El Choricero

 

 

A principios del mes de noviembre de 1903 se produjeron robos en las casas del Marqués de Urquijo en Laudio/Llodio y en otra casa del valle de Okondo. El día 10, sobre las 16.00 horas, alguien entró en la casa de Manuel Quintana La Cámara en Lejarzo y, después de descerrajar muebles y desbaratar cuanto halló a su paso, se llevó 1.365 pesetas en billetes del Banco de España y en plata.

Estos hechos motivaron que el teniente de la Guardia Civil de Amurrio, Gabriel García, comenzase a practicar las diligencias necesarias para dar con el responsable del robo. Así, se descubrió que un sujeto al que llamaban el “Choricero” había sido visto en la zona, de modo que, sospechando de el, se puso vigilancia en montes, encrucijadas y en los parajes más abruptos.

Las indagaciones les terminaron por llevar a Bilbao, donde pidieron auxilio al Jefe de la Guardia Municipal, que prestó a García a tres de sus agentes.

El día 13, hacia las 12 de la noche, el teniente García se hallaba en el puente de Isabel II -actual puente del Arenal- cuando se acercó uno de los agentes y le comunicó que en un café de la calle Barrencalle-Barrena se hallaba un sujeto cuyas señas coincidían con las del hombre que estaban buscando. Y, en efecto, allí fue atrapado. Se le incautaron 1.200 pesetas en billetes, un portamonedas con otras 20 pesetas en plata, y una navaja.

Aunque negó haber tomado parte en los citados robos, la cartera que portaba era indudablemente la de Quintana, por lo que fue detenido y trasladado a la cárcel de Amurrio. El Choricero resultó ser Emeterio Iñiguez de Onsoño Aldecoa, tenía 32 años, era soltero y natural de Amurrio, más concretamente del barrio de Berganza.