles y diez monedas.

 

Declaró que, en el transcurso del último mes, había transportado 14 o 15 arrobas de tabaco, unos 170 kilos, desde Vitoria-Gasteiz a Sunbilla en Navarra en compañía de un tal Pedro, del Reino de Aragón, y un tal Juan, del reino de Valencia. Finalizado este trabajo, y tras hacer escala en Urduña/Orduña, Oraa se trasladó a Portugalete y se alojó en casa de un herrero llamado Juan a quien encargó que le hiciera unas cuantas herramientas propias de su oficio. Luego fue a Bilbao con el objeto de que Agustín de Inchaurbe le hiciera una capa y unos calzones rojos. En el momento de ser detenido en su misma casa, llevaba alojado allí cuatro días. Según dijo, le había conocido 3 o 4 años antes cuando estuvo de cantero en la villa y alojado en casa de Martín de Zaldua.

 

Finalmente, no ocultó que había estado encarcelado por su presunta implicación en la muerte de “una vieja” en Saratxo que tuvo lugar en el transcurso de un robo que habría ejecutado con una docena de individuos naturales de Saratxo y Urduña/Orduña. Sin embargo, contó que había sido puesto en libertad por resultar inocente, en compañía de un tal Ignacio de Mugaburu, natural de “Sarachu”.

 

Inchaurbe, que no tenía nada que ocultar, por lo que suponemos que habría contado la verdad, contó que estaba en la plaza de la villa bilbaína cuando Oraa se le acercó y le saludó por el apellido antes de decirle que un par de años antes le había cosido una valenciana y echaron un trago juntos, pero no se acordaba de el. De hecho, en los cuatro días y medio que estuvo en su casa mientras cumplía el encargo de hacerle unos calzones, no llegó a conocer su apellido y únicamente sabía que se llamaba Joseph Pablo. Le expresó que su intención era ir a Santander para trabajar en una obra de cantería bajo las órdenes del expresado Zaldua.

 

Y no sabemos más. La documentación conservada acerca de este proceso no va más allá.

 

¿Quién era este Oraa? Lo cierto es que no hemos hallado a nadie que responda a su nombre y apellido en los registros parroquiales de Bergara. Fontecha sospechaba que Joseph Pablo de Oraa no era su verdadero nombre y puede que tuviera razón. En su declaración, el detenido afirmó que estaba casado con Maria de Arechavala, natural de un pueblo alavés cuyo nombre ignoraba, con quien tenía dos hijas llamadas Antonia y Josepha. Ignoraba su paradero porque no había tenido comunicación con su familia desde que las dejó en Urduña/Orduña dos años antes, al huir tras el robo, aunque esto evidentemente no lo expresó. A Inchaurbe le contó que tenía mujer y tres hijas en Valladolid, si bien luego dijo que en Urduña/Orduña.

Pero no hemos encontrado ni rastro ni de su mujer ni de sus hijas. Solo cabe la posibilidad de que ella fuese natural de Tertanga, donde efectivamente residieron unos Arechavala, y cuyos registros parroquiales de la época no se han conservado. Sin embargo, no podemos dejar de advertir que en 1715 fue bautizada en Urduña/Orduña una niña llamada Maria Asensia, hija de Joseph de Oraa Izaguirre y Maria López de Arroa. Tampoco hemos encontrado a este individuo pero sí a un tal Joseph Antonio de Oraa Aguirre, nacido en Bergara en 1675, por lo que su edad coincidiría plenamente con la expresada por el protagonista de esta historia. Bien pudo ser el.

 

Nos falta hablar de un personaje: el mismo que avisó al Corregidor de la presencia de Oraa en la casa de Inchaurbe, el mismo que ejecutó la detención por haberse fugado de la prisión de la Chancillería de Valladolid, donde estaba a causa de haber ejecutado robos y muertes. Se llamaba “Antonio de Suloeta” pero Oraa solo le conocía por el nombre de Cortina y creía que era de Amurrio. Su nombre completo era Antonio de Zulueta Larrea, tenía 39 años, era natural y vecino de Larrinbe y estaba casado con Maria de Sautu Bengoa. Cortina es el nombre de un caserío de dicho pueblo, el mismo en el que vivió el sujeto, pero por aquel entonces la casa mantenía su nombre original, Larra, con el que aún se documentaba en 1815. ¿Era Cortina el apodo personal de Antonio? Desde luego, era conocido con este sobrenombre, pero se trata de un apodo familiar con el que documentamos también a su nieto Manuel (“Manuel de Zulueta Cortina” en 1778, cuando fue elegido alcalde ordinario) y en su bisabuelo Juan de Larrea, que en septiembre de 1613 fue nombrado alcalde de hermandad como “Juan de Cortina”.

¡Qué burrada!

 

 

Unos días antes de la Navidad de 1930, 18 jóvenes de Arrastaria mataron un burro de cuatro meses, que fue cocinado en el establecimiento de un tal José Iza en Orduña, donde se dieron un banquete, al parecer celebrando el santo de uno de ellos. Nada digno de mayor atención si no fuera porque los comensales, sin duda un poco -o muy- “beodos”, causaron ciertos “escándalos” en el camino de regreso a su pueblo, motivo por el cual fueron detenidos y pasaron la noche en el calabozo.

La tarde del día 23 de diciembre, el corresponsal de El Heraldo Alavés en Bilbao informaba a la central de su periódico de este suceso. “Los pedazos del pollino entraron a fuerza de pan y vino, éste en gran cantidad y salieron a la calle después en el estado que es de suponer gritando viva la República”. Hay que tener en cuenta que, por aquel entonces, España era aún una monarquía, si bien tambaleante ante el auge del republicanismo.

De las páginas del periódico alavés, la historia saltó a otras rotativas peninsulares, que el día 24 informaban del suceso de formas diversas y seguramente quitando y añadiendo ingredientes a la noticia a su completa voluntad. Así, La Voz de Aragón decía que los comensales cometieron “fechorías sin cuento”; el diario salmantino El Adelanto tuvo la ocurrencia de decir que los muchachos habían hecho “burradas” produciendo escándalos; el Diario de Burgos hablaba de gritos subversivos; La Correspondencia de Valencia se mantuvo bastante fiel al relato original; el Diario de Córdoba empezó a jugar con el lenguaje (“Terminado el banquete, los comensales emprendieron el regreso al pueblo y por el camino, por lo visto, se les puso el burro en pie en el estómago y comenzaron a hacer el asno, promoviendo gran escándalo”); y sus paisanos de El defensor de Córdoba hicieron lo propio aunque alejándose de la verdad (“Para probar que eran más bestias que el animal que comieron, entre trozo y trozo de asno blasfemaban. Era el rebuzno natural”).

Aprovechando la vis cómida a la que daba pie la historia, y yendo más allá de las primeras exploraciones que hicieron de esta vía los diarios recién citados, el 25 de diciembre Las Provincias: diario de Valencia comentaba que “durante el camino iban dando gritos y haciendo toda clase de manifestaciones propias del alimento que habían ingerido hasta que la Guardia Civil los detuvo y los encerró en la cárcel”, desnudando así a la historia de cualquier tinte político. El día 27 un redactor de El avisador numantino cerraba su artículo con una coletilla digna de Matías Prats: “Si los dejan solos hubieran sido capaces de cometer alguna burrada”.

Y la historia incluso dio pie a curiosos pareados desde las hojas de la revista humorística Flores y Abejas:

 

Y es que esos mozos tan cultos

Patentizar han querido

Que son mucho más jumentos

Que el que se habían comido

 

O, al comentar que en Sevilla la Guardia Civil había detenido a un hombre que trataba de introducir 18 kilos de burro para venderlo como si fuera ternera, comentaban que:

“¡Es natural! Después del banquete que se dieron pasados días en Orduña varios mozos, se ha comprobado que la carne de jumento es un bocado exquisito.

Y eso que aquel que la prueba

Siente unas ganas atroces

De rebuznar, comer paja

Y soltar al aire coces”

 

Claro que menos gracia les debió hacer a los muchachos cuando en enero de 1931 fueron condenados a un día de arresto y a pagar una multa de 15 pesetas.

De modo que no faltaba razón a quien, desde las páginas de El Adelanto: diario político de Salamanca, cuestionaban todas las chanzas anteriores a costa del banquete omitiendo el hecho noticioso en sí, que fue la algarabía prorrepublicana. Y lo hicieron con estas palabras:

¿Qué tendra que ver, pregunto,

en el caso que comento,

los vivas a la República

con la carne de jumento?

 

 

 

El Puerto de Orduña: santuario del ciclismo

 

El puerto de Orduña se trazó entre 1765 y 1773 como parte del Camino Real que habría de unir Bilbao con Burgos. Fue financiado por el Consulado de Bilbao, el Señorío de Bizkaia y la misma ciudad de Orduña; por ello, y por la importancia del enclave, es conocido por su nombre a pesar de que transcurre íntegramente por terreno del alavés valle de Arrastaria, excepto los últimos metros que ya son burgaleses.

Durante décadas, miles y miles de arrieros circularon por el puerto con sus bueyes y carros, con sus burros, caballos y mulos transportando lana, trigo y todo tipo de bienes en la que fue la principal ruta comercial terrestre del norte peninsular. También circularon por la misma ruta los ejércitos franceses y españoles, los cristinos y carlistas, en su continuo ir y venir como perseguidores y perseguidos. En sus laderas hubo emboscadas y batallas, como la célebre de la Venta del Hambre, establecimiento que a tantos y tantos viajeros dio servicio durante siglos.

Tras la entrada en funcionamiento del ferrocarril entre Bilbao y Tudela en 1863, el comercio por esta ruta llegó a su fin y el tránsito de viajeros y mercancías por el puerto se redujo a los movimientos estrictamente comarcales entre Valdegovía, Losa, Orduña, Ayala, etc. Hubieron de pasar varias décadas hasta que el viejo Camino Real se convirtió en Carretera Nacional, hasta que el automóvil se generalizó como medio de transporte y esta ruta recuperó, aunque solo en parte, la importancia de antaño.

Y fue entonces cuando otro vehículo, mucho más modesto y asequible, movido tan solo por la fuerza de las piernas y el empuje de la voluntad, habría de poner el puerto de Orduña en el punto de mira de todos los aficionados a uno de los deportes más populares de Europa: el ciclismo.

Aunque ya solo muy de vez en cuando las carreras profesionales suben el puerto de Orduña, siempre muy lejos de meta y sin ninguna relevancia en el resultado final, hubo un tiempo en el que en sus rampas se escribieron algunas de las páginas más brillantes del ciclismo. Aún estando siempre bastante lejos de la línea de meta, durante varias décadas los 7,9 kilométros al 7,62% de Orduña constituyeron uno de los puertos más duros y decisivos de una Vuelta a España que solía presentar recorridos mucho más suaves que sus homólogas francesa e italiana.

 

La Vuelta ha ascendido Orduña un total de 13 veces, siendo la última en 2012. El puerto se estrenó el 2 de mayo de 1956 en la penúltima etapa de la ronda, que unía Bilbao y Vitoria-Gasteiz. No tuvo, sin embargo, demasiada historia la ascensión: el vizcaíno Benigno Aizpuru fue el primero en coronarlo y se hizo con la victoria de etapa. Bahamontes, habitualmente dominador cuesta arriba, no destacó en su paso por Orduña. En la general solo pudo ser cuarto, con su archienemigo Jesús Loroño en segunda posición a solo 13 segundos del ganador final, el italiano Angelo Conterno.

 

La Vuelta no regresó hasta el 9 de mayo de 1961, en la 14ª y antepenúltima etapa, 235 kilómetros entre Santander y Vitoria-Gasteiz. Por aquel entonces se corría por selecciones nacionales y Orduña fue escenario de continuos ataques de la escuadra española para eliminar al líder, el belga André Messelis, que logró salvar aquella jornada pero no la siguiente. Por la cima pasó en primer lugar Antonio Karmany, que venía fugado con dos compañeros desde el puerto de Las Muñecas. Aquella edición la ganó el valenciano Angelino Soler, el corredor más joven en ganar la Vuelta a España con solo 21 años.

 

Dos años después, la Vuelta regresó a Orduña pero no lo hizo al final sino en la 3ª etapa, disputada entre Torrelavega y Vitoria-Gasteiz, 249 kilómetros. La gran atracción de aquella edición de 1963, que fue la más corta de su historia, era el gran Jacques Anquetil, que ya acumulaba tres Tours y un Giro. El francés ganó la Vuelta sin grandes problemas y fue el primero en completar el “triplete” de grandes. Aunque sin duda muchos debieron acudir a ver al ciclista del momento, la ascensión a Orduña no deparó espectáculo alguno. Guy Ignolin se fugó casi de salida y coronó en primera posición; y aunque ganó dos etapas en la Vuelta, aquella fue para Antón Barrutia.

 

La fama del puerto de Orduña comenzó a fraguarse sin duda en una jornada histórica que tuvo lugar nada menos que un 8 de mayo, del año 1968. El gran favorito de esta edición era Felice Gimondi, joven ganador de Giro y Tour, que siguió los pasos de Anquetil unos años atrás y acudió a la Vuelta con la intención de convertirse en el segundo corredor de la historia en ganar las tres grandes. El italiano lo logró y fue precisamente en la 14ª etapa, 244 kms entre Santander y Vitoria-Gasteiz, cuando dio su golpe de autoridad. Salía como líder José Pérez-Francés, un gran corredor, mientras que Gimondi se había mantenido en un segundo plano. Hasta Orduña. A un kilómetro de coronar el puerto, el italiano atacó llevándose consigo a José Antonio Momeñe y Eusebio Vélez y, siempre llevando la iniciativa, dieron alcance a los supervivientes de la fuga, con la excepción de Eduardo Castelló, que se llevó la victoria de etapa. Gimondi recortó al líder casi minuto y medio y pasó a aventajarlo en la general por 11 segundos. Al día siguiente, un artefacto explosivo colocado por ETA en la carretera llevó a la suspensión de la etapa. Gimondi certificó su superioridad ganando la crono y así se hizo con la general de la Vuelta.

 

Después de esto, Orduña se convirtió en todo un clásico de la Vuelta. En la edición de 1970, se incluyó en el trazado de la 17ª etapa, un 10 de mayo, con un recorrido ya habitual entre Santander y Vitoria-Gasteiz, de 191 kms. No pasó gran cosa esta vez. El vizcaíno Andrés Gandarias coronó el puerto en primer lugar en una etapa que ganó el belga Willy In’t Ven. La edición fue para Luis Ocaña gracias a su desempeño en la crono final, que unió Llodio y Bilbao. Tanto Gandarias como Ocaña habrían de protagonizar futuras escaramuzas en las rampas de Orduña en años venideros.

 

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Vuelta a España 1970. En cabeza, el Tarangu con el maillot del Karpy

 

 

Sin ir más lejos, el conquense fue el gran animador de la 12ª etapa de la Vuelta a España de 1971, disputada el 11 de mayo entre Bilbao y Vitoria-Gasteiz sobre un recorrido de 185 kilómetros. Ocaña llegó a esta etapa con mucho tiempo que recuperar en una clasificación general que encabezaba Miguel Mari Lasa. El genial escalador conquense afincado en Mont-de-Marsan simplemente despegó sin mirar atrás en la primera rampa del coloso vizcaíno y por la cima ya aventajaba a Lasa en minuto y medio. Nueve corredores le siguieron la rueda pero uno a uno fueron cayendo hasta que cedió el último, el alemán Bracke, en el puerto de Herrera. Tras una colosal exhibición, Ocaña entró en la meta de Vitoria-Gasteiz con más de dos minutos de ventaja sobre Scheepers y Bracke, que a la postre fue el vencedor de la ronda. Ocaña solo pudo ser tercero pero aún no había dicho su última palabra en Orduña.

 

Al año siguiente, la organización programó el paso por Orduña el 13 de mayo de 1972, en la penúltima etapa entre Torrelavega y Vitoria-Gasteiz, con 219 kilómetros. Al día siguiente, un doble sector con crono final terminaría por decidir la ronda. Luis Ocaña había decidido pasar de la Vuelta y acudir con todo al Tour tras la desafortunada caída que sufrió en el Col de Mente la edición anterior, cuando estaba siendo claramente el dominador de la ronda logrando que el insaciable Eddy Merckx doblara la rodilla. La jugada no le salió bien pero esa es otra historia.
En aquella Vuelta de 1972 estaba otro corredor no menos genial llamado José Manuel Fuente, “el Tarangu”. Este legendario escalador salió como líder de Torrelavega y demostró su clara superioridad dejando tirados en Orduña a sus dos máximos rivales, Lasa y Tamames, que a la postre le acompañaron en el podio final. Fuente fue alcanzando y descolgando a todos los fugados y coronó en cabeza aventajando al pelotón en casi 2 minutos. Había demostrado que era el más fuerte de la carrera. Por eso, después se dedicó a reinsertar en el grupo de cabeza a su compañero González Linares. En todo caso, hubo reagrupamiento general y el vencedor de la etapa en la capital alavesa fue Agustín Tamames.

 

Posiblemente, la ascensión a Orduña más brillante y mítica fue la que tuvo lugar el 12 de mayo de 1973. Repitiendo la fórmula del año anterior, se trataba de la penúltima jornada antes del doble sector final, si bien en esta ocasión la etapa finalizaba en Miranda de Ebro tras haber recorrido 203 kms desde Torrelavega. Es decir, Orduña quedaba mucho más cerca de meta.
Era la etapa reina de una ronda que se planteó como un duelo entre el mejor corredor de la historia y dominador del momento, Eddy Merckx, y el indomable e infatigable Luis Ocaña, su máximo rival. A rebufo de este par de ases, la Vuelta presentó una participación inusualmente brillante, con gente como Bernard Thevenet –ganador de los Tours de 1975 y 1977-, Roger Pingeon –ganador del Tour en 1967 y la Vuelta en 1969-, y los sólidos bloques del Kas y la Casera.
En la salida de Torrelavega, el belga era líder y ya había ganado cuatro etapas. Pero Ocaña no se rendía nunca. Así, en las rampas de Orduña un corredor del calibre de Agostinho hizo de lanzadera del ataque de su jefe de filas, Ocaña, que saltó a mitad de ascensión. Tras soltar a Merckx y Thevenet, el conquense coronó en solitario con medio minuto de ventaja. Sin embargo, por detrás ambos unieron fuerzas para cazar a Ocaña entre Osma y Espejo, de modo que en la meta de Miranda el insaciable belga se hizo con la victoria y ratificó que, simplemente, era el mejor.

 

Dibujo1Ocaña lanzando su ataque en el momento en que cede Thevenet, con Merckx por detrás con el maillot de líder

 

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Orduña era un puerto que proporcionaba espectáculo, y no faltó en la edición de 1974 en la 17ª etapa entre Bilbao y Miranda, un 10 de mayo. En esta ocasión, se llegaba al puerto vizcaíno tras subir otro duro puerto como Urkiola, en cuyas rampas atacó un Ocaña que no lograba encontrar su mejor golpe de pedal tras haber ganado, al fin, el Tour el año anterior -eso si, con la ausencia de Merckx-. El líder era Fuente, 3º el Tour anterior y gran animador del Giro entre 1972 y 1974, y no tuvo problemas para responder a sus ataques.
Ambos se marcaron durante toda la ascensión a Orduña, que fue coronado en primer lugar por Santiago Lazcano, que iba escapado. De hecho, a Fuente y Ocaña se adelantaron en la subida varios corredores, como Tamames, que a la postre se llevó la etapa en Miranda. Fuente se llevó la ronda con solamente 11 segundos de ventaja sobre Agostinho, con Ocaña cuarto.
Para hacernos una idea de cómo se las gastaban estos corredores, el Tarangu se presentó en la línea de salida del Giro solo cuatro días después con la intención de doblegar a Merckx. En una de las mejores ediciones que se recuerdan de la ronda italiana, Fuente se exhibió en montaña día sí y día también para delirio de los tifossi. Sin embargo, camino de San Remo en una jornada aparentemente intrascendente una de sus clásicas pájaras le hizo perder todas sus opciones a la victoria final.

 

Mientras, la fórmula de la Vuelta parecía funcionar, de modo que en 1975 Orduña volvió a estar presente en la penúltima etapa de la ronda, el 10 de mayo. Aunque sí que hubo diferencias respecto al año anterior: en esta ocasión se subía casi de salida y antes que Herrera, que tendría mayor protagonismo. Por entonces, Txomin Perurena era el líder pero se esperaba batalla entre Ocaña y Lasa. En medio de una espesa niebla que no permitió ver gran cosa, aunque nada pasó, Ventura Díaz coronó en primer lugar. No consiguió sacar renta el conquense y la etapa fue para el holandés Hennie Kuiper. La victoria final fue para Tamames, con Ocaña cuarto otra vez.

 

Tampoco tuvo mucho protagonismo Orduña en la siguiente edición. El 15 de mayo se disputaba la penúltima etapa de la ronda con final en el Santuario de Oro, por lo que Orduña se subía en los primeros compases de una etapa que salió de Galdakao. Salía como líder Kuiper, que retuvo el liderato al final de una etapa ganada por el alemán Dietrich Thurau. El primero en coronar fue Andrés Oliva, en una ascensión que no tuvo más historia.

 

Pero los anales del ciclismo aún guardaban una página más para Orduña. Como se suele decir, el recorrido no basta sino que el espectáculo lo tienen que poner los corredores. Y espectáculo hubo el 13 de mayo de 1978 en la 18ª etapa de la Vuelta, 154 kilómetros entre Bilbao y Amurrio con Orduña como mayor dificultad del día a 90 kilómetros de meta. No podía ser de otra manera si estaba en liza el gran Bernard Hinault.
El bretón ya había logrado triunfos importantes la temporada anterior, como la Lieja con exhibición incluida, o la Dauphiné Liberé ante Thevenet –que ganó el Tour-, Van Impe –tercero-, Agostinho o Zoetemelk. Sin embargo, su director, el legendario Cyrille Guimard, decidió posponer su debut en la ronda gala hasta 1978. Y escogieron la Vuelta como banco de pruebas. Hay que tener en cuenta que hasta entonces la Vuelta, organizada por El Correo, era una carrera bastante light con recorridos muy suaves. Aquella edición apenas tenía puertos de primera categoría, había poca crono y solo 3 finales en alto muy flojos. Tampoco parecía que fuese a tener demasiada competencia: ni siquiera estaban los mejores españoles y no había extranjeros de postín, ya que aquel año el Giro comenzó antes de que terminase la Vuelta.
Con cuatro victorias de etapa y el liderato, sin haber realizado un desgaste desmesurado y sin haber encontrado demasiada oposición, Hinault llegó a la penúltima etapa de líder con 50 segundos sobre Pesarrodona, 1’25” sobre su gregario Jean René Bernaudeau y 2’15” a Eulalio García. Y aún faltaba la crono final en Donostia. Tenía la ronda ganada.
Pero Hinault estaba rabioso. Se decía que estaba ganando sin moverse y gracias a las bonificaciones, que se había escudado en su equipo y que no estaba demostrando ser un campeón. Tras pasar por el Alto de la Junta, la carrera llegó a Orduña y allí Hinault se marchó irresistible hacia delante. En la bajada del puerto de Vitoria alcanzó a Pizzini y Gandarias, con quien al parecer tenía un pacto de no agresión, pero que no pudo seguirle la rueda al enfurecido bretón. El propio Gandarias afirma que Hinault no le iba a disputar la victoria pero el bretón se habría cabreado tras los ataques en Orduña de Alberto Fernández, y decidió poner a todos en su sitio.
Hinault coronó en solitario Aiurdin y las Chozas y se presentó en la meta de Amurrio con 1’56” de ventaja sobre un grupo de 14 hombres tras una tremenda exhibición, innecesaria en términos resultadistas, pero que vino a mostrar su indomable carácter así como su fortaleza física. “Lo he hecho para divertirme”, declaró en meta.

 

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Gandarias y Pizzini en Belandia

 

 

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Hinault coronando el Alto de las Chozas

 

Dibujo6Dibujo7Hinault entra vencedor en la meta de Amurrio

 

 

Al día siguiente, el sector matutino llevaba al pelotón hasta Donostia, etapa ganada por Txomin Perurena a pesar de los disturbios y los obstáculos colocados en la carrera, lo que llevó a suspender la crono final y dar por terminada la Vuelta 1978. Estos incidentes motivaron la retirada de El Correo como organizador de la ronda y la ausencia de la Vuelta en Euskadi durante décadas. Hinault, se llevó la Vuelta con 3’02” sobre Pesarrodona y 3’47” sobre su gregario Bernaudeau. Tras otra exhibición en el Campeonato Nacional francés, Hinault debutó en el Tour, ganó tres etapas y se llevó la general sin discusión por delante de Zoetemelk, a 3’56” y Agostinho, a 6’54”. El quinto, el francés Seznec, se clasificó ya a 12’50” y el décimo a 22 minutos.

La Vuelta no volvió a transitar por Orduña hasta el año 2012, en una etapa con final en Valdezcaray, por lo que la ascensión no tuvo más historia.
No hay que olvidar que el puerto ha sido ascendido también por otras rondas, como la extinta Vuelta a Álava de aficionados, pero sobre todo por la Vuelta al País Vasco, aunque siempre lejos de meta y sin demasiada trascendencia en el resultado final.

Merece la pena recordar la jornada del 4 de abril de 1985, jueves santo, en que se disputó la 4ª etapa de la Itzulia entre Getxo y Amurrio con un recorrido de 179 kilómetros con Orduña situado a 100 de meta. Iñaki Gastón coronó en primer lugar aunque la etapa no se definió hasta el paso por Garate, a 18 de meta. Allí atacó el asturiano Pedro Muñóz –solvente escalador que había sido 8º en el Tour del año anterior-, que se llevó consigo a Rogiers. Nunca tuvieron demasiada ventaja pero fue suficiente para que Muñóz entrara vencedor en la meta de Amurrio, situada en la subida del Alto López, justo por delante de Juan Fernández. A falta del doble sector final, José Luis Laguía era líder por delante de Peio Ruiz Cabestany, que fue el vencedor final ante Greg Lemond, Marino Lejarreta, Pepe Recio, Perico Delgado y Sean Kelly. Casi nada.

Como era –y sigue siendo- habitual, la participación de la Vuelta al País Vasco era de primer nivel y en la salida se había presentado el mejor corredor en activo: Bernard Hinault. El bretón ya acumulaba 4 Tours, 2 Giros, 2 Vueltas, un mundial, una Roubaix y muchas más carreras, aunque el año anterior se había visto completamente avasallado por un joven Laurent Fignon que le metió 10 minutos en la general del Tour. Por si fuera poco, al comenzar la temporada 1985 abandonó en Valencia y en la Tirreno-Adriático, por lo que no llegaba en absoluto en su mejor momento.

Hinault ascendió Orduña con un ritmo muy diferente al de 7 años atrás y coronó descolgado en medio de una espesa niebla y la lluvia, para abandonar 40 kilómetros después. El escritor Julen Gabiria contó en un artículo publicado en Berria el 5 de abril de 2017 que su afición al ciclismo se fraguó aquel 4 de abril en Orduña. Narraba el triste paso de Hinault por la cima y cómo la gente comentaba que estaba acabado. La respuesta del Tejón fue ganar Giro y Tour.

Lo narrado por Gabiria me trae a la memoria otra jornada de ciclismo entre la lluvia y la niebla, que tuvo lugar el 8 de abril de 1998, en la tercera etapa de la Vuelta al País Vasco. Si aquella vez, tras el paso del pelotón se echaba en falta la presencia de Hinault en el mismo, aquel miércoles ocurrió lo mismo con Jan Ullrich, vigente ganador del Tour. El alemán llamado a marcar una época en el ciclismo apareció en la zona del Panorama escandalosamente descolgado del pelotón, el último de todos. Recuerdo verle sufrir embutido en su maillot de campeón de Alemania con un montón de kilos de más fruto de una preparación invernal intensa en lo que respecta al consumo de productos tradicionales alemanes altos en calorías. Como Hinault, abandonó apenas unos kilómetros después. Aquella etapa, entre Balmaseda y Viana, la ganó Pascal Hervé por delante de su compañero de fuga Iñigo Cuesta. Lograron una ventaja suficiente para que el burgalés ganara la general final.

Hablar del puerto de Orduña es aludir a los mejores ciclistas de siempre: Eddy Merckx, el Caníbal, el mejor de la historia; Bernard Hinault, el único quien logra acercarse en palmarés, ambición y espectacularidad de sus victorias; Jacques Anquetil, el primer corredor en ganar 5 Tours y las tres grandes; el irrepetible Federico Martín Bahamontes, y otros grandes corredores que hicieron de los años 60-70 la que probablemente es la época dorada del ciclismo: Luis Ocaña, Jose Manuel Fuente, Felice Gimondi, Bernard Thevenet, Joaquim Agostinho, etc.

¡Cuántos jóvenes y no tan jóvenes se habrán aficionado al ciclismo viendo pasar a semejantes campeones por las rampas de Orduña!

 

 

 

Breve historia del Alto Nervión: las instituciones en la Edad Moderna

Los manuales de Historia que tratan sobre la Edad Moderna (desde el siglo XVI hasta finales del XVIII) en el ámbito vasco suelen presentar la peculiaridad de que no hacen un relato ordenado cronológicamente, sino que el periodo se suele explicar mediante bloques temáticos. El motivo es que esta fase de unos 300 años es bastante monolítica en el sentido de que no se produjeron grandes cambios y transformaciones en el seno de la misma, ni tuvo lugar ningún acontecimiento político o bélico que marcara un antes y un después. Los pilares de la sociedad característica de la Edad Moderna se pusieron en la Baja Edad Media y se refinaron y consolidaron a lo largo del siglo XVI para experimentar solo ligeros cambios en las dos siguientes centurias.

 

En esta entrada, trataremos acerca de las formas de gobierno vigentes en el Alto Nervión mediante el ejemplo concreto de la Tierra de Ayala. En el resto de territorios (Urduña/Orduña, el valle de Laudio, Arrastaria, Artziniega) las instituciones no eran idénticas pero, en el fondo, sí muy parecidas.

La institución básica de gobierno era el concejo, del que derivan las actuales Juntas Administrativas alavesas. Era esta institución la que confería identidad y personalidad a un pueblo, el órgano que lo hacía diferenciable de otras localidades. El concejo hunde sus orígenes en la Edad Media sin que podamos concretar más acerca de cómo se gestó. En todo caso, es evidente su vinculación con las parroquias: el pórtico y el cementerio de la parroquia eran los lugares en los que tenían lugar las reuniones concejiles hasta que las localidades comenzaron a dotarse de casas o salas específicas para estos actos. Sin embargo, los límites de concejos y feligresías no son siempre coincidentes[1], por lo que la profundización en el conocimiento de las relaciones entre estos dos ámbitos es una cuenta pendiente de la historiografía.

En la documentación, el término concejo es sinónimo de pueblo, pero también se emplea para designar al órgano de gobierno de dicho pueblo. Ésta era, probablemente, la más democrática de todas las instituciones de la época, ya que en ella participaban con voz y voto todos los vecinos de la localidad, fuesen propietarios o no. Al menos, en teoría. Desde luego, distaba de ser un órgano democrático tal y como lo entendemos hoy en día: excluidos quedaban los “moradores”, así como las mujeres y, excepto casos muy puntuales, los solteros. En realidad, a las reuniones concejiles asistían toda o la mayor parte de los “titulares” de una casa o caserío, es decir, los padres de familia. Estas reuniones tenían lugar siempre que el concejo debía decidir sobre alguna cuestión que incumbía a la localidad como conjunto, para otorgar poder a algún representante que actuase en su nombre, etc. De este “concejo abierto” emanaba un “concejo cerrado”, una serie de cargos que se elegían el primer día del año, generalmente no por votación de los presentes en la reunión sino por parte de los cargos salientes.

La cantidad de cargos elegidos variaba de una localidad a otra, ya que no tenían las mismas necesidades pueblos pequeños como Luxo o Lexartzu que otros de mayor tamaño como Amurrio u Okondo. Por ejemplo, en Amurrio, en el año 1621, se nombraban dos regidores (era el cargo más importante y, excepto en localidades muy pequeñas, siempre eran dos), dos fieles, dos montaneros, un escribano, un recolector de bulas, un mayordomo para la parroquia, otro para el hospital de San Antón y otros tantos para el resto de ermitas (la misma de San Antón, San Pelayo, Santa Cruz, Santa Marina, San Silvestre, Santa Catalina, San Pablo) y otros dos para las Arcas de Misericordia y del Arzobispo.

Hay que señalar que algunas localidades, como Lezama, contaban con sus propias divisiones internas con fines electivos y administrativos. De este modo, el pueblo se organizaba en cuatro cuadrillas (las de Basabe, Urtaran, Gurbista y Arriaga) y en cada una de ellas se elegían dos personas, ocho en total, que se repartían los cargos de regidores, fieles, montaneros y colectores.

La forma de organización interna del concejo, los cargos que debían elegirse y cómo, las atribuciones de cada cargo, así como todo lo relativo a la administración de montes, ejidos, heredades y otros muchos aspectos de la vida cotidiana, estaba recogido en las ordenanzas locales.

El hecho de que fuesen los cargos salientes los que nombraban los cargos entrantes hizo que algunas familias y linajes trataran de controlar los órganos de gobierno del concejo favoreciendo a sus deudos y parientes. Esto se produjo especialmente en el siglo XVI y primera mitad del XVII cuando, como un remanente de las luchas de bandos, la formación de bandos y grupos de interés aún se mantenía con fuerza en la Tierra.

Es necesario apuntar también que, en algunos casos, algún señor poderoso tenía la potestad de nombrar cargos. Así, en Astobiza era el señor de su torre quien nombraba al regidor.

 

Por otra parte, existían también una serie de Juntas que aglutinaban a los vecinos de cuatro o cinco localidades, de las cuales las más conocidas son las de Armuru y Ordunte. Estas reuniones de origen medieval entendían sobre todo de aspectos relativos a la organización y administración de los bienes comunales (montes, pastos, ejidos, etc.) de localidades colindantes, y de ellas no solía emanar ninguna corporación con carácter anual. Simplemente consistía en la reunión de los regidores y vecinos de diversas localidades. En las juntas de San Antón de Armuru se reunían los de Amurrio, Etxegoien, Saratxo, Olabezar y Larrinbe; en las de Santo Tomás de Amondo lo hacían Lezama, Baranbio, Astobiza y Lekamaña. Mientras aquellas sobrevivieron hasta el siglo XIX, cuando se eliminaron las formas tradicionales de gobierno y administración, las de los “cuatro concejos” mencionados parece que dejaron de celebrarse a mediados del XVIII, poco después de que la ermita de Santo Tomás se arruinara y pasaran a celebrar sus reuniones en el templo de San Sebastián (actual San Prudencio).

 

Como es sabido, la Tierra de Ayala contaba con sus propias instituciones de gobierno, que fueron abolidas en 1841, cuando se formaron los Ayuntamientos Constitucionales. Como las juntas anteriores, las de Ayala hundían sus orígenes en la Edad Media aunque sus ordenanzas no se plasmaron por escrito hasta 1508, siendo aprobadas en 1510. A mediados del siglo XVIII se dotaron de unas nuevas que actualizaban ciertas disposiciones.

Acerca del funcionamiento de la Tierra de Ayala ya han tratado en profundidad autores como Barrenengoa o Luengas Otaola, a quienes nos remitimos. A modo de resumen, podemos decir que la Tierra estaba dividida en cinco Cuadrillas, que eran las de Lezama, Amurrio, Sopeña, Llanteno y Okondo. La Junta General se celebraba el 29 de septiembre de cada año en el campo y mesa de Saraube y en ella los cargos salientes nombraban a los entrantes. Cada Cuadrilla elegía un alcalde ordinario y un diputado regidor, de modo que había cinco de cada; además, se nombraba un escribano fiel, un procurador general y un bolsero o depositario. Por último, se escogían dos alcaldes de hermandad: uno debía ser del río de Izoria hacia Amurrio y el otro del mismo río hacia Respaldiza.

Generalmente, los alcaldes (y a veces los diputados también) solían nombrar sus tenientes. Al principio, al menos hasta finales del XVII, lo habitual es que las personas elegidas fueran residentes en la Tierra. Pero en la centuria siguiente es más habitual observar que eran nombradas personas naturales de la misma pero residentes fuera, en la Corte o en América; eran unas elecciones más honoríficas que prácticas, ya que era imposible que aquellos desempeñaran su cargo, por lo que lo hacían sus tenientes.

Cuando se redactaron las Ordenanzas de Ayala, las luchas de bandos estaban aún muy recientes y, como se dice en el texto, las Juntas solían dar ocasión a infinidad de riñas, conflictos, peleas e incluso muertes. Además, las parcialidades no habían desaparecido, solo habían adoptado nuevas formas. Así, los linajes trataban entonces de hacerse con el control de la institución mediante el monopolio del desempeño de cargos, lo que lograban mediante coacciones y fraudes a la hora de la elección (por ejemplo, se valían de que muchos no sabían leer y escribir para falsear el nombre escrito en las cédulas con las que los electores votaban). Las Ordenanzas trataron de poner freno a todo esto para que las elecciones se hicieran limpiamente; mandaron también que, dentro de cada Cuadrilla, las distintas localidades se rotaran el desempeño de los cargos; de la misma manera se turnarían en los cargos de procurador, escribano y bolsero.

También dispusieron unos años después de la aprobación de las primeras Ordenanzas que, debido a los alborotos que en ella tenían lugar, no se hiciera más que una Junta General al año, la del 29 de septiembre, y que para el resto de cosas entendiera el Ayuntamiento elegido. Esta corporación, compuesta por los cinco diputados, los cinco alcaldes ordinarios, los dos alcaldes de hermandad, el procurador, el escribano y el bolsero, se reunían aproximadamente una vez al mes en Respaldiza. Se decidió que, en caso de dudas, consultasen con un letrado o asesor. Y es así que, con el tiempo, los escribanos y abogados que desempeñaban la función de asesores de los cargos electos y de los alcaldes, así como de los pleiteantes, fueron ganando poder e influencia sobre el resto de vecinos. Durante la Edad Moderna ya no era la vieja nobleza de capa y espada la preponderante en la Tierra sino toda una serie de letrados, abogados, escribanos y eclesiásticos, gente con estudios, frecuentemente con relaciones y cargos en la Corte, quienes más poder e influencia tenían, si bien con frecuencia lo ejercían a través de terceras personas y no directamente.

 

Finalmente, la Tierra de Ayala se integró en la Hermandad de Álava desde su creación en 1463, y no sin conflicto. En un principio, la creación de la Hermandad (que ya tenía precedentes en el mismo siglo) fue motivada por el deseo de acabar con la lucha de bandos y los desmanes de los linajes mediante el fortalecimiento del poder real, de modo que la Hermandad sería la delegada del monarca en el territorio. Ayala, así como las hermandades de Laudio, Artziniega, Arrastaria, Urkabustaiz y alguna otra, entendieron su unión a la Hermandad únicamente para ese fin, de modo que cuando Álava fue articulándose en Provincia, con su Junta ganando en atribuciones, las citadas hermandades se negaron a contribuir a sus gastos y trataron de separarse de ella. Los largos pleitos que se siguieron por ello no culminaron con el cumplimiento de sus deseos, de modo que continuaron vinculadas a Álava.

La Hermandad de Álava celebraba siempre dos Juntas Generales al año, unas por mayo y las otras en noviembre. La Tierra de Ayala enviaba a estas dos procuradores, que al principio eran elegidos por la Junta General de Saraube. Las familias más notables de la Tierra tendieron a monopolizar este cargo o a nombrar para el a personas de su total confianza.

 

 

[1] Por ejemplo: el barrio de Onsoño pertenecía y pertenece a Amurrio en lo civil y a Baranbio en lo eclesiástico; Berganzabeitia distribuye su caserío entre Baranbio, Amurrio y Lezama en lo civil pero son también parroquianos de Baranbio.