La segunda batalla de San Pedro (26 al 31 de mayo de 1937)

El 11 de diciembre se produjeron los últimos intentos de avance por parte de las fuerzas republicanas en este sector. Desde entonces, y durante casi 5 meses y medio, el frente de guerra permaneció sin cambios, siendo así uno de los más estables y duraderos de toda la guerra civil en Euskal Herria.

Los batallones gubernamentales que habían participado en la batalla procedieron a fortificar sus posiciones. Pronto se produjo un relevo en las fuerzas destinadas a este lugar: el 23 de diciembre, dos compañías y una sección de ametralladoras del batallón Araba sustituyeron al Itxasalde tras descansar en Bilbao de su participación en la batalla de Villarreal. El 30 de diciembre se unieron las otras dos compañías del batallón, sustituyendo al Amayur. El Araba, compuesto en gran parte por jóvenes de la comarca, no participó en ninguna de las dos batallas que se produjeron en este sector, aunque defendieron las posiciones durante algo más de cuatro meses. Al día siguiente de reunirse todo el batallón en San Pedro, el 31 de diciembre la aviación rebelde bombardeó intensamente la posición.

Los trabajos de fortificación, los esporádicos intercambios de disparos y fuego de artillería, ocasionales bombardeos e incursiones al pinar que separaba ambos frentes fueron las actividades que se desarrollaron en este lugar a lo largo de todo el invierno de 1937, un invierno que fue excepcionalmente frío.

 

Durante estos meses, el sector Amurrio-Orduña estuvo defendido por tres batallones,   que en mayo pasaron a constituir la V Brigada del Ejército Vasco. El anarquista Bakunin tenía sus cuarteles en el Reformatorio de Amurrio y se encargó de la posición de Txibiarte. El comunista Leandro Carro se alojaba en la Aduana de Orduña y el Araba en La Muera, y ambos se turnaban en las posiciones de San Pedro y Sobrehayas, y en todas las cercanas a San Pedro y las que circundaban Orduña.

El Leandro Carro fue sustituido brevemente por el Itxarkundia del 27 de enero al 1 de febrero. Por su parte, el Bakunin fue sustituido por el batallón republicano Azaña-Bizkaia el 17 de abril, cuando les trasladaron a Atxondo. Sin embargo, pocos días después estaban en sus cuarteles de Amurrio, en la reserva.

El Azaña fue trasladado en los primeros días de mayo y hacia el día 10 también lo fueron el Araba y el Bakunin. El 11 de mayo los batallones que se encontraban en el sector eran el Leandro Carro, el socialista Meabe-1 y el UGT-8, también llamado “Jean Jaures”. Estos dos batallones formaban la 13ª Brigada junto al comunista “Karl Liebknecht” y el “ANV-1”, que estaban descansando. También estuvo en la zona el batallón republicano “Castilla”, que pertenecía a la II Brigada. El 17 de mayo el Leandro Carro ya había sido trasladado y estaban activos los 5 batallones que participarían en la batalla de finales de mayo: los socialistas Meabe-1 y Jean Jaures; el comunista Karl Liebknecht; el nacionalista ANV-1; y el republicano Castilla. Algunos de ellos estaban ya muy mermados por haberse bregado en los lugares más conflictivos del frente vasco. Es por ello que fueron trasladados a este sector, considerado más tranquilo, mientras que el Araba, el Bakunin y el Leandro Carro fueron a Bizkaia, después de meses de relativa tranquilidad.

Sin embargo, la estancia de aquellos batallones en el sector Amurrio-Orduña no iba a ser ni mucho menos apacible, sino que tuvieron que hacer frente a la ofensiva rebelde que iba a tener lugar entre el 26 y el 31 de mayo. Aunque esta batalla es frecuentemente menos mencionada que la que tuvo lugar en diciembre, parece que fue más sangrienta y que se habría cobrado más víctimas mortales.

La ofensiva reblede se produjo como parte del avance dirigido por Mola con el objetivo de tomar Bilbao y avanzar por la cornisa cantábrica hasta Asturias, finalizando así con esta “bolsa” de territorio leal a la República en el norte peninsular. Por ello, los sublevados contaron con muchos efectivos tanto humanos como materiales: participaron compañías requetés y militares, compañías italianas y africanas, carros blindados y el apoyo de la Legión Cóndor alemana.

 

El miércoles 26 de mayo amaneció con ligeras nieblas bajas y a las 11 de la mañana aún había cierta bruma pero eso no impidió que los aviones alemanes bombardeasen las posiciones gubernamentales y su retaguardia, actuando incluso en Ugao, de donde podían llegar tropas republicanas de refuerzo. Al mismo tiempo, la artillería golpeaba fuerte las trincheras y fortificaciones gubernamentales de la línea San Pedro – Txibiarte.

El ataque de la infantería sublevada, formada por requetés con alguna unidad de caballería y el apoyo de blindados, comenzó a las 12 y en poco tiempo consiguieron tomar las tres posiciones de los republicanos. Al parecer, encontraron el punto débil en la posición de Sobrehayas, que fue abandonada por sus defensores.

La pérdida de Txibiarte, Sobrehayas y San Pedro iba a ser definitiva. Los batallones del Ejército Vasco retrocedieron hasta una segunda línea de posiciones desde las cuales plantearon nuevamente la defensa. Al parecer, los combates principales el resto del día se produjeron en la zona de Las Minas, donde estaba la posición nº 11, que también perdieron al final del día. El periódico tradicionalista Pensamiento Alavés afirmaría después que hicieron muchas bajas a los republicanos, capturándoles 80 prisioneros y numeroso material.

 

Al día siguiente, 27 de mayo, el ejército republicano intentó reconquistar las posiciones perdidas seguramente con los cinco batallones destinados al sector, ya que lo habitual era que no todos estuvieran al mismo tiempo ni con todas sus unidades en las posiciones avanzadas.

Según el parte oficial remitido por el comandante del sector, a las 6.50 de la mañana contraatacaron la posición 11 desde las 6, 7, 8 y el monte Elordo, es decir, de frente y por los flancos. Durante toda la mañana, el intercambio de fuego fue intenso y, llegados a las alambradas que protegían la susodicha posición, se entabló combate con bombas de mano durante media hora. Sin embargo, en ese delicado momento los rebeldes que ocupaban la posición recibieron refuerzos que obligaron a los republicanos a replegarse y fijar su posición a 400 metros (quizá en el alto más al oeste de la posición 11) en espera del apoyo de la aviación. Los aviones republicanos efectuaron solamente 3 pasadas por la zona mientras que la aviación rebelde actuó con mayor intensidad durante toda la tarde. Posteriormente, el periódico Euzkadi afirmó que los refuerzos recibidos por los rebeldes fueron, en realidad, tropas enviadas por el alto mando a reconquistar la posición al creer que ya estaba desocupada, de modo que, por un momento, atacaron a sus propias fuerzas creyéndolas enemigas.

Al final del día, las fuerzas gubernamentales continuaban situadas a 400 metros de la posición 11, en la que solamente quedó una pequeña fuerza que no había huido. Se habían efectuado 220 disparos con obuses del 15,5 sobre Txibiarte, Sobrehayas, San Pedro y Las Minas. Desde la posición de Astobiza se realizaron 50 disparos a Txibiarte. Y las posiciones inmediatas a Bideko se reforzaron ocupando las alturas cercanas.

El comandante afirmaba que habían tenido solo 4 muertos, aunque 94 heridos, en una jornada en la que parece que se llegó a luchar con la bayoneta calada. Por el contrario, el periódico La Libertad, faccioso, afirmaba con excepcional exageración que los republicanos habían tenido hasta 400 bajas. Los informes rebeldes, más mesurados, hablaban de más de 200 muertos, a los que habría que sumar otros 77 el día anterior.

 

La posición 11 había quedado muy debilitada y fue reconquistada por los republicanos el día 28, a las 5.15 de la mañana. Iniciaron el ataque sin apoyo artillero, solamente tirando de fusil y ametralladora. Los pocos sublevados que quedaban huyeron pronto, excepto un hombre que se escondió entre cadáveres para pasarse al otro bando. Este evadido dijo que les habían causado 5 muertos y 25 heridos en esa posición, aunque el informe del comandante hablaba de 14 cadáveres recogidos y mucho material incautado.

Por la tarde, los rebeldes efectuaron un contraataque que fue repelido con facilidad, mientras 13 de sus aviones atacaron con bombas incendiarias Elordo y la posición nº 8, cuya ubicación desconocemos. Desde Larrinbe se hicieron 130 disparos a San Pedro y Txibiarte y otros 104 con el obus de 15,5 mm.

 

La situación se mantuvo así, estable, los días 29 y 30. El primero de ellos los rebeldes comenzaron la acción a las 4.30 de la mañana ametrallando la posición nº 5, también de ubicación desconocida, y su avanzadilla. Hubo cruce de fuego de artillería entre las posiciones de unos y otros y alguna pasada aérea pero las tropas no se movieron de sus fortificaciones. Como curiosidad, desde la posición 11 arrancaron de un disparo la bandera rojigualda que ondeaba ya en San Pedro. El parte oficial habla de un muerto y un herido, aunque en los hospitales del sector recogemos al menos 9 muertos aquel día. El 30 transcurrió sin demasiados cambios.

 

Y así, el último día de mayo, se llevó a cabo el último intento de recuperar terreno y reconquistar las posiciones de San Pedro. Con cierto retraso por la presencia de niebla, a las 5 de la mañana las fuerzas atacantes ya estaban dispuestas en las inmediaciones de San Pedro bajo las órdenes del Comandante del Batallón ANV-1, Pantaleón de Egurrola. Según el periódico Euzkadi, unos 600 hombres defendían el monte San Pedro. La vanguardia republicana se topó en la posición de avanzada a unos 90 hombres defendiendo, cuando según sus informes no solía haber más de 20. De todos modos, la posición fue tomada y los defensores se replegaron a la trinchera, que estaba protegida por 6 líneas de alambrada.

Entonces, los atacantes comenzaron a ser duramente batidos por la artillería. Euzkadi decía que se llegó a romper la última alambrada y que algunos entraron en la trinchera, luchando cuerpo a cuerpo con los rebeldes.

Sin embargo, a las 6.14 de la mañana un proyectil impactó en el puesto de mando republicano, matando a Egurrola y a los comisarios del Meabe-1 y del ANV-1, Gabriel Zuazo y Cecilio Lezameta respectivamente. El mando de la operación fue tomado por el señor Vega, que posiblemente se trate de Javier Vega Etxebarria, de ANV, fallecido también aquel mismo día.

A las 9.10, viendo imposible tomar la posición, y bajo un intenso fuego, se ordenó el repliegue. El parte oficial republicano dijo que habían tenido unas 130 bajas, parecido número del ocasionado al enemigo. Por el contrario, Pensamiento Alavés dijo que 2 de los 5 batallones republicanos que habían participado en la acción habían quedado destrozados y que dejaron en el campo unos 200 cadáveres que no evacuaron, además de los que si consiguieron recuperar.

Entre las 10 y las 11 de la mañana, apareció la aviación alemana, 15 aparatos de bombardeo y 8 de caza, que bombardearon y ametrallaron las posiciones de Lezama, Astobiza y toda la zona. Solo hubo un herido en la posición 11, aunque un caza atacó Amurrio y mató a un zapador cuando iba a refugiarse en una alcantarilla.

Posteriormente, se afirmó que las defensas de San Pedro habían sido reforzadas esa misma noche. Y probablemente así fue. A pesar del fracaso de la acción ofensiva republicana, y de los continuos éxitos que los rebeldes iban obteniendo en el frente vasco, esa misma noche dos hombres se evadieron del campo rebelde, e informaron de que la noche anterior un hombre se había evadido en sentido contrario desde la posición 11. Este evadido habría informado del inminente ataque republicano, por lo que durante la noche se reforzaron las defensas de las posiciones de San Pedro.

 

Los partes oficiales de los primeros días de junio hablan de intercambios de fuego y algunos bombardeos, que tuvieron lugar no solo en las posiciones de Las Minas y el frente, sino también en el mismo Amurrio: aquí el día 6 murió una mujer y el 11 una niña. En todas estas jornadas, se produjeron unos cuantos muertos.

Sin embargo, las fuerzas rebeldes avanzaban inexorablemente hacia Bilbao. La derrota era inminente. Todas las tropas situadas entre Baranbio y la zona de Artziniega abandonaron sus posiciones sin más resistencia, retrocediendo hasta Balmaseda y más allá ante el peligro de quedar copados por las fuerzas sublevadas que estaban apunto de entrar en Bilbao. La posición de Las Minas, la 11, fue abandonada el 17 o 18 de junio. El mismo 18 de junio las tropas sublevadas hicieron su entrada en Lezama, que estaba mayoritariamente evacuado, y el 20 entraron en Amurrio.

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