“BASCONGADOS E LATINADOS”. UNA INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA SOCIOLINGÜÍSTICA DEL ALTO NERVIÓN (y IV)

Tercera parte

7. Euskera y castellano: historia de una relación

Según parece, cuando las familias dejaron de hablar euskera con sus nuevos miembros, el abandono de la lengua fue casi total, pasando a ser usado solo de forma esporádica en las relaciones con los vecinos incluso entre aquellas personas de cierta edad que lo hablaban perfectamente. Esto es lo que ocurrió en Baranbio y, en menor medida, en Laudio/Llodio. ¿Ocurrió lo mismo en aquellas localidades en las que el euskera se abandonó con anterioridad? No tenemos datos suficientes para poder afirmarlo, pero los testimonios recogidos en Laudio/Llodio a finales del siglo XVIII, así como la descripción que José Joaquín de Landazuri realizó del retroceso del euskera en Álava en aquella centuria, apuntan en el mismo sentido.

Como hemos dicho, no puede pasar inadvertido que en localidades adyacentes a las anteriores, como Luiaondo, Okondogoiena, Lezama y Astobiza, el euskera se dejó de transmitir mucho antes, sobre la década de los cuarenta del siglo XIX, aunque hubiera barrios y/o caseríos que lo mantuvieran una generación más. Es posible que la Primera Guerra Carlista, que tuvo una influencia tremenda en esta comarca, propiciara el golpe de gracia al euskera en las localidades citadas, pero no cabe duda de que para entonces ya había desaparecido de parte importante del Alto Nervión.

Por tanto, es evidente que el contexto en que se produce la pérdida del euskera no es el mismo para toda la comarca. La situación política y socioeconómica no era la misma cuando retrocedió en Laudio/Llodio y Baranbio que cuando lo hizo en Amurrio o Lezama ni cuando lo hizo en gran parte del actual municipio de Ayala. Esto es fundamental para definir cuáles fueron las causas de este retroceso. Las explicaciones monocausales, generalmente basadas en prohibiciones y agresiones externas, no constituyen un cuerpo explicativo consistente, no para este caso. Los procesos sociales nunca son tan simples sino resultado de la confluencia de distintos elementos y factores.

Según afirmaba el mencionado Landazuri en su Historia Civil de la M. N. y M. L. Provincia de Álava publicada en 1798, el euskera habría retrocedido en este lugar en décadas recientes -se deduce que de manera rápida- y debido fundamentalmente a dos razones: “el haber entrado por Curas párrocos en los pueblos de Álava personas que ignoraban este idioma o que no hacían aprecio y caso de usar de el” -y de ahí se entiende mejor la intención de Prestamero en el texto mencionado anteriormente- y el trato frecuente con los castellanos de territorios colindantes. Por otra parte, hay que señalar que, en 1768, Carlos III emitió una Orden Real para que la enseñanza de primeras letras se hiciera en castellano, del mismo modo que se tienen testimonios, como los de Cardaberaz y Mendibil, sobre el empleo de métodos coercitivos en la escuela para castigar a los niños que hablaban euskera, como el del anillo.

Posiblemente, en el Alto Nervión el euskera también experimentó un importante retroceso a lo largo del siglo XVIII, aunque no se puede pasar por alto la presencia, que no consideramos anecdótica, de escribanos castellanoparlantes monolingües en Salmantón y Menoio a finales del XVI y principios del XVII y que revela una mayor implantación de lo que se creía por parte de este idioma. En cualquier caso, si hubo coincidencia en la cronología puede que también la hubiera en las causas. No es más que una hipótesis, ya que no tenemos datos en ese sentido. Sin embargo, sí que es más constatable la segunda de las razones expuestas por Landazuri, si bien nosotros optamos por reformularla: no fue solo el contacto con territorios castellanos (las relaciones de Ayala con el valle de Mena, por ejemplo, se retrotraen a la Alta Edad Media) sino la presencia del castellano en el seno de la comarca como lengua habitual e incluso nativa de parte de la población desde antiguo. Los “latinados” habrían sido parte inherente de la realidad sociolingüística de la comarca, y además su ubicación geográfica, los habituales contactos con comarcas como Valdegovía o la Bureba y el ejercicio de profesiones como la arriería debieron resultar un buen incentivo para aprender el castellano en el caso de aquellos cuya lengua nativa fue el euskera. Por no hablar de la carrera administrativa o la militar, en la que tantos nativos de esta comarca hicieron mérito y carreras. El Alto Nervión fue un importante foco de expulsión de población a Castilla y América, la emigración y los contactos con parientes y paisanos establecidos en esos lugares fueron fundamentales dentro de las estrategias familiares. La posesión del castellano era una herramienta necesaria para ello. Por eso, hemos constatado que el bilingüismo fue muy habitual a lo largo de los siglos, al menos entre los varones, no necesariamente alfabetizados. Tenemos la sensación de que el aprendizaje del castellano no se producía exclusivamente en un contexto escolar y cabe cuestionarse si ello no se produjo de forma deliberada y consciente debido a las evidentes ventajas que proporcionaba saber el idioma.

Aunque no queremos presentar el retroceso del euskera como el resultado de un conflicto excluyente entre dos idiomas que coexistieron -y convivieron- en el Alto Nervión durante siglos, no podemos dejar de señalar que el retroceso se asemeja bastante al de un ejército en retirada que no deja unidades atrás, es decir, no tenemos constancia de la existencia de “islas” de euskaldunes. Siempre hay un continuum en el territorio euskaldun. Por ejemplo, Baranbio y Laudio/Llodio fueron las últimas localidades en perder el euskera nativo, ambas junto a Bizkaia y, de hecho, separadas por Orozko, donde nunca se perdió. Esta proximidad geográfica puede manejarse como factor explicativo para su mayor resistencia en comparación con otros lugares del Alto Nervión[1]. Pero, claro está, esta misma lógica sirve para afirmar que la proximidad a ámbitos castellanoparlantes favoreció la expansión de esta lengua.

Hemos visto la existencia, en el Alto Nervión, en distintos lugares y distintas épocas, de euskaldunes monolingües, castellanoparlantes monolingües y bilingües. Pero son, en general, testimonios de un alcance limitado, fotos fijas sobre unos pocos individuos a partir de los cuales aventuramos hipótesis; realmente no tenemos los datos suficientes para realizar una descripción precisa de las comunidades lingüísticas presentes en la comarca. En este sentido, y como señala O. Álvarez Gila, la capacidad de expresarse en un idioma de forma suficiente no implica la existencia de un bilingüismo social ni que el hablante considerase esa lengua como propia.

¿Podemos decir que existió un bilingüismo social en el Alto Nervión? Los indicios sugieren la existencia de un elevado bilingüismo individual. Nosotros consideramos que, si tomamos la Tierra de Ayala en su conjunto, que formaba un ente jurisdiccional con sus propias instituciones y era a su vez una hermandad en el seno de Álava, situaciones como la descrita para 1588 sí pueden reflejar la existencia de un bilingüismo social, entendiendo éste como aquella situación en la que se utilizan ambas lenguas y en la que conviven monolingües de una y otra lengua junto a otros bilingües. No sabemos hasta qué punto esta situación podía darse incluso en una misma localidad. En otros lugares, como en Laudio/Llodio, el castellano solo sería conocido por una minoría, mientras que en Urduña/Orduña se estaría produciendo la situación contraria. El panorama lingüístico es muy complejo en el seno del Alto Nervión.

¿Puede definirse esta situación como diglósica? Fue J. Fishman quien consideró que la relación entre dos idiomas distintos podía ser diglósica al igual que la existente entre dos variantes -clásica y vernácula, por ejemplo- de una misma lengua. En este esquema, una de las lenguas se encuentra en una posición dominante respecto a la otra. D. Escribano considera que en Euskal Herria no habría dos comunidades lingüísticas sino una separación de clases entre unas élites bilingües y unas masas euskaldunes monolingües, de manera que solo aquellas estarían en una situación de diglosia. Esta relación se habría invertido posteriormente, ya que a medida que se fue extendiendo el castellano muchos vascoparlantes dejaron de transmitir la lengua, de modo que fueron precisamente los euskaldunes que mantuvieron el idioma quienes pasaron a estar en una situación de diglosia.

En nuestro caso, hay que realizar algunas matizaciones. Es cierto que, en ese marco situado a caballo entre los siglos XVI y XVII, nos encontramos con una serie de personajes pertenecientes a la élite que, como hemos visto, eran bilingües. Pero también parece serlo mucha de la gente que fue interrogada en aquellos pleitos de que nos hemos ocupado. El bilingüismo no era patrimonio exclusivo de la clase dominante, sino algo bastante extendido, al menos entre los hombres, y no se explica por su aprendizaje en un contexto educativo formal, ya que muchos no sabían siquiera firmar. Pero, como decimos, el panorama es complejo, ya que en Laudio/Llodio sí es posible que el castellano solo fuera conocido por las élites, mientras que otros notables como Pedro y Cristóbal de Menoyo desconocían el euskera. Además, como sugieren algunos testimonios históricos, y como manifiesta la propia toponimia de la comarca, algunas zonas del Alto Nervión fueron predominantemente castellanas, de manera que muchos monolingües de una y otra lengua pertenecían a la misma clase social. La complejidad y heterogeneidad de esta comarca obligan a huir de cualquier tipo de generalización.

Por otra parte, Fishman dibuja cuatro situaciones sociolingüísticas, una de las cuales sería la del “bilingüismo sin diglosia”, en la que no existiría una compartimentalización entre ambas comunidades que pudiera proteger la lengua del hogar de la lengua de prestigio, de manera que ésta va usurpando espacios a aquella. Es por eso que dicho autor considera que se trata de una fase transicional. D. Escribano es crítico con los postulados de Fishman y considera que muchos euskaldunes simplemente abandonaron su lengua cuando aprendieron castellano -o francés- y que, si no lo hicieron antes, fue básicamente porque no habían podido hacerlo, porque no sabían otra lengua. Es cierto que su análisis se basa, como el de X. Erize, en el retroceso experimentado por la lengua en el último siglo y medio. Pero, en cualquier caso, esta última postura no se corresponde en absoluto con lo que hemos observado en el Alto Nervión. 

En este sentido, la particularidad de esta comarca es que el castellano aparece como una lengua establecida en el lugar desde tiempos antiguos, no es ajeno al Alto Nervión. La notable extensión del castellano entre los siglos XVI y XVII sugiere un notable arraigo de este idioma. Pero no puede dejar de advertirse que ello no supuso la desaparición inmediata del euskera. Más de doscientos años después de que ningún vecino de Lezama necesitara intérprete para declarar ante unos receptores castellanoparlantes la lengua vasca seguía viva en la localidad. Según señala X. Erize: «la lengua vasca ha pervivido por el apego mostrado por sus hablantes en un contexto muy desfavorable; o, dicho en otras palabras, porque el sistema etnolingüístico del área vascófona ha tenido suficiente vitalidad como para pervivir a lo largo de los siglos y adaptarse a las nuevas situaciones«.

Este autor considera que la pervivencia del euskera no es fruto de una simple inercia sino que se produce mientras ser vascoparlante se considera un valor en el seno de la comunidad. El euskera se transmitiría en el seno de la familia y el conjunto de agentes de socialización de primer grado. Pero, al mismo tiempo, la población asumía la necesidad de aprender el castellano. Saber este idioma era imprescindible para poder emplearse en la administración, en el ejército, en el comercio, en las Américas, etc. Erize también menciona las burlas y castigos que se producían en la escuela o el servicio militar por no conocer ese idioma. Pero todo ello sin cuestionar en absoluto su idioma materno[2]. Por lo tanto, “la clave de la pérdida de la lengua vasca es la desintegración de su comunidad lingüística” con la pérdida de confianza en su idioma, lo que se produce en el momento en que ser vascoparlante deja de percibirse como un valor y se considera un obstáculo.

A pesar de que hemos visto en Ayala la convivencia de vascoparlantes y castellanoparlantes monolingües, en sus libros de actas no aparece ni una sola referencia a la cuestión lingüística. Lo más probable es que esta cuestión se resolviera mediante el empleo del castellano, idioma que parece comprender la mayoría de varones adultos. Pero la cuestión de fondo es que nos hallamos ante entidades territoriales definidas, que tienen unas instituciones y unos oficios públicos -Junta General, Ayuntamiento, alcaldes, diputados, alguaciles, etc.- en los que se integran personas que hablan distintos idiomas en una situación que se alarga durante siglos. En este contexto desfavorable, el euskera no hubiera sobrevivido de no tener un importante valor en el seno de su comunidad de hablantes en una sociedad en la que el castellano estaba tan presente desde antiguo.

BIBLIOGRAFIA

-Aizpuru Murua, M. &  Zarraga Sangroniz, K., 2011, “Hizkuntzaren eremuak. Bilboko euskaldunak 1920. urtean”, Bidebarrieta 22, 115-133

-Álvarez Gila, O., 2010, “¿Vascos o euskaldunak?: una aproximación al papel del Euskara en la conformación de las Colectividades vascas de América, siglo XIX”, Sancho el Sabio 32, 71-84

-Apraiz Buesa, O., 1976, El vascuence en Vitoria y Álava en la última centuria (1850 – 1950), Vitoria-Gasteiz, Consejo de Cultura de la Diputación Foral de Álava

-Aranburuzabala Ortiz de Zarate, Y., 2014, “Estrategias familiares en la búsqueda de honor y ascenso social en el Valle de Ayala en el siglo XVIII”, Sancho el Sabio 37, 201-222

-Barrenengoa Arberas, F., 1988, Onomástica de la Tierra de Ayala. Tomo I, Vitoria-Gasteiz, Diputación Foral de Álava

—, 2007, “Un paseo por Amurrio”, Aztarna 34, 6-13

-Danbaratz, J. B., 1931, “Correspondance du Capitain Duvoisin”, RIEV 22, 45-46

-Díaz Noci, J., 1990, “El periodismo alavés en lengua vasca: una aproximación histórica (1888-1936)”, Sancho el Sabio 6, 393-420

-Erize Etxegarai, X., 1997, Soziolinguistika historikoa eta hizkuntza gutxituen bizitza. Nafarroako euskararen historia soziolinguistikoa (1836-1939), Vitoria-Gasteiz, tesis doctoral de la UPV/EHU

—, 1999, “Sociolingüística histórica: vida histórica de la lengua vasca en Navarra (1863-1936)”, RSEL 29:2, 379-402

-Escribano Riera, D., 2015, “Diglosia Euskal Herriarentzat? Enperadorearen jostuna ‘teoriaren’ harietan korapilatua”, Jakin 211, 99-134

-Galíndez, J., 1957, La Tierra de Ayala y su Fuero, Buenos Aires, Ekin

-Ibisate Lozares, Á., 2001: “El euskera en Álava a fines del siglo XVIII. Un artículo de Don José Miguel de Barandiarán de 1926. Anotaciones actuales sobre el documento publicado”, Euskera 46, 783-806

—, 2009,  “Sucedió en Altube un día de 1836: el moribundo, el cura, el intérprete y la casera”, Avnia 27, 40-64

-Iturrate, J., 1987, “Ultima confesión y testamento con intérprete de euskera-castellano”, Ventanal 103, 8-10

-Iturrate, J. & Uzquiano, R., 1979, “Datos para la historia del euskera en Luyando, Ayala”, Sancho el Sabio 23, 270-292

-Knorr, H., 1998, Lo que hay que saber sobre la lengua vasca en Alava, Vitoria-Gasteiz, Fundación Caja Vital

—, 2008, “Arabako euskara XIX. mendearen hastean. Prestameroren argibidea Humboldt-en ondarean”, Joan Haritschelhar-i omenaldia, Bilbao, 347-366

-Lekuona, M., 1934, “Alargun baten edesti tristea”, Idaz-lan guztiak. Euskeralojia M. Lekuona, Tolosa, Kardaberaz, 319-329

—, 1935,  “Euskadiko Izkuntza-mapa”,  Idaz-lan guztiak, Tolosa, Euskerazaintza, 330-342.

-Merino Zulueta, A., 2017, 15 años. Las guerras del siglo XIX en el Alto Nervión,  Amurrio, Autoedición, 2017

-Merino Zulueta, A., 2018, “Euskararen galera Aiaraldean (XVIII-XX): informazio-iturri eta datu berriak”, Kondaira 18, 1-30

-Muguruza, F., 2005, “Koipetsu, el capricho de las brujas”, Avnia 10, 23-38

-Oihartzabal, B., 1995, “Euskararen mugak hego aldean 1807.ean: Eugene Coquebert de Montbret-en artxiboetan gelditu dokumentuak”, in Gómez, R. & Lakarra, J. A., Euskal dialektologiako kongresua, ASJUren gehigarriak 28, Donostia, Gipuzkoako Foru Aldundia, 241-253

-Otsoa de Alda, J. & Breñas González de Zarate, E., 2002, Antecedentes del euskera en Álava, Vitoria-Gasteiz, GEU Elkartea

-Peterson, D., 2017, “Angulo y Ayala en los siglos IX y XI: topografía, toponimia y estratigrafía diplomática”, Sancho el Sabio 40, 127-150

-Rojo, G., 1981, “Conducta y actitudes lingüísticas en Galicia”, RSEL 11:2, 269-310

-Ros, A., 2011, “Nerbioi Goieneko euskararako material gehiago: XVII. mende amaierako Urduñako berba zerrenda bat”, ASJU 41:1, 387-402

– Torrealdai, J. M., 1998, El libro negro del euskera, Donostia, Ttarttalo

-Ulibarri Orueta, K., 2015, Dotrinazko Sermoitegia: galduriko hizkerak eta dialektologia historikoa, Vitoria-Gasteiz, Tesis doctoral inédita de la UPV/EHU

-Urquijo, J., 1915, «El herrador vascófilo José Pablo de Ullibarri», Revista Euskalerriaren Alde104, 225-23

-Urkijo, N., 2010, Zenbait apunte Laudioko euskaraz, Laudio, UEU

-Velasco, L., 1879, Los euskaros en Alava, Guipuzcoa y Vizcaya, Barcelona, Imprenta de Oliveres

-Zuazo, K., 1999, Arabarrak Euskararen Herrian, Vitoria-Gasteiz, Arabera


[1] No deja de ser curioso que el retroceso se produjera exactamente en estos territorios alaveses pero no afectó a los barrios y caseríos de Orozko que se encuentran muy próximos a aquellas localidades. El retroceso del euskera respetó escrupulosamente los límites provinciales, sin que la actitud hacia el idioma fuese diferente en Álava y Bizkaia en aquella época

[2] Es preciso señalar que el esquema interpretativo de Erize está diseñado para la segunda mitad del XIX y primeros años del XX, lo cual nos puede ayudar para analizar los casos de Laudio/Llodio y Baranbio. El resto de la comarca perdió el euskera antes en situaciones históricas diferentes. Por ejemplo, en tiempos en que no existía el servicio militar obligatorio ni la administración del Estado liberal. En cualquier caso, no creemos que eso afecte a la valoración del idioma en el seno de la comunidad.

“BASCONGADOS E LATINADOS”. UNA INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA SOCIOLINGÜÍSTICA DEL ALTO NERVIÓN (I)

1. Introducción

En 1371, Fernán Pérez de Ayala escribió el Libro del Linaje de los Señores de Ayala con el fin de vincular la ascendencia de la Casa de Ayala con la realeza aragonesa y legitimar así su posesión del Señorío[1]. Para ello, se presentó como descendiente de un presunto infante aragonés llamado Don Vela que habría poblado Ayala con permiso del monarca castellano y afirmaba que “los que vinieron a poblar la tierra de Ayala dellos eran vascongados e dellos latinados. E los vascongados llamaban a este Don Vela Jaun Belaco e los latinados don Belaco”. Esto no es más que mera fantasía pero consideramos que este pasaje concreto debe reflejar la situación lingüística que Fernán halló en la Tierra de Ayala cuando llegó a la misma sobre el año 1330. F. Barrenengoa (1988: 24) interpretó el comentario como muestra de la existencia en Ayala de dos zonas claramente definidas según la lengua hablada, zonas que delimitó en función del sustrato lingüístico dominante en la toponimia local. Es cierto que existió una zona claramente vascoparlante y otra en la que la toponimia castellana domina de forma absoluta. Sin embargo, nosotros creemos que no existió una frontera clara y duradera entre ambas lenguas sino que sus límites habrían sido difusos, permeables y cambiantes a lo largo del tiempo. Más aún, creemos que Fernán Pérez habría reflejado la coexistencia y convivencia de los dos idiomas en un mismo lugar, la Tierra de Ayala, sin que ello presuponga la existencia de dos áreas claramente diferenciadas en función de su idioma.

Haciendo extensible esta idea a la totalidad del Alto Nervión[2], nuestra hipótesis es que el panorama lingüístico de esta comarca en siglos pasados fue más complejo de lo que se ha supuesto. La historia del Alto Nervión, a pesar de su reducida extensión geográfica, se caracteriza en términos generales por una notable heterogeneidad en todos los campos debido a la existencia de notables diferencias entre sus distintos componentes; diferencias en cuanto a adscripción provincial y eclesiástica, configuración socioeconómica, distribución y conformación del hábitat, régimen jurídico, etc.[3]. El aspecto lingüístico no tiene por qué ser una excepción, de manera que tampoco en este sentido cabe entender el Alto Nervión como una comarca homogénea. Así, el euskera habría sido lengua dominante y prácticamente única en algunos lugares, mientras el castellano lo habría sido en otros. Pero, como decimos, las fronteras serían difusas, de manera que llegó a ocurrir que personas que solo sabían euskera y otras que solo sabían castellano convivieron junto a una amplia gama de bilingües en una misma localidad. En este sentido, en el presente trabajo se mostrará que la extensión del castellano en la comarca ha sido notable al menos desde los inicios de la Edad Moderna y creemos que el bilingüismo fue un fenómeno muy extendido.

La historia lingüística del Alto Nervión ha sido conceptuada como un proceso dilatado en el tiempo en el que la lengua nativa, el euskera, va desapareciendo ante el avance del castellano, un idioma ajeno a la mayor parte de los habitantes de la comarca excepto en las proximidades de Artziniega y en la ciudad de Urduña/Orduña[4]. En el presente trabajo, queremos romper con esta idea. El hallazgo de nuevos datos nos ha permitido formular algunas cuestiones que giran en torno no a la pérdida de la lengua, sino a la relación entre euskera y castellano en siglos anteriores. Consideramos que la naturaleza de esta relación puede renovar la visión tradicional sobre la situación y evolución del euskera en un ámbito lingüísticamente fronterizo y de estrecho contacto con el castellano.

2. Nuevos datos para la historia lingüística del Alto Nervión (1585-1638)

Casi todas las referencias documentales que aparecen en este apartado son inéditas y suponen un avance importante para el conocimiento de la historia lingüística de esta comarca, si bien es cierto que se centra casi exclusivamente en Amurrio y la mitad oriental de la comarca, dejándonos huérfanos de datos para la mitad occidental.

La primera referencia data del año 1585. El 28 de marzo se procedió a tomar testimonio a una serie de testigos presentados para el pleito que, ante el tribunal eclesiástico de Calahorra, estaban manteniendo María Sáez de Murga y su hijo Lope García de Murga con el cabildo de la iglesia de Santa María de Amurrio y sus parroquianos en general, y con Juan de Urrutia en particular, sobre el patronazgo de la susodicha parroquia. Ante los receptores enviados por el obispado, Urrutia manifestó que tenía algunos testigos “que no entendian bien la lengua castellana y que para que pudiesen decir mexor la verdad de lo que supiesen era necesario que ubiese un ynterprete que entiendese entranbas las lenguas castellana e bascongada[5]. Para tal efecto, fue nombrado el joven escribano Juan Pérez de Ulibarri, natural de Amurrio y receptor de la Audiencia Episcopal de Calahorra, quien juró que “aquello que yo el dho receptor le dixese en lengua de rromance que preguntase en basquence al dho diº de aldama (…) y todo lo que dho diº de aldama respondiense en basquenze me lo declararía en rromanze”.

En todo caso, a pesar de lo dicho por Urrutia, solo uno de los testigos requirió finalmente de intérprete. Como aparece en la cita anterior, se llamaba Diego de Aldama[6]. Decía tener unos ochenta y seis años y era llavero de la iglesia. Eso significa que Diego había podido desempeñar este cargo, y hacer vida comunitaria, sin saber castellano, o conociéndolo de manera insuficiente. Pero que un euskaldun monolingüe pudiera ser un miembro activo de su comunidad en el Amurrio del siglo XVI no significa que el castellano no estuviera extendido, ya que el resto de testigos declararon en este idioma. Y no fueron pocos. Es cierto que entre ellos hubo algunos curas y personajes notables de la zona pero también otros vecinos ancianos y analfabetos[7] y lo mismo ocurrió con los testigos presentados por la parte contraria, ninguno de los cuales necesitó de intérprete.

Apenas tres años después, dos vecinos de Lezama pleitearon ante el Alcalde Mayor de la Tierra de Ayala en testimonio del escribano Cristóbal de Ugarte, natural de Amurrio. Como éste era pariente de una de las partes pleiteantes, la contraria obtuvo facultad para nombrar escribano acompañado, es decir, un escribano de su confianza que asegurase que todo se ejecutaba conforme a derecho. Este papel recayó en Pedro de Menoyo, natural y vecino de Salmantón. En un momento dado, el denunciante Juan Balza de Berganzagoitia protestó que se habían presentado testigos que no sabían la lengua castellana y, dado que Menoyo no entendía la lengua bascongada, pidió que aquellos no fueran examinados hasta que fuese con otro escribano acompañado que sí supiera el idioma. Según parece, este papel recayó en Hernando de Ugarte, que precisamente era hijo de Cristóbal y vecino de Lezama. Nunca se aclara quiénes fueron exactamente estos testigos.

Además del desconocimiento del euskera por parte de Menoyo, sobre lo que volveremos más adelante, es llamativo que Balza escogiese un escribano que únicamente hablaba castellano, como si no hubiera reparado en absoluto en la cuestión idiomática. Y también hay que destacar que, aún después de esta queja, el escribano Menoyo recibió testimonio de un gran número de vecinos de Lezama, hombres y mujeres de todas las edades, sin que en ningún momento se mencione la necesidad de intérprete alguno. Puede que fuese Cristóbal de Ugarte, quien puso por escrito todas las declaraciones, quien ejerciera esta función. Puede que, simplemente, no fuera necesario. Ésta explicación nos parece la correcta porque, posteriormente, tomaron declaración a un vecino de Amurrio que sí necesitó de intérprete. Se llamaba Martín de Pardío y no sabía romance, mientras que Menoyo no sabía basquenze, por lo que nombraron por intérprete al escribano Domingo de Uriarteque sabe anbas lenguas[8]. Hay que mencionar también que el incidente que fue objeto del pleito tuvo lugar en una romería en Lezama, mientras estaban en un baile que, según los testigos, llamaban a tabolin bolinete en lengua bascongada. Tomamos esta referencia como un indicativo de la lengua que emplearían en el día a día, en las cosas cotidianas[9].

En Amurrio tenemos también una referencia del año 1629, cuando el bachiller Pedro Martínez de Landa, natural y cura de Lezama, estaba actuando en aquel lugar como Juez de Comisión del Obispado e hizo una notificación a María Ortiz de Aldama, criada del cura Juanes de Aresqueta. Y se dice: “e yo el dho escribano q presente estaua el dicho señor Juez q le dio a entender lo susodicho por ser la dicha mª ortiz bazcongada sse lo notifique la qual dijo según el dicho señor Juez me traduçio en romançe que…[10]. El escribano, que por lo que se ve no sabía euskera, era Cristóbal de Menoyo Murga.

Continuando con los nuevos datos que hemos obtenido, en 1625 se efectuaron las probanzas necesarias para la obtención del hábito de la Orden de Santiago por Hortuño de Ugarte Iturriaga, descendiente de la torre de Jauregia en el barrio de Berganza, parroquia de Baranbio. Solo uno de los testigos necesitó intérprete, que fue a la sazón un vecino de Lemoa. El testigo vascoparlante fue un anciano de Baranbio apellidado Sagun, cuyo nombre no se aprecia con claridad en el documento. Sin embargo, no parece que lo necesitaran otros vecinos de la zona como Juan de Larrea de Vidaur, Juan de Arrategui, Pero Verde, Pedro Ortiz de Berganza, Pedro Hernando de Berganza y Juan de Berganza, por no hablar de otros más notorios y pertenecientes a la élite comarcal del momento[11].

En 1638, otros dos caballeros de la Orden de Santiago se desplazaron a Lezama para realizar las pertinentes investigaciones y comprobaciones para que el Capitán Juan de Ugarte Berganza, natural de la localidad, obtuviera el hábito. Debido a que dos de los hombres más poderosos de la zona acusaron falsamente al Capitán de ser descendiente de judíos, se tomó declaración a una cantidad inusual de testigos. Solo en Lezama se examinó a unos cuarenta hombres, la mayoría de esta localidad pero también de Amurrio, Inoso y Larrinbe, casi todos de edad avanzada. También fueron examinadas dos mujeres. De todas estas personas, solo una mujer necesitó intérprete porque “no nos entendia lo que la hablabamos y preguntabamos por no saber hablar mas que bascuence”. Se llamaba Francisca de Elexaga, era natural de Amurrio y vecina de Larrinbe. Su intérprete fue nada menos que Antonio de Murga Esquibel, señor de la casa de Murga. A continuación, los dos receptores de la Orden pasaron a Baranbio y Laudio/Llodio. En la primera localidad, tres de los nueve testigos examinados necesitaron intérprete. Se llamaban Martín de Aranguren, Martín de Onsoño y Sebastián de Isasi, y el traductor fue Pedro de Berganza, todos naturales y vecinos del lugar. Nuevamente, varios de los que declararon en castellano no sabían firmar. Finalmente, en Laudio/Llodio todos los testigos necesitaron intérprete salvo dos, siendo uno de ellos el propietario de la casa de Ugarte, que además era escribano[12].

Hay que señalar que idénticos interrogatorios se efectuaron en 1636 y 1639 en Lezama para la obtención del hábito de Santiago por parte de Juan de Urbina Eguiluz y Antonio de Isasi Eguiluz respectivamente. Hemos advertido que los testigos que declararon en estos casos fueron prácticamente los mismos que también lo hicieron en 1638 en el caso anteriormente citado. Nadie necesitó intérprete[13]. ¿Cabe la posibilidad de que fueran presentados como testigos precisamente por su conocimiento del castellano? Es una opción que, a priori, parece plausible. Pero en el caso judicial de 1588 fueron muy numerosos los vecinos que declararon, hombres y mujeres, chicos y chicas, de todas las edades. Y, como hemos visto, casi nadie precisó de un intérprete.

Por lo tanto, podemos afirmar que, a finales del siglo XVI y principios del XVII, el castellano era una lengua muy extendida en Amurrio, Lezama y alrededores. Lo era sin duda entre los varones, no pocos de ellos capaces al menos de firmar de su puño y letra, pero la existencia de muchos hombres castellanoparlantes presuntamente analfabetos nos sugiere que el aprendizaje de esa lengua no se producía solo en la escuela, tal y como se suele suponer. Este argumento es reforzado por el hecho de que aparecen mujeres que también sabían el idioma.

Por el contrario, tenemos a algunas personas que solo sabían euskera. No nos sorprende que fueran más numerosos en Baranbio y mayoría en Laudio/Llodio, lugares en los que el euskera se mantuvo con vigor durante siglos. La situación, sin embargo, parece ser distinta en Amurrio, Lezama o Larrinbe. Es significativo sobre todo el caso del anciano Diego de Aldama, que en el momento de la declaración era llavero de la parroquia junto al citado Juan de Urrutia, escribano y fiel servidor de la Casa de Ayala. Además, en aquel momento se estaba procediendo a agrandar la iglesia, por lo que sin duda hubo de tratar con muchos individuos. Era un euskaldun monolingüe que ocupaba un cargo relevante que le obligaría a tratar con sus convecinos. No menos elocuente es la identidad de aquellos que figuran como intérpretes: Juan Pérez de Ulibarri, Hernando de Ugarte y Domingo de Uriarte eran escribanos. Sobre todo los dos últimos, fueron personajes muy relevantes y poderosos en la Tierra de Ayala, como lo fue Antonio de Murga. El sacerdote Pedro Martínez de Landa había nacido en Lezama, su madre era natural de Amurrio y pariente de Murga. El hecho de que todas estas personas, pertenecientes a la élite local y comarcal de la época, supieran euskera manifiesta su uso cotidiano incluso entre las familias más poderosas de la zona.

En definitiva, tenemos indicios suficientes para afirmar que el euskera era la lengua de uso habitual por la población de Amurrio y alrededores, cuanto más en Laudio/Llodio o Baranbio. Sin embargo, la gran mayoría de los vecinos, al menos los varones, también sabía castellano, independientemente de que hubieran ido a la escuela o no. No parece que estemos ante una población que solo hablase euskera en el hogar y aprendiera castellano en la escuela. Nuestra hipótesis es que, al menos en esta área del Alto Nervión, el euskera era la lengua nativa de la mayoría pero el aprendizaje del castellano seguramente también se producía en este contexto, sin que ello reste que algunos lo perfeccionaran en la escuela o en otros contextos, como puede ser sirviendo a personajes notables o en lugares generalmente castellanoparlantes como la ciudad de Urduña/Orduña.

Por último, tan importante es observar la identidad de quienes saben euskera como la de aquellos que lo desconocen. Hemos visto el caso del escribano Pedro de Menoyo, de Salmantón, personaje muy activo en las instituciones ayalesas y es de pensar que pudo desempeñar su oficio con normalidad sin conocer la lengua vasca[14]. Esto no significa necesariamente que el euskera fuera desconocido en la zona occidental de la Tierra de Ayala; la toponimia de Salmantón es de clara raíz euskérica en su mayoría. Pero sin duda el conocimiento del castellano sí debía ser generalizado, de lo contrario difícilmente hubiera podido desempeñar su oficio con normalidad. Tampoco sabía euskera Cristóbal de Menoyo Murga, sin parentesco conocido con el anterior, escribano, natural y vecino de Menoio. Su padre era oriundo de esta localidad y su madre de la casa de Oribe en Soxo, y estuvo casado con Casilda Fernández de Angulo Velasco, del valle burgalés de Tudela[15]. Como decíamos, nos hallamos ante una situación más complicada de lo supuesto, en la que no existirían fronteras lingüísticas definidas y en la que el castellano aparece con una fuerte implantación en la Tierra de Ayala, incluso en localidades en las que es manifiesto que el euskera era la lengua cotidiana, y como lengua única de algunos notables del lugar.


[1] Fernán Pérez de Ayala había nacido en Toledo y recaló en Ayala junto a su hermano mayor a llamamiento de los Perea y los Ibargüen ante el conflicto abierto a raíz de la muerte sin sucesión del Señor, Juan Sánchez de Salcedo. Fernán accedió al Señorío tras imponerse a los Murga en el campo de batalla y tras la muerte de su hermano mayor. Aun así, y como puso de manifiesto un pleito que los ayaleses tuvieron a finales del XIV con Pedro López de Ayala, Conde de Salvatierra, al parecer el rey Alfonso XI le concedió la Merindad sobre Ayala pero no el Señorío. Esto explicaría aún más la necesidad de legitimar su posición como Señor.

[2] En nuestros trabajos, hemos optado por esta denominación frente a otras como Cuenca Cantábrica Alavesa o la actualmente en boga Aiaraldea por ser un descriptor meramente geográfico, mucho más adecuado para integrar una serie de municipios que pertenecen a distintas provincias y con diversas trayectorias históricas. El Alto Nervión se sitúa en la cabecera del río de mismo nombre y engloba los actuales municipios de Amurrio, Artziniega, Ayala/Aiara, Laudio/Llodio, Okondo y Urduña/Orduña.

[3] En este sentido, la comarca se reparte entre Álava y Bizkaia (Urduña/Orduña), eclesiásticamente se dividía entre los Obispados de Calahorra y Santander (antes Burgos), existían núcleos urbanos y entidades completamente rurales, un hábitat disperso y un hábitat concentrado, así como distintos regímenes jurídicos históricos (Fuero de Ayala, Fuero de Bizkaia, Fuero Real, etc.).

[4] Fue F. Barrenengoa quien realizó una primera síntesis sobre la historia del euskera en el Alto Nervión, la cual ha sido tomada desde entonces como referencia a la hora de establecer una cronología sobre el retroceso de la lengua vasca en la comarca. Nosotros intentamos actualizar aquel trabajo mediante un artículo en el que aportamos nuevas citas documentales y datos inéditos que nos permitieron profundizar tanto en la presencia histórica del euskera en el Alto Nervión como en la cronología de su desaparición

[5] Archivo de la Torre Vidarte: Autos del pleito por la posesión de la sepultura y honores de la Casa de Murga en San de Amurrio. (1583-1587).

[6] Seguramente, era vecino del barrio de su apellido, un pequeño asentamiento de montaña distante varios kilómetros del centro de la localidad, donde está la parroquia

[7] Juan de Alupazaga de Larrinbe, Juan Ortiz de Belaunde de Olabezar, Iñigo de Ugarte de Baranbio, Martín de Amezqueta de Lezama y los amurrianos Juan de Larrarte, Martín de Pardio (quien dijo que sabía leer un poco) o Martín Sáez de Sarachaga.

[8] No se aclara si era un Martín de Pardío de unos sesenta años que ya había aparecido anteriormente en el pleito o un tal Martín de Pardio de Ugartebechi que también es mencionado. No es el mismo mencionado en la nota anterior, pues aquel sí sabía castellano.

[9] Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCHV): Registro de Ejecutorias, Caja 1665, 21. El pleito está transcrito en el expediente para el acceso a la Orden de Santiago del capitán Juan de Ugarte Larrea en Archivo Histórico Nacional (AHN): Consejo de Ordenes, Caballeros de Santiago, Exp. 8256.

[10] Archivo de la Torre Vidarte: Autos originales formados en 1629 ante el Licenciado Pedro Martínez de Landa, Beneficiado de la Iglesia de Lezama de Ayala y Juez en comisión por testimonio de Juan de Angulo, Escribano Público y Notario Apostólico por D. Antonio de Murga contra los Mayordomos de la Iglesia Parroquial de Amurrio y otros, para que quitasen un poyo de piedra que habían puesto en el sitio en que solían tener un escaño los dueños de la casa solar de Murga.

[11] AHN: Consejo de Órdenes, Caballeros de Santiago, Exp.8258

[12] AHN: Consejo de Órdenes, Caballeros de Santiago, Exp. 8256

[13] AHN: Consejo de Ordenes, Caballeros de Santiago, Exp. 8309 y Exp. 4137

[14] De la consulta de las actas de la Tierra de Ayala se desprende que fue síndico procurador general en 1582-1583 y 1592-1593, alcalde ordinario de la cuadrilla de la Sopeña en 1586-1587 y escribano fiel en 1597-1598.

[15] Curiosamente, su sobrina Francisca de Albiturria Menoyo se casó con un hermano del bachiller Landa. De este matrimonio desciende el escribano Gerónimo de Arana, de quien hablaremos más adelante. Curiosamente también, era descendiente de la casa de Murga. Por otra parte, al igual que Pedro de Menoyo, Cristóbal fue escribano y ocupó los principales cargos de la Tierra de Ayala, siendo su representante en Juntas Generales de Álava en mayo de 1621, 1625, noviembre de 1627, mayo de 1629, de noviembre de 1632 a noviembre de 1634 ininterrumpidamente y en 1637.

Segunda Parte

Guerra Civil

 

 

 

 

Ochenta años después, la Guerra Civil continúa siendo un tema de rabiosa actualidad, no ya porque suscita un gran interés en el público sino sobre todo por su presencia en la agenda política. A juzgar por las enconadas defensas y airadas reacciones de unos y otros ante determinadas manifestaciones y declaraciones, el tema no está en absoluto cerrado, al menos desde el punto de vista de la identificación personal con los implicados. Aún hoy los que se niegan a la apertura de fosas comunes para no “abrir heridas” son los mismos que al clamar contra la exhumación de Franco dejaron bien claro que la herida no está cerrada ni cicatrizada, ni mucho menos, y que de aquellos barros vienen estos lodos. No es desconocimiento y desinformación lo que alienta a aquellos sujetos que de tarde en tarde reciclan una vez más el argumentario completo que desplegó el franquismo para legitimarse responsabilizando así al socialismo, de entonces y de ahora, de haber provocado una Guerra (¡¡¡).

El franquismo se levantó sobre la derrota total y absoluta de la II República y la represión, defenestración, silenciamiento, satanización, criminalización, exilio y muerte de combatientes, políticos, funcionarios y simpatizantes de aquella. La II República fue el primer régimen plenamente democrático de la historia de España. En primer lugar, porque es imposible considerar plenamente democrático cualquier sistema que deje fuera a la mitad de la población: la República reconoció, por primera vez en la historia de España, el derecho a voto de las mujeres. Pero hay otros motivos, como la libre concurrencia política. Hay que tener en cuenta los precedentes: se venía de ese largo periodo conocido como la Restauración en el que dos grandes partidos de notables se alternaban en el poder de forma pactada mediante mecanismos como el caciquismo, el clientelismo y el fraude electoral, elementos que tan bien caracterizan el urquijismo imperante en el Alto Nervión en dicho periodo. El sistema de la Restauración apenas daba margen a los partidos políticos modernos de masas, de modo que la mayor parte de la población no tenía participación alguna en política. ¿En qué lugar deja a ciertos partidos políticos actuales que se dicen demócratas el hecho de que sistemáticamente ningunean y vilipendian el régimen republicano, a pesar de logros históricos tan importantes como éstos?

La democracia republicana fue vista por sus defensores como el medio para poner en marcha una serie de profundas reformas que llevarían a España a la modernidad de una vez por todas. Efectivamente, los primeros gobiernos de la República trataron de poner remedio a los grandes problemas del país, como el agrario, el militar o el analfabetismo. Su programa de modernización política, social, institucional y cultural, toda su actividad legislativa, tuvo sus aciertos y sus deficiencias, como se puede decir de cualquier otro gobierno. Sin embargo, la mayor parte de la derecha fue hostil a la República desde el principio. Sus reformas sociales, económicas, políticas, agrarias y militares suscitaron miedo en la aristocracia y la burguesía porque veían sus privilegios y su preminencia en riesgo. Por supuesto, la Iglesia también estaba en cuestión y se constituyó como el baluarte del tradicionalismo, el conservadurismo y de los enemigos de la República. Al final, la derecha terminó considerando el régimen como la antesala de una revolución de inspiración soviética, a pesar de que no existía –ni existe a día de hoy- ni el más leve indicio de que esto fuera posible ni viable.

La II República era un régimen legal e internacionalmente reconocido, de carácter progresista por el impulso de sus gobiernos de tendencia izquierdista (pero no conviene olvidar que, durante un periodo de dos años, fueron las derechas quienes gobernaron la República) pero ni mucho menos revolucionario. Es cierto que hubo un cierto grado de conflictividad pero tampoco se puede desligar a España de la inestabilidad europea de entreguerras y la crisis económica generalizada mientras ascendía el totalitarismo en gran parte del continente.

 

En las elecciones de febrero de 1936, la coalición de izquierdas llamada Frente Popular logró una amplia victoria sobre las derechas. Aunque la diferencia de votos fue ajustada, la desunión de las derechas favoreció al FP. Pero las elecciones dejaron patente la gran polarización política en un clima de tensión y violencia creciente por ambas partes, ya que la formación de milicias fue un fenómeno transversal.

Con demasiada (pero no casual) frecuencia, aún tenemos que leer en diferentes medios el argumento de que la sublevación militar del 18 de julio se produjo a raíz de esta victoria electoral del FP, que según esta versión de los hechos anunciaba la proximidad de la revolución marxista, de manera que los “españoles de bien” se vieron obligados a levantarse en armas para salvar al país de la interferencia de la garra soviética en suelo español. Ochenta años después, aún no hay evidencia empírica que demuestre de manera fehaciente que la URSS interviniera en absoluto en la política española antes de iniciarse la Guerra. Además, el comunista era un partido político minoritario y fue precisamente la situación de guerra la que alentó la revolución social y creó comunistas donde antes no los había. Por cierto, es lo mismo que ocurrió con Falange pero en el lado contrario: un partido minoritario, residual, que terminó por convertirse en el partido único del régimen en el contexto de la guerra.

Pero lo que sí sabemos y está documentalmente probado es que algunos monárquicos ya estaban conspirando contra la República el mismo día de su proclamación el 14 de abril de 1931, y no dejaron de hacerlo durante los siguientes cinco años. Monárquicos y carlistas, tanto civiles como militares, no dejaron nunca de maquinar en contra del régimen establecido tanto en el interior como en el exterior, estableciendo contactos con la Italia fascista, los cuales fraguaron en un pacto en 1935. De hecho, se contempló la posibilidad de poner en marcha la sublevación ya antes de las elecciones de 1936, si bien la gran mayoría de los conspiradores consideró que la situación, aún, no estaba madura.

Desde el mismo día en que fue proclamada la II República, uno de los principales activos de la conspiración fue José Calvo Sotelo, quien buscaba imponer un programa monárquico, de momento con un general al frente –consideraba que el exrey Alfonso XIII ya estaba suficientemente desacreditado y amortizado-. El líder de Renovación Española no se cortaba en sus intervenciones en el Congreso y en prensa con discursos realmente virulentos. La hemeroteca, así como muchos de los documentos privados de los conspiradores, demuestran que Calvo y los suyos querían abolir las elecciones, ilegalizar los partidos republicanos, obreros y “antinacionales”, y prohibir el socialismo por ley. Eran antidemocráticos, antiliberales, católicos a ultranza, enemigos acérrimos de la modernidad política.

Al final, en la sublevación de julio de 1936 confluyeron varias tramas conspirativas, ya que por ejemplo los carlistas y tradicionalistas habían maquinado en contra de la República también desde sus primeros días pero por su cuenta. Por su parte, los falangistas habían sido empleados más bien como pistoleros en los últimos meses. En definitiva, el golpe de Estado fue protagonizado por aquellos que, desde el principio, habían visto a la República como una amenaza para el catolicismo y para sus intereses económicos, sociales y políticos. Los monárquicos fueron los principales conspiradores, pero en la sublevación confluyeron también carlistas, falangistas, católicos y otros derechistas, por lo que ni mucho menos los sublevados conformaron un grupo homogéneo con la misma ideología e intereses. Exactamente igual que tampoco lo era el bando leal al gobierno republicano. Las etiquetas de “rojos” y “fascistas” se van generalizando con el curso de la guerra y responden a intereses presentistas de demonización y despersonalización del enemigo, pero no tiene ningún sentido emplearlas, ni siquiera en un ámbito divulgativo como éste, porque no reflejan ni de lejos la complejidad de la realidad.

 

El golpe de estado militar del 18 de julio de 1936 no fue secundado por la totalidad del ejército ni las autoridades civiles acataron sus disposiciones por doquier, de modo que no logró imponerse en todo el país, en gran medida gracias a la oposición activa de los partidos políticos y civiles adictos a la izquierda. Como el golpe no logró imponerse y el gobierno no tenía la fuerza suficiente para atajarlo por completo, la situación derivó en una guerra.

Hasta el 1 de abril de 1939 en España convivieron dos gobiernos: el republicano, que era el legítimamente elegido en las urnas, y el de los sublevados, con la única “legitimidad” de las armas. Por ello, hubieron de activar un discurso que les legitimase. Con este objetivo, echaron mano de una serie de argumentos, algunos de los cuales ya estaban en circulación desde años antes para crear un “estado de necesidad”, y que terminaron por convertirse en dogma durante el franquismo y, a día de hoy, son muchos los que, con plena intención o por total desconocimiento, aún los mantienen contra toda evidencia histórica. Estos mitos son los siguientes:

  • La II República como régimen ilegítimo y revolucionario
  • Proximidad de una inminente revolución en España auspiciada por la URSS
  • El régimen constituía una agresión a la Iglesia, el ejército y la clase propietaria
  • Política tendente a la destrucción de la unidad de la patria y encarnación de la República como la “Anti-España”
  • Incapacidad total del gobierno para mantener el orden público, por lo que España degeneraba en una total anarquía

 

En Álava, la sublevación triunfó sin mayores problemas debido al apoyo de las guarniciones militares al golpe, sí, pero indudablemente también por la adhesión de buena parte de la sociedad alavesa, de origen rural, conservadora y católica, de filiación carlista o cuanto menos tradicionalista. Así, la Comunión Tradicionalista era la principal fuerza política de la provincia y su máximo líder, José Luis Oriol, había estado decididamente comprometido con la sublevación hasta el punto de implicar su fortuna personal. En todo caso, Álava era un territorio donde la tranquilidad había sido la nota dominante, pero las noticias que llegaban de fuera –no siempre ciertas- así como las deficiencias de los gobiernos republicanos alimentaron los temores de los ciudadanos alaveses.

En el mundo rural alavés caló de manera especial el discurso tradicionalista que anunciaba la llegada de la revolución con el gobierno frentepopulista, y ello resultó fundamental a la hora de decantar las simpatías de sus habitantes. De hecho, requetés y otros voluntarios formaron milicias que apoyaron de manera importante la sublevación en Álava. Según destacan varios autores, las relaciones clientelares resultaron fundamentales a la hora de confeccionar estas milicias. Muchas personas se vieron arrastradas a la guerra simplemente por cuestiones geográficas, obligación o por lealtad personal hacia un líder, más que por activismo político o cuestiones ideológicas.

 

A pesar de la facilidad con la que el golpe de estado triunfó en la capital alavesa y, por extensión, en el resto de la provincia, en la Cuenca Cantábrica, sin embargo, el golpe de estado fracasó. Su situación geográfica, vinculada a Bilbao y su entorno más que a Vitoria y el resto de Álava, así como la actitud de las guarniciones de la Guardia Civil y la rápida respuesta de algunas autoridades y civiles son los factores fundamentales que explican el fracaso del golpe en esta comarca. Y probablemente también las debilidades del plan por medio del cual se debía consumar la sublevación.

Antes del fallido golpe de estado, la Comunión Tradicionalista era la principal fuerza política en el Alto Nervión. En las elecciones de febrero de 1936, CT obtuvo unos notables resultados, siendo la fuerza más votada en todos los municipios excepto en Amurrio y Lezama. Obtuvo más de la mitad de los sufragios en Laudio, Okondo, Ayala y Arrastaria, y poco le faltó en Artziniega. Orduña siempre fue un importante bastión carlista. Y su presencia era igualmente importante en los dos municipios que se erigen en excepción: en Lezama, la candidatura tradicionalista solo fue superada por el PNV, y lo mismo ocurrió en Amurrio, en este caso debido sobre todo al fraccionamiento del voto derechista entre CT y el católico Acción Popular, que sorprendentemente fue más votado que aquella a pesar de que en el resto de municipios apenas tuvo relevancia alguna.

La izquierda no tenía una presencia abrumadora en la comarca. La candidatura del Frente Popular obtuvo sus mejores resultados en Amurrio y Artziniega, con el 18% de los votos. Por lo tanto, la adscripción política de la comarca era mayoritariamente conservadora, si bien con un peso importante del nacionalismo vasco, que terminó por mantenerse leal a la República. El peso del tradicionalismo en el Alto Nervión era tal que, en 1935, el Requeté de Laudio, con 45 miembros, era el más numeroso de la provincia. El cabecilla carlista local era el profesor mercantil Eugenio Perea Urquijo. Se dice que, después del golpe, en el palacio del Marqués se encontró un listado con el nombre de doscientos requetés de la zona. El jefe de CT, José Luis Oriol, que tenía un chalet en el lugar en el que posteriormente se construiría el colegio de Izarra, compró un alijo de armas en Bélgica con el fin de armar a los requetés alaveses, que estuvieron entrenando en los meses previos a la sublevación. Para que quede claro, hablamos de personas comprometidas con una sublevación armada y violenta contra el gobierno legalmente constituido de la II República.

En cuanto se tuvo noticia de la ya esperada sublevación, los requetés fueron confluyendo en Vitoria, lugar desde el que partieron las órdenes a sus enlaces en otros puntos de la provincia para que hicieran lo mismo. Generalmente, estas personas fueron hijos de familias de clase media y alta que tenían relaciones clienterales y de patronazgo en sus lugares de origen. Este perfil se corresponde a la perfección con la del joven José Ramón Isasi Aldama, natural de Baranbio, cuyo padre Juan José, antiguo cabeza de Unión Patriótica y propagandista carlista, había fallecido en enero. Isasi, que era uno de los pocos individuos de la comarca y de toda la provincia que estaba afiliado a Falange, un partido muy pequeño antes de la guerra, tenía solamente 19 años, pero aún así logró organizar un grupo armado de unas treinta personas comprometidas con la sublevación. De hecho, las autoridades militares de Vitoria dejaron a Isasi como encargado de la sublevación en toda la Cuenca Cantábrica alavesa.

 

El día clave para la fallida sublevación en el Alto Nervión fue el domingo 19 de julio de 1936. Si hacemos caso a una denuncia posterior, que fue juzgada por el Tribunal Popular de Euzkadi, varios vecinos de la zona de Baranbio se reunieron en casa de Isasi donde Beatriz y Mercedes, hermanas de José Ramón, les habrían facilitado armas “con objeto de hacer frente a las milicias leales en el caso de que estos intentaran penetrar en dicha casa y poder participar en el alzamiento militar”. Se involucró a un tal Pepe, Severino Jauregui Larrazabal, Juan Mendieta Abin, Emilio Fernández Torre y Jesús y Dolores Iturbe Múgica, algunos de los cuales fueron acusados de esconder y transportar armas y defender la casa de Isasi a mano armada.

Como es lógico, existen dos versiones enfrentadas de lo que realmente ocurrió aquel fin de semana en Baranbio, la de los acusados y la de los acusadores. Los autos del Tribunal Popular de Euzkadi manifiestan que las dos hermanas Isasi, junto a otra hermana y un hermano, y sus dos sirvientes, Pepe y Severino, lograron pasarse al campo contrario. Sin embargo, otras personas, como la mujer de Severino, Dolores Iturbe, manifestaron que todos aquellos fueron detenidos al cabo de dos o tres días de “estallar el movimiento” para ser puestos en libertad tres o cuatro días después y huir a campo contrario. Según parece, realmente las hermanas Isasi fueron canjeadas por los dirigentes del PNV alavés Abaitua, Aguirre y Landaburu.

Según el testimonio del presidente de la Junta de Defensa de Baranbio, Julián Echevarria Larrazabal, el 19 de julio llegaron al pueblo procedentes de Vitoria varias parejas de la Guardia Civil y un oficial junto a varios falangistas, todos uniformados y armados, que se reunieron en casa de Isasi. Allí habrían estado Jesús Iturbe y Juan Mendieta, a quien habrían hallado oculto en la dicha casa al día siguiente. “De todo lo que hicieron, nada pudo ser por defender a la casa de Ysasi por que por entonces nada ocurría y los unicos que se movían en el pueblo heran ellos y lo hacían con total libertad”.

Los acusados negaron los hechos que se les imputaban. Por ejemplo, Jesús Iturbe declaró en primera instancia que aquel domingo por la tarde las hermanas Isasi le instaron a ir a su casa, donde se encontró a José Cerrillo, Evaristo Zuloaga, Juan José Iturbe y un tal Pepe, todos los cuales recibieron escopetas de las hermanas. Luego, se habría ido a su casa a altas horas de madrugada. Sin embargo, tiempo después alegó haber realizado estas declaraciones por miedo a ser asesinado, pues le amenazaban con ello. En todo caso, Emilio Fernández admitió haber sido objeto de ciertas proposiciones al respecto de la necesidad de defender la patria el sábado 18 por parte de María Luisa Isasi, y situó a Zuloaga en el lugar de los hechos.

Sea como fuere, lo cierto es que el joven líder de la sublevación en la comarca se dirigió a Amurrio aquel 19 de julio, a donde llegó a media tarde, a mitad del baile, en un coche decorado con banderas de Falange y la bicolor monárquica, pegando gritos y con alguna que otra exhibición de armas según parece. Pero el objetivo era alentar la sublevación de la unidad de la Guardia Civil destinada en esta localidad, por lo que Isasi y sus acompañantes se dirigieron al cuartel. El jefe del puesto, el brigada Plácido Aguado, sí era favorable a la sublevación pero los guardias Joaquín San Vicente, Sergio Mata, Pablo Ochoa, Benito Estíbalez y Raimundo Hierro se negaron a alzarse y advirtieron a su superior que acatarían las órdenes del gobierno republicano y ayudarían al pueblo a reprimir la sublevación. Fue San Vicente quien tomó la iniciativa e impidió a Isasi acceder al cuartel -situado en la desaparecida casona de los Lezama-, además de avisar al ayuntamiento de Laudio de la próxima llegada de Isasi. Por lo tanto, la figura del guardia Joaquín San Vicente se antoja clave para el fracaso de la sublevación en la comarca; a pesar de ello, en diciembre decidió ocultarse junto a su compañero Estíbalez y permanecieron escondidos hasta la entrada de los sublevados en junio, momento en que se presentaron ante sus tropas; eso no evitó que fueran juzgados.

Por su parte, el jefe del puesto de Laudio, el cabo Dionisio Ecenarro, dudaba sobre qué posición tomar ante la presión de Isasi y los requetés locales por un lado y la del Gobierno Civil de Vizcaya por otro para que se mantuviera leal al gobierno. En este momento, resultó decisiva la intervención del alcalde nacionalista Florencio Iñarritu, que ordenó a la Guardia Civil que detuviera a los requetés y protegiera el ayuntamiento. Finalmente, el cabo Ecenarro optó por obedecer a este último y detuvo a Isasi, si bien como contrapartida permitió que el caudillo requeté Eugenio Perea huyera a Vitoria. El cabo pasó a formar parte del Comité de Defensa laudioarra pero, dados sus antecedentes, no confiaban en el y en noviembre fue arrestado. Sin embargo, los sublevados no estaban dispuestos a perdonar “traidores” y, en su momento, ellos también lo detuvieron y encarcelaron por la denuncia que le puso la hermana de Isasi. El 20 de julio el capitán Juan Ibarrola Orueta se trasladó a Laudio desde Bilbao para hacerse cargo del puesto y restablecer el orden en la localidad. Los miembros del grupo de Isasi y los requetés locales tuvieron variados destinos: algunos fueron detenidos, otros lograron huir a Vitoria y alistarse en el Requeté y otros se alistaron en las filas republicanas para evitar represalias.

Mientras, en Artziniega los guardias civiles preguntaron al alcalde, el nacionalista Juan Zabalgoitia, por la posición que adoptaría el PNV ante la sublevación. Zabalgoitia respondió que tenía órdenes de mantenerse leal a la República, por lo que los guardias huyeron sin más por el puerto de Angulo.

Y en la vizcaína ciudad de Orduña, los requetés, que en los meses anteriores habían realizado ejercicios en Sierra Sálvada, estaban a la espera de instrucciones desde Laudio y Vitoria. El día 19 se reunieron en la taberna de Iza; algunos se mostraron partidarios de levantarse con las pocas armas que tenían pero había muchas dudas sobre a quiénes apoyaría la Guardia Civil y los forales de la ciudad. Al día siguiente, la Guardia Civil y algunos miembros de la Agrupación Republicana requisaron dinamita de la cantera de yeso, por lo que fue manifiesto que aquí tampoco iban a ser los guardias proclives al levantamiento. A lo largo de esta misma jornada, comenzaron a aparecer en la comarca patrullas de milicianos procedentes de la margen izquierda, forales y guardias vizcaínos. Y ya el día 22 llegó desde Bilbao una columna compuesta por guardias de asalto, guardias civiles y milicianos, al mando del comandante Aizpuru y el teniente Noguerol, y que se asentó en la comarca ocupando edificios en Amurrio y Orduña. Fue el germen de la que sería conocida como “Columna Aizpuru”.

Aquella misma jornada, un grupo de carlistas se desplazó hasta Vitoria para entrevistarse con Eugenio Perea, que ordenó que todos los requetés de Ayala se desplazaran hasta la capital. Los carlistas orduñeses lograron comunicar la orden y llegar a la ciudad a pesar de que, a su regreso, ya estaban siendo buscados por los leales al gobierno republicano. Tras estos hechos, hasta 67 requetés orduñeses se pasaron a campo sublevado.

Por lo tanto, el golpe de estado fracasó en el Alto Nervión, que quedó en territorio leal a la República. Años después, por junio de 1946, con ocasión de la formación de la interesada y parcial Causa General, se preguntó a municipios y Guardia Civil de la zona por las razones que habían motivado el fracaso de la sublevación en esta comarca. En términos generales, se apuntó a la falta de preparación y/o apoyo a los derechistas locales por parte de las autoridades provinciales, la falta de armas, así como la aparición de milicianos procedentes de Bizkaia para hacerse con el control de la situación. El ayuntamiento de Amurrio también señaló el hecho de que la topografía no reunía las condiciones para establecer un frente de guerra. Resultan de especial interés algunas de las apreciaciones de la Guardia Civil; el comandante del puesto de Amurrio consideraba también como factores del fracaso la falta de decisión de los derechistas y “tal vez por ser por estas regiones de ideas separatistas-vascos y no creyesen que con el triunfo de los rojos tendrian las consecuencias que tuvieron”. La Guardia Civil de Artziniega exageró considerablemente al afirmar que el golpe fracasó en aquella villa porque el 80 o 90% de la gente era separatista o de izquierdas. Lo cual ni muchísimo menos era cierto. Es significativo que no dijesen nada sobre la actitud favorable a la República que tuvieron los guardias civiles de la zona.

 

El componente ideológico solo fue uno de los factores que confluyeron a la hora de inclinar la balanza de la sublevación en la comarca hacia un lado u otro, y probablemente no el principal. El tradicionalismo era mayoritario en el Alto Nervión. Aunque algunos aún lo crean, ésta no fue una guerra contra los vascos. Fue una guerra civil en la plena extensión y literalidad del término en la que unos españoles lucharon contra otros españoles, unos vascos lucharon contra otros vascos, unos alaveses lucharon contra otros alaveses y, por supuesto, lo mismo ocurrió con los naturales de nuestra comarca. Muchos lucharon voluntariamente en el bando sublevado, no siempre por las mismas razones, y por supuesto sin saber, como nadie lo sabía, lo que ocurriría en el futuro. Muchos lucharon en el bando sublevado de forma obligada. Muchos lucharon voluntariamente en el bando republicano, no siempre por las mismas razones. Muchos lucharon en el bando republicano a regañadientes, para evitar represalias por su condición de derechistas. Y muchos lucharon primero en uno y luego en otro, por diversas razones.

Como resultado de todo ello, hubo más naturales del Alto Nervión en las filas sublevadas o franquistas que en el ejército republicano. Según los datos aportados por G. Ruiz Llano en su tesis doctoral, datos que no hemos logrado detallar ni localizar en su fuente original, unos 124 jóvenes, y otros tantos de más edad, escaparon de la Cuenca Cantábrica y se alistaron en Vitoria en el ejército sublevado a lo largo de la guerra. De hecho, cifra en 239 personas las nativas de los municipios alaveses del Alto Nervión –excluyendo, por tanto, la ciudad de Orduña, que aportó un número importante de combatientes a las filas requetés- que se alistaron voluntariamente en las filas sublevadas. De éstas, 210 lo hicieron en batallones requetés, 14 en falangistas, 8 en la Legión y 7 se enrolaron en unidades regulares del ejército.

Pero fueron muchas más las personas que combatieron forzosamente en las filas sublevadas: nada menos que 720. De éstos, 704 combatieron en unidades del ejército y 16 estaban realizando el servicio militar. A ellos habría que sumar otros 270 individuos que estuvieron encuadrados en batallones de trabajadores, prisioneros de guerra empleados como mano de obra forzosa. Por lo tanto, y según los cálculos del autor, el 4% de la población masculina de la comarca luchó voluntariamente en el ejército sublevado o franquista y el 16,8% lo hizo forzosamente. Esto nos lleva a concluir que uno de cada cinco hombres formaron parte de las filas militares sublevadas.

Pero esta afirmación requiere de una matización muy importante: cuando el Alto Nervión cayó en manos sublevadas en junio de 1937, aún restaban casi dos años de guerra, con movilizaciones de reemplazos, reclutamientos, etc. Además, parte importante de los reclutados forzosamente habían luchado anteriormente en el ejército republicano; así habría ocurrido con los encuadrados en batallones de trabajadores y con otros que optaron por unirse a alguna unidad sublevada antes de penar en prisiones y campos de concentración. Algunos, incluso, fallecieron combatiendo en el ejército al que previamente se habían enfrentado. Aún así, el número de voluntarios fue importante, y eso sin tener en cuenta a los orduñeses, muy numerosos en las filas requetés.

Veamos los datos municipio por municipio, confrontándolos con los que Ruiz Llano aporta para el ejército republicano, menos completos y exactos, menos detallados, pero orientativos en todo caso. Hay que tener en cuenta, como hemos dicho, que muchos hombres estuvieron primero en un bando y luego en otro.

Laudio aportó al menos 142 combatientes al ejército republicano. Los datos no están, como decimos, muy detallados y, de hecho, la vía por la que muchos de ellos accedieron al mismo no pudo ser determinada. También hay voluntarios y generalmente un mayor número de forzosos, que deben corresponder a aquellos reemplazos que fueron llamados a filas. Sin embargo, fueron nada menos que 257 los vecinos de este municipio que lucharon en el bando sublevado: 78 fueron voluntarios -73 de ellos como requetés, ya que en Laudio existió un Requeté bien organizado y preparado- y 179 fueron integrados forzosamente. Además, hubo 48 hombres que fueron destinados a batallones de trabajadores.

El municipio de Ayala aportó 219 combatientes al ejército republicano, de los cuales al menos 52 fueron voluntarios. Por el contrario, 267 formaron parte del ejército sublevado: 63 voluntarios -55 de ellos requetés- y 204 fueron reclutados a la fuerza. A ellos hay que sumar los 61 destinados a batallones de trabajadores.

En Amurrio, fueron al menos 152 las personas integradas en el ejército leal a la República, 52 de ellas voluntariamente. Por el contrario, 128 formaron parte de las fuerzas sublevadas: solamente 13 lo hicieron de forma voluntaria y 115 fueron movilizados forzosamente. Otros 53 terminaron encuadrados en batallones de trabajadores. En Amurrio, el PNV era fuerte, y también había una presencia relativamente importante de las izquierdas debido a sus recientes primeros pasos en la senda de la industrialización.

En el municipio de Artziniega, 69 hombres lucharon por el bando republicano y 56 lo hicieron en las filas rebeldes: 12 voluntarios y 44 forzosos, además de otros 25 en batallones de trabajadores.

En Lezama, fueron 102 los hombres que formaron parte del ejército republicano, justamente el mismo número de los que lo hicieron en el bando sublevado, de los cuales solo 17 fueron voluntarios y los 85 restantes se encuadraron de manera forzosa. Eso sí, hubo otros 48 hombres destinados a batallones de trabajadores.

Finalmente, en Okondo solamente 29 personas formaron parte del ejército republicano, mientras que 44 fueron reclutadas forzosamente por los sublevados, además de 13 voluntarios. Solamente 17 de sus vecinos pasaron por batallones de trabajadores.

No disponemos de datos al respecto de los movilizados en el ejército republicano en el ayuntamiento de Arrastaria. Sí sabemos que aportó la nada desdeñable cifra de 43 voluntarios a las fuerzas sublevadas, casi todos requetés, y otros 32 se incorporaron forzosamente. 19 hombres fueron enviados a batallones de trabajadores. Habría que señalar que, en Arrastaria, a principios de septiembre de 1936 sus vecinos decidieron evacuar el municipio con libertad para elegir entre desplazarse a Urkabustaiz, y por lo tanto a territorio controlado por los sublevados, o a Orduña u otras localidades aún leales a la República. Según se dice en otros lugares, al parecer en estos movimientos influyeron más las relaciones familiares que las estrictamente ideológicas.

¿Un caso de prostitución en Santa Coloma?

 

 

El pueblo madrileño se había alzado contra el ejército francés que en los meses precedentes había ocupado el país como presuntos aliados. La familia real ponía pies en polvorosa y la guerra estaba a punto de estallar por doquier. Nuestra comarca no iba a ser una excepción pero las correrías de los guerrilleros y el ejército francés, y sus correspondientes desmanes y exigencias para con los paisanos, no impidieron que la vida comunitaria diaria siguiera su curso, con todos sus dimes y diretes.

Y así, meses antes de que las tropas francesas acamparan en las inmediaciones de Santa Coloma destruyendo su ermita de San Pablo, los vecinos de esta localidad ayalesa andaban enfrascados en otro tipo de preocupaciones más banales.

A finales de mayo de 1808, el párroco y beneficiado de la iglesia de Santa Coloma, Isidro de las Fuentes, presentó una petición ante el alcalde ordinario de la Tierra de Ayala, Manuel de Largacha, para que mandase desterrar a “bastante distancia” a la viuda María de la Torre y su hija Feliciana de Chávarri debido a su disoluto comportamiento. Según el sacerdote, que se presentó a sí mismo como celoso guardián de la rectitud moral y buenas costumbres de sus feligreses, “todos los deberes y oficios debidos no han bastado para desterrar el escandalo que estan ocasionando y ocasionan” las dos mujeres, quienes “han tenido y tienen a todo el pueblo en una continua inquietud ocasionada por sus continuas borracheras y demasiado consumo q hacen de vino, pues se esceden y gastan ellas dos mas q todo el pueblo” y no habían tenido fondos para el pan necesario, “siendo ademas su modo de vibir tan libertino y escandaloso q escede con mucho del trato y buen arreglo q deben tener como personas constituidas en la clase del christianismo q profesamos”. El alcalde Largacha aceptó hacer examen de testigos en la casa de José de la Vía en horario de nueve a doce y de dos a cinco desde aquel día hasta que fuesen presentados todos los testigos necesarios. Nótese el extraño proceder que aquí se observa: el cura formula la petición, el alcalde se la acepta al instante y abre su audiencia ipso facto a primera hora de la mañana. ¿Y quién fue la primer testigo? Pues Luisa de Bringas Arnaiz, precisamente la mujer de José de la Vía Salmanton.

Las declaraciones de testigos eran imprescindibles en todo proceso probatorio que tuviera lugar en la Edad Moderna, bien fuera para demostrar la hidalguía de un sujeto, o para cualquier tipo de hecho del que se tuviera que dar fe, no únicamente en los procesos judiciales. Cuanta mayor fuera la categoría social de los testigos (sacerdotes, escribanos, caballeros de órdenes, etc.), cuanta más edad y reputación tuvieran, mejor. De esta manera, cuando se presentaba una denuncia ante el tribunal pertinente lo primero que hacía éste era recabar información sobre el hecho denunciado y eso pasaba inevitablemente por la declaración de testigos. Cada una de las partes litigantes presentaba sus propios testigos, de manera que uno de los modos de defensa más recurrentes fue la de desprestigiar y restar credibilidad a los testigos de la parte contraria, habitualmente socavando su reputación. En este sentido, los cruces de acusaciones son muy frecuentes y, en ocasiones, se menciona que tal o cual implicado andaba convenciendo, comprando o coaccionando testigos.

Lo habitual en la toma de declaraciones es que el primer testigo marque la pauta general del argumentario de su parte y el resto repita lo mismo con leves variaciones y algunos añadidos personales a partir de su propia experiencia. Esto es así incluso en los casos en los que los testigos no debían responder a un interrogatorio ordenado y predefinido, lo que era muy habitual también.

Por lo tanto, la declaración de Luisa de Bringas contiene la parte sustancial de los puntos que quería demostrar la acusación presentada por el sacerdote Isidro de las Fuentes. En primer lugar, ella y el resto de testigos glosaron las virtudes del párroco como un hombre recto de piadoso comportamiento, amén de su papel como mediador de conflictos y salvaguarda de la paz comunitaria. En lo que respecta a las personas denunciadas, se dice que el “excesivo consumo que diariamente hacen de vino admiran sobre manera” porque eran unas “miseras labradoras de el campo sin propios ni arbitrios para su precisa manutencion y mas al ver q sus agostos son cortisimos q no llegan para cubrir sus deudas”, y que para el laboreo se valían de algunos operarios que de alguna manera tenían que pagar. En otras palabras: madre e hija le daban al frasco en abundancia diariamente a pesar de que no tenían recursos conocidos para poder permitírselo. Sus deudas eran tales que unos días atrás les habían embargado algunos bienes en concepto del aguardiente que debía a Santiago de Retes, abacero de Artziniega, y ese mismo día les fueron embargados más bienes por petición del tabernero local Antonio de la Torre. Santiago y su mujer fueron presentados como testigos por la parte defensora y negaron que la deuda fuera por aguardiente sino por lino, blanquetas y alimentos.

Pero la presunta afición por el alcohol de María y Feliciana queda minimizada por la que, al fin y al cabo, será la verdadera acusación, un detalle apenas insinuado en la petición de Isidro de las Fuentes pero que se irá haciendo más explícito y manifiesto con cada testigo presentado, a buen seguro de manera premeditada, pues la acusación tendría más peso si la formulan los testigos por su cuenta. A saber: el comercio de Feliciana con su cuerpo a instancias de su madre o, como dirá más adelante el Fiscal, su respectiva condición de puta y alcahueta.

En palabras de Luisa, madre e hija tenían “tratos indecentes con varias personas forasteras q con mucha frecuencia entran y salen en su casa, la qual se halla solitaria” y se tenía por público que Feliciana tenía “tratos, tocamientos impuros y acciones desonestas” con esas personas. Ambas mujeres vivían en una casa un poco apartada de las demás y próxima al Camino Real que llevaba a Balmaseda, motivo por el cual era con ocasión de la feria de La Encina a principios de septiembre cuando aquello se convertía, presuntamente, en una bacanal. La madre salía al camino con alegría para captar clientes e insinuaba a los forasteros que hiciesen mansión en la casa porque no les faltaría bien de comer, buena cama y “moza de buen gusto”, de manera que muchos se detenían allí y, en vez de ir a la feria, pasaban el tiempo “en el floreo de una vida libertina y escandalosa pasando las noches en entretenimientos lascivos”.

La prueba irrefutable del libertinaje de Feliciana era su presente preñez, la cual decían que era la tercera, pues ya había parido en sendas ocasiones de un hombre casado de fuera del pueblo y de un viudo con el que tenía trato frecuente, respectivamente.

Y claro, cada testigo aporta su granito de arena, su experiencia personal que da verosimilitud al conjunto del relato. Muchas, por no decir casi todas, de las mujeres que declararon en contra de madre e hija habían estado en su casa alguna que otra vez ayudándolas en tiempos de feria. Y por eso Luisa aseguraba haber visto a forasteros proferir palabras obscenas que incitaban a madre e hija, así como fue testigo de cómo María cogió de la mano a un pasiego al que condujo “con acciones mui indecentes” al primer suelo de la casa, “y viendo esto la declarante con asombro se retiro a otra parte presumiendo lo q de ello con precision habia de sobrevenir”. Por eso María de la Sobera Orrantia dijo haber visto a Feliciana abrazada a un hombre de noche en casa, lo mismo que dijo Eugenio de Santa Coloma, quien además añadió que en la feria de 1807 había visto a un tejero y otro hombre hacer mansión por cinco y seis días sin justificación alguna. También contó que en tiempo de feria María había salido al encuentro de un caballero forastero que pasaba por el camino y ella le dijo que “donde no habia una o mas putas el forastero no debia hacer noche”, y el caballero presumiendo “q en la casa de mencionada acusada las abria, mediante la relacion, al punto suspendio el camino y se detubo alli el tiempo necesario”, cual antiguos griegos sucumbiendo irremediablemente a los cantos de las sirenas. En esta dirección iba también el suceso relatado por María de la Sobera al respecto de que, durante la feria de 1806, estuvo trabajando en casa de Josefa de Mezcorta en el barrio de Los Heros de Mendieta, donde por entonces también se daba de comer a los que concurrían a la feria; entonces, llegó un forastero a pernoctar, quien no habría tenido idea más inverosímil que comentarles que la noche anterior había estado en casa de las acusadas “y q le habían dado de zenar bien, ademas de haber gozado a la Feliciana todas quantas veces habia querido”.

Tampoco tiene desperdicio la declaración de Antonia de las Fuentes Abasolo, moza soltera de unos treinta años que negó tener parentesco alguno con el cura Isidro, aunque posteriormente otros dirán que eran primos carnales. Su principal aportación, aunque la haga en último lugar y casi de pasada, consistió en señalar que Feliciana salía con frecuencia “a los Montes tal vez con citas y designios depravados”. Por supuesto, testigos posteriores ampliarán información al respecto. Por lo demás, Antonia abundó en detalles en la línea de los ya comentados, como que seis años antes había estado ayudándolas a cocinar y, con esa ocasión, vio que pasaban todas las noches entretenidas con los huéspedes, abrazándolos y “haciendo se hechasen en la cama juntos, lo que verificaban y por repetidas veces observó tactos impuros y consumados actos carnales”; también seis años antes acompañó a madre e hija a la feria de Medina de Pomar a poner “choza comestible” y las vio con el mismo proceder; que en la feria de 1806 un forastero la dijo que por una peseta “tenia a su disposición las personas de dhas acusadas”; y que en enero del presente año Feliciana hizo noche fuera del pueblo en casa de un hombre de conducta desarreglada que se dedicaba en iguales fines. No solo muestran reiteración en el acto, sino que presuntamente venía de muy lejos.

Según avanzan las declaraciones, observamos que se apunta la presencia de “clientes fijos”, como el tejero anteriormente mencionado (de quien un testigo dice que tenía una “amistad sin igual” con Feliciana) o un carranzano que presuntamente había permanecido despreocupadamente en la casa durante las dos últimas ferias.

Pocos argumentos de autoridad más importantes puede haber que la declaración de familiares directos, como Manuela de la Torre Orue, sobrina de María y prima de Feliciana. La principal aportación de Manuela fue su declaración en el sentido de que, a pesar de que su prima no tenía ganado, salía mucho al monte y, prueba irrefutable, en una ocasión la encontró en “sitio despoblado” y, con total confianza, le insinuó que era para mantener citas. Como familiar suya que era, le había reconvenido por su libertino comportamiento pero ella no le hizo caso. Por último, declaró que un día al anochecer tras la última feria la vio con un viudo en el camino de Artziniega y trató de esconderse para que no la reconociera; y, no podía ser menos, también fue testigo de las impropias acciones que cometió en la cama con un viudo en la feria seis años atrás.

Familia también era Francisca de la Torre Ulibarri, cuya original aportación fue la de que las criaturas que Feliciana había parido habían sido dejadas expuestas en las iglesias de Berrándulez y Santecilla respectivamente.

Los declarantes se afanaron en retratar a María de la Torre como una consumada alcohólica. Manuela García, residente en Artziniega, declaró haberla visto un mes antes totalmente borracha por la calle un miércoles por la tarde. No dejó pasar la ocasión para señalar que a veces Feliciana bajaba a la villa y “ha provocado o convidado a algunos sugetos para q dispusiesen de su cuerpo arbitrariamente”. Según el tabernero Antonio de la Torre, en el presente las mujeres estaban vendiendo sus ropas de uso diario y del lecho cotidiano para poder emborracharse “sin duda por que han suspendido las personas q entran y salen”. En otros términos, que ya no tenían negocios carnales y estaban en la completa miseria. Preguntémonos entonces: ¿por qué fueron denunciadas en el preciso momento en que detuvieron unas actividades que supuestamente se remontaban tanto tiempo atrás?

Vicente de Amirola, que era vecino en el barrio de Los Heros, relató el siguiente indicente. María salía totalmente embriagada de Artziniega y, nada más atravesar la “Puerta de Villa”, se levantó la saya y se la puso en la cabeza quedándose en camisa, y entonces empezó a cantar mientras caminaba haciendo eses. Unos carboneros que allí estaban la llamaron “puerca cochina”, la levantaron la camisa y empezaron a azotarla. Ante semejante espectáculo, Vicente acudió a “la casa que llaman de Ayala” (que es la casa que la Tierra de Ayala había construido a mediados del XVIII en frente de La Encina pero en jurisdicción de Mendieta) a dar aviso para que la recogieran.

 

El 11 de junio comenzó una nueva ronda de declaraciones con testigos nuevos y otros viejos, cuyo objetivo se desprende claramente de las respuestas de todos ellos: apoyar la petición de destierro formulada por el sacerdote, lo cual dirán todos de forma explícita. ¿Por qué este nuevo interrogatorio separado y en cierto modo diferente del anterior? Al parecer, recientemente habían ocurrido algunos incidentes reseñables en Santa Coloma que, en opinión del sacerdote, requerían la expulsión inmediata de las dos mujeres. Numerosos testigos, mujeres sobre todo, declararon que María de la Torre andaba amenazando a Isidro de manera pública y repetida. La primera en hablar fue Manuela de Ceballos, que ya había declarado anteriormente, a pesar de lo cual el 10 de junio había estado en conversación con María en la localidad de San Pelayo. Que hubiera declarado en su contra no fue impedimento para que entablaran conversación, cosa que fue muy frecuente, pues por mucho que las tildaran de borrachas, putas, blasfemas y malas influencias no dejaban de afirmar que habían vuelto a conversar con ellas con total normalidad. El relato alcanza cotas tragicómicas cuando la declarante contó el hecho de que unos veinte años antes en casa de María de la Torre ésta y un hombre casado que ya había fallecido “ataron las partes de otro”, el difunto Pedro de la Azuela, vecino que fue del barrio de Tramarría, de manera que casi lo mataron y a saber qué fue de sus partes nobles. Sabemos que ocurrió realmente porque se siguió un proceso ante las justicias ayalesas en el que Ceballos se vio implicada porque, por entonces, vivía en una bodega de la misma casa. María resultó culpada, pero como no tenía bienes propios con los que responder, fue el hombre quien lo perdió todo. Su identidad no es revelada.

Como resultado de todas las declaraciones, que hemos filtrado para no redundar en las mismas cuestiones, Feliciana de Chávarri quedó prisionera en casa de José de la Vía por su estado de buena esperanza, mientras que su madre fue recluída en la prisión de la casa consistorial de Respaldiza. No fueron interrogadas hasta un mes después, y ambas negaron las acusaciones vertidas en su contra. Sí, puede que bebieran un poco más de la cuenta pero no era para tanto, porque Feliciana nunca se había emborrachado y la madre solo ocasionalmente. Sí, tenían deudas, porque gastaban mucho aguardiente, no solo en tiempo de feria, sino también para darlo a todas aquellas personas a las que la madre pedía el trigo y el maíz con el que subsistían. Por lo demás, se mantenían “del sudor de su rostro en el trabajo de su casa y a jornales”, y no gastaban por encima de sus posibilidades, ya que si algunas personas les suministraban era “a calidad de reintegro” (eso sí, no se aclara qué les tenían que reintegrar). Sí, trataban de captar clientes en tiempo de feria pero su conducta siempre fue normal y decente. Sí, habían amenazado con abrir de arriba abajo al cura. Pero no hubo salidas al monte, ni libertinaje, ni prostitución. Y, además, solo había tenido un hijo previamente y no dos.

 

En este estado de cosas, se procedió al nombramiento de Promotor Fiscal y de procurador defensor de las acusadas. María de la Torre nombró a tres vecinos del pueblo pero solo uno de ellos aparece, y muy involucrado, desempeñado ese papel: Francisco de Amirola.

El Promotor, Juan Francisco de Palacio, también vecino de Santa Coloma, dio por probados los hechos manifestados por los testigos y pidio pena de reclusión de ocho años para ambas. Por lo tanto, se puede decir que, en este punto, se acepta que María y Feliciana venían manteniendo una conducta fuera de la norma, con abuso del alcohol y libertinaje sexual con fundadas sospechas de que era mediante servicios carnales como obtenían los medios suficientes no solo para vivir sino para poder permitirse el abusivo consumo alcohólico que hacían a diario. Especialmente con ocasión de la feria de La Encina, su casa, que hacía las veces de mesón y fonda, se convertía en una especie de casa del placer en el que los viajeros detenían su camino para gozar de los placeres de la carne.

Podríamos dar por buena esta versión y dejar que María de la Torre y Feliciana de Chávarri pasen al acervo popular como las prostitutas de Santa Coloma. Pero el historiador debe ser responsable y honesto con su labor para no ceder a la tentación de publicar una buena historia morbosa aún a costa de traicionar los principios que deben regir su labor. Esta es la diferencia entre historia y ficción.

No podemos dar por buena sin más la versión de los hechos que Isidro de las Fuentes y los testigos presentados por su propia voluntad, no olvidemos, nos han dibujado hasta el momento. Las hemos leído y examinado con espíritu crítico y es momento de permitir a las acusadas que defiendan su versión. Al fin y al cabo, gran parte de los procesos judiciales de la Edad Moderna consistían en la confrontación de dos versiones de unos hechos sin que hubiera manera de determinar cuál era la verdadera, mientras se desplegaban toda una serie de recursos estratégicos por los cuales los procesos se alargaban y los gastos se multiplicaban.

 

Pues bien, el apoderado de las acusadas, Francisco de Amirola, pidió la absolución para ambas al negar la veracidad de las acusaciones en base a las confesiones que habían realizado. Es decir, admitió que quizá María hubiera cedido en alguna que otra ocasión al vicio de la borrachera pero, si así había sido, se debería a la falta de alimento y debilidad, lo que ocurría “aún a los hombres más robustos”. Creemos que, con buen tino, se preguntaba a ver por qué aquellos testigos que decían haberse escandalizado tanto en la casa de las acusadas continuaban regresando a la misma.

Sin embargo, el alegato de Amirola no fue mucho más allá y el alcalde ordinario Benito de Mezcorta sentenció a las dos mujeres en dos años de destierro del lugar de Santa Coloma el 21 de enero de 1809. María fue notificada en la cárcel de Respaldiza tres días después y pidió cumplir su pena en el distrito de la ciudad de Valladolid. Sin embargo, al Promotor Palacio le pareció escasa pena para una “muger borracha y prostituta y una madre rufiana y alcahueta”, de manera que así solo continuarían con sus hábitos libertinos en otro lugar distinto.

La cuestión es que Amirola recurrió la sentencia y, ahora sí, se empezó a vislumbrar una versión alternativa de los hechos. Primero, denunció unos cuantos errores de forma, como que el cura Las Fuentes acusara sin ser parte en el caso (lo que al parecer tenían prohibido los clérigos) o que se hubiera elegido asesor de la sentencia a un cuñado del abogado del Promotor. Efectivamente, el asesor Pedro Victoriano de Mendieta era cuñado del abogado Juan Francisco de Zabalburu. La denuncia de errores de forma en el procedimiento fue un recurso bastante frecuente a lo largo de toda la Edad Moderna.

Pero vayamos a lo más interesante. Aunque no se hace de forma directa y textual y más bien se infiere de lo que van dejando caer algunos testigos, lo que se viene a decir es que Isidro era el autor de la preñez de Feliciana, y como ambos no llegaron a un entendimiento, o más bien Isidro no quiso conceder a la mujer la cantidad de dinero que le solicitaba, se anticipó movilizando a parientes, socios, criados, deudores y dependientes suyos como persona opulenta y poderosa que era para denunciar a la susodicha y su madre. Amirola insinuó incluso que se habían movido sobornos para que algunos de los declarantes faltasen al sagrado juramento de decir la verdad.

Entonces, ¿había sido organizado todo por el sacerdote para evitar ser responsabilizado de haber dejado embarazada a Feliciana de Chávarri? ¿Qué alegó el Promotor Palacio ante semejante acusación? Pues en realidad restó toda importancia y se limitó a decir que no por ello dejarían ambas de ser unas delincuentes, una puta y una alcahueta “para hablar claro”. Que era notorio que había parido al menos dos veces y que si se había prostituido en una aldea miserable como Santa Coloma (ya que Amirola había argumentado que “allí las mugeres, aunque quieran, no pueden prostituirse, ser rameras y mantenerse de este infame exercicio. No señor, no lo permiten las circunstancias del Pueblo. Es una Aldea mui pequeña, una Aldea compuesta solo de labradores de cortisima facultades (…) una Aldea de tan poco transito que pasan a veces semanas enteras sin llegar a ella ningun forastero”) aventajarían a cuantas se han conocido “de este egercicio viviendo en población crecida”. También se mencionan unos autos en los cuales Feliciana habría confesado bajo juramente ser “puta reputa y siete veces puta”.

Las sentencias de los alcaldes ordinarios se apelaban ante el Gobernador y Alcalde Mayor de la Tierra, de manera que era éste quien estaba entendiendo en el caso ahora. Amirola quería presentar sus propios testigos  algunos de ellos residentes en Gordejuela y Mena, y llevó bastante tiempo conseguir los permisos necesarios entre jurisdicciones para que fueran a Ayala a declarar. Lo lograron por fin el 14 de junio de 1808, en Respaldiza y casa habitación el Gobernador, Antonio de Entrecanales.

La situación que nos describen los testigos de la parte acusada es, obviamente, muy distinta, y en consonancia con lo que acabamos de comentar. Si hemos de hacerles caso a pies juntillas, tendríamos la impresión de que María y Feliciana eran unas buenas cristianas que aprovechaban la localización de su casa para ganar unos reales durante la feria de La Encina sin caer en lujuria ni comportamientos indecorosos, aunque bebían un poco. Pero la cuestión es que, y este dato no será desmentido por la parte contraria, que lo había ocultado hasta el momento, Feliciana había estado sirviendo en casa de Isidro hasta unos tres o cuatro años atrás, cuando fue despedida por orden de la hermana del cura. O eso se comentaba. Pero, aún así, habían continuado viéndose, y de manera especial en la casa que el sacerdote tenía en San Pelayo. No fueron pocos los vecinos de este lugar que declararon en el proceso.

Los testigos presentados por el defensor consideraban que los testigos de la parte contraria eran paniaguados y afines al sacerdote, gente pobre a excepción de Antonio de la Torre, “que lo pasa con menos estrechez”.

Pero quizá el testimonio más importante de todos es el del matrimonio formado por Francisca Antonia de Gabiña y José de Menoyo, que tenían taberna en su casa. Su declaración no fue del todo coincidente, no en los detalles pero sí en lo esencial. Básicamente, lo que ocurrió fue que el 20 de abril de este año 1809, dos meses antes de la presente declaración, el Promotor Fiscal Juan Francisco de Palacio se encontró en su taberna con Feliciana de Chávarri, que por entonces ya estaba en libertad y precisamente trabajando en la taberna. Gabiña dice que fue a comer con Feliciana, José afirma que fue a pagar una cuartilla de vino y se encontró fortuitamente con ella. El caso es que se produjo una conversación entre ambos en la que Feliciana reprochó a Palacio que fuese a la taberna después de haberlas retratado como borrachas. Palacio replicó que él alegaba “lo peor” que podía y que si no hubiera pedido “tan desarregladamente” se hubiera excusado del pleito. Feliciana respondió que a ver si se refería a la pretensión “de los quinientos”, Palacio dijo que no lo había olvidado y ella replicó que ni aunque la diesen mil se compondrían. De todo ello hubo un tercer testigo, José de Abasolo, vecino de Sojoguti.

Para ahorrar mayores requiebros al lector: Feliciana habría solicitado una compensación económica (“quinientos”) a Isidro como autor de su preñez; el cura no había querido acceder, ya que negaba ser el causante, y por eso había iniciado el proceso. Palacio se disculpaba de que, como Promotor Fiscal que había sido nombrado, tenía que decir lo peor de ellas. Un argumento muy potente a favor de la parte acusada.

Por último, se alude varias veces a una carta que, por cierto, aparece original en el expediente consultado. Está fechada en Santander el 16 de mayo de 1808, muy poco antes de la denuncia de Isidro; en ella, el obispo de dicha ciudad escribía a Tomás de Cereceda, cura de San Pelayo. El obispo afirmaba haber recibido una carta anónima contra Isidro, a quien dice haber investigado sin hallar nada criminal. Pero, de alguna manera, había descubierto que la letra era de un feligrés de Tomás, llamado Manuel de San Pelayo, a quien había ayudado un hermano. Y pedía al sacerdote que les dijera que se guardasen de decir mal del prójimo y más aún de otro sacerdote. Esta carta, por cierto, le fue leída a Feliciana por Palacio, ocasión en la que la mujer le afirmó que Isidro era el responsable de su embarazo. ¿Por qué habría San Pelayo de acusar a Isidro de las Fuentes antes incluso de que éste interpusiera denuncia alguna?

Según el Promotor, por envidia. Se argumenta que la presencia de la familia San Pelayo y varios criados suyos declarando a instancias del defensor Amirola respondía únicamente a envidia de su riqueza y poder y rencor por ciertas quejas que había dado por supuestos excesos de los primeros en leña, árboles, hierbas y paredes. Y, por supuesto, alegó que sus testigos eran buenos cristianos, labradores propietarios varios de ellos, y en absoluto criados y paniaguados del sacerdote.

 

Ambas partes podrían haber continuado así ad infinitum y quizá lo hicieron, porque la documentación disponible finaliza aquí y no sabemos qué ocurrió ni cuál fue la sentencia definitiva. Podemos decir que negociar un acuerdo fue siempre una forma de evitar una condena y ahorrarse muchos gastos judiciales, los cuales en ocasiones llegaban a arruinar a los participantes. Si Isidro era el padre de la criatura, ¿no habría sido más conveniente para ambos arreglar el asunto bajo cuerda sin que saliera a la luz? Y si no lo era, ¿no habría sido más inteligente por parte de las acusadas otro tipo de estrategia que no pasara por responsabilizar a un personaje poderoso?

En las líneas precedentes, hemos tratado de exponer sintéticamente este proceso que aborda unos hechos que no eran excepcionales pero tampoco cotidianos, al mismo tiempo que se intenta explicar los comportamientos de las partes implicadas en los procesos judiciales durante la Edad Moderna, algo imprescindible si queremos comprender la sociedad de la época.

¿Fue Feliciana una prostituta? ¿Lo fue María también? ¿Fueron mujeres fuera de su tiempo que vivieron su sexualidad de forma libre y sin ataduras hasta topar con el clero? O, ¿fueron mujeres normales con una vida ordenada hasta que Feliciana se vio con el hijo de un poderoso sacerdote en el vientre? Cada cual escogerá la opción que más le guste, en función de los hechos relatados y/o de su ideología, prejuicios e ideas preconcebidas.

Pero, realmente, no tiene ninguna importancia. Lo más importante y lo más valioso del proceso desde el punto de vista histórico es centrar la atención en la mentalidad de la época, en los mecanismos desplegados en el curso del proceso judicial, en la cotidianeidad de ciertos hechos y la excepcionalidad de otros. Los procesos, el contexto, los cambios, las continuidades, son los elementos que constituyen la Historia, mucho más allá de las individualidades.

 

 

 

 

 

 

Fuente: Archivo Foral de Bizkaia: Judicial, Corregidor, Criminal, JTB2014/006 y JTB1022/001

 

El Batallón Araba (II)

  1. Echabe Mascayano, Antonio Eulogio:

Barajuen

Compañía Eleizalde en enero, Sección Mixta en febrero, y luego en la Alaitza hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Echabe Mascayano, Nicasio:

Barajuen

Compañía Urrutia dese la segunda quincena de diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Echabe Mascayano, Francisco:

Barajuen

Compañía Ayala desde noviembre hasta abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 143

  1. Echeguren Vallejuelo, Benito:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta la primera quincena de marzo. Luego se trasladó al batallón comunista Leandro Carro, en el que estaba su hermano Cándido (y tuvo otros dos en el Bakunin). Estuvo preso en El Dueso y luego en Puerto de Santa María, de donde salió en julio de 1941.

  1. Echevarria Acha, Ángel:

Amurrio

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre, Urrutia hasta junio

  1. Echevarria Altuna, José Cruz:

Azkoaga

Compañía Estabillo desde enero hasta Santoña; herido desde la segunda quincena de junio

  1. Echevarria Ansorena, Jesús:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo. Fue después al Batallón Telegrafista. Estuvo preso en los Escolapios y al final se exilió a Francia, donde desarrolló su carrera como escultor.

  1. Echevarria Iturri-Castillo, Julio:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre y diciembre; Servicios Auxiliares en enero, herido en marzo

  1. Echevarria Oseguera, Faustino:

Respaldiza

Compañía Eleizalde en octubre; Estabillo en noviembre y la primera quincena de diciembre; Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Estuvo preso en Pamplona

  1. Echevarria Ozaeta, Francisco:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; Cabo desde noviembre hasta el final

  1. Egaña Mendibil, Juan:

Bilbao

Compañía Estabillo desde abril hasta junio. Su hermano Ángel fue ejecutado y sepultado en una fosa común en Valladolid. Era Teniente del ejército republicano

  1. Eguia Basualdo, Saturnino:

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio, Cabo desde mayo

  1. Eguia Bizcarguenaga, Eduardo:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Eguia Orueta, José:

Laudio

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio, estuvo herido desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo

  1. Eguia Orueta, Juan:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril como Suboficial

  1. Eguiguren Zarate, Antonio:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril como Sargento. Estuvo preso en Pamplona

  1. Eguileor Llandera, Manuel:

Amurrio

Compañía Estabillo en septiembre y primera quincena de octubre. Luego fue Comandante de Intendencia. Desapareció en Santoña en julio de 1937. El expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas dice que fue detenido cuando intentaba pasarse al otro bando y llevado a Asturias donde fue cruelmente asesinado junto a otros presos de la Brigada Penal. Sin embargo, en septiembre de 1938 figura como huido en Francia junto a su esposa María Dolores Zulueta Vea-Murguia y sus tres hijas

  1. Eguiluz Ornes, Cunegundo:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio; Ayudante desde la segunda quincena de noviembre; Capitán desde la segunda quincena de marzo

  1. Elcoro Alday, Víctor:

Orduña

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña. Fue destino a un Batallón de Trabajadores

  1. Eleizalde Alcala, Cecilio:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Elejalde Ansorena, Feliciano:

Zuaza

Compañía Ayala de octubre hasta la primera quincena de diciembre; Urrutia hasta junio. Parece que falleció en el transcurso de la guerra, pero probablemente después, luchando por el bando contrario

  1. Elejalde Ansorena, Pedro:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta abril

  1. Elejalde Yarritu, José Cruz:

Añes

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Elexpe del Val, Ángel:

Costera

Sección Mixta en enero; pasa en febrero a la Compañía Estabillo hasta junio

  1. Elexpe del Val, José María:

Costera

Compañía Estabillo de septiembre a marzo, luego en la Urrutia hasta junio

  1. Elías Romero, Ángel:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; Teniente desde diciembre; herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Ellacuria Larracoechea, Juan:

Arrankudiaga

Compañía Alaitza en diciembre y enero; luego fue miembro del Cuartel

  1. Ellacuría Larracoechea, Modesto:

Arrankudiaga

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Elorza Apodaca, Donato:

Altube

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Urrutia en junio y Santoña. Murió luchando en el bando sublevado en diciembre de 1938

  1. Elorza Eguren, Agustín:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña.

  1. Elorza Elorza, Ignacio:

Altube

Se incorporó a la Estabillo en la primera quincena de noviembre y pasó en la segunda a la Ayala. Herido en Santoña. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores. Un hermano suyo falleció combatiendo con la División Azul

  1. Elorza Oyarzabal, Alberto:

Altube

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña, herido en la segunda quincena de mayo

  1. Elorza Ruiz de Azua, Víctor:

Compañía Estabillo desde marzo hasta junio

  1. Elorza Urrutia, Juan:

Ziorraga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo; en abril asciende a Sargento en la Compañía Ayala, hasta junio. A pesar de ser simpatizante del PNV, en agosto del 36 un grupo de milicianos lo apresó y lo llevó a Bilbao.

  1. Epelde Ganzabal, Benigno:

Astobiza

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio, Cabo desde mayo. Estuvo preso en el Campo de Concentración de Santander. Entre 1938 y 1943 formó parte del Regimiento de Infantería San Marcial nº 7.

  1. Epelde Ganzabal, Pedro:

Astobiza

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña, herido en este último momento. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 42

  1. Epelde Uribarri, Juan:

Oiardo

Compañía Ayala desde octubre hasta enero

  1. Epelde Uribarri, Ricardo:

Oiardo

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Alaitza en junio y Santoña

  1. Ercilla Goicoechea, Dionisio:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Errasti Errasti, Lucio Domingo:

Compañía Estabillo desde enero hasta junio

  1. Errasti Pagaldai, Julián:

Compañía Urrutia desde enero hasta junio

  1. Errasti Pagaldai, Pedro:

Sección Mixta en enero; luego en la Urrutia hasta mayo. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Escauriaza Isusi, Lázaro:

Laudio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre, Cabo desde la primera de noviembre; pasa a la Urrutia hasta junio, asciende a Sargento en febrero, a Teniente en mayo. Fue encarcelado.

  1. Espiga Urteaga, Joaquín:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de diciembre hasta junio; Cabo desde abril

  1. Estarrona Larrazabal, Félix:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta abril; fue Cabo en noviembre y primera quincena de diciembre, y de nuevo en abril. Condenado en Consejo de Guerra en 1937

  1. Estrada Diego, José:

Llanteno

Compañía Eleizalde en diciembre y enero; Servicios Auxiliares (convoy) desde febrero hasta Santoña

  1. Fernández de Aguirre Sacristán, Félix:

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Fernández de Arroyabe Uriarte, Daniel:

Murua

Compañía Alaitza desde diciembre hasta mayo; siempre como Teniente

  1. Fernández de Eribe Antepara, Luis:

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio; herido en enero

  1. Fernández de Eribe Antepara, Marcos:

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta Santoña; herido en este último momento. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Fernández de Retana, Eulogio:

Yurre

Compañía Eleizalde en enero.

Se alistó voluntario, ya que la sublevación le sorprendió trabajando en Portugalete. La noche del 15 al 16 de enero abandonó su guardia nocturna dejando en el parapeto su arma y abrigo. Pero en el último momento se arrepintió y se entregó a la patrulla que había salido en su busca. Fue juzgado y absuelto por el Tribunal Popular de Euzkadi

  1. Fernández Acha, Rufino:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta abril

  1. Fernandez Aguillo, Constantino:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala. Teniente. Solo en noviembre y primera quincena de diciembre, a pesar de que falleció el 30 de noviembre de 1936 en Villarreal

  1. Fernández Arrizabalaga, Juan:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta la primera quincena de marzo

  1. Fernández Martínez, Félix:

Compañía Ayala en febrero

  1. Fernández Menéndez, José:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Fernández Villasante, Ángel:

Compañía Ayala de noviembre a diciembre; luego miembro del Cuartel hasta junio

  1. Frutos Ornes, Ángel:

Compañía Alaitza en mayo y junio

  1. Furundarena Zubiaur, Guillermo:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; herido en junio y Santoña

  1. Gabiña Abasolo, Antonio:

Zuaza

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14. Tenía experiencia militar, ya que en 1934 sirvió en el Regimiento de Infantería nº 30

  1. Gabiña Berganza, Ignacio:

Olabezar?

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre; luego pasa a la Estabillo, hasta junio

  1. Gabiña Larrea, Julio:

Artziniega

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña, herido en este momento

  1. Gabiña Larrea, Laurentino:

Artziniega

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego pasa a la Sección de Enlaces como Cabo, hasta Santoña

  1. Gabiña Larrea, Manuel:

Artziniega

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, estando herido hasta en la segunda; Servicios Auxiliares desde enero hasta Santoña, siendo Cabo desde marzo

  1. Gabiña Sáez, Luis:

Sección de Enlaces desde mayo hasta Santoña, herido los dos momentos finales

  1. Gaceta Garrido, Evelio:

Servicios Auxiliares desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña, siendo guardia, mecánico y finalmente zapatero

  1. Galarza Arana, Jesús:

Olaeta

Compañía Alaitza desde diciembre a marzo, en abril en la Estabillo. Falleció en el frente de Amurrio el 26 de abril de 1937

  1. Galdos Murua, Epifanio:

Uribarri-Ganboa

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; Cabo desde diciembre

  1. Galíndez Barcena, Santos:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde febrero hasta junio. Anteriormente había estado preso en «El Carmelo»

  1. Gallastegui Elguera, Faustino:

Compañía Estabillo desde noviembre hasta Santoña. Había sido miliciano de la Columna Aizpuru en septiembre

  1. Gallastegui Elguera, Manuel:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña.

  1. Gallastegui Laburu, Avelino:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Gallastegui Laburu, José María:

Laudio

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Gamarra Calvo, Julio:

Gasteiz

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de diciembre; Suboficial

  1. Ganzabal Sautu, José:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Garaigordobil Rentería, Nicasio:

Legutiano

Compañía Estabillo en noviembre; luego en Eleizalde hasta Santoña, donde estaba herido; Sargento desde abril; Teniente en junio

  1. Garate Albizu, Aurelio:

Legazpi

Compañía Ayala desde octubre hasta mayo

  1. Garay Amechazurra, José:

Capitán del Cuartel de mayo a Santoña

  1. Garay Valle, Pedro:

Arrankudiaga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar, en el que también estaba su hermano Félix

  1. Garay Valle, Juan:

Arrankudiaga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo. Fue encarcelado en El Dueso y posteriormente en Puerto de Santa María, de donde salió en julio de 1940

  1. Garayo Garayo, Domingo:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14.

  1. Garayo Garayo, Félix:

Laudio

Compañía Estabillo en la segunda quincena de marzo; luego pasa a la Ayala hasta junio; Urrutia en Santoña

  1. Garayo Jauregui, Esteban:

Izoria

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde diciembre. Estuvo preso en Vitoria-Gasteiz

  1. Garayo Jauregui, Francisco:

Izoria

Compañía Eleizalde en octubre, Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre, Urrutia hasta abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Garayo Ugarte, Silverio:

Arakaldo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre, Teniente desde noviembre; Teniente de la Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio. Fue encarcelado en El Dueso y luego en Segovia.

  1. García, Vicente:

Compañía Eleizalde en diciembre y enero

  1. García Arberas, Juan María:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre; luego pasa a Servicios Auxiliares como guardia hasta que en marzo figura como informador; en enero era Jefe Administrativo del Cuartel de Lamuza

  1. García Iñarritu, Enrique:

Laudio

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta mayo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64

  1. García Salazar, Leandro:

Laudio

Servicios Mecánicos (chofer) desde diciembre hasta Santoña. Fue encarcelado.

  1. Garmendia Martínez, Francisco:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Garteiz Ipiña, Francisco:

Compañía Estabillo de septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Gastaca Marañón, Andrés:

Laudio

Sección Mixta en enero, y luego pasa a la Alaitza ya como Cabo, en mayo asciende a Sargento y en Santoña está herido

  1. Gastaca Olibares, Eduardo:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Gastaca Urrutia, Félix:

Larrinbe

Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Alaitza en junio. Estuvo preso en el Seminario Viejo de Vitoria

  1. Gauna Ugarte, Ezequiel:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego Servicios Auxiliares hasta Santoña, siendo Cabo desde marzo

  1. Gaztelu Bilbao, Alfonso:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta marzo; compañía Urrutia de abril a junio

  1. Gil Mújica, Antonio:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Giné Ocaranza, José:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta junio.

  1. Gochi Izaga, Victoriano:

Ozeka

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Gochi Ribacoba, Carlos:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde marzo hasta junio

  1. Goicoechea, Benigno:

Compañía Ayala en octubre

  1. Goicoechea Bilbao, Santos:

Compañía Alaitza de diciembre a marzo; luego fue chofer

  1. Goicoechea Eguia, Koldobika:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego chofer en los Servicios Mecánicos hasta Santoña.

  1. Goicoechea Larisgoitia, Félix:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de diciembre hasta mayo

  1. Goicolea Alday, José Luis:

Artziniega

Compañía Ayala desde abril hasta Santoña

  1. Goirigolzarri Madariaga, José:

Sección de Enlaces desde febrero hasta junio

  1. Gómez Leiza, Ramón:

Servicios Mecánicos (armero) desde enero hasta Santoña

  1. González Allende, Fernando:

Compañía Ayala en abril y mayo. Fue encarcelado

  1. González Alonso, Laureano:

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo

  1. González Goti, Marcos:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña. Era soldado del Regimiento de Infantería nº 23 cuando la sublevación y estaba de permiso en su casa, por lo que se enroló como guardia cívico. Fue capturado el 21 de octubre de 1937 cuando trataba de huir por mar. Fue encarcelado

  1. González Martínez de San Vicente, Antonio:

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre, pasa a la Ayala hasta junio

  1. Gonzalez Ochoa, Bernardo:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. González Zulueta, Raimundo:

Orduña

Compañía Alaitza en mayo y junio.

  1. González de Aspuru Susperregui, Luis:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. González de Durana Landa, Telmo:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Eleizalde en diciembre y enero. Estuvo encarcelado en Pamplona y acabó luchando en el Batallón Cazadores de Montaña “Arapiles 7”. Fue jugador del Alavés

  1. González de Zarate, Manuel:

Compañía Ayala en octubre

  1. Gorbea Urquijo, Agustín:

Menagarai

Compañía Ayala desde mayo hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 76

  1. Gorbea Urquijo, Facundo:

Menagarai

Sección Mixta en enero, luego en la Alaitza hasta Santoña.

  1. Gorbea Urquijo, Manuel:

Menagarai

Compañía Estabillo en septiembre; en adelante en la Ayala. Herido en la segunda quincena de mayo y hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64

  1. Gorbea Urquijo, Segundo:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; pasa a la Urrutia como Sargento; herido desde mayo hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 23

  1. Gorostiaga Acha, José María:

Laudio

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre; pasa en la segunda de noviembre a la Estabillo, hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Gorostiaga Acha, Lorenzo:

Laudio

Sección de Enlaces en mayo; Estabillo en junio y Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Gorostiaga Gardeazabal, Vicente:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Gorostizaga Salazar, José María:

Arrankudiaga

Compañía Ayala en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre; luego pasa a Servicios Auxiliares (motorista) hasta febrero; Sección Mixta en marzo; chofer en los Servicios Mecánicos desde abril hasta junio

  1. Guaresti Guaresti, José:

Baranbio

Compañía Alaitza de diciembre a marzo, Cabo desde febrero; Sección Mixta en abril y mayo. Fue encarcelado. Su hermana Sara y su padre también fueron represaliados.

  1. Guaresti Ugarte, Manuel:

Lezama

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña; en julio, figura en el Batallón de Ingenieros nº 9

  1. Guerrero Jaime, Gregorio:

Laudio

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta marzo

  1. Guinea Albizuri, José Cruz:

Delika

Compañía Alaitza en la segunda quincena de mayo y junio. Su hermano Estanislao falleció en combate el 26 de julio de 1937 por Laredo, era miliciano del Batallón UGT-9

  1. Guinea Sarachaga, Albino:

Saratxo

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta marzo; luego pasó al batallón Irrintzi

  1. Gurruchaga Eguia, Basilio:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde diciembre. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 39

  1. Gurruchaga Eguia, Francisco:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 39

  1. Hermosilla Sánchez, Alfredo:

Laudio

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio, Cabo desde mayo

  1. Hernández, J. Daniel:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre y en diciembre; Servicios Auxiliares en enero

  1. Hernández Aostri, Martín:

Valle de Mena

Compañía Ayala desde octubre hasta noviembre, falleció en en el frente de Ubidea en diciembre

  1. Hernández Martínez, Félix:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo.

  1. Hoyos Cañibe, José:

Compañía Alaitza en enero; luego en la Eleizalde hasta junio

  1. Ibabe Chinchurreta, Domingo:

Ibarra

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta Santoña

  1. Ibabe Errasti, Vicente:

Aramaio

Compañía Estabillo desde enero hasta junio

  1. Ibabe Zubizarreta, Cenón:

Ibarra

Compañía Eleizalde desde enero hasta junio

  1. Ibabe Zubizarreta, Justo:

Ibarra

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre, luego pasa a la Ayala las tres quincenas siguientes

  1. Ibáñez Uribe, Isidoro:

Orduña

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; Cabo desde la segunda quincena de noviembre, herido desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña. Se exilió a Cuba en 1939

  1. Ibarguchi, Juan:

Servicios Auxiliares (cocina) desde noviembre hasta enero

  1. Ibarguchi Urraza, Hermenegildo:

Okondo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; Urrutia hasta mayo, herido en la segunda quincena; Sección Mixta en junio y Santoña

  1. Ibarguchi Urraza, Jesús:

Okondo

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; herido en la segunda quincena de mayo y en junio

  1. Ibarguen Urretaechebarria, Dionisio:

Sección Mixta en enero, luego en la Eleizalde hasta junio

  1. Ibarra Garrastachu, Ángel:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Ibarreta Antoñana, Juan:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; ascendió a Cabo en abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores en Carabanchel.

  1. Ibarreche Salcedo, Iñaki:

Compañía Ayala en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre, luego chofer en los Servicios Mecánicos hasta marzo y después armero hasta Santoña

  1. Ibarreche Urquijo, Luis:

Laudio

Compañía Ayala en abril

  1. Ibarrola Ibarrola, Julián:

Lezama

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Ibarrola Lili, Valentín:

Laudio

Compañía Urrutia de abril a junio

  1. Ibarrola Padilla, Nicolás:

Saratxo

Compañía Ayala de octubre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 50

  1. Ibarrola Pagazaurtundua, Manuel:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; Cabo hasta abril, luego Sargento, herido en Santoña. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Ibarrola Sautu, Antonio:

Compañía Ayala desde abril hasta junio

  1. Ibarrondo Epalza, Juan:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 30

  1. Ibarrondo Epalza, Pantaleón:

Baranbio

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; pasa a la Sección de Enlaces hasta Santoña. Se presentó a las tropas nacionales el 23 de agosto de 1937 en Balmaseda. Fue encarcelado en Burgos

  1. Ibarzabal Foruria, Santos:

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Ilarduya Barrón, Luis:

Murugarren

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Imaz Usategui, Ciriaco:

Amurrio

Compañía Urrutia en mayo y junio. Su hermano Victor murió asesinado el 4 de enero de 1937 en el asalto a la cárcel de Larrinaga

  1. Inchaurraga, Ramón:

Compañía Alaitza en diciembre y enero

  1. Inchaurraga Madariaga, Ángel:

Compañía Alaitza desde la segunda quincena de marzo hasta Santoña

  1. Iñiguez de Bengoa, José Luis:

Servicios Auxiliares (cocina) desde febrero hasta mayo

  1. Iñiguez Otegui, José María:

Baranbio

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio. Falleció el 5 de julio de 1937 por la zona de Limpias

  1. Iñurria Biteri, Anastasio:

Legutio

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta junio; ascendió a Cabo en abril

  1. Irabien Ansorena, Andrés:

Maroño

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 23. Su hermano Juan José estaba huido en septiembre de 1938

  1. Irabien Landaluce, Calixto:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Irasuegui Caicedo, Pedro:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. En 1978 figura como Sargento de Infantería, Caballero Mutilado Permanente

  1. Iriarte Astola, Félix:

Untzilla

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta marzo; luego fue miembro del Cuartel. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 50

  1. Iriarte Azcoaga, Antonio:

Untzilla

Compañía Estabillo desde enero hasta marzo. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Iriarte Isasmendi, Marcelino:

Compañía Alaitza en febrero y primera quincena de marzo

  1. Iriarte San Martín, Mariano:

Compañía Ayala desde noviembre hasta la primera quincena de marzo

  1. Isasi Esnal, José:

Baranbio

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo, Sargento desde noviembre y Teniente desde la segunda quincena de diciembre; Capitán de la Sección Mixta en abril y mayo. Estuvo preso en El Dueso. Se supone que su hermano Cándido también estuvo en el batallón pero no aparece en las nóminas.

  1. Isasi Esnal, Ramón:

Baranbio

Cabo de la Compañía Alaitza desde la segunda quincena de diciembre a marzo; Sección Mixta en abril y mayo; regresa a la Alaitza como gudari en junio

  1. Isasi Gabiña, Juan:

Quejana

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo; Cabo desde febrero; luego pasa a la Alaitza como Teniente, estando herido en la segunda quincena de mayo. En noviembre de 1943 estaba en una unidad de infantería del ejército y se reconoció una pensión a sus padres.

  1. Isla Campo, Cándido:

Quejana

Compañía Estabillo la segunda quincena de diciembre hasta junio

  1. Isusi Elorrieta, Daniel:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde abril. El 27 de enero de 1939 fue licenciado en la Academia Militar de Granada

  1. Isusi Garrastachu, José:

Laudio

Compañía Alaitza desde abril hasta junio

  1. Isusi Garrastachu, Juan:

Laudio

Compañía Estabillo desde noviembre hasta junio; en octubre, figura un Juan Isusi en la Eleizalde

  1. Isusquiza Gutiérrez, Manuel:

Artziniega

Compañía Eleizalde desde octubre hasta enero, Cabo desde diciembre; herido en febrero; Sección Mixta en marzo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Isusquiza Zuluaga, Manuel:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio

  1. Iturbe San Nicolás, Aurelio:

Zalla

Compañía Eleizalde en octubre; Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; a final de la guerra era Cabo del Cuartel. Su hermano Moisés murió en Ubidea en el frente.

  1. Izaga Salazar, José Antonio:

Orduña

Compañía Estabillo desde noviembre hasta mayo; Enlaces en junio y Santoña

  1. Izaga Salazar, José María:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta enero; chofer en los Servicios Mecánicos desde febrero hasta Santoña. El 3 de abril de 1943 se le concedió la libertad condicional de la prisión provincial de Valladolid.

  1. Izaga Salazar, Tomás:

Orduña

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Izaguirre Aldaiturriaga, Anselmo:

Respaldiza

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Su hermano José fue asesinado el 25 de septiembre de 1936. Era carlista.

  1. Izaguirre Arteche, Antonio:

Elosu

Compañía Estabillo en noviembre; luego pasa a la Eleizalde hasta Santoña. Fue encarcelado en Burgos y salió en libertad en agosto de 1941

  1. Izarra Arechabaleta, Tomás:

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre, luego pasa a la Ayala hasta marzo

  1. Jauregui Garrastachu, Florencio:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde diciembre; Sargento desde abril

  1. Jauregui Larrazabal, Crescencio:

Murga

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo. Falleció en combate el 13 de junio de 1937 en Jata

  1. Jocano Usategui, Casto:

Compañía Alaitza de abril a junio.

En mayo de 1959 cumplió 21 años de servicio en el ejército, estaba entonces en el Regimiento de Zapadores del Cuerpo de Ejército VI.

  1. Katxo Santamaria, Cirico:

Compañía Ayala en la segunda quincena de mayo y junio

  1. Kezedo Aldama, Abdón:

Orduña

Compañía Estabillo desde noviembre hasta mayo. En noviembre de 1937 estaba en Radio Requeté en San Sebastián

El Batallón Araba (I)

El Batallón Araba estuvo bajo la disciplina del Partido Nacionalista Vasco, fue el nº 14 del Ejército de Euzkadi dentro de la V Brigada y su nombre hace referencia al origen alavés de la mayoría de sus componentes, a los que hay que sumar muchos vizcaínos de Orduña. Es, sin duda, el batallón que albergó mayor cantidad de naturales del Alto Nervión en el bando republicano, si bien es preciso señalar la presencia de no pocos individuos procedentes de Aramaio, Legutiano o Zigoitia, y otros lugares.

En su época de máximo desarrollo, contó con cuatro compañías, una sección de ametralladoras, Servicios Auxiliares, Servicios Mecánicos, Sección de Enlaces y Transmisiones, Sección Mixta, además del personal estable en su Cuartel, que estuvo situado en el Palacio de Lamuza en Laudio.

Pero a ello se llegó poco a poco. Durante el mes de agosto de 1936, una cincuentena de jóvenes de la zona acudía cada domingo a Arrankudiaga para recibir instrucción militar por parte de Ramón Azkue y José Duo. De este núcleo inicial de voluntarios, surgió la primera compañía, la Estabillo, formada a primeros de septiembre y mandada por Antonio San Martín Ugalde, vecino de Amurrio y con experiencia por haber servido como suboficial en Marruecos.

La segunda compañía, llamada Ayala, se formó a finales de mes con más voluntarios de la comarca, pero también bastantes alaveses que habían huido del campo contrario. A finales de octubre, sirvieron en el frente por primera vez en Bizkaia. Mientras tanto, se formó la tercera compañía, la llamada Luis de Eleizalde, y la cuarta, la Alaitza, mayoritariamente –si no totalmente- con los individuos que fueron llamados a filas.

El batallón se constituyó como tal con estas cuatro compañías a finales de noviembre, antes de participar en la batalla de Villarreal. Por estas fechas, en noviembre y la primera quincena de diciembre, se integraron en el Araba dos compañías procedentes del encartado batallón Avellaneda, llamadas Kolitza y Güeñes, y otra llamada Azkatuta que estuvo entre noviembre y diciembre.

A mediados de diciembre, se creó una compañía de ametralladoras bautizada en honor del amurrioarra José María Urrutia, fallecido en Villarreal. Para entonces, ya contaba con Servicios Auxiliares, sección de Enlaces y Transmisiones, y las demás unidades ya mencionadas.

No es nuestro objetivo relatar todos los pormenores y actuaciones del batallón, ni realizar una exposición detallada de su organización y mandos, sino que nos limitaremos –y no es poco- a enumerar y nombrar a las personas que formaron parte del batallón. Esta labor ha sido realizada a partir de la consulta de las nóminas del batallón.

Pero antes, unas puntualizaciones previas: no disponemos de nóminas de la compañía Alaitza previas a la segunda quincena de diciembre, ni las correspondientes a la Eleizalde en noviembre y primera quincena de diciembre. En fechas posteriores, no hemos consultado las nóminas correspondientes a todas las quincenas pero sí la mayoría. En consecuencia, es muy posible que algunos individuos estuvieran integrados en el batallón antes de lo que señalamos.

Por último, y como se verá, fue muy habitual el traspaso de personas de una compañía a otra. Y también es preciso señalar que muchos dejan de aparecer a partir de marzo de 1937 u otros momentos; sabemos de algunos casos de individuos que fueron trasladados a otros batallones, por lo que es posible que eso explique estas “desapariciones” de las nóminas. Pero pueden haber influido otros factores como un ascenso a otro cargo dentro del ejército o en algún poder local o haber sido dados de baja definitiva por incapacidad o muerte. Finalmente, la última nómina corresponde a la primera quincena de julio, cuando parte del batallón estaba preso en Santoña; otros gudaris fueron apresados antes, a finales de junio tras la caída de Bilbao, mientras que otros, los menos, continuaron hasta Asturias enrolados en otros batallones, sobre todo en el Simón Bolibar.

Esta es la primera de varias entradas en las que irán apareciendo los nombres de los combatientes en orden alfabético. Por supuesto, cualquier tipo de corrección o aportación será más que bienvenida.

  1. Abechuco Astarloa, Florencio:

Larrinbe, vecino de Amurrio

Compañía Eleizalde, desde octubre hasta Santoña; Cabo desde diciembre; después de julio, pasó al Batallón Simón Bolibar

  1. Abechuco Astarloa, Maximino:

Larrinbe, vecino de Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta Santoña; después, pasó al Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 64

  1. Abiega Picaza, Eugenio:

Okondo

Compañía Ayala en abril, en la Alaitza en mayo, vuelve a la Ayala en junio y Santoña

Su hermano Valentín fue guardia cívico y en septiembre de 1940 se desconocía su paradero.

  1. Abrisqueta Aguirre, José:

Ugao-Miraballes

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña, herido en este último momento. El 20 de marzo de 1938 fue muerto en Aragón cuando estaba integrado en un batallón de FET-JONS

  1. Acha Gabiña, Maximino:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fallecido el 26 de enero de 1938 en Pamplona tras ser herido en el Ebro luchando en el Tercio de la Virgen de Begoña

  1. Acha Larrazabal, Antonio:

Laudio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15. Según parece, se exilió a Venezuela

  1. Acha Zubiaur, Gregorio:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; pero en enero estuvo en la Sección Mixta. A pesar de todo, también figura como preso en El Carmelo el 30 de noviembre de 1936. Su hermano Eduardo falleció luchando con un tercio de Requetés

  1. Aguinaco Pujana, Eulogio:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; ascendió a Cabo en mayo.

  1. Aguirre Bilbao, Félix:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde abril hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Aguirre Iñurria, Anastasio:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo, estando herido desde la segunda quincena de diciembre hasta febrero; Servicios Auxiliares (limpieza) en abril y mayo; (convoy) en junio y Santoña

  1. Aguirre Llano, Juan José:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde la segunda quincena de diciembre. Estuvo preso en Puerto de Santa María

  1. Aguirre Llano, Prudencio:

Lezama

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre; Sección de Enlaces las dos siguientes quincenas; en la segunda de diciembre pasa a Servicios Mecánicos como armero, donde estuvo hasta Santoña. Luego fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Aguirre Olamendi, Antonio:

Baranbio

Compañía Ayala de octubre a marzo; Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Urrutia en junio y Santoña. Estuvo preso en Santander

  1. Aguirre Santibáñez, Jesús:

Sección de Enlaces desde febrero hasta abril. Después estuvo en la Escuela Popular de Guerra número 6 de donde salió en noviembre de 1937 como teniente de campaña del Arma de Infantería; fue destinado a las órdenes del jefe del Ejército del Norte. Sin embargo, en marzo de 1938 causó baja del ejército por llevar más de dos meses en paradero desconocido

  1. Aguirre Urquiola, Luis:

Compañía Eleizalde en enero; en mayo figura como personal del Cuartel; y luego en junio y Santoña, herido en estos dos momentos

  1. Aguirregabiria Barañano, Eduardo:

Compañía Ayala de octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego en la Urrutia hasta Santoña, Cabo desde mayo

  1. Ainz Arcocha, Segundo:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña; ascendió a cabo en noviembre, a sargento en febrero y descendió a soldado en abril.

  1. Ainz Arcocha, Agustín:

Laudio

Compañía Ayala. Ingresa en abril, herido la segunda quincena de junio y en Santoña

  1. Ainz Arcocha, Claudio:

Laudio

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta Santoña estando herido desde la segunda quincena de mayo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 19

  1. Álava Elejalde, Lázaro:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde la segunda quincena de noviembre; Sargento desde la segunda de diciembre; Teniente desde febrero. Fue encarcelado en El Dueso y en Puerto de Santa María, de donde salió el 8 de mayo de 1941.

  1. Álava Menoyo, José María:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Albinarrate Echebarria, Dionisio:

Saratxo

Compañía Ayala de noviembre a marzo; Sección Mixta de abril a Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Su padre Matías estuvo enrolado en el batallón comunista Leandro Carro.

  1. Albinarrate Echebarria, Patricio:

Saratxo

Ingresa en la Compañía Eleizalde la segunda quincena de octubre, pasa en noviembre a la Compañía Ayala, hasta Santoña

  1. Albiz Villacián, Aquilino:

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, luego en la Alaitza hasta marzo

  1. Albizua Barañano, Pedro:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Aldama Echebarria, Marcos:

Amurrio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Sin embargo, la primera quincena de octubre figura en nómina de Cuartel General de los comunistas en los Capuchinos

  1. Aldama Echebarria, Modesto:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre; Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña

  1. Aldama Laña, Antonio:

Amurrio

Compañía Estabillo de septiembre a la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo

  1. Aldama Rodríguez, Eustaquio:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15.

  1. Aldama Zulueta, Juan:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio; Cabo en la primera quincena de noviembre y luego de forma definitiva desde la segunda de diciembre. Estuvo preso en Puerto de Santa María

  1. Aldama Zulueta, Lino:

Lezama

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Suboficial desde enero

  1. Aldasoro Uribe, Jorge:

Compañía Estabillo desde enero hasta junio

  1. Alday Olamendi, Jesús:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña. Posteriormente, al ser juzgado en Burgos, figura como chofer, mientras que su hermano Luis fue sanitario del batallón. Estuvo preso en Cádiz.

  1. Alday Olamendi, Nicolás:

Baranbio

Servicios Auxiliares en diciembre y en enero pasa a la Compañía Ayala, hasta junio. Falleció el 4 de julio de 1937 en Ontón

  1. Alday Otaola, Gerardo:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 63

  1. Alday Otaola, Maximino:

Zuaza

Compañía Estabillo desde septiembre hasta junio

  1. Aldazabal, Roque:

Servicios Auxiliares en la primera quincena de diciembre

  1. Alegría Madinabeitia, Felipe:

Araia

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue desterrado a Pamplona en octubre de 1937

  1. Allende, Víctor:

Compañía Eleizalde en octubre

  1. Allende Otaola, Juan Cruz:

Zaldu

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta junio (no aparece en abril)

  1. Altube Goitia, Saturnino:

Elgea

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo. Luego desaparece y en Santoña figura en la Compañía Alaitza

  1. Altube Ortiz, Antonio:

Lezama

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio

  1. Altube Ortiz, Cesáreo:

Lezama

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña, herido en la segunda quincena de mayo y junio. Estuvo preso en Deusto

  1. Altube Ortiz, Joaquín:

Lezama

Compañía Ayala desde la primera quincena de noviembre hasta abril; mayo en la Alaitza; vuelve a Ayala en junio y Santoña

  1. Altube Ortiz, José María:

Lezama

Compañía Ayala desde septiembre hasta junio; Cabo desde abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Altuna Alzola, Ramón:

Barajuen

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14

  1. Altuna Alzola, Victoriano:

Barajuen

Cabo de la Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta marzo; luego pasó al Batallón Simón Bolibar. Estuvo en la cárcel de Lugo entre el 20 de noviembre de 1939 y el 14 de septiembre de 1940 por “auxilio a la rebelión”.

  1. Altuna Zubia, Pedro:

Aramaio

Compañía Estabillo desde enero hasta junio. Estuvo en un Batallón de Trabajadores

  1. Alustiza Basterra, Alfredo:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio

  1. Álvarez Salazar, Ovidio

Laudio

Compañía Ayala la primera quincena de noviembre; Cabo de la Sección de Enlaces las dos siguientes hasta Santoña; herido desde mayo

  1. Amirola Respaldiza, Juan:

Lezama

Compañía Estabillo desde septiembre hasta marzo

  1. Amirola Respaldiza, Casimiro:

Lezama

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Amirola Respaldiza, Urbano:

Lezama

Sección Mixta en abril y mayo; Compañía Estabillo en junio

  1. Amondarain, Bernardo:

Orozko

Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre. Capellán de la Compañía Alaitza

  1. Angoitia Arteche, Antonio:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Ansorena Azcaray, Alejo:

Baranbio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Ansorena Azcaray, Eugenio:

Baranbio

Compañía Eleizalde en mayo y junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Anúcita Maurolagoitia, José Luis:

(Bilbao?)

Sección de Enlaces en marzo y abril

  1. Añariz Viteri, Anastasio:

Compañía Ayala, únicamente en la primera quincena de noviembre

  1. Apodaca Oribe, Aquilino:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Apodaca Orue, Samuel:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre, y luego Cabo de la Alaitza hasta enero. Causó baja y pasó a ser guarda cívico en Amurrio

  1. Apodaca Santamaria, Juan:

Aloria

Compañía Ayala, desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Apodaca Santamaria, Nicolás:

Aloria

Compañía Ayala, desde mayo hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Su hermana Marina fue asesinada en Orduña el 30 de agosto de 1936

  1. Arabiotorre Requeta, José:

Arrankudiaga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta la primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta marzo. Falleció en la prisión de El Dueso en noviembre de 1937

  1. Aramendi Zugasti, Roberto:

Baranbio

Compañía Estabillo en septiembre; en octubre pasó a la Ayala; ascendió a Cabo en mayo y no llegó a Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Arandia Basterra, Fermín:

Arrankudiaga

Compañía Eleizalde en octubre, luego en la Alaitza hasta junio. Falleció en la prisión de Barcelona el 18 de mayo de 1939 cuando estaba en un batallón de trabajadores

  1. Aranoa Echaurren, Juan José:

Amurrio

Se incorporó a la Estabillo la segunda quincena de diciembre; de enero hasta Santoña en la Compañía Ayala. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Arbaiza Barbara, Faustino:

Lezama

Compañía Ayala de octubre a abril; Urrutia de mayo a Santoña

  1. Arbaizagoitia Bilbao, Alejandro:

Laudio

Sección Mixta en enero; luego pasa a la Eleizalde hasta junio. En noviembre de 1936 estaba preso en El Carmelo, suponemos que por ser de derechas o ser sospechoso de ello.

  1. Arbaizagoitia Gabiña, Victoriano:

Amurrio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Arbaizagoitia Zaballa, José María:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña, cuando figura como herido

  1. Arbaizagoitia Zaballa, Tomás:

Laudio

Compañía Ayala desde febrero hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Arberas Ugarte, Gregorio:

Saratxo

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña

  1. Arberas Ugarte, Elisardo:

Saratxo

Compañía Ayala desde mayo hasta junio

  1. Arberas Ugarte, Olegario:

Saratxo

Sección Enlaces en la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta hasta mayo; Eleizalde en junio. Fallecido el 18 de junio de 1937 en un bombardeo.

  1. Arbide Goti, Esteban:

Orozko

Compañía Alaitza de abril a junio

  1. Arellano Pérez, Jesús:

Compañía Ayala desde marzo hasta junio. Su hermano Miguel, muerto en el frente sublevado, fue trasladado al Valle de los Caídos.

  1. Arenaza San Andrés, José Luis:

Sección de Enlaces en marzo y abril

  1. Arenaza Urquijo, Félix:

Costera

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio; Cabo desde febrero. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Arenaza Urquijo, Gabriel:

Costera

Compañía Ayala desde abril hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 20

  1. Argote Menchaca, Koldobika:

Bilbao

Compañía Alaitza de diciembre a junio; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Argote San Martín, Sabino:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña

  1. Armendariz Galarza, Tomás:

Laudio

Compañía Estabillo en la primera quincena de noviembre; en la Ayala hasta la segunda de diciembre; Servicios Auxiliares (barbero) desde enero hasta Santoña

  1. Arrizubieta Corta, Juan Martín:

Ispaster, vecino de Artziniega

Sección de Enlaces en la segunda quincena de diciembre; Sección Mixta desde enero hasta la primera quincena de marzo, estando herido en febrero; luego a la Eleizalde hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Arrondo López de Landache, Fernando:

Compañía Estabillo desde noviembre hasta Santoña

  1. Arruabarrena Magunagoitia, Juan:

Sección de Enlaces desde marzo hasta junio

  1. Arteta Ortueta, Leandro:

Baranbio

Compañía Ayala desde abril hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Aspiazu Apodaca, Jesús:

Astobiza

Sección Mixta de marzo a mayo; Compañía Estabillo en junio.

  1. Aspiazu Otaola, Jesús:

Zuaza

Compañía Alaitza en la segunda quincena de mayo y junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 17

  1. Aspiazu Otaola, Florencio:

Zuaza

Compañía Eleizalde en octubre; luego en la Alaitza hasta mayo; Sección de Enlaces en junio

  1. Aspizua, Joaquín:

Compañía Estabillo en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre

  1. Aspizua Llanos, Luis:

Menagarai

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de noviembre. Estuvo preso en Deusto y luego en un Batallón de Trabajadores.

  1. Aspizua Llanos, Anselmo:

Menagarai

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña, herido en este momento. Estuvo preso en Deusto

  1. Aspuru Chabarri, Gregorio:

Ayala

Compañía Alaitza desde abril hasta junio

  1. Aspuru Martínez, Francisco:

Compañía Urrutia desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña

  1. Aspuru Ortiz, Fernando:

Quejana

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Servicios Auxiliares (Guardia) en noviembre y diciembre; luego fue miembro del Cuartel hasta Santoña. Fue atrapado en alta mar huyendo de Avilés el 21 de octubre de 1937. Perdió un hijo luchando con los sublevados. Su hermano Clemente estuvo en el Batallón de Trabajadores nº 2

  1. Astiria Inchausti, Florencio:

Sección de Enlaces desde febrero hasta junio

  1. Astondoa Unzalu, Félix:

Elosu

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña

  1. Astondoa Unzalu, Juan:

Elosu

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña

  1. Astondoa Unzalu, Victoriano:

Elosu

Ingresa en octubre en la Compañía Ayala después de ser guardia cívico; desde la segunda quincena de noviembre hasta enero en la Sección de Enlaces; febrero y marzo en la Sección Mixta; luego regresó a la Ayala, hasta Santoña. Su expediente del Tribunal de Responsabilidades Políticas dice que llegó a Sargento, pero en las nóminas no figura así

  1. Atucha Azcue, Ignacio:

Servicios Mecánicos (chofer) desde diciembre hasta Santoña

  1. Axpe Beitia, Ángel:

Aramaio

Compañía Eleizalde desde febrero hasta junio

  1. Azcarraga Ormaechea, Antonio:

Compañía Estabillo desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña. El 22 de febrero de 1938 fue trasladado de Artillería de Montaña en Vitoria a la fábrica de Beistegui en Eibar, ya que era tornero

  1. Azkue Uriarte, Juan María:

Administrador del Cuartel de Lamuza la primera quincena de diciembre

  1. Azkue Uriarte, Luis:

Cuartel de Lamuza en diciembre

  1. Azula Sarriugarte, Benito:

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de marzo; procedente del Batallón Malato.

  1. Badillo Angulo, Dionisio:

Okondo

Compañía Eleizalde en la segunda quincena de octubre, pasa a la Estabillo en la segunda de noviembre y hasta Santoña. Estuvo en la cárcel y sus hermanos Antonio y Roque estuvieron en el Batallón de Trabajadores nº 122.

  1. Badillo Ibarreche, Higinio:

Ayala

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio, como Cabo hasta abril. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Badillo Ibarreche, Santiago:

Ayala

Compañía Eleizalde desde octubre a enero; Alaitza desde marzo hasta junio

  1. Badillo Mendia, Antonio:

Orduña

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Intendente desde noviembre hasta junio. Fue internado en la prisión de El Dueso y posteriormente en Puerto de Santa María

  1. Badillo Oribe, Adrián:

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; luego fue miembro del Cuartel de Lamuza. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores

  1. Badillo Torre, Saturnino:

Barriga, vecino de Orduña

Compañía Ayala desde mayo hasta junio

  1. Bañales Robina, Antonio:

Compañía Estabillo desde abril hasta Santoña

  1. Barajuen González de Zarate, Basilio:

Foronda

Compañía Ayala desde octubre hasta Santoña. Ascendió a Cabo en noviembre y a Sargento en abril

  1. Barañano Abendaño, Francisco:

Amurrio

Compañía Estabillo en septiembre, Teniente de la misma la primera quincena de octubre; Capitán desde noviembre hasta marzo; Comandante del Batallón desde abril hasta junio. Falleció el 12 de julio de 1937.

  1. Barañano Barbara, Luis:

Laudio

Cabo de la Sección de Enlaces desde la segunda quincena de noviembre hasta enero; Sargento de la Sección Mixta de febrero a mayo. Había sido vocal del Comité de Defensa de Amurrio, dejando de pertenecer al mismo como protesta por el asesinato de José María Viguri y su hija de 13 años. Fue hecho prisionero en Laredo el 25 de agosto y estuvo preso en Puerto de Santa María.

  1. Barañano Escuza, Antonio:

Laudio

Compañía Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña

  1. Barañano Escuza, Feliciano:

Laudio

Compañía Ayala en octubre; Sargento en noviembre; luego pasa a la Estabillo y en la segunda quincena de diciembre a la Urrutia como Cabo, hasta marzo. Después pasó al Batallón Malato como Capitán

  1. Barbara Rotaeche, Félix:

Laudio

Compañía Ayala desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15

  1. Bárcena Castresana, Antonio:

Artziniega

Compañía Alaitza desde marzo hasta Santoña, herido desde junio

  1. Bárcena Castresana, Domingo:

Artziniega

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14

  1. Barredo Tellaeche, Sergio:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Barrena Barrena, José:

Compañía Estabillo de septiembre hasta la primera quincena de diciembre; en la Urrutia hasta Santoña, Cabo desde abril

  1. Barrenengoa Elejalde, Bernabé:

Amurrio

Compañía Estabillo desde septiembre hasta diciembre; Servicios Auxiliares (barbero) hasta Santoña, estando herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Basabe, Francisco:

Compañía Eleizalde en enero; Sección Mixta en febrero y primera quincena de marzo

  1. Basabe Biteri, Agapito:

Elosu

Compañía Ayala desde noviembre hasta mayo; Sección Mixta en junio y Santoña. En octubre figura un Victor Basabe, que podría ser el mismo

  1. Basaldua Bordes, Francisco:

Amurrio

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre, herido en la segunda; Servicios Auxiliares en enero; Sección Mixta en febrero y marzo; Compañía Alaitza desde abril, herido en junio y Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 31

  1. Basarrate Las Fuentes, Dionisio:

Servicios Auxiliares en diciembre; en los meses finales fue miembro del Cuartel

  1. Basarrate Las Fuentes, Francisco:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo; Cabo solo en enero

  1. Basterrechea Begoña, Jeremías:

Larrabetzu

Sección de Enlaces en febrero

  1. Basterrechea Solano, Vicente:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo; Urrutia en abril. Luego pasó al batallón Cultura y Deporte de las JSU

  1. Basualdo Isasi, Gregorio:

Baranbio

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña, primero como Sargento y desde mayo como Suboficial.

  1. Batiz Aresti, Faustino:

Sección de Enlaces desde febrero hasta abril. Fue herido gravemente el 4 de enero de 1938 cuando era soldado del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Begoña, por lo que se le concedió una pensión vitalicia de 12,50 pesetas mensuales.

  1. Beiztegui Tolosana, Eduardo:

Compañía Ayala en octubre, capitán en noviembre y diciembre.

  1. Benavides Mezcorta, Pascual:

Llanteno

Compañía Eleizalde en octubre, Estabillo en noviembre y primera quincena de diciembre, luego en la Urrutia hasta abril. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 13

  1. Bengoa Sagarduy, Sebastián:

Laudio

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Su hermano Pedro estuvo en el Batallón de Trabajadores nº 50

  1. Bengoa Urrutia, Gabriel:

Ibarra

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta junio. Fue destinado a un Batallón de Trabajadores.

  1. Beobide Garmendia, Andrés:

Zestafe

Sección Enlaces en la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta hasta mayo; Compañía Ayala en junio y Santoña

  1. Beobide Garmendia, Eulogio:

Zestafe

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Falleció en un bombardeo el 18 de julio de 1937

  1. Beobide Garmendia, Sebastián:

Zestafe

Sección Enlaces la segunda quincena de diciembre y enero; Sección Mixta febrero y marzo; Urrutia desde abril a Santoña

  1. Beracoechea Gorostizaga, Pablo:

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Beraza Olano, José María:

Artziniega

Sección Mixta en febrero; luego pasa a la Eleizalde hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 112

  1. Beraza Urquijo, Ángel:

Zuaza

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 14

  1. Beraza Urquijo, Tiburcio:

Zuaza

Compañía Eleizalde la segunda quincena de octubre; a partir de enero en la Estabillo hasta junio (entre medias no aparece). Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 17

  1. Bergara Albiz, Andrés:

Salmanton

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 18. Su hermano Rufino estuvo preso en Cádiz.

  1. Bergara Echeguren, Elías:

Salmanton

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña; Cabo desde noviembre, Sargento desde febrero y Teniente en junio. Estuvo preso en El Dueso y luego en Puerto de Santa María hasta agosto de 1940.

  1. Bergara Echeguren, Juan José:

Salmanton

Compañía Estabillo desde abril hasta junio

  1. Bergara Larrieta, Nicanor:

Tertanga

Compañía Ayala desde octubre hasta la primera quincena de diciembre; herido en la segunda; en la Sección Mixta en enero, y luego regresa a la Ayala hasta marzo; luego pasó al Batallón Olabarri o ANV-1. Tras la Guerra, consiguió saltar de un camión en Orduña y ocultarse en su casa hasta que huyó a Francia

  1. Bergara Larrieta, Valentín:

Tertanga

Compañía Estabillo desde septiembre hasta Santoña

  1. Bergara Velasco, Félix:

Orduña

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Sección Mixta en junio y Santoña

  1. Berriozabal Ugarte, Jesús:

Legutiano

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo. Fue encarcelado en Puerto de Santa María hasta septiembre de 1940

  1. Berroxalditz Uriarte, Tomás:

Sección de Enlaces desde la segunda quincena de marzo hasta junio

  1. Bideguren Urraza, Ángel:

Okondo?

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña, herido desde junio

  1. Bilbao Inchaurraga, Francisco:

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Billalabeitia Ugarte, Felipe:

Sección de Enlaces en febrero

  1. Biteri Mendieta, Faustino:

Urrunaga

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio; ascendió a Cabo en abril

  1. Biteri Ruiz, Leandro:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; herido en la segunda quincena de mayo y en Santoña

  1. Biteri Unzalu, Domingo:

Elosu

Compañía Eleizalde desde octubre hasta Santoña; Sargento desde el primer momento; Teniente desde abril; Capitán en junio; herido en Santoña. Estuvo en prisión.

  1. Bordagaray Yarritu, José:

Lezama

Compañía Estabillo en mayo y junio

  1. Bordagaray Yarritu, Luis:

Lezama

Compañía Estabillo de septiembre a marzo, Cabo desde enero; Sección Mixta en abril y mayo; Cabo de la Compañía Estabillo en junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 12

  1. Bordes Cerrillo, Evaristo:

Amurrio

Compañía Alaitza desde abril a junio. Era moldeador y, en marzo de 1938, causó baja de la Caja de Reclutas de Vitoria para entrar a trabajar, forzosamente, en la fábrica de Mariano Corral en Amurrio.

  1. Bordes Echeguren, Esteban:

Amurrio

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta marzo; después pasó al Batallón Simón Bolibar

  1. Bordes Echeguren, Matías:

Amurrio

Sección Enlaces en enero y febrero; Sección Mixta en marzo

  1. Braceras Otaolaurruchi, Luis:

Menagarai

Compañía Alaitza en la segunda quincena de mayo y junio. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 15

  1. Bringas Bringas, Marcelino:

Artziniega

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña. Estuvo encarcelado en la Prisión Provincial de Huelva

  1. Cámara Bringas, Jesús:

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Campo Braceras, Cirilo:

Sojo

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego Sección de Enlaces hasta Santoña. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 37

  1. Campo Braceras, José Antonio:

Sojo

Compañía Estabillo desde septiembre hasta abril; Cabo desde la segunda quincena de noviembre

  1. Campo Braceras, Juan Cruz:

Sojo

Compañía Estabillo en septiembre y octubre; luego a Sección de Enlaces hasta abril, siendo Cabo en este último momento. Fue sometido a Consejo de Guerra sumarísimo, del que fue sobreseído en 1941.

  1. Campo Lecanda, Víctor:

Amurrio

Compañía Ayala en octubre; Servicios Auxiliares (guardia) en noviembre y diciembre; en enero en el Cuartel de Lamuza

  1. Campo Pinedo, José Ramón:

Compañía Ayala desde octubre hasta marzo

  1. Canibe Berganza, Serapio:

Retes de Llanteno

Compañía Estabillo desde marzo hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de mayo

  1. Carrión Iñiguez de Mendoza, Eduardo:

Vitoria-Gasteiz

Compañía Ayala desde octubre hasta abril, siendo Suboficial desde noviembre; en mayo ascendió a Suboficial de la Plana Mayor. Fue encarcelado.

  1. Castañares Iturbe, Juan:

Elosu

Compañía Eleizalde desde diciembre hasta junio. Fue encarcelado

  1. Castaños Abasolo, Segundo:

Izoria

Compañía Ayala desde noviembre hasta junio. Estuvo encarcelado en Pamplona.

  1. Cendoya Aldecoa, Juan:

Compañía Ayala desde octubre hasta junio; Cabo desde noviembre hasta marzo, luego fue solo gudari

  1. Cendoya Aldecoa, Rafael:

Compañía Alaitza desde diciembre hasta junio

  1. Cereceda Pereda, José Luis:

Retes de Tudela

Compañía Alaitza desde abril a junio

  1. Cereceda Urquijo, Manuel:

Menagarai

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Cortazar Armentia, Julián:

Legutiano

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo.

  1. Cortazar Díaz de Lezana, Ignacio:

Orduña

Sección de Enlaces en mayo; pasa a la Estabillo en junio

  1. Cortazar López, Cornelio:

Sección de Enlaces desde la segunda quincena de diciembre hasta Santoña, herido desde la segunda quincena de junio

  1. Cristóbal Urrestarazu, Andrés:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de noviembre hasta Santoña; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Cuadra Echevarria, Jesús:

Arrigorriaga, vecino de Amurrio

Sección de Enlaces desde marzo hasta junio

  1. Cuadra Larrazabal, Florencio:

Amurrio

Compañía Alaitza desde abril hasta Santoña, herido en este último momento; en julio en el Batallón Simón Bolibar

  1. Cuadra Madaria, Maximino:

Lendoño de Abajo

Compañía Eleizalde en octubre y luego en la Alaitza hasta junio

  1. Cuadra Otaola, Miguel:

Mendeika

Compañía Eleizalde desde octubre hasta mayo

  1. Cuadra Yarritu, Gregorio:

Amurrio

Compañía Ayala en octubre y primera quincena de noviembre; luego pasa a la Estabillo hasta marzo. Fue destinado al Batallón de Trabajadores nº 76

  1. Cuadra Yarritu, José Luis:

Amurrio

Compañía Estabillo de septiembre a la primera quincena de diciembre; Cabo de la Urrutia desde la segunda a marzo; luego Cabo del Cuartel hasta Santoña

  1. Cuevas Urrutia, Aurelio:

Araia

Compañía Ayala desde noviembre hasta Santoña. Fue encarcelado.

  1. Chertudi Larrucea, Juan:

Compañía Ayala en la segunda quincena de noviembre y primera de diciembre; luego en la Urrutia hasta Santoña

  1. Díaz Espinosa, Severiano:

Compañía Estabillo desde septiembre hasta mayo; Sección de Enlaces en junio y Santoña

  1. Díaz Robledo, Baldomero:

Sección Mixta en enero, luego pasa a la Estabillo hasta Santoña

  1. Diego Diego, José:

Compañía Ayala desde noviembre hasta marzo, parece que falta en la segunda quincena de enero. Luego pasó al Batallón de Ingenieros nº 6

  1. Diego Diego, Pedro:

Compañía Estabillo desde enero hasta marzo. Luego pasó al Batallón de Ingenieros nº 6

  1. Dierez Zinkunegi, Iñaki:

Azkoitia

Se incorpora en la Sección Mixta en la segunda quincena de marzo, pasa en abril a la Compañía Ayala, herido en Santoña

  1. Díez Elejalde, Ambrosio:

Orduña

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

  1. Dorronsoro Echevarria, Ignacio:

Arrankudiaga

Compañía Alaitza desde diciembre hasta marzo

  1. Duo Lekue, José:

Arrankudiaga

Compañía Alaitza desde diciembre hasta Santoña como Teniente

  1. Duran Serrada, Aureliano:

Compañía Ayala desde la segunda quincena de diciembre hasta mayo. Era Guardia Civil

  1. Durana Ugarte, Felipe:

Orduña

Compañía Eleizalde desde octubre hasta junio

Combatientes del Alto Nervión en el Ejército de Euzkadi (1936-1937)

ACTUALIZADO EL 24 DE MAYO DE 2022

La lista de combatientes de la comarca enmarcados en los distintos batallones que formaron parte del Cuerpo de Ejército de Euzkadi, integrado en el ejército republicano con el nombre de XIV Cuerpo de Ejército, no es ni mucho menos definitiva. Para su elaboración nos hemos valido de las nóminas de los diferentes batallones que lo integraron, pero el problema está en que en estas nóminas no figura ni la naturaleza ni la vecindad de los individuos sino solamente sus nombres y apellidos (y a veces solo uno).

Evidentemente, eso dificulta mucho la tarea. Para identificar a los naturales y/o residentes en el Alto Nervión nos hemos valido del cotejo con otro tipo de fuentes de información, búsquedas nominales y, sobre todo, la intuición, recogiendo aquellos apellidos que nos sonaban o que podían tener vinculación con este lugar. Luego comprobamos que algunas personas, efectivamente, no eran de aquí, pero en muchos casos la intuición fue certera. Como se podrá ver, hay personas cuya vecindad no hemos resuelto y lo hemos dejado en blanco en la creencia de que probablemente son naturales del Alto Nervión.

Por el contrario, podemos asegurar que en esta lista falta gente que no hemos detectado, por diferentes motivos: la consulta de nóminas no ha sido sido exhaustiva sino que en muchos casos solo hemos ojeado aquellas de los momentos finales de la guerra, cuando ya se habían incorporado todos los reemplazos que fueron llamados a filas, por lo que es posible que no hayamos detectado a muchos individuos que para entonces ya habían causado baja; o, en segundo lugar, simplemente porque el método empleado impide localizar a muchas personas cuya onomástica no es distinguible, no es específica (Martínez, García, López…..).

También creemos necesario hacer ciertas precisiones al respecto del recorrido personal de cada individuo. Hay quienes pasaron de un batallón a otro (además de los que ya se señalan) en algún momento, especialmente al principio, en marzo o en julio, momentos de reorganización de las fuerzas disponibles. Algunos se incorporaron voluntariamente desde los primeros compases de la guerra pero buena parte de ellos, si no la mayoría, lo hicieron cuando sus reemplazos fueron llamados a filas, razón por la cual hubo gente que solo se incorporó a la guerra en mayo o incluso junio de 1937. Es por ello que la mayoría eran jóvenes, solteros, muchos no llegaban a los veinte años.

Hay que tener en cuenta, además, que la incorporación a un batallón adscrito políticamente no necesariamente significa que esa persona comulgase con esos ideales. Consta que algunos individuos de derechas acudieron voluntariamente a batallones izquierdistas para evitar represalias. Entre los que fueron llamados a filas, hubo quienes se incorporaron a un batallón de sus simpatías ideológicas, pero muchas veces lo hicieron simplemente en aquel en el que tenían familiares, vecinos y amigos, o el que les pillaba más próximo. Por otra parte, no pocos de ellos eran derechistas que previamente habían pasado por la cárcel. Por ejemplo, nada menos que 50 personas que a finales de noviembre se encontraban presos en la cárcel de El Carmelo se incorporaron posteriormente al ejército republicano, destacando los 39 que lo hicieron al batallón Irrintzi, la mayoría de Laudio.

La suerte que corrieron estas personas fue muy dispar. Algunos batallones se disolvieron antes, otros siguieron la lucha hasta Asturias. Hubo quienes fueron apresados, o se presentaron a las tropas sublevadas, poco después de la caída de Bilbao; posiblemente, también haya algún evadido. La gran mayoría pasó por un periodo, más o menos largo, de confinamiento en alguna prisión o campo de concentración como los de Santander, Orduña, Murgia o Vitoria antes de que se decidiera su destino. Los que habían recibido algún tipo de denuncia, comparecieron ante el Tribunal de Responsabilidades Políticas o similares; algunos fueron enviados a prisiones como las de Puerto de Santa María o El Dueso; otros, a campos de concentración; la mayoría fueron destinados a Batallones de Trabajadores forzadamente; los menos lograron huir y exiliarse o continuar la lucha en otro lugar. Pero, no por menos señalado es menor cierto, muchos pasaron a prestar servicios y/o combatir en el bando sublevado, algunos quizá por motivos ideológicos, otros por escapar de la cautividad. De hecho, algunos hombres de la siguiente lista fallecieron en combate en el bando sublevado.

Otra precisión a realizar es que se incluyen personas que vivían en el Alto Nervión en el momento de comenzar la guerra, pero naturales de otros sitios, así como naturales de la comarca que residían en otros lugares, generalmente el Gran Bilbao.

Por último, vaya por delante que esta es una lista (incompleta y totalmente provisional) de combatientes enrolados en batallones que formaron parte del Ejército de Euzkadi, pero también hubo muchísimas personas que prestaron servicios auxiliares, sanitarios y de otro tipo al ejército y que aquí no aparecen; igual que aquellos que se emplearon cavando trincheras, transportando material, ejerciendo de guardas cívicos, en los comités de defensa e instituciones locales, cocinando y limpiando, etc. Y no siempre de buen grado.

Aquí dejamos esta lista, sujeta a todas las observaciones que el lector tenga a bien realizar y, esperamos, poder ir actualizándola y mejorándola con el tiempo. De momento, son 1058 hombres, de los cuales hemos localizado (esperemos que correctamente) 983

Los batallones en los que hemos localizado gente del Alto Nervión son muy numerosos, más de la mitad existentes:

Araba (PNV)

CNT-1 o Bakunin

CNT-3 o Isaac Puente

CNT-5 o Durruti

Leandro Carro (PCE)

Karl Liebknecht (PCE)

Perezagua (PCE)

Rosa Luxemburgo (PCE)

Esteban Salsamendi (PCE)

UGT-2 o Prieto

UGT-3 o González Peña

UGT-4 o Carlos Marx

UGT-5 o Madrid

UGT-6 o Pablo Iglesias

UGT-7 o Asturias

UGT-8 o Jean Jaures

UGT-9 o Mexico

UGT-10

UGT-13 o Martínez Aragón

UGT-14 o Guillermo Torrijos

CNT-2 o Malatesta

CNT-4 o Sacco y Vanzetti

Amayur (PNV)

Otxandiano (PNV)

Irrintzi (PNV)

Malato (PNV)

Rebelión de la Sal (PNV)

Gordexola (PNV)

Martiartu (PNV)

Itxasalde (PNV)

Aralar (PNV)

Saseta (PNV)

Padura (PNV)

Arana Goiri (PNV)

Simón Bolibar (PNV)

Mungia (PNV)

Ibaizabal (PNV)

Larrazabal (PNV)

ANV-1 u Olabarri

ANV-2

ANV-3

ANV-4 o Askatasuna

Azaña (Izquierda Republicana)

Capitán Casero (IR)

Zabalbide (IR)

San Andres (STV)

Batallón de Ingenieros nº 12

Batallón de Ingenieros nº 11 (STV)

Batallón de Ingenieros nº 9

Batallón de Ingenierios nº 6 (PSOE y UGT)

Batallón de Ingenieros nº 4

Batallón de Ingenieros nº 3

Octubre (Juventudes Socialistas Unificadas)

Meabe-1 o Largo Caballero (JSU)

Meabe-2 o Stalin (JSU)

Cultura y Deporte (JSU)

Batallón de Montaña nº 2

Batallón de Montaña nº 3

Batallón de Morteros nº 72

Fermín Galán (Unión Republicana)

Batallón Disciplinario nº 64

Abasolo Murga, Cipriano Orduña Leandro Carro
Abasolo Murga, Natalio Orduña Ingenieros nº 6
Abechuco Astarloa, Florencio Larrinbe Araba
Abechuco Astarloa, Maximino Larrinbe Araba
Abiega Picaza, Eugenio Okondo Araba
Abiega Sautu, Angel Laudio
Abin Berganza, Miguel Onsoño Montaña nº 3
Acha Aldaiturriaga, Mateo Laudio Otxandiano
Acha Aranzabal, Marcelino Amurrio Isaac Puente
Acha Aspe, Gregorio Baranbio Irrintzi
Acha Aspe, Ricardo Baranbio Irrintzi
Acha Gabiña, Maximino Amurrio Araba
Acha Larrazabal, Antonio Laudio Araba
Acha Zubiaur, Gregorio Laudio Araba
Aguirre Bilbao, Felix Retes de Llanteno Araba
Aguirre Llano, Juan Jose Lezama Araba
Aguirre Llano, Prudencio Lezama Araba
Aguirre Menoyo, Valentin Amurrio Sección de Convoyes en octubre de 1936
Aguirre Menoyo, Victor Amurrio Sección de Convoyes en octubre de 1936
Aguirre Olamendi, Antonio Baranbio Araba
Ainz Arcocha, Agustin Laudio Araba
Ainz Arcocha, Claudio Laudio Araba
Ainz Arcocha, Segundo Laudio Araba
Aiz Gallastegui, Juan Luiaondo Irrintzi
Aiz Garayo, Claudio Laudio Irrintzi
Alava Elejalde, Lazaro Orduña Araba
Alava Menoyo, Jose Maria Retes de Llanteno Araba
Albinarrate Echebarria, Dionisio Saratxo Araba
Albinarrate Echebarria, Patricio Saratxo Araba
Albinarrate Ibarreche, Matias Orduña, vecino de Saratxo Leandro Carro
Albisua Menoyo, Pedro Madaria Octubre
Albiz Villacian, Aquilino Araba
Albizua Barañano, Pedro Amurrio Araba
Albizua Furundarena, Gregorio Amurrio Intendencia
Alconada Gochi, Domingo Orduña
Alconada Gochi, Faustino Orduña
Aldaiturriaga Llanos, Esteban Luiaondo Leandro Carro
Aldaiturriaga Llanos, Eugenio Luiaondo Irrintzi
Aldaiturriaga Llanos, Prudencio Luiaondo Irrintzi
Aldaiturriaga Sagarduy, Carlos Luiaondo UGT 4
Aldaiturriaga Sagarduy, Juan Luiaondo Leandro Carro
Aldaiturriaga Salazar, Juan Laudio Montaña nº 3
Aldama Armona, Gerardo Lezama Jean Jaures  y Karl Liebknecht
Aldama Cerrillo, Celedonio Llanteno Irrintzi
Aldama Cerrillo, Juan Llanteno Irrintzi
Aldama Cerrillo, Justo Llanteno Morteros nº 72
Aldama Cerrillo, Pedro Llanteno Otxandiano
Aldama Cuadra, Pedro Irrintzi
Aldama Echevarria, Marcos Amurrio Araba
Aldama Echevarria, Modesto Amurrio Araba
Aldama Emparan, Ricardo Orduña
Aldama Gurbista, Cornelio Amurrio Karl Liebknecht
Aldama Isasi, Modesto Amurrio Leandro Carro
Aldama Landaluce, Alfonso Lezama Ingenieros nº 6
Aldama Laña, Antonio Amurrio Araba
Aldama Mendieta, Jose Artziniega Irrintzi
Aldama Rodriguez, Eustaquio Zuaza Araba
Aldama Ugarte, Fernando Larrinbe Bakunin
Aldama Ugarte, Ladislao Amurrio Cultura y Deporte
Aldama Ugarte, Raimundo Larrinbe Bakunin
Aldama Vadillo, Bernabe Amurrio Ingenieros nº 3
Aldama Zulueta, Juan Lezama Araba
Aldama Zulueta, Lino Lezama Araba
Aldama Zulueta, Lorenzo Amurrio Intendencia
Alday Olamendi, Jesus Baranbio Araba
Alday Olamendi, Luis Baranbio Araba
Alday Olamendi, Nicolas Baranbio Araba
Alday Otaola, Gerardo Zuaza Araba
Alday Otaola, Maximino Zuaza Araba
Alday Velasco, Felix Lezama Intendencia
Aldecoa Lejarza, Hilario Baranbio Intendencia
Altube Ortiz, Antonio Lezama Araba
Altube Ortiz, Cesareo Lezama Araba
Altube Ortiz, Gabriel Lezama Araba
Altube Ortiz, Jose Maria Lezama Araba
Alvarez Salazar, Ovidio Laudio Araba
Amirola Guaresti, Heliodoro Artomaña Padura
Amirola Ocariz, Félix Lezama Intendencia
Amirola Respaldiza, Casimiro Lezama Araba
Amirola Respaldiza, Juan Lezama Araba
Amirola Respaldiza, Urbano Lezama Araba
Angoitia Isasi, Juan Cruz Amurrio Intendencia
Angulo Arechavala, Eustaquio Artziniega Octubre
Angulo Torre, Fidel Artziniega Octubre
Ansorena Azcaray, Alejo Baranbio Araba
Ansorena Azcaray, Eugenio Baranbio Araba
Apodaca Oribe, Aquilino Laudio Araba
Apodaca Oribe, Jose Luis Laudio Leandro Carro
Apodaca Orue, Samuel Amurrio Araba
Apodaca Pinedo, Juan Amurrio Leandro Carro
Apodaca Santamaria, Emeterio Aloria UGT 9
Apodaca Santamaria, Juan Aloria Araba
Apodaca Santamaria, Nicolas Aloria Araba
Apodaca Viguri, Calixto Aloria UHP
Apraiz Arza, Prudencio Okondo Estado Mayor (encargado)
Aramendi Zugasti, Jose Baranbio UGT 7
Aramendi Zugasti, Roberto Baranbio Araba
Aramendi, Angel Baranbio Intendencia
Arandia Gastaca, Eduardo Laudio Sacco y Vanzetti
Arandia Gastaca, Juan Laudio
Arandia Gastaca, Miguel Laudio
Arandia Gastaca, Nemesio Laudio
Aranoa Echaurren, Juan Jose Amurrio Araba
Arbaiza Barbara, Faustino Lezama Araba
Arbaiza Barbara, José Maria Lezama Capitan Casero
Arbaiza Echevarria, Marcos Lezama Intendencia
Arbaiza Orueta, Hermenegildo Laudio Ingenieros nº 12
Arbaizagoitia Bilbao, Alejandro Laudio Araba
Arbaizagoitia Gabiña, Victoriano Amurrio Araba
Arbaizagoitia Zaballa, Jose Maria Laudio Araba
Arbaizagoitia Zaballa, Tomas Laudio Araba
Arberas Echevarria, Carlos Amurrio Jefatura de Sector
Arberas Echevarria, Luis Amurrio Miliciano en septiembre
Arberas Ugarte, Elisardo Saratxo Araba
Arberas Ugarte, Gregorio Saratxo Araba
Arberas Ugarte, Jacinto Fulgencio Mateos
Arberas Ugarte, Olegario Saratxo Araba
Arbide Zaballa, Simeón Laudio
Arechaga Ais, Antonio Laudio UGT 6 y Rusia
Arechaga Solaun, Antonio Arana Goiri
Arechaga Solaun, Domingo Padura
Arechaga Solaun, Francisco Irrintzi
Arechavala Braceras, Félix Artziniega UGT 4
Arenaza Urquijo, Felix Costera Araba
Arenaza Urquijo, Gabriel Costera Araba
Armendariz Galarza, Tomás Laudio Araba
Arregui San Juan, Enrique Artziniega Durruti
Arregui San Juan, Manuel Artziniega Durruti
Arrizubieta Corta, Juan Martin Ispaster, vecino de Artziniega Araba
Arteaga Landaluce, Casimiro Baranbio Intendencia
Arteta Ortueta, Leandro Baranbio Araba
Arza Barbara, Fermin Laudio Irrintzi
Arza Barbara, Francisco Laudio
Arzuaga Sagarduy, Antonio Luiaondo Mixto de Ingenieros y Durruti
Arzuaga Sagarduy, Lazaro Luiaondo UGT 6
Aspiazu Apodaca, Jesus Astobiza Araba
Aspiazu Otaola, Florencio Zuaza Araba
Aspiazu Otaola, Jesus Zuaza Araba
Aspizua Llanos, Anselmo Menagarai Araba
Aspizua Llanos, Luis Menagarai Araba
Aspuru Chabarri, Gregorio Ayala Araba
Aspuru Ortiz, Fernando Quejana Araba
Astobiza Olamendi, Jose Altube Arana Goiri
Ayesta Artiñano, Nicolas Laudio Otxandiano
Badillo Angulo, Antonio Okondo
Badillo Angulo, Dionisio Okondo Araba
Badillo Angulo, Roque Okondo
Badillo Ibarreche, Higinio Ayala Araba
Badillo Ibarreche, Santiago Ayala Araba
Badillo Laiseca, Ezequiel Artziniega Octubre
Badillo Mendia, Antonio Orduña Araba
Badillo Mendia, Luis Orduña Artilleria nº 3
Badillo Oribe, Adrian Araba
Badillo Oribe, Antonio ANV 2
Badillo Torre, Saturnino Barriga, vecino de Orduña Araba
Balza Aldaiturriaga, Jesus Laudio Malato
Balza Aldaiturriaga, Jose Laudio Aralar
Bañales Robina, Antonio Araba
Barañano Abendaño, Francisco Amurrio Araba
Barañano Barbara, Luis Laudio Araba
Barañano Escuza, Antonio Laudio Araba
Barañano Escuza, Feliciano Laudio Araba y Malato
Barbara Amondo, Justo Laudio Rebelion de la Sal
Barbara Barbara, Francisco Laudio Malato
Barbara Barbara, José Maria Laudio
Barbara Olabarrieta, Jose Laudio UGT 3, Esteban Salsamendi y UHP
Barbara Perea, Enrique Laudio Irrintzi
Barbara Perea, Juan Jose Laudio Irrintzi
Barbara Rotaeche, Felix Laudio Araba
Barcena Castresana, Antonio Artziniega Araba
Barcena Castresana, Domingo Artziniega Araba
Barredo Tellaeche, Sergio Araba
Barrenengoa Echevarria, Adrian Lekamaña Meabe 2
Barrenengoa Elejalde, Bernabe Amurrio Araba
Barrenengoa Elejalde, Gerónimo Amurrio Meabe 2
Barriocanal Serrano, Leoncio Laudio Pablo Iglesias
Basaldua Bordes, Francisco Amurrio Araba
Basaldua Bordes, Valentin Amurrio Simón Bolibar
Basaldua Pinedo, Fernando Amurrio Artilleria Costa nº 1
Basaldua Pinedo, Santiago Amurrio Camillero en octubre
Basualdo Isasi, Andrés Baranbio UGT 9
Basualdo Isasi, Gregorio Baranbio Araba
Bea Guaresti, Jose Larrinbe Bakunin
Benavides Mezcorta, Pascual Llanteno Araba
Bengoa Echevarri, Santiago Laudio Irrintzi
Bengoa Montalban, Jose Rebelion de la Sal
Bengoa Montalban, Luis
Bengoa Montalban, Pedro Zabalbide
Bengoa Sagarduy, Pedro Laudio UGT 6
Bengoa Sagarduy, Santos Laudio Otxandiano
Bengoa Sagarduy, Sebastian Laudio Araba
Beobide Basterrechea, Ambrosio Zeanuri, afincado en Amurrio Arana Goiri
Beraza Latorre, Pedro Quejana Ingenieros nº 4
Beraza Olano, Jose Maria Artziniega Araba
Beraza Urquijo, Angel Zuaza Araba
Beraza Urquijo, Felix Zuaza Estado Mayor (jefe de obra)
Beraza Urquijo, Tiburcio Zuaza Araba
Bergado Espinosa, Felipe Amurrio Artilleria nº 3
Bergado Espinosa, Jesus Amurrio Intendencia
Bergado Espinosa, Pedro Amurrio, vecino Saratxo Bakunin
Berganza Arechederra, Sandalio Larrinbe Leandro Carro
Berganza Iturribarria, Ignacio Onsoño San Andres
Berganza Jauregui, Felix Larrinbe Irrintzi
Berganza Oribe, Jose Amurrio Malato
Berganza Retes, Nicolas Izoria Irrintzi
Berganza, Juan Antonio Intendencia
Bergara Albiz, Andres Salmanton Araba
Bergara Echeguren, Elias Respaldiza Araba
Bergara Echeguren, Juan Jose Respaldiza Araba
Bergara Larrieta, Nicanor Tertanga Araba y ANV 1
Bergara Larrieta, Valentin Tertanga Araba
Bergara Tobalina, Braulio Padura
Bergara Velasco, Felix Orduña Araba
Bideguren Urraza, Angel Okondo? Araba
Bilbao Larrazabal, Juan Laudio Irrintzi
Bordagaray Yarritu, Jose Lezama Araba
Bordagaray Yarritu, Luis Lezama Araba
Bordes Cerrillo, Evaristo Amurrio Araba
Bordes Cerrillo, Jesus Amurrio Amayur
Bordes Echeguren, Esteban Amurrio Araba
Bordes Echeguren, Matias Amurrio Araba
Braceras Otaolaurruchi, Luis Menagarai Araba
Bringas Bringas, Marcelino Artziniega Araba
Buruchaga Urtiaga, Isidro Baranbio Irrintzi
Campo Braceras, Cirilo Soxo Araba
Campo Braceras, Jose Antonio Soxo Araba
Campo Braceras, Juan Cruz Soxo Araba
Campo Castresana, Dionisio Soxo UGT 4
Campo Lecanda, Victor Amurrio Araba
Campo Pinedo, Jose Ramon Araba
Campo Zulueta, Vicente Amurrio Intendencia
Canibe Berganza, Serapio Retes de Llanteno Araba
Canibe Gutierrez, Enrique Artziniega UGT 4
Canibe Gutierrez, Jose Artziniega Montaña nº 3
Castaños Abasolo, Segundo Izoria Araba
Castresana Sobrevilla, Jose Soxo UGT 5
Castresana Valle, Antonio Soxo Otxandiano
Castresana Valle, Braulio Soxo UGT 5
Celaa Gabiña, Angel Lekamaña Bakunin
Celaa Gabiña, Claudio Lekamaña Intendencia
Cereceda Pereda, Jose Luis Retes de Tudela Araba
Cereceda Pereda, Paulino Retes de Tudela Otxandiano
Cereceda Urquijo, Manuel Menagarai Araba
Cerrajeria Padilla, Agustin Larrinbe Ingenieros nº 6
Cerrillo Aldama, Eugenio Amurrio Leandro Carro
Cerrillo Aldama, José Amurrio Intendencia
Cerrillo Aldama, Tomas Amurrio Intendencia
Cerrillo Lili, Ignacio Baranbio Montaña nº 3 y Perezagua
Cirion Urquijo, Jorge Mendieta Capitan Casero
Cirion Urquijo, Vicente Mendieta Octubre
Corral Saez, Fructuoso Logroño, residía en Amurrio Miliciano en septiembre
Cortazar Diaz de Lezana, Ignacio Orduña Araba
Cuadra Echevarria, Jesus Arrigorriaga, vecino de Amurrio Araba
Cuadra Larrazabal, Florencio Amurrio Araba
Cuadra Larrazabal, Raimundo Amurrio Askatasuna
Cuadra Madaria, Maximino Lendoñobeiti Araba
Cuadra Otaola, Maximiano Mendeika Sacco y Vanzetti
Cuadra Otaola, Miguel Mendeika Araba
Cuadra Yarritu, Gregorio Amurrio Araba
Cuadra Yarritu, Jose Luis Amurrio Araba
De la Torre Iglesias, Arcadio Laudio Araba
De la Torre Iglesias, Tomas Laudio Araba
Diez Elejalde, Ambrosio Orduña Araba
Durana Echaurren, Angel Belandia Irrintzi
Durana Echaurren, Aurelio Belandia Padura
Durana Ugarte, Arcadio Orduña Malato
Durana Ugarte, Felipe Orduña Araba
Echeguren Vallejuelo, Antonio Amurrio Bakunin
Echeguren Vallejuelo, Benito Amurrio Araba y Leandro Carro
Echeguren Vallejuelo, Candido Amurrio Leandro Carro
Echeguren Vallejuelo, Domingo Amurrio Bakunin
Echevarria Acha, Angel Amurrio Araba
Echevarria Ansorena, Jesus Baranbio Araba
Echevarria Ibarra, Ciriaco Laudio UGT 6
Echevarria Ibarra, Florencio Laudio UGT 6
Echevarria Martinez, Angel Llanteno
Echevarria Mendez, Abelardo Bilbao, residía en Amurrio Leandro Carro
Echevarria Mendez, Carlos Bilbao, residía en Amurrio Leandro Carro
Echevarria Mendez, Manuel Bilbao, residía en Amurrio UGT 7
Echevarria Oseguera, Faustino Respaldiza Araba
Echevarria Ozaeta, Francisco Laudio Araba
Echevarria Ruiz, Angel Mendeika ANV 1
Eguia Abasolo, Luis Okondo Ingenieros nº 3
Eguia Arcocha, Agapito Laudio Irrintzi
Eguia Basualdo, Saturnino Araba
Eguia Bizcarguenaga, Antonio Laudio Isaac Puente
Eguia Bizcarguenaga, Eduardo Laudio Araba
Eguia Garayo, Gerardo Laudio UGT 6
Eguia Garayo, Hermenegildo Laudio UGT 6
Eguia Luja, Angel Okondo Irrintzi
Eguia Orueta, Jose Laudio Araba
Eguia Orueta, Juan Laudio Araba
Eguia Otaola, Pascual Okondo Ingenieros nº 9
Eguia Urquiza, Sergio Ayala Estado Mayor (jefe de obra)
Eguia Vicandi, Gonzalo Laudio Ingenieros nº 9
Eguia Vicandi, Jose Laudio Artilleria nº 3
Eguia Vicandi, Ramón Laudio
Eguiguren Zarate, Antonio Laudio Araba
Eguileor Llandera, Iñaki Amurrio Intendencia
Eguileor Llandera, Manuel Amurrio Araba
Eguiluz Ornes, Cunegundo Orduña Araba
Eguren Ibarra, Agustin Zuaza
Eizaguirre Ortiz, Demetrio Amurrio Guillermo Torrijos
Eizaguirre Ortiz, Ignacio Amurrio Intendencia
Elcoro Alday, Victor Orduña Araba
Elejalde Ansorena, Feliciano Zuaza Araba
Elejalde Ansorena, Pedro Zuaza Araba
Elejalde Ugarte, Pedro Orduña? Malato
Elejalde Uliarte, Jesus Lendoñobeiti Padura
Elejalde Yarritu, Jose Cruz Añes Araba
Elejalde Yarritu, Vicente Añes UGT 4
Elexpe del Val, Angel Costera Araba
Elexpe del Val, Jose Maria Costera Araba
Elias Romero, Angel Artziniega Araba
Elorza Apodaca, Donato Altube Araba
Elorza Eguren, Agustin Amurrio Araba
Elorza Elorza, Ignacio Altube Araba
Elorza Oyarzabal, Alberto Altube Araba
Elorza Urrutia, Juan Ziorraga Araba
Elorza Urrutia, Victoriano Ziorraga Malato
Epelde Angoitia, Miguel Inoso Rebelion de la Sal y Kirikiño
Epelde Ganzabal, Benigno Astobiza Araba
Epelde Ganzabal, Pedro Astobiza Araba
Epelde Uribarri, Antonio Inoso Otxandiano
Epelde Uribarri, Juan Inoso Araba
Epelde Uribarri, Leandro Inoso Irrintzi
Epelde Uribarri, Ricardo Inoso Araba
Escauriaza Isusi, Lazaro Laudio Araba
Escuza Montalban, Juan Laudio UGT 6
Estrada Diego, Angel Llanteno Capitan Casero
Estrada Diego, Jose Llanteno Araba
Fernandez Acha, Rufino Laudio Araba
Fernandez de la Fuente, Alberto Bilbao, residía en Orduña Padura
Furundarena Ugarte, José María Amurrio Intendencia
Furundarena Zubiaur, Guillermo Amurrio Araba
Gabiña Abasolo, Antonio Zuaza Araba
Gabiña Berganza, Ignacio Olabezar? Araba
Gabiña Chabarri, Francisco Lezama Malato
Gabiña Chabarri, Rufino Lezama Durruti
Gabiña Chabarri, Santiago Lezama Durruti
Gabiña Larrea, Julio Artziniega Araba
Gabiña Larrea, Laurentino Artziniega Araba
Gabiña Larrea, Manuel Artziniega Araba
Gabiña Parrazar, Ladislao Lezama Montaña nº 3
Galindez Barcena, Santos Artziniega Araba
Galindez Larrea, Pedro Rebelion de la Sal y Kirikiño
Galindez Larrea, Santos Fermin Galan
Galindez Urquijo, Daniel Itxasalde
Gallastegui Laburu, Avelino Laudio Araba
Gallastegui Laburu, Jose Maria Laudio Araba
Gallastegui Laburu, Rafael Laudio ANV 2
Ganzabal Balza, Jose Luis Astobiza Malato
Ganzabal Sautu, Jose Laudio Araba
Ganzabal Sautu, Victor Laudio Otxandiano
Garayo Garayo, Domingo Laudio Araba
Garayo Garayo, Felix Laudio Araba
Garayo Garayo, Gabriel Laudio Otxandiano
Garayo Garayo, Jose Laudio Irrintzi
Garayo Garayo, Lazaro Laudio Mixto de Ingenieros
Garayo Jauregui, Esteban Izoria Araba
Garayo Jauregui, Francisco Izoria Araba
Garayo Jauregui, Segundo Izoria Irrintzi
Garayo Vicandi, Eusebio Laudio Irrintzi
Garcia Arberas, Juan Maria Amurrio Araba
Garcia Arberas, Luis Amurrio Muñatones
Garcia Iñarritu, Enrique Laudio Araba
Garcia Salazar, Leandro Laudio Araba
Gardeazabal Garayo, Faustino Amurrio Bakunin
Gardeazabal Olartecoechea, Roque Luiaondo Leandro Carro
Gardeazabal Ugarte, Marcos Laudio Irrintzi
Gardeazabal Ugarte, Matias Laudio Irrintzi
Garibi Larrea, Andrés Laudio UGT 6
Gastaca Lazcano, Celestino Laudio Malato
Gastaca Lazcano, Julian Laudio Meabe 2
Gastaca Marañon, Andres Laudio Araba
Gastaca Marañon, Juan Laudio Ingenieros nº 3
Gastaca Urrutia, Felix Larrinbe Araba
Gastaca Urrutia, Juan Larrinbe Aralar
Gauna Ugarte, Ezequiel Amurrio Araba
Gil Guaresti, José Artziniega
Gochi Aspuru, Victor Maroño Amayur
Gochi Izaga, Victoriano Ozeka Araba
Gochi Menoyo, Emilio Respaldiza San Andres
Gochi Ribacoba, Carlos Artziniega Araba
Goicolea Alday, José Luis Artziniega Araba
Goitia Solaun, Francisco Laudio Irrintzi
Gonzalez Goti, Marcos Okondo Araba
Gonzalez Zulueta, Raimundo Orduña Araba
Gorbea Aldama, Benito Añes UGT 4
Gorbea Aldama, Florencio Añes UGT 4
Gorbea Aldama, Victoriano Añes Miliciano en septiembre
Gorbea Urquijo, Agustin Menagarai Araba
Gorbea Urquijo, Facundo Menagarai Araba
Gorbea Urquijo, Manuel Menagarai Araba
Gorbea Urquijo, Segundo Menagarai Araba
Gorostiaga Acha, Jose Maria Laudio Araba
Gorostiaga Acha, Lorenzo Laudio Araba
Gorostiaga Gardeazabal, Vicente Araba
Gorostiaga Izaguirre, Leandro Laudio Arana Goiri
Guaresti Guaresti, Jose Baranbio Araba
Guaresti Ugarte, Manuel Lezama Araba
Guerrero Jaime, Adolfo Laudio UGT 6
Guerrero Jaime, Gregorio Laudio Araba
Guinea Albizuri, Estanislao Delika UGT 9
Guinea Albizuri, Jose Cruz Delika Araba
Guinea Garin, Francisco Orduña Leandro Carro
Guinea Landaluce, Calixto Amurrio Intendencia
Guinea Sarachaga, Albino Saratxo Araba e Irrintzi
Guinea Sarachaga, Miguel Saratxo Irrintzi
Guinea Zubiaga, Feliciano Orduña Padura
Gurruchaga Eguia, Basilio Okondo Araba
Gurruchaga Eguia, Francisco Okondo Araba
Gutierrez Canibe, Felipe Luxo Irrintzi
Gutierrez Canibe, Marcelo Luxo Amayur
Gutierrez Menoyo, Pablo Llanteno Otxandiano
Hermosilla Sanchez, Alfredo Laudio Araba
Hernando Aldaiturriaga, Felix Izoria UGT 7
Ibañez Maortua, Victor Orduña Montaña nº 3
Ibañez Uribe, Isidoro Orduña Araba
Ibarguchi Urraza, Hermenegildo Okondo Araba
Ibarguchi Urraza, Jesus Okondo Araba
Ibarlucea Guisasola, Jose Laudio Irrintzi
Ibarra Garrastachu, Angel Laudio Araba
Ibarra Garrastachu, Domingo Laudio Gordexola
Ibarreche Larrinaga, Aniceto Laudio UGT 7
Ibarreche Urquijo, Ignacio Laudio Meabe 2
Ibarreche Urquijo, Luis Laudio Araba
Ibarrola Ibarrola, Julian Lezama Araba
Ibarrola Lili, Valentin Laudio Araba
Ibarrola Orueta, Fernando Laudio Malato y Reclutamiento
Ibarrola Orueta, Juan Laudio
Ibarrola Padilla, Nicolas Saratxo Araba
Ibarrola Pagazaurtundua, Manuel Laudio Araba
Ibarrola Respaldiza, Francisco Lezama Montaña nº 3
Ibarrola Respaldiza, Ignacio Lezama Ingenieros nº 6
Ibarrola Sautu, Antonio Araba
Ibarrola Tellaeche, Emilio Lezama, vecino Artomaña Isaac Puente
Ibarrondo Epalza, Juan Baranbio Araba
Ibarrondo Epalza, Pantaleon Baranbio Araba
Ibernia Astobiza, Juan Jose Ziorraga Malato y Martiartu
Imaz Usategui, Ciriaco Amurrio Araba
Iñarritu Landa, Ceferino UGT 6
Iñiguez de Onsoño Otegui, Jose Maria Baranbio Araba
Irabien Ansorena, Andres Maroño Araba
Irabien Ansorena, Juan Jose Maroño Sacco y Vanzetti
Irabien Landaluce, Calixto Amurrio Araba
Isasi Esnal, Candido Baranbio Araba
Isasi Esnal, Jose Baranbio Araba
Isasi Esnal, Ramon Baranbio Araba
Isasi Gabiña, Fausto Quejana Saseta
Isasi Gabiña, Juan Quejana Araba
Isla Campo, Candido Quejana Araba
Isla Campo, Jose Quejana Irrintzi
Isusi Elorrieta, Daniel Laudio Araba
Isusi Garrastachu, Jose Laudio Araba
Isusi Garrastachu, Juan Laudio Araba
Isusi Goicoechea, Bonifacio Lezama Rosa Luxemburgo y Enlaces y Transmisiones
Isusi Goicoechea, Domingo Lezama UGT 5
Isusquiza Gutierrez, Manuel Artziniega Araba
Izaga Salazar, Jose Antonio Orduña Araba
Izaga Salazar, Jose Maria Orduña Araba
Izaga Salazar, Tomas Orduña Araba
Izaguirre Aldaiturriaga, Anselmo Respaldiza Araba
Jauregui Arana, Eusebio UGT 2
Jauregui Garrastachu, Florencio Amurrio Araba
Jauregui Larrazabal, Crescencio Murga Araba
Jauregui Larrazabal, Juan Murga Irrintzi
Jauregui San Babilas, Cecilio Murga Bakunin
Jauregui Usategui, Eduardo Luiaondo Guillermo Torrijos
Jauregui, Julian Intendencia
Laburu Bilbao, Félix Arrankudiaga, vecino de Llodio
Laburu Bilbao, Martin Arrankudiaga, vecino de Llodio Araba
Laburu Mendizabal, Jose Maria Laudio Araba
Laburu Orueta, Juan Laudio Araba
Lafuente Zabala, Juan Amurrio Estado Mayor (delegado)
Laibarra Echeandia, Sebastian Olabezar Araba
Lambarri Albinarrate, Anacleto Orduña Leandro Carro
Lambarri Bea, Alberto Orduña Malato
Lambarri Bea, Francisco Orduña Padura
Lambarri Bea, Gerardo Orduña Araba
Lambarri Bea, Pablo Orduña Araba
Lambarri Bergara, Eusebio Orduña Araba
Lambarri Bergara, Pedro Orduña Araba
Lambarri Bergara, Vicente Orduña Araba
Lambarri Llanos, Jesus Orduña Araba
Landa Urizar, Vicente Menoio Saseta
Landaluce Aspuru, Bernardino Okondo Otxandiano
Landaluce Aspuru, Luis Okondo Otxandiano
Landaluce Aspuru, Timoteo Okondo Araba
Landaluce Isusi, Andres Astobiza Araba
Landaluce Larrinaga, Cipriano Laudio Araba
Landaluce Otaola, Leon Laudio Amayur
Landaluce Yarritu, Isidro Baranbio Aralar
Landaluce Zurimendi, Leonardo Ayala Araba
Landaluce Zurimendi, Lucas Ayala Malato
Landazuri Mendieta, Antonio Lezama Perezagua
Laña Elorza, David Lekamaña Araba
Laña Elorza, Eloy Lekamaña Ingenieros nº 9
Laña Elorza, Joaquin Lekamaña Leandro Carro
Laña Elorza, Jose Lekamaña Leandro Carro
Largacha Barcena, Domingo Ayala Irrintzi
Largacha Barcena, Jose Luis Ayala Irrintzi
Largacha Urieta, Jose Maria Araba
Larrazabal Abasolo, Lázaro Murga Carros blindados
Larrazabal Barbara, Ignacio Laudio Araba
Larrazabal Barbara, Justo Laudio UGT 6
Larrazabal Barbara, Marcos Laudio Araba
Larrazabal Landaburu, Jesus Amurrio Ingenieros nº 3
Larrazabal Linaza, Nicanor Okondo Araba
Larrazabal Martinez, Vicente Luiaondo Araba
Larrazabal Otaola, Antonio Rebelion de la Sal
Larrazabal Udaeta, Cirilo Araba
Larrazabal Udaeta, Eugenio Otxandiano
Larrazabal, Eusebio Intendencia
Larrea Lecanda, Santiago Laudio Irrintzi
Larrea Olabarria, Tomas Baranbio Malato
Larrea Olibares, Luis Laudio Otxandiano
Larreategui Arrieta, Jose Laudio
Larrieta Sojo, Isidro Tertanga Intendencia
Larrinaga Aldecoa, Victor Amurrio Araba
Larrinaga Aspuru, Venancio Laudio Araba
Larrinaga Barbara, Gonzalo Laudio Araba
Larrinaga Barbara, Luis Laudio Saseta
Larrinaga Barbara, Santos Laudio Araba
Latatu Badillo, Blas Amurrio Araba
Lazcano Izarza, Celestino Laudio Irrintzi
Leal de Ibarra Murga, Angel Ayala Araba
Leal de Ibarra Murga, Hipolito Ayala Azaña
Lecanda Aguirre, Alfonso Orduña Padura
Lecanda Aguirre, Jesus Orduña Araba
Lecanda Albinarrate, Antonio Araba
Lecanda Lejarreta, Crescencio Laudio Intendencia
Lecanda Lejarreta, Pedro Laudio
Letona Urquijo, Domingo Laudio Irrintzi
Lili Urraza, Esteban Laudio Irrintzi
Lili Urraza, Jose Laudio Irrintzi
Lili Urraza, Prudencio Laudio Irrintzi
Linaza Orueta, Candido Amurrio Bakunin
Llano Cangas, Damian Olabezar Araba
Llano Cangas, Faustino Olabezar Araba
Llano Urquijo, Antonio Artziniega UGT 4
Llano Urquijo, Marcelino Artziniega UGT 4
Llano Urruela, Francisco Amurrio Araba
Llano Urruela, Luis Amurrio Araba
Llarena Manrique, Jose Orduña Araba
Lopez Buruchaga, Miguel Baranbio Araba
Lopez Buruchaga, Serapio Baranbio Irrintzi
Lopez de Abechuco Landaluce, Andres Baranbio Araba
Lopez de Abechuco Landaluce, Luis Rafael Baranbio Araba
Lopez Gordejuela, Angel Laudio Araba
Lopez Gordejuela, Francisco Laudio Araba
Lopez Ibañez, Eugenio Amurrio Bakunin
Lopez Rico, Jose Orduña Araba
Luengas Campo, Juan Artziniega UGT 4
Luengas Ortiz, Daniel Orduña Intendencia
Luengas Salabarria, Florencio Artziniega Araba
Luja Ibarra, Benito Okondo
Luja Otaolaurruchi, Felix Laudio Arana Goiri
Luja Otaolaurruchi, Juan Laudio Irrintzi y Disciplinario
Madaria Arechaga, Alberto Orduña Malato
Madaria Arechaga, German Orduña Araba y Askatasuna
Madaria Elosegui, Domingo Orduña Leandro Carro
Malcuartu Landa, Victor Luiaondo Araba
Marañon Acha, Julian Laudio UGT 6
Marañon Acha, Valeriano Laudio Montaña nº 3 y Durruti
Marañon Arregui, Miguel Laudio Amayur
Marcos Iraurgui, Eusebio Zuaza Araba
Marcos Iraurgui, Francisco Zuaza Araba
Marcuartu Arnaiz, Justo Amurrio Leandro Carro
Marigorta Yarritu, Lazaro Lezama Rosa Luxemburgo
Martin Ruiz de Zarate, Jose Luis Orduña Araba
Martinez Anda, Bruno Orduña Araba
Martinez Anda, Saturnino Orduña Araba
Martinez Larrieta, Jesus Araba
Martinez Ortiz de Zarate, Eugenio Orduña Araba
Martinez Ortiz de Zarate, Norberto Orduña Araba
Mendia Abasolo, Antonio Araba
Mendia Gabiña, Antonio Amurrio Araba
Mendia Iturralde, Joaquin Luiaondo? Larrazabal
Mendia Linacero, Cipriano Orduña Enlaces y Transmisiones
Mendia Linacero, Julio Orduña Araba
Mendia Yarritu, Victor Amurrio UGT 9
Mendieta Aldaiturriaga, Manuel Lezama Montaña nº 3
Mendieta Gorbea, Prudencio Lezama Ingenieros nº 6
Mendieta Ibarrola, Ignacio Amurrio UGT 9
Mendieta Jocano, Felipe Delika Araba
Mendieta Jocano, Jose Delika Guillermo Torrijos
Mendieta Jocano, Segundo Delika Ingenieros nº 6
Mendieta Larrea, Manuel Meabe 1
Mendieta Orue, Adrian Lezama Araba
Mendieta Otaola, Juan Cruz Artziniega Araba
Mendieta Urquijo, Feliciano Okondo UGT 10 y Meabe 2
Mendieta Villate, Lorenzo Lekamaña Montaña nº 2
Mendivil Lartundo, Antonio Mendeika Malato
Mendivil Lartundo, Luis Mendeika Araba
Mendivil Manrique, Jesus Orduña Araba
Mendivil Mendivil, Fortunato Saratxo Leandro Carro
Mendivil Mendivil, Gregorio Saratxo Leandro Carro
Mendivil Mendivil, Marcos Saratxo Intendencia
Mendivil Uliarte, Celestino Agiñiga Araba
Mendivil Uliarte, Julian Agiñiga Amayur
Mendivil Uriarte, Manuel Orduña Padura
Mendivil Zubiaur, Angel Saratxo Ingenieros nº 9
Mendivil, Emiliano Intendencia
Menoyo Albisua, Maximo Salmanton Amayur
Menoyo Aldaiturriaga, Eusebio Respaldiza Araba
Menoyo Aspiazu, Cipriano Llanteno Araba
Menoyo Aspiazu, Florentino Llanteno Araba
Menoyo Gochi, Zacarias Orduña Araba
Menoyo Lezameta, Jose Luis Lezama Araba
Menoyo Menoyo, Justino Disciplinario
Menoyo Ojembarrena, Angel Maroño UGT 4
Menoyo Ojembarrena, Vicente Maroño Malatesta
Menoyo Padura, Angel Respaldiza Ingenieros nº 4
Menoyo Padura, Bernardo Respaldiza Araba
Menoyo Ulizar, Antolin Izoria Araba
Mezcorta Lataburu, Felipe Olabezar Araba
Minguez Aldama, Angel Orduña Araba
Mogrovejo Arnaiz, Jose Luis Amorebieta, residente en Amurrio Leandro Carro
Mogrovejo Arnaiz, Manuel Amorebieta, residente en Amurrio Leandro Carro
Molinuevo Olarte, Santiago Murga Irrintzi
Montalban Olartecoechea, Dionisio Laudio Montaña nº 3
Montalban Olartecoechea, Florencio Laudio Montaña nº 3
Montllor Delgado, Justo Amurrio Araba
Muguruza Lili, Adrian Lezama Ingenieros nº 6
Muguruza Lili, Antonio Lezama Bakunin
Muguruza Mendieta, Cipriano Lezama Artilleria nº 3
Muguruza Mendieta, Elias Lezama Araba
Muguruza Mendieta, Jose Lezama Montaña nº 2
Muguruza Mendieta, Victor Lezama UGT 7
Murga Alava, Juan Salmanton Araba
Murga Bea, Geronimo Orduña Araba
Murga Bea, Isidoro Orduña Araba
Murga Landa, Andres Zuaza Araba
Murga Larracoechea, Gregario Artomaña Araba
Murga Osinaldi, Juan Orduña Ingenieros nº 6
Navarro Galindez, Jose Antonio Laudio Araba
Nieva Barrio, Eliseo Orduña Araba
Nieva Barrio, Sotero Orduña Miliciano en septiembre
Ochoa Miñaur, Luis Okondo
Odiaga Barbara, Francisco Laudio Malato
Odiaga Barbara, Gregorio Laudio Araba
Odiaga Barbara, Marcelo Laudio Aralar
Ojembarrena Menoyo, Jose Maria Amurrio Araba
Ojembarrena Urquijo, Pedro Laudio Irrintzi
Olabarria Gauna, Simón Laudio
Olabarria Unzaga, Pascual Laudio UGT 7
Olabarria Unzaga, Sergio Laudio UGT 6
Olabarrieta Cuadra, Juan Irrintzi
Olabarrieta Montalban, Saturnino Okondo? Meabe 2
Olabuenaga Landa, Antonio Luiaondo
Olabuenaga Landa, Jose Maria Luiaondo Araba
Olabuenaga Landa, Pedro Luiaondo Araba
Olabuenaga Landa, Severino Luiaondo Araba
Olamendi Aguirre, Angel Baranbio Araba
Olamendi Aguirre, Ignacio Baranbio Malato y Martiartu
Olamendi Aguirre, Jose Baranbio Montaña nº 3
Olamendi Astobiza, Daniel Ziorraga Irrintzi
Olamendi Bordes, Daniel Lezama Montaña nº 2
Olamendi Bordes, Jorge Lezama Araba y Bakunin
Olamendi Bordes, Rafael Lezama Bakunin
Olamendi Gauna, Justo Amurrio Araba
Olazaran Zubieta, Bernardo Orduña Araba
Olazaran Zubieta, Vicente Orduña Araba
Olea Atucha, Blas Luiaondo UGT 6
Olea Atucha, Eulogio Luiaondo Araba
Olea Atucha, Pedro Luiaondo UGT 6
Oqueranza Ayesta, Marcelo Tertanga
Oqueranza Ayesta, Simon Laudio Amayur
Oqueranza Landaluce, Andres Laudio Araba
Ordeñana Olabarrieta, Isidoro Laudio
Oribe Zubiaga, Jose Orduña Araba
Oribe Zubiaga, Manuel Orduña Araba
Ornes Mendivil, Lorenzo Orduña Araba
Ornes Olabarria, Jose Onsoño Aralar
Ornes Yarritu, Aureo Lezama UGT 3
Ornes Yarritu, Damian Lezama Camillero en octubre
Ortiz de Pinedo Esnal, Jose Baranbio Araba
Ortiz de Pinedo Esnal, Juan Baranbio Araba
Ortiz de Pinedo Esnal, Victor Baranbio Araba
Ortiz Gurbista, Agustin Tertanga Leandro Carro
Ortiz Gurbista, Daniel Tertanga Araba
Ortiz Gurbista, Felix Tertanga Araba
Ortiz Gurbista, Jesus Tertanga Araba
Ortiz Larrea, Antonio Respaldiza Araba
Ortiz Larrea, Manuel Respaldiza Jean Jaures
Ortiz Larrea, Severino Respaldiza Araba
Ortiz Menoyo, Agustin Izoria Araba
Ortueta Guaresti, Antonio Baranbio
Ortueta Guaresti, Gregorio Baranbio Irrintzi
Ortueta Ibernia, Isaias Ziorraga Araba
Orue Otaola, Angel Larrinbe UGT 3
Orue Otaola, Antonio Larrinbe Araba
Orue Otaola, Eugenio Larrinbe Fulgencio Mateos
Orue Otaola, Jose Larrinbe Araba
Orue Otaola, Luis Larrinbe UGT 6
Orue Somocurcio, Patricio Artomaña Araba
Orueta Alcorta, Sergio Zuaza Araba
Orueta Arechaga, Jose Okondo Meabe 2
Orueta Ibarrola, Francisco UGT 6
Orueta Olabarria, Marcos Laudio Araba
Orueta Robina, Juan Orduña Malato
Orueta Sanz, Jose Luis Laudio Intendencia
Orueta Sanz, Julio Laudio Araba
Orueta Zorrozua, Ricardo Laudio Araba
Oseguera Amirola, Esteban Zuaza Araba
Oseguera Amirola, Florencio Zuaza Araba
Oseguera Basaldua, Antonio Okondo Araba
Oseguera Basaldua, Felix Okondo Aralar
Oseguera Basaldua, Ildefonso Okondo Araba
Oseguera Gochi, Pablo Araba
Oseguera Urquijo, Ildefonso Olabezar Araba
Otaola Amirola, Francisco Zuaza Araba
Otaola Arana, Juan Okondo Montaña nº 2
Otaola Aranzadi, Alejandro Okondo Araba
Otaola Aranzadi, Ramon Okondo Araba
Otaola Arechaga, Faustino Durruti
Otaola Isasi, Julian Okondo
Otaola Izaguirre, Luis Araba
Otaola Lambarri, Dionisio Okondo Araba
Otaola Larrea, Felix Ingenieros nº 3
Otaola Larrea, Heraclio Irrintzi
Otaola Larrea, Secundino UGT 7
Otaola Urquijo, Vicente Okondo
Otaolaurruchi Gardeazabal, Alejo ANV 3
Otegui Ugarte, Ignacio Luiaondo UGT 8
Otegui Ugarte, Luis Luiaondo UGT 6
Oyarzabal Alonso, Benito Inoso? Meabe 1
Oyarzabal Alonso, Jose Inoso? Meabe 1
Oyarzabal Alonso, Salvador Inoso? Fulgencio Mateos
Oyarzabal Laburu, Jose Respaldiza Araba
Padura Gobantes, Faustino Araba
Padura Oyarzabal, Elias Amurrio Araba
Padura Oyarzabal, Luis Amurrio Bakunin
Padura Unanue, Jose UGT 3
Padura Unanue, Leandro ANV 1
Padura Unanue, Maximo Karl Liebknecht
Pagazaurtundua Arcocha, Crescencio Laudio Irrintzi
Paniego Garcia, Miguel Burgos, residente en Amurrio Leandro Carro
Parrazar Alava, Juan Jose Respaldiza Intendencia
Parrazar Arechaga, Felix Orduña Araba
Parrazar Belandia, Enrique Orduña Araba
Parrazar Belandia, Jesus Orduña Araba
Paul Lartundo, Esteban Tertanga Araba
Paul Padilla, Guillermo Orduña Araba
Peña Parrazar, Juan Orduña Sección de Convoyes en octubre de 1936
Perez de Palomar Otaola, Jose Amurrio UGT 9
Perez de Palomar Otaola, Maximo Amurrio Sección de Convoyes en octubre de 1936
Picaza Ibarrondo, Julio Baranbio Jefatura de Sector
Pinedo Braceras, Emiliano Artomaña Araba
Pinedo Echeguren, Rafael Amurrio Intendencia
Pinedo Echeguren. Alfonso Amurrio Araba
Pinedo Laburu, Félix Orduña Malatesta
Pinedo Laburu, Fermin Orduña Arana Goiri
Pinedo Larrinaga, Benito Orduña Ingenieros nº 6
Pinedo Larrinaga, Felipe Orduña Leandro Carro
Pinedo Llano, Jose Amurrio Sección de Convoyes en octubre de 1936
Pinedo Ortes, Jose Delika Leandro Carro
Pinedo Retes, Hilario Orduña Araba
Pinedo Retes, Sergio Orduña Araba
Pinedo Velez, Timoteo Orduña Araba
Pinedo Yarritu, Dionisio Amayur
Polancos Solaun, Jesus Laudio Araba
Porres Abasolo, Agustin Araba
Porres Abasolo, Felix Araba
Porres Abasolo, Julian Araba
Porres Alday, Valentin Menoio Irrintzi
Porres Pinedo, Celso Orduña UGT 4
Porres Velasco, Angel Ayala UGT 2
Quecedo Aldama, Abdon Orduña Araba
Quincoces Aldama, Domingo Amurrio Leandro Carro
Quincoces Aldama, Teodoro Amurrio Intendencia
Quintana Calzada, Blas Orduña Araba e Irrintzi
Raigadas Velasco, Matias Artziniega (vecino) Octubre
Ramila Santa Coloma, Jacinto Artziniega Araba
Ramila Santa Coloma, Jose Antonio Artziniega Irrintzi
Ramirez Tobalina, Emilio Delika Araba
Ramirez Tobalina, Juan Delika Ingenieros nº 6
Ramirez Tobalina, Vidal Delika Capitan Casero
Ramos Madaria, Felix Orduña Rebelion de la Sal
Ramos Madaria, Julio Orduña Araba
Ramos Madaria, Luis Orduña Ingenieros nº 6
Ramos Udaeta, Jose Maria Amurrio Araba
Respaldiza Abasolo, Feliciano Okondo Araba
Respaldiza Alava, Luciano Zuaza Araba
Respaldiza Alava, Placido Zuaza Irrintzi
Respaldiza Udaeta, Ramon Okondo Araba
Respaldiza Urquijo, Benjamin Okondo Araba
Respaldiza Urquijo, Ignacio Okondo Araba
Retes Ramila, Agustin Artziniega Araba
Retes Ramila, Eugenio Artziniega Araba
Retes Ramila, Fernando Artziniega Araba
Retes Ramila, Francisco Artziniega Irrintzi
Retes Ramila, Jacinto Artziniega Araba
Retes Robledo, Domingo Orduña Bakunin
Retes Robledo, Felipe Orduña Bakunin
Retes Robledo, Marcelino Orduña Leandro Carro
Revuelta Lejarraga, Fernando Amurrio Leandro Carro
Revuelta Lejarraga, Gerardo Amurrio Araba
Revuelta Lejarraga, Jose Amurrio Araba
Revuelta Lejarraga, Luis Amurrio Sección de Convoyes en octubre de 1936
Revuelta Zulueta, Felix Amurrio Araba
Rios Martinez, Hilario Deusto, vecino de Amurrio Leandro Carro
Rivacoba Alava, Jose Soxoguti Morteros nº 72
Rivacoba Alava, Victor Soxoguti UGT 2
Rivacoba Ureta, Anselmo Soxoguti Otxandiano
Rivacoba Ureta, Domingo Soxoguti Araba
Rivacoba Ureta, Juan Soxoguti
Robina Gabiña, Manuel Orduña Araba
Robina Olabarriaga, Domingo Lendoñobeiti Malatesta
Robledo Aguirre, Pedro Leandro Carro
Roca Rubio, Jose Amurrio Araba
Roqueñi Tercilla, Pedro Salmanton Araba
Roqueñi Tercilla, Salustiano Salmanton Araba
Rosa Lecanda, Antonio Laudio UGT 6
Rosa Lecanda, Jose Laudio UGT 6
Rotaeche Goti, Juan Laudio Montaña nº 3 y Durruti
Rotaeche Vitorica, Silvestre Baranbio Araba
Rubio Iñiguez de Onsoño, Felix Baranbio Aralar
Ruiz Alday, Angel Amurrio Leandro Carro
Ruiz de Gordejuela Mendia, Domingo Larrinbe Montaña nº 2
Ruiz de Gordejuela Olaguenaga, Jose Maria Amurrio Araba
Ruiz Losa, Daniel Amurrio Miliciano en septiembre
Ruiz Losa, Hector Amurrio Intendencia
Ruiz Zarate, Antolin Tertanga Araba
Ruiz Zarate, Miguel Tertanga Leandro Carro
Sagarduy Garayo, Santos Luiaondo Araba
Sagarduy Olartecoechea, Pedro Okondo
Salabarria Arana, Valentin Zuaza Araba
Salabarria Arana, Vicente Zuaza Araba
Salabarria Murga, Julian Respaldiza Araba
Salabarria Prada, Victor Araba
Salabarria Villate, Domingo Delika Araba
Salabarria Zubiaga, Mariano UGT 2
Salanova Orueta, Juan Tomas Menagarai ANV 2
Salazar Gardeazabal, Jose Ayala UGT 6
Salazar Gardeazabal, Prudencio Ayala Capitan Casero
Salazar Lezama, Gregorio Laudio Padura
Salazar Lezama, Jose Laudio Montaña nº 3 y Durruti
Salazar Mendibil, Andres Delika Araba
Salazar Mendibil, Felix Delika Araba
Salazar Molinuevo, Jesus Araba
Salcedo Molinuevo, Esteban Laudio Gordexola
Salcedo Molinuevo, Jose Laudio Irrintzi
Salcedo Udaondo, Casimiro Laudio Estado Mayor (topografo)
Salcedo Udaondo, Leandro Laudio Intendencia
San Martin Ugalde, Antonio Amurrio Araba
San Sebastian Zalbide, Luis Larrinbe Araba
Sanchoyerto Miranda, Benjamin Mendieta Araba
Sanchoyerto Miranda, Felix Mendieta Irrintzi
Sanchoyerto Miranda, Florencio Mendieta Otxandiano
Sanchoyerto Miranda, Jose Mendieta Araba
Santa Coloma Velasco, Felipe Ayala Araba
Santamaria Apodaca, Juan Orduña Irrintzi
Santamaria Martin, Angel Amurrio Intendencia
Santamarina Cuadra, Jose Amurrio Bakunin
Santocildes Jauregui, Clemente Orduña Leandro Carro
Sanz Gabiña, Jesus Laudio Irrintzi
Sanz Gabiña, Miguel Laudio Irrintzi
Sarachaga Murga, Avelino Izoria Irrintzi
Sarachaga Saiz-Aja, Antonio Llanteno Araba
Sarachaga Saiz-Aja, Juan Llanteno Araba
Sasiain Albizua, Tomas Amurrio Araba
Sasiain Larrazabal, Jose Luis Amurrio Sección de Convoyes en octubre de 1936
Sasiain Larrazabal, Ruperto Amurrio Intendencia
Sautu Orueta, Benigno Laudio Intendencia
Senderos Urruela, Nicolas Larrinbe Saseta
Sobron Ibañez, Pedro Orduña Araba
Sojo Loizaga, Anastasio Saratxo Leandro Carro
Sojo Loizaga, Ciriaco Saratxo Sección de Convoyes en octubre de 1936
Sojo Loizaga, Juan Saratxo Intendencia
Solachi Zaldegui, Miguel Lezama Araba
Solaun Ayala, Ezequiel Orduña Araba
Solaun Ayala, Jose Antonio Orduña Araba
Solaun Larrinaga, Juan Laudio Durruti
Solaun Larrinaga, Leandro Laudio UGT 2
Solaun Picaza, Francisco Laudio Amayur
Solaun Vicandi, Antonio Laudio UGT 6
Solaun Vicandi, Jesus Laudio Ingenieros nº 9
Solaun Vicandi, Jose Laudio Meabe 1
Solaun Viguri, Ildefonso Amurrio Araba
Solaun zubiaur, Victor Amurrio Araba
Soldevilla de la Torre, Rafael Orduña Araba
Solloa Solloa, Eduardo Menagarai Araba
Somocurcio Arbaizagoitia, Benito Belandia Amayur
Tellaeche Arostegui, Ambrosio Artomaña Araba
Tellaeche Arostegui, Clemente Artomaña Araba
Tellaeche Bergara, Avelino Orduña Araba
Tellaeche Durana, Santiago Lendoñobeiti Araba
Tellaeche Iturralde, Jesus Artomaña Araba
Tercilla Ulibarri, Marcos Salmanton UGT 9
Terreros Vivanco, Angel Okondo? Otxandiano
Tierra Aguirre, Indalecio Quejana Araba
Toquero Castañeda, Julio Larrinbe Irrintzi
Torre Angulo, Bienvenido Artziniega
Totoricagüena Porres, Donato Delika
Trasviña Cereceda, Miguel Artziniega
Udaeta Castresana, Higinio Irrintzi
Ugarriza Epelde, Candido Astobiza Araba
Ugarriza Epelde, Miguel Astobiza Araba
Ugarte Amirola, Alejandro Lezama Bakunin
Ugarte Landazuri, Sandalio Larrinbe Capitan Casero
Ugarte Lili, Anselmo Baranbio Araba
Ugarte Lili, Jesus Baranbio Araba
Ugarte Lili, Juan Baranbio Araba
Ugarte Lili, Ricardo Baranbio Araba
Ugarte Lopez, Jorge Orduña Araba
Ugarte Lopez, Manuel Orduña Araba
Ugarte Mendibil, Andres Delika Rebelion de la Sal
Ugarte Orue, Candido Respaldiza Araba
Ugarte Orue, Damian Respaldiza Araba
Ugarte Retes, Luis Araba
Ugarte Sojo, Gerónimo Arrastaria Ingenieros nº 4
Ugarte Ugarte, Jesus Orduña Araba
Ugarte Ugarte, Juan Angel Orduña Araba
Ugarte Urruela, Manuel Orduña Araba
Ugarte Urruela, Vicente Orduña Araba
Ugarte Vicuña, Julio Lizarra Araba (capellán)
Ugarte Zulueta, Justo Aloria Araba
Ugarte Zulueta, Segundo Aloria Irrintzi
Uliarte Olazaran, Restituto Orduña Araba
Ulibarri Alday, Bernardino Olabezar Araba
Ulibarri Alday, Juan Olabezar Araba
Unanue Eguren, Jose Olabezar Araba
Unanue Eguren, Tomas Olabezar Araba
Unanue Jimenez, Fermin Olabezar Araba
Unzaga Rotaeche, José Maria Laudio Montaña nº 3 y Durruti
Urcelay Astobiza, Miguel Laudio Araba
Ureta Arechavala, Bernabe Artziniega
Ureta Arechavala, Domingo Soxoguti UGT 5
Uriarte Sugasti, Manuel Lezama Montaña nº 3
Uriarte Vitorica, Pedro Baranbio Araba
Uriondo Bea, Daniel Laudio Araba
Uriondo Mimenza, Jose Amurrio Durruti
Urquijo Galindez, Benito Laudio Araba
Urquijo Galindez, Jose Maria Laudio Araba
Urquijo Galindez, Justo Laudio Rebelion de la Sal
Urquijo Galindez, Santiago Laudio Rebelion de la Sal
Urquijo Ibarguengoitia, Ernesto Laudio San Andres
Urquijo Ibarra, Aurelio Laudio Montaña nº 3
Urquijo Ibarra, Felix Laudio UGT 6
Urquijo Ibarra, Victor Laudio Arana Goiri
Urquijo Landa, Leoncio Ayala
Urquijo Landaluce, Constancio Arakaldo? Simon Bolibar
Urquijo Landaluce, Felix Arakaldo? Araba
Urquijo Landaluce, Santos Arakaldo? Otxandiano
Urquijo Landaluce, Vicente Arakaldo? Otxandiano
Urquijo Larrea, Juan Antonio Laudio Montaña nº 3
Urquijo Larrinaga, Enrique ANV 2
Urquijo Larrinaga, Esteban Fermin Galan
Urquijo Larrinaga, Fausto Isaac Puente
Urquijo Murga, Gregorio Araba
Urquijo Murga, Juan Meabe 2
Urquijo Ocerin, Eusebio Laudio Otxandiano
Urquijo Orueta, Federico Laudio Montaña nº 3
Urquijo Otaola, Manuel Disciplinario
Urquijo Otaola, Simon Karl Liebknecht
Urquijo Tudanca, Angel Laudio Araba
Urquijo Velasco, Francisco Araba
Urquijo Zubiaur, Hermenegildo Laudio Araba
Urquijo Zubiaur, Isidoro Laudio Aralar
Urquijo Zubiaur, Juan Laudio Montaña nº 3
Urquiza Zalbide, Agustin Laudio Montaña nº 3
Urquiza Zalbide, Santiago Laudio
Urruela Iturribarria, Felix Capitan Casero
Urruela Landa, Enrique Soxo Araba
Urruela Landa, Francisco Soxo Irrintzi
Urruela Landa, Victoriano Soxo Araba
Urruela Oribe, Jorge Orduña Ingenieros nº 6
Urruela Oribe, Manuel Orduña Araba
Urruela Retes, Florencio Zuaza Araba
Urrutia Aldama, Jose Maria Amurrio Araba
Urrutia Armona, Felix Amurrio Araba
Urrutia Echevarria, Felix Amurrio Araba
Urrutia Echevarria, Juan Amurrio Araba
Urrutia Sarachaga, Laurentino Bakunin
Urruticoechea Echenagorria, Francisco Uzkiano San Andres
Usategui Mendibil, Severiano Laudio Irrintzi
Usategui Olamendi, Eugenio Baranbio Araba
Usategui Olamendi, Gregorio Baranbio Araba
Usategui Olamendi, Juan Jose Baranbio Araba
Usia Iturrondobeitia, Domingo Laudio Malato
Usia Iturrondobeitia, Feliciano Laudio Montaña nº 3
Usia Iturrondobeitia, Miguel Laudio Malato
Uzquiano Ugarte, Miguel Delika Montaña nº 3
Vacas Bordes, Antonio Laudio Araba
Valle Gorbea, José Luis Artziniega Octubre
Vallejo Peña, Faustino Artziniega
Vazquez Irazabal, Antonio Amurrio Leandro Carro
Velasco Arenaza, Gregorio Llanteno ANV 2
Velasco Arenaza, Juan Llanteno ANV 2
Velasco Arenaza, Matias Llanteno Ingenieros nº 6
Velasco Berganza, Martin Saratxo Sección de Convoyes en octubre de 1936
Velasco Madaria, Carlos Amurrio Araba
Velasco Madaria, Juan Angel Amurrio Araba
Velez Molinuevo, Isidro Orduña Araba
Vergara Velasco, Antonio Orduña Leandro Carro
Viguri Alonso, Victoriano Orduña ANV 2
Viguri Martinez, Candido Lekamaña Leandro Carro
Villacian Sobron, Faustino Tertanga ANV 2
Villacian Sobron, Jose Tertanga Martiartu
Villacian Sobron, Leonardo Tertanga
Villamor Rodriguez, Domingo Molledo, vecino de Orduña Araba
Villanueva Alaña, Victor Okondo Araba
Villanueva Gorbea, Luis Respaldiza Muñatones
Villate Arana, Felix Morteros nº 72
Villate Gobantes, Victor Delika
Villate Ortega, Saturnino Orduña Araba
Villate Ortes, Nestor Delika Capitan Casero
Villate Velasco, Victor Delika
Virizuela Villar, Luis Mendieta
Virizuela Villar, Tomás Mendieta
Vitorica Albizua, Maximino Amurrio Araba
Vitorica Orue, Clemente Larrinbe Araba
Vitorica Orue, Jose Larrinbe Sección de Convoyes en octubre de 1936
Vivanco Mendieta, Damian Araba
Vivanco Mendieta, Pedro Amayur
Yarritu Cuadra, Florencio Malato
Yarritu Echebarria, Andres Amurrio Araba
Yarritu Echebarria, Guillermo Amurrio Araba
Yarritu Echebarria, Marcos Amurrio Araba
Yarritu Echebarria, Restituto Amurrio Araba
Yarritu Echebarria, Victoriano Amurrio Araba
Yarritu Mendia, Andres Amurrio Araba
Yarritu Mendia, Jose Amurrio Araba
Yarritu Oribe, Jose Maria Respaldiza Araba
Yarritu Oribe, Pablo Respaldiza Otxandiano
Yarritu Quintana, Basilio Artziniega UGT 4
Yarza Beraza, Justo Respaldiza Araba
Yarza Larrinaga, Jose Araba
Zaballa Balza, Jose Astobiza Araba
Zaballa Balza, Vicente Astobiza
Zaballa Fica, Felix Laudio UGT 6
Zaballa Fica, Lázaro Laudio
Zaballa Fica, Lorenzo Laudio UGT 6
Zaballa Sautua, Teodoro Okondo Otxandiano
Zaldegui Ibarrola, Aniceto Lezama Miliciano en septiembre
Zarate Idoquilis, Eleuterio Orduña UGT 6
Zarate Idoquilis, Elevardo Orduña Isaac Puente
Zubiaga Aldama, Ildefonso Artomaña Araba
Zubiaga Parrazar, Abundio Orduña Araba
Zubiaga Parrazar, Fidel Orduña Otxandiano
Zubiaga Velasco, Antonio Salmanton Irrintzi
Zubiaga Villate, Pedro Ayala UGT 2
Zubiaur Aldama, Ramon Irrintzi
Zubiaur Arza, Rufino Laudio Irrintzi
Zubiaur Gurbista, Jose Maria Amurrio Araba
Zubiaur Unzaga, Antonio Laudio Araba
Zubiaur Unzaga, Felix Laudio Azaña
Zulueta Alday, Antonio Amurrio Araba
Zulueta Bordagaray, Jesus Lezama Araba
Zulueta Bordagaray, Marcos Lezama Araba
Zulueta Olabarrieta, Urbano Delika Meabe 1
Zulueta Orue, José Lezama Intendencia
Zulueta Pinedo, Angel Saratxo Araba
Zurimendi Berganza, Ignacio Amurrio Araba
Zurimendi Berganza, Jose Amurrio Araba

El Alto Nervión en la era de la primera industrialización vasca

Con un carácter más científico y mayor atención a las formas que en este blog, recientemente he publicado este artículo en la Revista Sancho el Sabio en el que abordó los retos a los que el Alto Nervión hubo de hacer frente cuando la Ría de Bilbao comenzó a desarrollarse e industrializarse en la segunda mitad del siglo XIX. Es una época de gran crisis económica para nuestra comarca, de emigración y cambios, como podéis leer en el artículo que aquí enlazo

Breve historia del Alto Nervión: las instituciones en la Edad Moderna

Los manuales de Historia que tratan sobre la Edad Moderna (desde el siglo XVI hasta finales del XVIII) en el ámbito vasco suelen presentar la peculiaridad de que no hacen un relato ordenado cronológicamente, sino que el periodo se suele explicar mediante bloques temáticos. El motivo es que esta fase de unos 300 años es bastante monolítica en el sentido de que no se produjeron grandes cambios y transformaciones en el seno de la misma, ni tuvo lugar ningún acontecimiento político o bélico que marcara un antes y un después. Los pilares de la sociedad característica de la Edad Moderna se pusieron en la Baja Edad Media y se refinaron y consolidaron a lo largo del siglo XVI para experimentar solo ligeros cambios en las dos siguientes centurias.

 

En esta entrada, trataremos acerca de las formas de gobierno vigentes en el Alto Nervión mediante el ejemplo concreto de la Tierra de Ayala. En el resto de territorios (Urduña/Orduña, el valle de Laudio, Arrastaria, Artziniega) las instituciones no eran idénticas pero, en el fondo, sí muy parecidas.

La institución básica de gobierno era el concejo, del que derivan las actuales Juntas Administrativas alavesas. Era esta institución la que confería identidad y personalidad a un pueblo, el órgano que lo hacía diferenciable de otras localidades. El concejo hunde sus orígenes en la Edad Media sin que podamos concretar más acerca de cómo se gestó. En todo caso, es evidente su vinculación con las parroquias: el pórtico y el cementerio de la parroquia eran los lugares en los que tenían lugar las reuniones concejiles hasta que las localidades comenzaron a dotarse de casas o salas específicas para estos actos. Sin embargo, los límites de concejos y feligresías no son siempre coincidentes[1], por lo que la profundización en el conocimiento de las relaciones entre estos dos ámbitos es una cuenta pendiente de la historiografía.

En la documentación, el término concejo es sinónimo de pueblo, pero también se emplea para designar al órgano de gobierno de dicho pueblo. Ésta era, probablemente, la más democrática de todas las instituciones de la época, ya que en ella participaban con voz y voto todos los vecinos de la localidad, fuesen propietarios o no. Al menos, en teoría. Desde luego, distaba de ser un órgano democrático tal y como lo entendemos hoy en día: excluidos quedaban los “moradores”, así como las mujeres y, excepto casos muy puntuales, los solteros. En realidad, a las reuniones concejiles asistían toda o la mayor parte de los “titulares” de una casa o caserío, es decir, los padres de familia. Estas reuniones tenían lugar siempre que el concejo debía decidir sobre alguna cuestión que incumbía a la localidad como conjunto, para otorgar poder a algún representante que actuase en su nombre, etc. De este “concejo abierto” emanaba un “concejo cerrado”, una serie de cargos que se elegían el primer día del año, generalmente no por votación de los presentes en la reunión sino por parte de los cargos salientes.

La cantidad de cargos elegidos variaba de una localidad a otra, ya que no tenían las mismas necesidades pueblos pequeños como Luxo o Lexartzu que otros de mayor tamaño como Amurrio u Okondo. Por ejemplo, en Amurrio, en el año 1621, se nombraban dos regidores (era el cargo más importante y, excepto en localidades muy pequeñas, siempre eran dos), dos fieles, dos montaneros, un escribano, un recolector de bulas, un mayordomo para la parroquia, otro para el hospital de San Antón y otros tantos para el resto de ermitas (la misma de San Antón, San Pelayo, Santa Cruz, Santa Marina, San Silvestre, Santa Catalina, San Pablo) y otros dos para las Arcas de Misericordia y del Arzobispo.

Hay que señalar que algunas localidades, como Lezama, contaban con sus propias divisiones internas con fines electivos y administrativos. De este modo, el pueblo se organizaba en cuatro cuadrillas (las de Basabe, Urtaran, Gurbista y Arriaga) y en cada una de ellas se elegían dos personas, ocho en total, que se repartían los cargos de regidores, fieles, montaneros y colectores.

La forma de organización interna del concejo, los cargos que debían elegirse y cómo, las atribuciones de cada cargo, así como todo lo relativo a la administración de montes, ejidos, heredades y otros muchos aspectos de la vida cotidiana, estaba recogido en las ordenanzas locales.

El hecho de que fuesen los cargos salientes los que nombraban los cargos entrantes hizo que algunas familias y linajes trataran de controlar los órganos de gobierno del concejo favoreciendo a sus deudos y parientes. Esto se produjo especialmente en el siglo XVI y primera mitad del XVII cuando, como un remanente de las luchas de bandos, la formación de bandos y grupos de interés aún se mantenía con fuerza en la Tierra.

Es necesario apuntar también que, en algunos casos, algún señor poderoso tenía la potestad de nombrar cargos. Así, en Astobiza era el señor de su torre quien nombraba al regidor.

 

Por otra parte, existían también una serie de Juntas que aglutinaban a los vecinos de cuatro o cinco localidades, de las cuales las más conocidas son las de Armuru y Ordunte. Estas reuniones de origen medieval entendían sobre todo de aspectos relativos a la organización y administración de los bienes comunales (montes, pastos, ejidos, etc.) de localidades colindantes, y de ellas no solía emanar ninguna corporación con carácter anual. Simplemente consistía en la reunión de los regidores y vecinos de diversas localidades. En las juntas de San Antón de Armuru se reunían los de Amurrio, Etxegoien, Saratxo, Olabezar y Larrinbe; en las de Santo Tomás de Amondo lo hacían Lezama, Baranbio, Astobiza y Lekamaña. Mientras aquellas sobrevivieron hasta el siglo XIX, cuando se eliminaron las formas tradicionales de gobierno y administración, las de los “cuatro concejos” mencionados parece que dejaron de celebrarse a mediados del XVIII, poco después de que la ermita de Santo Tomás se arruinara y pasaran a celebrar sus reuniones en el templo de San Sebastián (actual San Prudencio).

 

Como es sabido, la Tierra de Ayala contaba con sus propias instituciones de gobierno, que fueron abolidas en 1841, cuando se formaron los Ayuntamientos Constitucionales. Como las juntas anteriores, las de Ayala hundían sus orígenes en la Edad Media aunque sus ordenanzas no se plasmaron por escrito hasta 1508, siendo aprobadas en 1510. A mediados del siglo XVIII se dotaron de unas nuevas que actualizaban ciertas disposiciones.

Acerca del funcionamiento de la Tierra de Ayala ya han tratado en profundidad autores como Barrenengoa o Luengas Otaola, a quienes nos remitimos. A modo de resumen, podemos decir que la Tierra estaba dividida en cinco Cuadrillas, que eran las de Lezama, Amurrio, Sopeña, Llanteno y Okondo. La Junta General se celebraba el 29 de septiembre de cada año en el campo y mesa de Saraube y en ella los cargos salientes nombraban a los entrantes. Cada Cuadrilla elegía un alcalde ordinario y un diputado regidor, de modo que había cinco de cada; además, se nombraba un escribano fiel, un procurador general y un bolsero o depositario. Por último, se escogían dos alcaldes de hermandad: uno debía ser del río de Izoria hacia Amurrio y el otro del mismo río hacia Respaldiza.

Generalmente, los alcaldes (y a veces los diputados también) solían nombrar sus tenientes. Al principio, al menos hasta finales del XVII, lo habitual es que las personas elegidas fueran residentes en la Tierra. Pero en la centuria siguiente es más habitual observar que eran nombradas personas naturales de la misma pero residentes fuera, en la Corte o en América; eran unas elecciones más honoríficas que prácticas, ya que era imposible que aquellos desempeñaran su cargo, por lo que lo hacían sus tenientes.

Cuando se redactaron las Ordenanzas de Ayala, las luchas de bandos estaban aún muy recientes y, como se dice en el texto, las Juntas solían dar ocasión a infinidad de riñas, conflictos, peleas e incluso muertes. Además, las parcialidades no habían desaparecido, solo habían adoptado nuevas formas. Así, los linajes trataban entonces de hacerse con el control de la institución mediante el monopolio del desempeño de cargos, lo que lograban mediante coacciones y fraudes a la hora de la elección (por ejemplo, se valían de que muchos no sabían leer y escribir para falsear el nombre escrito en las cédulas con las que los electores votaban). Las Ordenanzas trataron de poner freno a todo esto para que las elecciones se hicieran limpiamente; mandaron también que, dentro de cada Cuadrilla, las distintas localidades se rotaran el desempeño de los cargos; de la misma manera se turnarían en los cargos de procurador, escribano y bolsero.

También dispusieron unos años después de la aprobación de las primeras Ordenanzas que, debido a los alborotos que en ella tenían lugar, no se hiciera más que una Junta General al año, la del 29 de septiembre, y que para el resto de cosas entendiera el Ayuntamiento elegido. Esta corporación, compuesta por los cinco diputados, los cinco alcaldes ordinarios, los dos alcaldes de hermandad, el procurador, el escribano y el bolsero, se reunían aproximadamente una vez al mes en Respaldiza. Se decidió que, en caso de dudas, consultasen con un letrado o asesor. Y es así que, con el tiempo, los escribanos y abogados que desempeñaban la función de asesores de los cargos electos y de los alcaldes, así como de los pleiteantes, fueron ganando poder e influencia sobre el resto de vecinos. Durante la Edad Moderna ya no era la vieja nobleza de capa y espada la preponderante en la Tierra sino toda una serie de letrados, abogados, escribanos y eclesiásticos, gente con estudios, frecuentemente con relaciones y cargos en la Corte, quienes más poder e influencia tenían, si bien con frecuencia lo ejercían a través de terceras personas y no directamente.

 

Finalmente, la Tierra de Ayala se integró en la Hermandad de Álava desde su creación en 1463, y no sin conflicto. En un principio, la creación de la Hermandad (que ya tenía precedentes en el mismo siglo) fue motivada por el deseo de acabar con la lucha de bandos y los desmanes de los linajes mediante el fortalecimiento del poder real, de modo que la Hermandad sería la delegada del monarca en el territorio. Ayala, así como las hermandades de Laudio, Artziniega, Arrastaria, Urkabustaiz y alguna otra, entendieron su unión a la Hermandad únicamente para ese fin, de modo que cuando Álava fue articulándose en Provincia, con su Junta ganando en atribuciones, las citadas hermandades se negaron a contribuir a sus gastos y trataron de separarse de ella. Los largos pleitos que se siguieron por ello no culminaron con el cumplimiento de sus deseos, de modo que continuaron vinculadas a Álava.

La Hermandad de Álava celebraba siempre dos Juntas Generales al año, unas por mayo y las otras en noviembre. La Tierra de Ayala enviaba a estas dos procuradores, que al principio eran elegidos por la Junta General de Saraube. Las familias más notables de la Tierra tendieron a monopolizar este cargo o a nombrar para el a personas de su total confianza.

 

 

[1] Por ejemplo: el barrio de Onsoño pertenecía y pertenece a Amurrio en lo civil y a Baranbio en lo eclesiástico; Berganzabeitia distribuye su caserío entre Baranbio, Amurrio y Lezama en lo civil pero son también parroquianos de Baranbio.

Breve historia del Alto Nervión: la Baja Edad Media

Habíamos finalizado el capítulo anterior en la segunda mitad del siglo XII con todo el Alto Nervión definitivamente integrado en Castilla y habiendo conocido ya los nombres de los tenentes o señores de sus territorios, y con buena parte de sus pueblos ya documentados. Desde luego, el paisaje humano del Alto Nervión en el siglo XII comienza a sernos más familiar.

La documentación histórica, sin ser especialmente abundante, es cada vez más numerosa, por lo que la explicación de este periodo histórico conocido como la Baja Edad Media es bastante más compleja que los anteriores. Muchos procesos distintos confluyen en estos siglos. Por eso, sin ánimo de realizar un estudio detallado sobre la historia de la comarca (para más información se puede consultar la bibliografía especializada), en el presente capítulo nos centraremos sobre todo en uno de los muchos procesos históricos que se están produciendo: concretamente, en la definición territorial e institucional de las entidades que integran el Alto Nervión. Es en estos siglos cuando se formarán aquellas entidades territoriales que estarán vigentes nada menos que hasta la revolución liberal-burguesa del siglo XIX. Y data también de aquellos siglos la división de la comarca entre Álava y Bizkaia.

 

En el capítulo anterior, vimos cómo Bizkaia, Álava, Ayala y Orduña eran territorios diferenciados en la Crónica de Alfonso III, independientemente de la realidad que se ocultase bajo cada una de esas denominaciones. En el siglo XI, también Llodio aparecía como un valle diferenciado, sujeto a un Señor diferente (aunque de la misma familia que el de Bizkaia y emparentado con el de Ayala). Por lo tanto, podemos afirmar que Ayala, Llodio y Orduña son demarcaciones territoriales individualizadas y diferenciadas, como mínimo, desde hace un milenio. En la Baja Edad Media, aparecerán dos más: Arrastaria y Artziniega.

En el año 1075 Lope Sánchez (señor de Llodio) donó a San Millán de la Cogolla el monasterio de Santiago de Langreiz (del cual toma su nombre el monte Santiago) con, entre otros, posesiones en Tertanga y unos manzanares sitos en el “valle” de Orduña. Y en 1135 el rey Alfonso VII donó a San Millán la “villa de Gavinea”[1] en el “territorio de Orduña”. Los medievalistas consideran que por “valle” y “territorio”, en aquella época, habría que entender una entidad de límites definidos, que es percibida como una unidad y que está integrada por una serie de asentamientos rurales de pequeño tamaño sin una jerarquía entre sí. Por ejemplo, en el caso de Orduña existirían ya toda una serie de asentamientos (como ya dijimos, la arqueología muestra que lugares como Zedelika o Lendoñogoiti se poblaron muchos siglos antes, y lo mismo habría pasado en otros sitios) que con el tiempo habrían de dar lugar a las localidades y barrios que hemos conocido, sin menoscabo de que algunos de ellos pudieron desaparecer a finales del medievo (de hecho, leves indicios apuntan que algunos asentamientos no sobrevivieron, o lo hicieron reducidos a algún aislado caserío, al siglo XVI; pero este es un tema aún por investigar). Otro asentamiento en este lugar era el de Arbileta, documentado en 1192 cuando el rey Alfonso VIII donó al Obispado de Calahorra el monasterio de San Clemente.

Se cree que Ayala y Llodio también respondían a esta concepción de “valle”, si bien en el primer caso la aldea como unidad básica de organización tendría mucha más fuerza: recordemos que algunas se documentan ya desde el año 864. De su organización interna y forma de gobierno no sabemos nada; solo en Orduña está documentada la existencia previa de un concejo, es decir, una forma de gobierno local más o menos comunitaria e independiente del poder de cualquier señor feudal.

 

En el año 1229 se produjo un cambio de notable importancia para la historia de nuestra comarca. El Señor de Bizkaia Lope Díaz de Haro otorgó carta-puebla a Orduña, fundando así una villa como dote para su matrimonio con Doña Urraca, la hermana del rey castellano. La condición de villa iba asociada a la constitución de un núcleo urbano y fue entonces cuando se creó el germen del actual casco histórico de Orduña, que estuvo constituido por tres calles: Hierro o Arriba, Medio y Carnicería o Abajo. Aunque no existen datos que lo confirmen de forma fehaciente, se cree que la población se habría trasladado desde su primitivo asentamiento junto al Santuario de la Antigua, además de, como era habitual en la fundación de núcleos urbanos, desde las localidades circundantes, atraídos por los privilegios que tenían las villas[2].

Los motivos por los que se fundó la villa de Orduña habrían sido fundamentalmente dos. Por una parte, fue capital su situación geográfica en uno de los caminos naturales que unían la meseta castellana con los puertos cantábricos en un momento en que comenzaba a desarrollarse el comercio entre Castilla y el norte de Europa. Por otro lado, se documenta la elaboración de tejidos en el lugar, como reflejo de la formación de una economía más avanzada que comenzaba a trascender lo agropecuario.

A partir de entonces, la ruta comercial que transitaba por Orduña fue ganando en importancia y con ello la localidad experimentó sucesivas ampliaciones de su casco urbano, convirtiéndose en uno de los núcleos más desarrollados del norte peninsular, lo que le valdría el título de ciudad ya en el siglo XV.

Finalmente, durante los siglos bajomedievales la posesión del señorío de Orduña fue basculando, en función de la coyuntura, entre el señor de Bizkaia y la monarquía, si bien la vinculación con el primero fue siempre notoria. A pesar de los intentos de los señores de Ayala en el siglo XV por añadir el de Orduña a sus amplios dominios, como sabemos, la ya por entonces ciudad terminó por integrarse en el Señorío de Bizkaia.

 

Es posible que la creación de la villa fuese lo que creara la diferenciación entre lo que sería su jurisdicción propiamente dicha y la Junta de Ruzabal, que fue tomando cuerpo en los siglos siguientes hasta su definitiva institucionalización a principios del siglo XVI.

Y es posible también que fuera entonces cuando el valle de Arrastaria[3] comenzó a tomar cuerpo, ya que en origen habría sido parte de ese “territorio” o “valle” de Orduña. En 1257 ya se mencionan las parroquias de “Odelica, Urruno, Tertanga, Aloria, Artomaña y Arbieto”. Orduña y el Señor de Ayala, Fernán Pérez de Ayala, pleitearon sobre la posesión del Valle de Arrastaria y fue éste quien tomó posesión del mismo en 1380, confirmando sus “fueros, usos e libertades” en la parroquia más rica del valle, la de Delika.

 

Solo unos años antes, en 1373, Fernán Pérez de Ayala otorgó un fuero propio, de origen consuetudinario, a la Tierra de Ayala. Para aquel entonces, la Tierra ya estaría configurada por las mismas 36 localidades que la van a componer hasta su desaparición por decreto de Espartero en 1841. Pero sobre su origen, más allá de los mitos que tratan de explicarlo y que no repetiremos aquí, no podemos decir gran cosa. No deja de llamar la atención su curiosa disposición geográfica horizontal, ocupando varios valles paralelos, con unos extremos bastante alejados geográficamente. ¿Es esto una herencia de la época en que los movimientos del norte peninsular tenían una orientación este – oeste?

En cualquier caso, Ayala ya se mencionaba en la Crónica de Alfonso III y sus primeras aldeas se documentan en el año 864. Fue una tierra de contacto entre poblaciones nativas y repobladores godos (“bascongados e latinados”, según Lope García de Salazar), sobre todo en la zona occidental y la Sopeña, áreas cuyos templos parroquiales caerán en la órbita de los templos monásticos de la zona del Ebro. Independientemente de todo ello, el hecho de que contase con Fuero propio ya en 1373 nos habla de un territorio bien definido y con la suficiente entidad y trayectoria histórica como para proceder a una organización interna de calado. Los ayaleses renunciaron a su fuero en 1487, eso sí, con la excepción de ciertas disposiciones entre las que se incluye la más característica de todas: la libertad absoluta de testar.

 

En 1272 el rey castellano Alfonso X el Sabio fundó la villa de Artziniega probablemente para rivalizar con las de Orduña y Balmaseda, que pertenecían entonces a los señores de Bizkaia. Dado que poco tiempo después los reyes castellanos pasaron a ser los señores de Bizkaia, perdió su primitiva función. La villa, claro está, no fue fundada sobre la nada: en torno al Santuario de La Encina había existido un poblado desde la época tardorromana, en un proceso análogo al ocurrido en Orduña. Lo que no sabemos es si Artziniega era un territorio diferenciado de Ayala antes de esta fundación o no; bien pudo ser parte de la Tierra de Ayala y, ya que los señores de Ayala en el siglo XIII aún no eran los poderosos hombres que fueron posteriormente, hubieron de aceptar esta intromisión del monarca en sus dominios. Pudo no ser así. En todo caso, en 1371 la villa fue entregada a Pedro López de Ayala, por lo que en adelante estuvo bajo poder de los Ayala.

 

Como hemos visto, Llodio es un territorio que aparece diferenciado del de Ayala de forma temprana; el hecho de que en aquel valle rija el fuero vizcaíno quizá sea un remanente de una antigua vinculación con Bizkaia, pero realmente no está constatado que alguna vez perteneciera a aquel. Su primer señor documentado es Lópe Sánchez, sobrino del señor de Bizkaia, y luego el valle perteneció, en los siglos XII y XIII, a la Casa de Mendoza. En 1314 era su señor Lope de Mendoza, que vendió el señorío de Llodio a Leonor de Guzmán, esposa de Fernán Pérez de Ayala. A diferencia de lo que ocurre en Ayala, en el valle de Llodio la aldea no habría cristalizado como sí lo hizo en aquel territorio como forma de organización del espacio y de la sociedad. Sería por eso que, a lo largo de la historia, se mantuvo como unidad, como si fuera una sola localidad.

 

En definitiva, excepto Orduña, el resto de territorios que conforman el Alto Nervión quedaron bajo el señorío de los poderosos Ayala, que tuvieron así privilegios en lo que respecta al nombramiento de cargos, percepción de rentas y diezmos, atribuciones judiciales, etc. Esta circunstancia resultó fundamental para su integración en la Hermandad de Álava, fundada en 1463 y origen de la actual provincia[4]. La Hermandad General de Álava estaba integrada por una serie de territorios que también se llamaban hermandades; en lo que respecta a nuestro territorio, eran las de Ayala, Arrastaria, Artziniega y Llodio. Es decir: estas entidades nunca perdieron su autonomía en materia local ni su personalidad claramente diferenciada por mucho que estuvieran sujetas a un mismo señor, el de Ayala, o que pasaran a integrarse en la Hermandad de Álava.

Durante los siglos bajomedievales, todas estas entidades se fueron dotando de sus propias instituciones internas, sus mecanismos administrativos y de funcionamiento, sus cargos públicos, costumbres, etc. Generalmente, todo ello no fue plasmado de manera oficial en documentos escritos hasta finales del XV y sobre todo principios del XVI, momento en que se fechan la mayoría de las ordenanzas de los valles, localidades y juntas variadas. El siglo XVI asistió a la generalización de la puesta por escrito de todo acto público y, por eso, la documentación conservada de la época es muy superior a la de siglos anteriores. Su consulta nos muestra una sociedad plenamente organizada: las bases sobre las cuales iba a funcionar hasta el siglo XIX ya estaban puestas. Por el camino, claro está, habían sucedido muchas cosas: el ascenso de las familias de los Parientes Mayores y las luchas de bandos, los enfrentamientos por el poder entre las familias más poderosas, los intentos de los Ayala de controlar los núcleos urbanos, y otros fenómenos sociales relativos a la consecución de privilegios y libertades por parte de los pequeño-hidalgos, el control de las iglesias, etc.

 

Es un periodo complejo de la historia en el que ocurrieron muchas transformaciones y no tenemos respuesta para todas ellas. Las fogueraciones del siglo XVI, y toda la documentación del siglo en general, nos muestran la existencia de una serie de localidades cuyos límites estaban bien definidos y con un notable número de vecinos residentes en caseríos, gran parte de los cuales se han conservado hasta la actualidad. De repente, nos topamos con un mundo muy poblado y bien asentado del que no sabíamos prácticamente nada. ¿Cómo han surgido y se han individualizado todas estas localidades? ¿Qué criterios las han definido, en base a qué se han establecido sus límites? ¿Cuál es el origen de una red de caseríos tan amplia? ¿En qué situación se encontraba esa gran mayoría social en los tiempos de la lucha de bandos, cuando son totalmente ignorados por las fuentes de la época?  Muchas preguntas todavía que responder respecto a este periodo fundamental de nuestra historia.

 

[1] Podría tratarse de un asentamiento en el término de Gabiña, que fue una casa solar situada en jurisdicción de Belandia y de la que se tiene noticia, al menos, desde finales del XV y principios del XVI.

[2] No hay más que observar los apellidos de los vecinos de la localidad en la fogueración de 1511 disponible en este mismo blog para tomar idea de la procedencia de los mismos.

[3] Arrastaria se cita como campo en 1485; parece ser que el valle tomó su nombre del lugar donde hacían sus reuniones generales los vecinos de las localidades que lo componían.

[4] En todo caso, conviene recordar que los Ayala ya habían formado parte anteriormente de la Cofradía de Arriaga