Los Arriaga: auge y caída de un linaje

El origen del linaje

 

Los Arriaga proceden de la casa solar del mismo nombre situada en Lezama. La documentación del siglo XVI no nos permite afirmar que la casa de Arriaga destacase sobre el centenar aproximado de caseríos, la gran mayoría habitados por labradores propietarios, que conformaban el pueblo de Lezama.

Sin embargo, Martín de Arriaga fue una de las once personas que firmaron las ordenanzas de Lezama, redactadas en el año 1511. Este hecho significaría que Martín era uno de los vecinos más destacados e influyentes de la localidad. Pero no parece que su posición fuese especialmente destacable más allá del ámbito estrictamente local. No era un notable de la Tierra de Ayala, ni mucho menos.

Nieto de Martín habría sido Juan López de Arriaga, casado con Juana de Quincoces, con quien tuvo a Pedro de Arriaga, casado con Mari Ortiz de Landazuri (a veces figura como Ortiz de Zulueta) en 1589. Pedro aparece como uno de los vecinos pagadores de Lezama en una lista confeccionada en el año 1590 y era, sin duda, el dueño del solar de Arriaga, pues dicha lista se encuentra ordenada geográficamente y su posición entre los vecinos del barrio Latatu y los de Gorostiza no deja lugar a dudas.

Por estos años finales del siglo XVI Pedro de Arriaga fue protagonista junto a su madre de algunos pleitos que acabaron por llegar a la Chancillería de Valladolid. Así ocurrió en 1592 y 1593. El conflicto tuvo lugar cuando su vecino Juan Miguel de Latatu acudió junto a su hijo Martín a casa de Arriaga para reclamar a Pedro el pago de una deuda de 6 ducados que éste tenía con Cristóbal de Mújica Butrón, señor de la casa y torre de Astobiza. Padre e hijo alegaron haber sido insultados y golpeados con un bastón y por ello procedieron a denunciar a Pedro de Arriaga y a su madre Juana de Quincoces.

Hasta aquí, nada hace pensar en un excepcional poder de esta familia.

El siguiente propietario de la casa fue Francisco de Arriaga, hijo de Pedro, casado en 1624 con Francisca de Elgueta, natural del barrio Unzueta del mismo lugar. Tras enviudar, Francisco se casó en 1648 con Francisca de Olagorta Perea, natural del mismo barrio. Estos fueron algunos de sus hijos:

  • Pedro (1625), casado en 1653 con Maria de Onsoño Solorzano, del barrio Latatu, de los cuales no tenemos más noticia.
  • Juan (1635), que fue el hereder, como veremos.
  • Martin (1639), casado en 1664 con Maria de Sautu Ocarandui, heredera del caserío Sautuko, fallecida poco después sin dejar hijos. Martín se casó de nuevo en 1666 con Maria Cruz de Murga Ibarrola, cuyo hermano fue notario.
  • Francisco de Arriaga Perea (1651), que habría heredado el caserío Olagorta de su familia materna; se casó en 1670 con Maria Cruz de Guinea Lopez de Inoso, también del mismo pueblo. Sus descendientes residieron en este caserío durante generaciones, de modo que en la última década del XIX todavía pertenecía a Nicolás de Arriaga Respaldiza, nacido en 1845 pero ausente ya en América. Por cierto, que es muy posible que su padre Francisco de Arriaga fuera el vecino de Lezama que, según la prensa de la época, asesinó a su mujer embarazada el 27 de julio de 1847.
  • Juan de Arriaga Perea (1653), se casó en 1676 con Marina de Guinea Lopez de Inoso y tuvieron dos hijas, pero no tenemos más datos sobre esta familia.

 

El ascenso

 

El heredero de la casa solar de Arriaga fue Juan de Arriaga Elgueta, casado en 1665 con Maria Thomas Diaz de Basabe Zaballa. Posiblemente, ella fue la que introdujo la casa solar de Isasi en la familia, casa que aún hoy en día ostenta el mismo escudo de armas que la casa de Arriaga. Esta unión de dos ilustres casas sin duda muestra la mejora de la posición económica del linaje. Entre otros muchos de los que no disponemos información, por haber fallecido párvulos o a temprana edad, tuvieron los siguientes hijos:

  • Juan (1668), se casó con Gerónima de Montoya en la localidad de Anúcita y residieron en las Ventas de Mimbredo, un importante lugar de tránsito en aquel entonces.
  • Maria Thomasa (1671), se casó con Domingo de Perea Larrea, heredero del caserío Bidaur de Lezama
  • Domingo (1673), que fue el heredero
  • Antonia (1681), se casó con Domingo de Landazuri Montoya.
  • Francisco (1687), que heredó la casa de Isasi en 1712 al casarse con Ana de Unzueta Berganza, del caserío Bideko. Una de sus hijas se casaría con Juan Valentín de Ibarrola, abogado en la Real Chancillería de Valladolid, y fundadores de un vínculo del que acabaron formando parte media docena de casas en Lezama, como Isasi, Bideko, Amezketa, etc.

El heredero de la casa de Arriaga fue Domingo, casado en 1703 con Maria de Gurbista Landa, también de Lezama. Fue este matrimonio el que puso los pilares del mayorazgo de Arriaga y el que mejoró sustancialmente el patrimonio y la situación de la familia, aunque desconocemos de dónde procedían los capitales que hicieron posible esta mejora.

A pesar de que su padre repartió las dos casas que poseía entre dos de sus hijos, Domingo compró varias casas: en 1708 compró parte de un caserío en Basabe a Sebastián de Viguri, y pronto se hizo con la totalidad de la casa. En 1717 compró el caserío que fue de Pedro de Aranguren en Latatu tras un concurso de acreedores. Además, en 1719 la casa de Arriaga contaba con un molino propio, el cual es probable que fuese construido por esta época, ya que no se menciona con anterioridad en la documentación notarial.

Estas tres casas fueron heredadas por Domingo Antonio de Arriaga Gurbista en 1738 con ocasión de su matrimonio con Rosa de Zulueta Sauto, natural de Larrinbe, de modo que en 1749 creó el vinculo y mayorazgo de Arriaga. Pero el poder alcanzado por esta familia se va a expresar sobre todo en las prósperas carreras de sus numerosos hermanos, que sin duda serán los que hagan mayor fortuna.

Trataremos en primer lugar de los descendientes de la familia que permanecieron en la Tierra de Ayala:

  • Juan Silbestre de Arriaga Gurbista (1706 – 1769), el primogénito, fue sacerdote y beneficiado en la parroquia de San Martín de Lezama, pero además fue una pieza fundamental para el devenir de la familia al hacerse con un patrimonio realmente importante. En 1734 heredó una casa en el barrio de Basabe de su tía abuela Francisca de Basabe; en 1750 compró la torre Jauregia en Baranbio con su ferrería y todos los pertenecidos; y en 1763 compró los restos de una casa arruinada por un incendio en el barrio Olamendi, que reconstruyó poco después. La posesión de estos bienes, sobre todo de la ferrería, hicieron de este sacerdote un personaje importante.
  • Joseph Antonio de Arriaga Gurbista (1717) fue Abogado de los Reales Consejos, Cura y Beneficiado en la parroquia de Lezama y vicario de la Tierra de Ayala.

 

Mientras algunos de sus hermanos prosperaban tanto en Ayala como en América, el heredero de la casa solar de Arriaga no trascendió al ámbito local y además falleció relativamente pronto, de modo que su viuda arrendaba la casa a Antonio de Gurbista en 1760.

Habían tenido dos hijas que se casaron con Matías Martinez de Morentin y Pedro de Bea-Murguía Bea respectivamente, y dos hijos. Dámaso Antonio parece que emigró a Cádiz, y Domingo Santiago (1747) fue el heredero. Como curiosidad, Domingo Santiago no podía acudir a desposarse con Concepción de Elordui Izarza, y por ello otorgó poder a Agustín de Eguia, Teniente Alcalde y Juez de la villa de Bilbao, o en su defecto a Pablo de Basarrate. Esto ocurrió en 1772.

Domingo Santiago no solo heredó el mayorazgo de Arriaga sino que también recibió todos los bienes que había acumulado su tío Juan Silbestre de Arriaga. Como en ellos se incluía la torre Jauregia y su ferrería, Domingo Santiago pasó a residir en Baranbio en adelante, aunque es posible que no vivieran allí sino en una casa del barrio Errotabarria.

La decadencia

 

Con Domingo Anselmo de Arriaga Elordui, el linaje de los Arriaga comenzó a decaer. De sus hermanos, solo sabemos que Mariano se casó con Eulalia de Olalde aunque desconocemos donde residieron. Domingo Anselmo se casó con Maria Josefa de Sarraga Urizar y fueron también vecinos de Baranbio. En 1815 solicitaba una moratoria de 8 años para pagar a sus acreedores, debido a la miseria en que decía estar sumido debido a las cargas que ocasionó la invasión francesa. De hecho, años más tarde se le hizo concurso de acreedores y es por ello que se desprendió de sus bienes de Baranbio, incluida la torre Jauregia y la ferrería.Además, en 1827 su viuda Maria Josefa vendió la casa de Errotabarria a Antonio José de Bea-Murguia, vecino de Cádiz.

Por cierto, que la leyenda familiar afirma que este Domingo se suicidó a raíz de la pérdida del patrimonio familiar. Por el momento, lo único que podemos afirmar es que fue enterrado en Ugao el 13 de agosto de 1826.

Tuvieron varios hijos e hijas que se casaron fuera. Domingo José (1806) se casó con Maria José de Aguirre Uriarte, natural de Zeanuri, y pasaron a residir nuevamente en Lezama. Sin embargo, la familia ya no destacaba siquiera en la vida local. Tuvieron por hijos a Cirilo, que emigró a América como tantos otros en aquellos años, y a Petra (1858), casada con Lorenzo Martínez y heredera de los bienes que habían sido del mayorazgo de Arriaga, que como todos los mayorazgos ya había sido suprimido para entonces.

En 1884 aún conservaban dos casas en Basabe (o una casa con dos viviendas), la de Olamendi, Arriaga y la casa de Latatu, que tenía dos viviendas. Sin embargo, en 1920 solo tenían la casa de Arriaga y la de Latatu.

 

Los Arriaga y América

 

Parte del brillo de esta familia durante el siglo XVIII procedió de la exitosa carrera de sus miembros en América. En todo caso, los Arriaga estuvieron, en todas sus ramas, vinculados con el Nuevo Continente.

El primer Arriaga del que tenemos constancia que emigrase a América fue Domingo de Arriaga Murga, natural del caserío Sautuko, que falleció en las minas de Mazapil en 1709, a donde había partido hacia 1689.

Posteriormente, en 1732 había partido a Nueva España como criado de Pedro López de Echandia un jóven “mediano de cuerpo, blanco y delgado” de unos 16 años llamado Francisco de Arriaga, que seguramente fue hermano de los cuatro siguientes, de carrera exitosa en “las américas”. Fueron los siguientes:

  • Pedro de Arriaga Gurbista (1711), pidió licencia de pasajero a Nueva España en 1735, con el objetivo de cobrar diferentes mercaderías que tenía cargadas en siete navíos de una flota. Para ello, llevaba consigo dos criados, uno de ellos era Manuel de Arriaga Lezameta, su pariente lejano del caserío Olagorta. En 1743, también Juan de Arriaga Lezameta se encontraba en las Indias.
  • Manuel Emeterio (1719) pidió licencia de embarque en 1741 para pasar a América con dos criados, uno de ellos llamado Francisco de Uriarte y natural de Lezama. Sin embargo, en dicho viaje padeció un “riguroso tabardillo” desde el día de Todos los Santos, teniendo en su cabecera al Reverendo Padre Jocano, y falleció el 16 de noviembre de 1742. Antes de embarcar, era vecino de Puerto de Santa María junto a su hermano Pedro, cuando pidieron prestado dinero a su pariente Francisco de Arriaga Basabe, heredero del caserío Isasi. Por allí se encontraba también Joseph de Gurbista Mendieta, natural de Lezama, residente en Cádiz, y a la sazón cuñado de Francisco de Arriaga Lezameta.
  • Antonio Miguel de Arriaga Gurbista (1721) también estuvo en América. Poco antes de 1789 un tal Antonio de Arriaga Gurbista, vecino de Cádiz, compró el caserío Arrigoiti de Lezama. Sin embargo, no podemos aclarar si se trataba del mismo Antonio Miguel o de uno de los Arriaga Gurbista del caserío Olagorta.
  • Antonio Juan de Arriaga Gurbista (1727), que suele aparecer nombrado como Antonio a secas a pesar de tener un hermano llamado Antonio Miguel, fue elegido Corregidor de la Provincia de Canes y Canches, o Tinta, en el Reino del Perú, por lo que el 9 de enero de 1775 pedía permiso en Madrid para embarcarse a ocupar su oficio. Iría con un sobrino político, Eusebio Balza de Berganza Gurbista, natural de Lezama y casado en Orduña con Narcisa de la Fuente Arriaga. Este Antonio de Arriaga es el más famoso de toda la saga. En 1762 fue hecho prisionero por los ingleses mientras defendía con barcos reales y propios la colonia de Sacramento. Falleció en Tinta en noviembre de 1780 ahorcado por el alzamiento indígena de Tupac Amaru, tras haber desempeñado su oficio de Corregidor con notables abusos sobre la población local.

 

Por estas fechas, otros miembros del linaje se encontraban en las Indias. Por ejemplo, allí estaba Ignacio de Ibarrola Arriaga según el testamento otorgado por su madre en 1781. También estaba en América en 1775 Manuel de Arriaga Gurbista, dueño del caserío de Olagorta, aunque según parece sólo marchó por unos años. Además, tenía un hermano en Marsella, y uno de sus nietos emigraría a Cuba.

 

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